Se inclino un poco hacia delante y miro por el pasillo hacia el lavabo y los dormitorios.
– Parece diferente desde la ultima vez que estuve aqui.
– Me dijeron que habian remodelado la cocina y los lavabos el ano pasado. -Maddie bebio un trago-. ?Cuando fue la ultima vez que estuviste aqui?
– ?Oh, no lo se. -Se puso derecho y la miro a los ojos-. Es posible que haga unos quince o unos veinte anos.
– ?Tenias un amigo que vivia aqui?
– Podriamos decir que si. Aunque no se si llamaria a Brandy Green amiga. -Esbozo una leve sonrisa cuando anadio-: Sus padres estaban en el Rodeo Pendleton de Oregon.
– ?Y tu tenias tus rodeos particulares aqui?
La sonrisa se convirtio en una mueca picara.
– Podriamos llamarlo asi.
Maddie fruncio el ceno.
– ?Cual era la habitacion de Brandy?
Seguro que Mick habia grabado sus iniciales en una viga del techo.
– No sabria decirlo. -Movio el hielo en el vaso haciendolo chasquear y luego se llevo el vaso a los labios-. Pasabamos la mayoria del tiempo en la habitacion de sus padres. Su cama era mas grande.
– ?Oh, Dios mio! Lo hiciste con ella en mi dormitorio. -Se llevo la mano al pecho-. Ni siquiera yo lo he hecho en ese dormitorio. -Al segundo de haber dicho aquello, deseo que la tragara la tierra. No solia avergonzarse de si misma con frecuencia, pero odiaba cuando ocurria. Sobre todo cuando el echo la cabeza hacia atras y solto unas grandes carcajadas-. No tiene gracia.
– Si la tiene. -Despues de unos momentos de hilaridad por su parte, dijo-: Cielo, podemos arreglar eso ahora mismo.
Si su oferta hubiera sonado amenazadora o babosa, le habria echado de su casa a patadas, pero era sencilla y directa e incluso la hizo sonreir a su pesar.
– No, gracias.
– ?Estas segura? -Bebio otro sorbo y luego dejo el vaso sobre la encimera.
– Estoy segura.
– Soy mucho mejor que la ultima vez que estuve aqui. -Le ofrecio una sonrisa llena de una irresistible mezcla de encanto, seguridad en si mismo y puro pecado-. He practicado mucho desde entonces.
Ella no habia practicado nada ultimamente. Hecho que se hizo muy patente cuando sus pechos se erizaron y noto un tiron calido en la barriga. Mick era el ultimo hombre en la tierra con el que debia abandonar la abstinencia sexual. Su cabeza lo sabia muy bien, pero a su cuerpo no parecia importarle.
Mick le cogio una mano y le acaricio los dedos con el pulgar.
– ?Sabes lo que mas me gusta de ti?
– ?Mi Crown?
Mick nego con la cabeza.
– ?Que no quiero un vestido de novia, una casa y una fabrica de bebes?
– Ademas de eso. -Mick la atrajo hacia el-. Que hueles muy bien.
Maddie dejo la copa sobre la encimera y penso en que crema se habia puesto.
Mick le levanto la mano y olio la cara interna de su muneca.
– ?Cerezas?
– Almendras.
– Ayer fue chocolate, hoy son almendras. Me pregunto a que oleras manana. -Mick le puso la mano en un hombro.
– Melocoton. -Lo mas probable.
Mick le aparto el cabello hacia atras y acerco la cara hasta su cuello.
– Me encantan los melocotones tanto como el chocolate y las almendras. Haces que me entre hambre.
Conocia esa sensacion.
– Tal vez deberias ir corriendo a casa de tu hermana a comer una cacerola de guisantes.
Maddie noto la suave risa de Mick contra la piel, un momento antes de que el le empezara a besar el cuello con la boca abierta. Sintio un escalofrio en la columna vertebral y dejo caer la cabeza a un lado. Tenia que detenerlo, pero todavia no, en un minuto.
– Tal vez deberia comerte.
El cerro los ojos y ella supo que estaba en un lio. Aquello no podia estar ocurriendo. Mick Hennessy no deberia estar en su casa, diciendole que queria comerla e incitandola a tener malos pensamientos acerca de por donde podia empezar, incitandola a pasar la mano por su pecho y acariciarle el cabello.
– ?Sabes lo que te haria si tuviera mas tiempo?
La cogio por la cintura y la atrajo hacia el. Maddie noto una hinchazon en su bragueta y se hizo perfectamente a la idea.
Ella trago saliva con dificultad mientras Mick le mordia el lobulo de la oreja.
– ?Quieres echarle otro vistazo al dormitorio principal?
Mick levanto la cabeza, sus sexys ojos azules se habian puesto sonadores de deseo.
– ?Quien necesita un dormitorio?
Tenia razon. Paseo la mano por el hombro de Maddie y subio por un lado del cuello. Tal vez habia sido un error pasar sin sexo tanto tiempo. La presion del cuerpo de Mick era tan increible que no queria que parase, pero tenia que hacerlo, claro, dentro de un minuto.
– Eres una mujer hermosa, Maddie. -La rozo con los labios ligeramente-. Si tuviera mas tiempo, te quitaria el vestido.
– Ya se quitarme el vestido.
Mick esbozo una sonrisa que le curvo un lado de los labios.
– Es mas divertido si te lo quito yo.
Entonces la beso en la boca, con una suave y atormentadora presion. La excito, alargando el beso hasta que los dedos de Maddie empezaron a acariciar el corto cabello de su nuca y ella abrio los labios. La lengua de Mick entro en su boca, humeda y deliciosa; sabia a whisky y a deseo. Entre los muslos sentia un charco de calor humedo, y puso la mano libre sobre el estomago liso de Mick, notando los duros contornos del pecho. ?Hacia tanto tiempo…! Tanto tiempo desde que un hombre no la tocaba asi… Lo beso. Quiso adherirse a el, como si le picase la piel y quisiera desgarrarle la ropa y notar la presion de su piel desnuda. ?Hacia mucho tiempo! En parte porque ella habia desistido y en parte porque ningun hombre la habia excitado como Mick.
Mick la cogio por la cintura, cada vez mas fuerte, y los pulgares le apretaron el estomago justo debajo de los pechos.
Mick ladeo la cabeza y ligeramente atrajo la lengua de Maddie hasta el interior en su boca, donde experimento una sensacion calida y humeda. Los dedos de Maddie se enredaron en su cabello y ella se apreto contra su cuerpo duro. Se le erizaron los pezones contra su firme pecho y Mick emitio un suspiro desde lo mas hondo de la garganta. Aquello se estaba descontrolando. Iba en aumento y amenazaba con superarla.
Maddie se aparto de el.
– Basta.
Mick parecio sorprenderse tanto como ella.
– ?Por que?
– Porque… -Respiro hondo y solto el aire despacio. «Porque no sabes quien soy y cuando lo descubras me odiaras»-. Porque tienes que ir a comer con tu hermana.
Abrio la boca para protestar, pero luego bajo las cejas como si hubiera olvidado lo que tenia que decir.
– Mierda. -La cogio mas fuerte durante una fraccion de segundos, antes de dar un paso atras y dejar caer las manos a los costados-. Yo no pretendia empezar algo que no pudiera terminar.
– Yo no pretendia empezar nada en absoluto-. Maddie se lamio los labios y se pregunto si debia sincerarse alli mismo, en aquel momento, antes de que lo oyera de boca de alguien de la ciudad-. Definitivamente esto no es una buena idea.
– Te equivocas. -Le cogio la mano y la arrastro consigo hasta la puerta principal-. Lo unico malo es mi horario.
