despues de pegarse un tiro.
Mick apreto las mandibulas.
– Alice Jones tambien tenia una hija. ?Se merecia perder a su madre? ?Se merecia que la dejaran huerfana? -Maddie puso la mano en mitad del pecho de Mick y le empujo-. Asi que no me digas que tu madre era solo un ama de casa triste que se sentia demasiado presionada. Tenia otras opciones, muchas otras opciones que no pasaban por el asesinato. -Retrocedio un paso en el porche-. Y no vengas aqui creyendo que puedes decirme lo que tengo que hacer. En realidad me importa un comino si te gusta o no. Voy a escribir ese libro. -Intento cerrar la puerta, pero Mick la aguanto con un brazo y la mantuvo abierta.
– Hazlo. -Con la mano libre cogio las gafas de sol de su cabeza y se las coloco en su sitio, tapando la rabia de sus ojos azules-. Pero alejate de mi -dijo, y solto la mano de la puerta-. Y alejate de mi familia.
Maddie cerro de un portazo y se aparto el cabello de la cara. ?Mierda! Aquello no habia ido bien. El se habia enfadado. Ella se habia enfadado. Jolin, aun estaba enfadada.
Le oyo poner en marcha la camioneta y, por costumbre, cerro con llave la puerta principal. No le necesitaba ni a el ni a su familia para escribir el libro, pero siendo realista, habria estado bien contar con su cooperacion. Sobre todo porque necesitaba entrar en las vidas de Loch y Rose.
– Bueno, ?vaya mierda! -dijo, y entro en la sala de estar.
Escribiria el libro sin su ayuda. La fotografia de su madre descansaba en la mesa del cafe. Era tan joven y estaba tan llena de suenos… Maddie cogio la foto y acaricio el cristal por encima de los labios de su madre. Habia estado encima de la mesa todo el rato mientras Mick estuvo alli y el no se habia dado ni cuenta.
Planeaba decirle que era algo mas que una mera autora interesada en escribir un libro, que su madre tambien la habia dejado huerfana a ella. Ahora Mick no queria nada con ella, y quien fuera en realidad ya no tenia importancia.
Mick detuvo la camioneta delante del Shore View Diner donde Meg trabajaba cinco dias a la semana sirviendo mesas y sacando propinas. Aun estaba tan enfadado que tenia ganas de golpear lo que fuera. Coger a Maddie Dupree por los hombros y sacudirla hasta que aceptara hacer las maletas y largarse, hasta que se olvidara de que alguna vez habia oido hablar de los Hennessy y de sus arruinadas vidas. Pero ella habia dejado muy claro que no pensaba ir a ninguna parte, y ahora tenia que contarselo a Meg antes de que se enterase por otra persona.
Apago el motor de la furgoneta y reclino la cabeza hacia atras. ?Su madre habia visto morir a su padre? El no lo sabia. Ahora deseaba no haberse enterado. ?Como podia, reconciliar a la mujer que habia matado a dos personas con la madre que le habia preparado bocadillos de mantequilla de cacahuete y de mermelada de fresa, le habia quitado la corteza y cortado el pan en angulo, justo como a el le gustaba? ?La madre amorosa que le banaba y le lavaba el pelo y lo abrazaba por la noche, con la mujer que habia dejado huellas con la sangre de su marido por todo el bar? ?Como podia ser la misma mujer?
Se froto la cara con las manos y metio los dedos bajo las gafas para restregarse los ojos. Cuando Jewel le dio la tarjeta de visita de Maddie, habia ido a su oficina y se habia encerrado alli. Habia buscado en internet informacion sobre Maddie, y encontro un monton. Sabia que habia publicado cinco libros, incluso habia encontrado fotos de carnet de ella y fotos firmando libros. No cabia duda de que la Maddie Dupree a la que planeaba conocer mejor era la mujer que escribia sobre asesinos psicoticos. La Madeline Dupree que estaba en la ciudad para escribir acerca de la noche en que su madre mato a su padre. Abrio la puerta de la camioneta y salio. Y no habia nada que el pudiera hacer para detenerla.
Desde que podia recordar, el Shore View Diner olia siempre igual; a grasa, huevos y tabaco. La cafeteria era uno de los ultimos lugares de Estados Unidos donde una persona podia tomarse una taza de cafe y fumar un Camel o un Lucky Strike, segun cual fuera la marca de su veneno. Como resultado, siempre estaba lleno de fumadores. Mick habia intentado convencer a Meg de que trabajase en cualquier otro lugar donde no fuera tan probable pillar un cancer de pulmon como fumador pasivo, pero insistia en que las propinas eran demasiado buenas para trabajar en cualquier otro lugar.
Eran mas o menos las dos de la tarde y la cafeteria estaba medio vacia cuando Mick entro. Meg estaba detras de la barra principal, llenando la taza de cafe a Lloyd Brunner y riendose de algo que el habia dicho. Tenia el cabello negro recogido en una cola de caballo y llevaba una blusa rosa debajo del delantal blanco. Le miro y le saludo con la mano.
– Hola. ?Tienes hambre? -pregunto.
– No. -Se sento a la barra y se coloco las Revo sobre la cabeza-. Esperaba que pudieras salir pronto.
– ?Por que? -Se le borro la sonrisa y dejo la jarra de cafe sobre la barra-. ?Ha ocurrido algo? ?Es Travis?
– Travis esta bien. Solo queria comentarte algo.
Le miro a los ojos como si pudiera leer su mente.
– Ahora mismo vuelvo -dijo, y entro en la cocina. Al salir, llevaba el bolso.
Mick se levanto y salio detras de ella.
– ?Que pasa? -pregunto Meg en cuanto la puerta de la cafeteria se cerro.
– Hay una mujer en la ciudad. Es una escritora que escribe sobre crimenes reales.
Meg entorno los ojos contra la brillante luz del sol mientras cruzaba el aparcamiento de gravilla hasta la camioneta.
– ?Como se llama?
– Madeline Dupree.
Se quedo boquiabierta.
– ?Madeline Dupree? Escribio
Bajo las gafas para protegerse los ojos.
– Parece ser que va a escribir sobre lo que le sucedio a nuestros padres.
Meg se detuvo en seco.
– ?Que?
– Ya me has oido.
– ?Porque?
– ?Dios, yo que se! -Levanto una mano, luego la dejo caer a un costado-. Si escribe sobre asesinos en serie, no se que encuentra tan interesante en mama y papa.
Meg se cruzo de brazos y siguio caminando.
– ?Que sabe ella de lo que paso?
– No lo se, Meg. -Se pararon junto a la camioneta y el apoyo la cadera en el guardabarros delantero-. Sabe que mama disparo a esa camarera en la cabeza. -Su hermana no pestaneo-. ?Tu lo sabias?
Meg se encogio de hombros y se mordio el pulgar.
– Si. Oi que el sheriff se lo contaba a la abuela Loraine.
Miro a su hermana a los ojos y se pregunto que mas sabia ella que el no supiese. Se pregunto si su madre no se habia matado enseguida. Supuso que aquello no tenia importancia. Meg se estaba tomando la noticia mejor de lo que esperaba.
– ?Estas bien?
Meg asintio.
– ?No podemos hacer nada para detenerla?
– Lo dudo.
Se inclino hacia atras, sobre la puerta del conductor, y suspiro.
– Tal vez si vas y hablas con ella…
– Ya he hablado con ella. Esta decidida a escribirlo y le importa un comino lo que pensemos del libro.
– ?Mierda!
– Si.
– Todo el mundo volvera a hablar de aquello.
– Si.
– Dira cosas terribles de mama.
– Probablemente de los tres, pero ?que puede decir ella? Los unicos que saben lo que realmente paso esa noche estan muertos.
