– Lo he hecho adrede.
– ?Ja, ja! -Mick puso tiza al taco y metio la bola diez que quedaba en una tronera lateral.
– Sera mejor que vuelva detras de la barra -dijo Steve mientras colocaba el taco en el estante-. ?Te vas a quedar hasta que cierre?
– No. -Mick dejo el taco junto al de Steve y echo un vistazo al bar. En las noches de diario, tanto Hennessy como Mort cerraban a las doce-. Quiero ver como se las arregla el camarero nuevo en Mort.
– ?Como le va hasta ahora?
– Mucho mejor que el ultimo. Debi pensarlo mejor antes de contratar a Ronnie Van Damme. La mayoria de los Van Damme son unos inutiles. -Mick habia tenido que despedir a Ronnie hacia dos semanas porque siempre llegaba tarde y se pasaba el rato tocandose las pelotas cuando el estaba alli-. El tipo nuevo dirigia un bar en Boise, asi que espero que funcione.
A la larga, Mick queria encontrar un encargado para Mort, asi el podria trabajar menos y hacer mas dinero. No confiaba en que las pensiones del gobierno ni en que la Seguridad Social le asegurasen su bienestar para el resto de la vida y habia hecho sus propias inversiones.
– Avisame si necesitas ayuda -dijo Steve mientras se alejaba sin que apenas se le notara la cojera.
Mick no estaba en Irak cuando el helicoptero de Steve fue derribado, pero le bastaron unas pocas llamadas y se vio obligado a hacer un aterrizaje de emergencia en Afganistan, durante el que un proyectil disparado por un lanzagranadas alcanzo su Apache. El aterrizaje no fue agradable, pero sobrevivio.
Le encantaba volar y era una de las cosas que mas anoraba de su antigua vida, pero no echaba de menos ni la arena, ni el polvo ni la politica de la vida militar. Preferia la accion y los tiroteos al aburrimiento de quedarse sentado esperando ordenes, solo para ponerse en marcha y que le suspendieran la mision en el ultimo momento.
En el presente vivia en una pequena ciudad donde no pasaba nada, o casi nada, pero nunca se aburria, sobre todo en los ultimos tiempos.
Mick miro la pista de baile vacia que estaba en el otro extremo del bar. Los fines de semana solia contratar una banda y la pista estaba atestada. Aquella noche habia pocas personas charlando de pie, otras sentadas a la barra y alrededor de algunas mesas. Hacia las nueve, durante las «noches del bache», el bar se quedaba vacio, salvo unos pocos rezagados. Cuando se hizo mayor, su padre les llevaba a el y a Meg al bar, y a veces les dejaba beber zarzaparrilla en jarras de cerveza. Les enseno a tirar la cerveza de barril. Si se paraba a pensar, tal vez no fuera lo mas indicado ensenar aquello a un nino, pero a Meg y a el les habia encantado.
«Tu padre tal vez fuera un embustero -habia dicho Maddie-, pero ?se merecia que le pegaran tres tiros hasta desangrarse en el suelo de un bar mientras tu madre se quedaba mirando?»
Habia pensado mas en su padre durante aquellos dos ultimos dias que en los ultimos cinco anos. Si Maddie estaba en lo cierto su madre vio morir a su padre, y no conseguia quitarse aquella imagen de la cabeza.
Se sento en el borde de la mesa de billar y cruzo una bota sobre la otra mientras observaba a Steve coger una Heineken de la nevera y abrirla. Mick sabia que la camarera, Alice Jones, habia muerto detras de la barra, mientras que su madre y su padre habian muerto los dos delante de la barra. Nunca vio las fotos ni leyo los informes; a lo largo de los anos habia oido lo bastante sobre la noche en que su madre mato a su padre y a Alice, y creia que lo habia oido todo. Pero por lo visto no era asi.
En los ultimos treinta y cinco anos habia estado en aquel bar miles de veces. Meg tenia una foto de el cuando tenia tres anos, sentado en un taburete con su padre. Generaciones de Hennessy se habian partido el espinazo trabajando en el bar, y a la muerte de sus padres, el lugar habia sido completamente renovado y cualquier rastro de lo que sucediera aquella noche habia sido borrado hacia mucho tiempo. Cuando entro por la puerta trasera, nunca penso en lo que su madre le habia hecho a su padre y a Alice Jones.
Hasta entonces.
«Asi que estaba perfectamente justificado que tu madre le pegara un tiro en la cara», habia dicho Maddie. Por algun motivo no podia quitarse a Maddie Dupree, y a su jodido libro de crimenes, de la cabeza. Lo ultimo que deseaba en el mundo era que la muerte de sus padres le ocupara la mente. Su pasado estaba mejor muerto y enterrado, y la ultima persona que queria que se le fijase en la cabeza era la mujer responsable de desenterrarlo. Era una mujer-excavadora, destapando cosas que estaban mejor tapadas, pero al margen de atarla y meterla en un armario, no podia hacer nada para detenerla. Aunque atarla habria tenido cierto atractivo que no tenia nada que ver con hacer que dejase de escribir.
«Dios mio, eres un tornado. Chupas todo lo que hay a tu alrededor», habia dicho ella, y no parecia importar que ella fuera la ultima persona en el mundo a la que deseara. El recuerdo de sus labios y la vision de ella mientras la besaba a conciencia y jadeaba en busca de aire quedaron atrapados en el centro de su cerebro.
Mick se levanto de la mesa y paso por delante de la pista de baile hacia la barra. Reuben Sawyer se sentaba en su taburete habitual, con aspecto de viejo curtido. Reuben habia perdido a su esposa hacia treinta anos, y durante las ultimas tres decadas se sentaba en el mismo taburete casi cada noche para ahogar sus penas. Mick no creia en las almas gemelas y no comprendia ese tipo de tristeza. Por lo que a el concernia, si estas asi de triste por una mujer, haz algo que no tenga que ver con una botella de Jack Daniel's.
Algunas personas llamaron a Mick al pasar, pero no se detuvo. No estaba de humor para charlas ociosas. Aquella noche no. Mientras iba por el zaguan hacia la puerta, una antigua novia del instituto le detuvo.
– Hola, Mick -dijo Pam Puckett al salir del lavabo de senoras.
Penso que apartarla de un empujon habria sido una groseria por su parte.
– Hola, Pam.
Mick se detuvo y ella lo interpreto como una invitacion a echarle los brazos al cuello; le dio un abrazo que supero en algunos segundos el tiempo de un gesto amistoso.
– ?Como te va? -le pregunto al oido.
– Bien. -Despues del instituto, Pam se habia casado y divorciado tres veces. Mick podia predecir un divorcio proximo. Se retiro y le miro a la cara-. ?Y a ti?
– No me puedo quejar. -Aunque ya no estaba de puntillas, dejo una mano en su pecho-. Hacia mucho que no te veia.
– Paso mucho tiempo en el otro bar. -Pam era aun atractiva y sabia que lo unico que tenia que hacer era cogerla de la mano y llevarsela a casa. Dejo la mano en su cintura esperando notar el primer atisbo de interes en su entrepierna-. ?Aun trabajas en la oficina del sheriff?
– Si. Atendiendo llamadas. Amenazo con dejarlo cada pocos dias. -Pam el acariciaba el pecho.
Faltaban tres horas para cerrar. Y no tenia ningunas ganas de mover el culo hasta Mort. Habia estado con Pam antes y ambos sabian que era solo sexo; dos adultos que se reunen para pasar un buen rato.
– ?Estas sola? -pregunto Mick.
Pam deslizo la mano hasta su cintura y engancho una trabilla del pantalon con el dedo. Mick debio sentir un asomo de interes, pero no fue asi.
– Con unas amigas.
«Dime, Mick, ?se conocen entre si todas las mujeres con las que te acuestas?» Probablemente necesitaba sexo para quitarse a Maddie de la cabeza. Hacia un mes que no se acostaba con nadie y lo unico que tenia que hacer era tirar de Pam hacia la puerta trasera.
– Sabes que no tengo ninguna intencion de casarme con nadie, ?verdad?
Pam enarco las cejas.
– Creo que todo el mundo lo sabe, Mick.
– Asi que nunca te he mentido sobre eso.
– No.
Cuando tuviera a Pam desnuda, dejaria que ella acaparase su mente en otras cosas. A Pam no le gustaba el sexo largo y agotador. Le gustaba rapido y tantas veces como a un hombre se le levantara, y Mick estaba de humor para complacerla. Le acaricio el torso con el pulgar y noto que se encendia una chispa de interes.
– He oido que esa escritora anda hablando con todo el mundo en la ciudad -dijo Pam, y le apago la chispa.
Mick deseo que no lo hubiera dicho.
– Ya nos veremos.
Dejo caer la mano y retrocedio hacia la puerta.
– ?Te vas? -En realidad lo que ella queria decir era: ?Te vas sin mi?
