Maddie se vio obligada a decir «Perdon» y luego «Disculpa» por encima de la musica que salia de la gramola. Mas alla del final de la barra recorrieron un corto pasillo y Mick tiro de ella hasta una pequena trastienda.
Mick cerro la puerta y la solto.
– Te dije que te alejaras de mi bar.
Maddie echo un rapido vistazo a su alrededor y vio un escritorio de roble, un perchero, una caja fuerte metalica y un sofa de piel.
– En aquel momento estabas hablando de Hennessy.
– No. -Entorno la mirada y Maddie casi pudo notar fisicamente la ira que emanaba en forma de ondas-. Como soy un buen tipo, voy a darte la opcion de coger a tu amiga y salir por la puerta principal.
Pero Maddie no temia su ira; al contrario, casi le gustaba porque conferia fiereza a sus ojos, y se recosto hacia atras contra la puerta.
– ?Y si no?
– Te echare de una patada en el culo.
Ladeo la cabeza.
– Entonces debo advertirte que si vuelves a tocarme, descargare los cincuenta mil voltios de mi Taser en tu culo.
Mick parpadeo.
– ?Llevas una Taser?
– Entre otras cosas.
Volvio a parpadear, despacio, como si no creyera haberla oido bien.
– ?Que cosas?
– Espray de pimienta, un puno americano, una alarma de ciento veinticinco decibelios, unas esposas y un Kubaton [7].
– ?Es legal llevar una Taser?
– Es legal en cuarenta y ocho estados. Esto es Idaho. ?Que te crees?
– Estas loca.
Maddie sonrio.
– Eso me han dicho.
– ?Tienes por costumbre ir por ahi cabreando a la gente? -le dijo despues de mirarla durante un rato.
A veces hacia enfadar a la gente, pero no lo tenia por costumbre.
– No.
– Entonces, solo a mi.
– Yo no queria que te mosquearas, Mick.
El enarco una ceja oscura en su bronceada frente.
– Bueno, no pretendia cabrearte, hasta esta noche, pero tengo un problemilla cuando me dicen lo que puedo hacer y lo que no.
– No jodas. -Mick se cruzo de brazos-. ?Para que necesitas todo ese arsenal?
– Entrevisto a personas que no son demasiado buenas. -Se encogio de hombros-. Suelen tener cadenas alrededor de la barriga, grilletes y estar esposados a la mesa cuando hablo con ellos. O hablamos a traves de una mampara. Claro que en las carceles no me dejan entrar mis articulos de defensa personal, pero siempre los recupero al marcharme. Me siento mas segura cuando los llevo encima.
Mick retrocedio y la miro de arriba abajo.
– Pareces normal, pero no lo eres.
Maddie no sabia si tomarselo como un cumplido o no. Lo mas seguro es que no quisiera decirlo como un cumplido.
Se balanceo sobre los talones y la miro.
– ?Planeabas liquidar al tipo rubio que te abordo en la mesa?
– ?Ryan? No, pero si jugaba bien sus cartas, tal vez lo habria esposado.
– Es un memo.
De no haberlo conocido mejor, Maddie habria dicho que Mick estaba celoso.
– ?Lo conoces?
– No tengo que conocerlo para saber que es un memo.
Lo cual no tenia ningun sentido.
– ?Como puedes decir de alguien que es un memo si no lo conoces?
– Te has estado morrreando con el -dijo en lugar de responder a su pregunta.
– Eso es ridiculo. No me he dado el lote con un extrano en un bar desde el instituto.
– Tal vez te hayas cansado de esa especie de «abstinencia sexual».
Aquello era un eufemismo. Maddie ya estaba muy harta de la abstinencia, pero cuando pensaba en el sexo animal, ardiente y duro, pensaba en Mick. Ryan era mono, pero al fin y al cabo era un extrano en un bar, y ya no se daba el lote ni se ligaba a extranos en los bares.
– No te preocupes por mi celibato.
Mick dirigio la mirada hacia la boca de Maddie y siguio descendiendo, bajo por la barbilla y el cuello y se detuvo en los senos. Eran mas de las nueve y, claro, ella tenia frio.
– Cielo, tu cuerpo no esta hecho para el celibato. -Los pezones duros de Maddie sobresalian del vestido como dos puntos afilados-. Esta hecho para el sexo. -Levanto la mirada hacia la suya-. Para el puro sexo, salvaje y sudoroso, de ese que dura toda la noche y hasta la manana siguiente.
Normalmente habria estado tentada de rociar con espray de pimienta al tipo que le soltara algo asi, pero cuando Mick lo dijo sintio un cosquilleo en el vientre, y su cuerpo le ordeno levantar la mano y presentarse voluntaria para la mision de sexo sudoroso.
– El celibato es un estado mental.
– Lo cual explica por que te has vuelto loca.
– ?Ahora quien es el memo?
Se acomodo el bolso para evitar que se le resbalase del hombro, pero los dedos apenas tocaron el bolso antes de que Mick le sujetara las munecas contra la puerta a la altura de la cabeza.
Le miro a la cara, que estaba un milimetro por encima de la de ella.
– ?Que estas haciendo?
– No me voy a quedar aqui plantado y dejarte que me frias el culo con una descarga de cincuenta mil voltios.
Maddie intento sonreir pero fracaso.
– Estaba colocandome bien el bolso.
– Llamame paranoico, pero no te creo.
– ?De veras piensas que iba a dejarte fuera de combate?
Dejarlo fuera de combate era lo mas alejado de lo que habia pasado por su imaginacion.
– ?Ah, no?
Maddie se echo a reir.
– No. Eres demasiado guapo para freirte con cincuenta mil voltios.
– No soy guapo. -Al hablar, su aliento calento un lado de su cara y el cuello-. Hueles a fresas.
– Es la crema.
– Olias a fresas el dia que nos vimos en la ferreteria Handy Man. -Enterro la nariz en su pelo y Maddie se turbo como si le hubieran aplicado los cincuenta mil voltios-. Siempre hueles tan bien… Eso me vuelve loco. - Apreto su cuerpo contra el de ella-. Tenia ganas de hacer esto desde el momento en que te vi desde la barra.
Mick bajo el rostro hacia un lado de su cuello.
– Pense que querias echarme de una patada en el culo.
?Como se habia puesto tan caliente tan deprisa? Hacia unos minutos, estaba fria. Ahora notaba ese hormigueo calido cosquilleandole la piel.
– Ya llegaremos a eso. Mas tarde.
Mick le solto las manos, pero la sujetaba con las caderas contra la puerta. Estaba claro que cargaba a la izquierda. La tenia grande y dura, y ella sintio un dolor sordo en la entrepierna. Harriet tenia razon. Los Hennessy
