ataba el panuelo alrededor de la cintura.
– ?Que?
Mick sacudio la cabeza y puso en marcha el motor, la helice empezo a girar con un sonido gutural. El barco cabeceo y Maddie ocupo el asiento del pasajero. Durante algunos segundos mas, Mick la miro antes de apartar por fin la mirada y empujar la palanca hacia delante.
Maddie se sujeto el cabello con una mano mientras navegaban deprisa por el lago. Era imposible mantener una conversacion, pero tampoco se le habria ocurrido que decir. El comportamiento de Mick era un poco extrano. Creia que conocia la mayoria de sus expresiones. Sabia que cara ponia cuando estaba enfadado, cuando intentaba seducirla y queria ser encantador y ciertamente sabia que cara ponia cuando queria sexo. Estaba extranamente silencioso, como si estuviera pensando en algo, y no dijo nada hasta que llegaron a la terraza despues de veinte minutos.
– Si no tuviera que ir a trabajar esta noche, me quedaria aqui y jugaria contigo -dijo.
– Puedes venir mas tarde.
Mick se sento en una silla Adirondack en frente de ella y le quito el panuelo de las caderas que volo hasta caer a sus pies.
– O podrias venir tu esta noche cuando salga de trabajar.
Mick coloco las manos detras de los muslos de Maddie y la empujo entre sus rodillas.
– ?A Mort?
Mick nego con la cabeza y le mordisqueo un lado de la pierna.
– Mete algo de ropa en una bolsa y ven a mi casa. Se que te gusta dormir y que me vaya por la manana, pero creo que ya tenemos que dejar de fingir que esto no es mas que sexo… ?No crees?
?Que creia ella? No podia ser mas que sexo. Nunca podria ser mas que eso. Maddie cerro los ojos y le acaricio el pelo con los dedos.
– Si.
Mick mordio suavemente la cara externa de sus muslos.
– Podria venir a recogerte para que no tuvieras que conducir de noche.
Aquello estaba mal. Era un error, pero se sentia tan bien… Le parecia realmente bueno.
– Yo puedo conducir.
– Ya se que puedes, pero yo pasare a buscarte.
– ?Que estais haciendo? -pregunto una vocecita desde algun lugar detras de Maddie.
Mick levanto la cabeza y se quedo paralizado.
– Travis -dejo caer la mano y se puso en pie-. Hola, chaval. ?Que pasa?
– Nada. ?Que estabas haciendo?
Maddie se volvio y vio al sobrino de Mick de pie en la escalera de arriba de la terraza.
– Solo estaba ayudando a Maddie con el traje de bano.
– ?Con la boca?
Maddie se rio tapandose la boca con la mano.
– Bueno, esto… -Mick se quedo callado y miro a Maddie. Era la primera vez que lo veia azorado-. Maddie tenia un hilo -prosiguio y senalo vagamente el muslo-, y tuve que quitarselo.
– ?Ah!
– ?Que haces aqui? -pregunto Mick.
– Mama me trajo para que jugara con Pete.
Mick miro hacia la terraza de los vecinos.
– ?Tu madre esta todavia en casa de los Allegrezza?
Travis sacudio la cabeza.
– Se ha ido. -Dejo de mirar a su tio y miro a Maddie-. ?Encontraste mas ratones muertos?
– Hoy no, pero tengo una gata y dentro de pocos meses sera lo bastante grande para cazarlos.
– ?Tienes una gata?
– Si. Se llama Bola de nieve. Tiene un ojo de cada color y sobremordida.
Mick la miro.
En serio.
– Os lo ensenare, chicos.
– ?Que es una sobremordida? -pregunto Travis mientras los tres entraban en la casa.
Mick estaba en casa media hora antes de que su hermana llamara a la puerta. Meg no espero a que le respondiera.
– Travis me conto que te vio besando el culo de Maddie Dupree -dijo al entrar en la cocina, donde encontro a Mick preparandose un bocadillo antes de irse a trabajar.
Mick la miro.
– Hola, Meg.
– ?Es cierto?
– No le estaba besando el culo. -Le estaba mordiendo el muslo, penso.
– ?Por que estabas alli? Travis vio tu barco en su muelle. ?Que esta pasando entre vosotros?
– Me gusta. -Corto el bocadillo de jamon y lo dejo en un plato de papel-. No es nada serio.
– Esta escribiendo un libro sobre mama y papa. -Le cogio de la muneca para atraer su atencion-. Va a dejarnos a todos fatal.
– Dice que no esta interesada en dejar a nadie fatal.
– Y una mierda. Esta hurgando en la mugre para sacar dinero de nuestro dolor y de nuestro sufrimiento.
Miro los profundos ojos verdes de su hermana.
– A diferencia de ti, Meg. Yo no vivo en el pasado.
– No. -Le solto la muneca-. Prefieres no pensar en el, como si no hubiera ocurrido.
Cogio la mitad del bocadillo y le dio un mordisco.
– Se lo que ocurrio, pero no lo revivo cada dia como haces tu.
– Yo no lo revivo cada dia.
Engullo y dio un trago de una botella de cerveza Sam Adams.
– Quiza no cada dia, pero de vez en cuando creo que finalmente has cambiado, entonces pasa algo y es como si volvieras a tener diez anos. -Dio otro mordisco-. Yo voy a vivir mi vida en el presente, Meg.
– ?No crees que quiero que vivas tu vida? Pues si quiero. Quiero que encuentres a alguien, ya sabes a lo que me refiero, pero no a ella.
– Tu hablaste con ella. -Se estaba aburriendo de la conversacion. Le gustaba Maddie. Le gustaba todo de ella, y pensaba seguir viendola.
– Solo porque queria que oyera que nuestra madre no era una loca.
Dio otro sorbo y dejo la botella sobre la encimera.
– Mama estaba loca.
– No. -Sacudio la cabeza y le cogio por un hombro para volverlo hacia ella-. No digas eso.
– ?Por que si no habria de matar a dos personas y luego suicidarse? ?Por que si no dejaria a sus dos hijos huerfanos?
– No pretendia hacer eso.
– Eso lo dices tu, pero si solo queria asustarlos ?por que cargo la treinta y ocho?
Meg dejo caer la mano.
– No lo se.
– Volvio a poner el bocadillo en el plato y se cruzo de brazos.
– ?Has pensado alguna vez si penso en nosotros?
– Si penso.
– Entonces ?por que, Meg? ?Por que matar a papa y luego suicidarse era mas importante que sus hijos?
Meg aparto la mirada.
– Mama nos queria, Mick. No te acuerdas de lo bueno, solo de lo malo. Nos queria y tambien queria a papa.
No era el a quien le fallaba la memoria. Recordaba lo bueno y lo malo.
