dedos y la respiracion de ella se hizo dificultosa-. ?Por que parece que haga mas?
Se coloco detras de ella y Maddie miro las grandes manos de Mick en sus pechos, tocandola y apretandole los erectos pezones. Arqueo la espalda y levanto los brazos. Puso las manos a cada lado de la cara de Mick mientras atraia su boca hacia la suya. Le dio un beso ardiente y voraz mientras movia las caderas y apretaba el trasero desnudo contra su ereccion. Mick emitio un jadeo desde lo mas hondo del pecho mientras jugaba con los senos de Maddie. Aun llevaba los tejanos y la camisa, y la sensacion del tejano gastado y el algodon suave contra la piel era endiabladamente erotica. La boca de Mick se aparto de la suya y le trazo un sendero de leves y abrasadores besos por el cuello mientras deslizaba una mano sobre el vientre de Maddie. Mick coloco uno de sus pies entre los de Maddie y luego la mano entre los muslos separados para acariciarla. Maddie se estaba derritiendo por dentro, formando un charco en lo mas hondo y bajo de la pelvis, y se permitio saborear las caricias del unico hombre que habia amado en su vida. Siempre se habia preguntado si habia alguna diferencia entre el sexo y el amor. Y ahora lo sabia. El sexo empezaba con el deseo fisico. El amor empezaba en el corazon de una persona.
No sabia lo que ocurriria despues de aquello, despues de que le dijera quien era, pero tal vez no importase. Se volvio y lo miro a los ojos mientras le cogia del dobladillo del polo. Saco el algodon elastico de la cinturilla de los pantalones y Mick levanto los brazos. Se lo quito por la cabeza y lo tiro a un lado. Maddie bajo la mirada desde los ojos de Mick llenos de pasion hasta el fuerte pecho. Las puntas de los senos de Maddie acariciaron a Mick unos pocos milimetros por debajo de sus pezones planos y oscuros. Un sendero de fino vello le bajaba por el pecho hasta la cintura.
– ?Por que pense que alguna vez tendria bastante de ti? -dijo con voz ronca por el deseo.
Maddie le desabotono la bragueta y metio las manos en los tejanos para tocarle a traves de los calzoncillos.
– Yo nunca tendre bastante de ti, Mick. Pase lo que pase, siempre te querre. -Cerro los ojos y le beso en el cuello-. Siempre -anadio en un susurro.
Mick respiro sonoramente cuando ella puso la mano dentro de los calzoncillos y cogio la ardiente verga con la palma. Mick se quito la cartera de los pantalones y la arrojo sobre la cama.
– Yo nunca me cansare de sentirte en mi mano -susurro Maddie-. Duro y suave al mismo tiempo. Nunca olvidare lo que siento al acariciarte asi.
– ?Quien dice que lo tengas que olvidar?
Mick se acerco a un lado de la cama y la empujo por los hombros hasta que Maddie se quedo sentada.
?Quien? El lo diria. Se tumbo y le miro quitarse la ropa rapido hasta quedarse desnudo delante de ella; un hombre alto e imponente que hacia que le doliera el corazon y el alma. Maddie levanto la mano y lo atrajo sobre ella. La voluptuosa cabeza del ardiente pene la acariciaba entre las piernas.
– Me encanta que estemos juntos -susurro Maddie mientras le chupaba el lobulo de la oreja y se frotaba contra el cuerpo caliente de Mick. Luego le dio unos mordisquitos en el cuello y en el hombro.
Mick la empujo con delicadeza para tumbarla sobre la cama.
– Nos queda mucho tiempo para pasar juntos. -Le beso la barbilla y el cuello-. Mucho mas tiempo.
Se metio un pezon en la calida boca a la vez que con la otra mano le recorria el vientre para acariciarla con los dedos. Mientras Maddie veia como le besaba los pechos, sentimientos puros fluian por sus venas. Aquel era Mick, el hombre que podia hacerla sentir hermosa y deseada. El hombre que amaba y que probablemente perderia. Mick levanto la cabeza y el fresco aire de la noche le rozo los pechos alli donde su boca los habia dejado humedos y brillantes. El busco en la cartera y saco un condon, pero Maddie se lo quito de las manos y extendio el fino latex por toda su verga. Lo notaba latir en la mano, fuerte y constante. Lo tumbo sobre la cama y se sento a horcajadas sobre el. Los parpados de Mick se cerraron y exhalo profundamente mientras la veia bajar sobre el y hundirse su pene en ella.
– Estas muy guapa ahi arriba -dijo con voz grave y ronca, sujetandola por la cintura-. Me gusta mucho.
Y subio las manos desde los costados hasta los pechos de Maddie.
Maddie balanceaba la pelvis mientras subia un poco y bajaba. La cabeza del pene chocaba en su interior y lanzo un profundo gemido. Se movia arriba y abajo, contoneando las caderas mientras lo cabalgaba. Del cuerpo de Mick fluia un calor hormigueante donde su cuerpo tocaba el de ella.
– Mick. ?Oh, Dios!
Mick se movia con ella, acompanandola con poderosos embates, hasta que las sensaciones la inundaron por completo y dejo caer la cabeza hacia atras mientras un orgasmo liquido y calido la irrigaba, empezando en la pelvis y propagandose hasta los dedos de las manos y de los pies.
– Mick, te quiero -dijo mientras nuevas emociones le envolvian el corazon que latia y le estrujaban el pecho en un fiero abrazo.
Justo cuando acabo el climax, Mick le cogio la cintura y el trasero con un brazo y la giro, tumbandola en la cama mirando hacia el. Aun estaba enterrado muy dentro de ella y Maddie automaticamente le cino la cintura con las piernas, como sabia que le gustaba. Atrajo la boca de Mick hacia la suya y le dio unos fogosos y humedos besos mientras el sacaba la verga y la hundia otra vez dentro de ella. Maddie se pego a el mientras la embestia una y otra vez. Mick levanto el pecho y coloco las manos sobre la cama junto al rostro de Maddie. A cada embate la acercaba mas a un segundo orgasmo y ella gritaba mientras los musculos de la vagina hacian que Mick se corriera por segunda vez.
Los ojos de Mick se cerraron y su aliento silbaba entre los dientes.
– La hostia bendita -renego, y luego gimio de satisfaccion. Se la metio una ultima vez y luego se derrumbo encima de ella.
El peso de Mick la aplastaba con rotundidad, aunque era bien recibido. Descansaba el rostro en la almohada al lado del de Maddie, y el le beso el hombro.
– ?Maddie? -pregunto sin aliento.
– ?Si? -Le puso las manos en la espalda.
Se incorporo sobre los codos y la miro a la cara, con la respiracion aun entrecortada.
– No se que ha sido diferente esta vez, pero ha sido el polvo mas ardiente que he echado nunca.
Maddie sabia que era lo diferente. Ella lo amaba. Maddie se sonrojo y le empujo por los hombros. Lo amaba y se lo habia dicho.
Mick se levanto de encima de ella y se tumbo.
– Necesito agua -dijo Maddie mientras bajaba de la cama y se ponia de pie. Le sonaban los oidos de verguenza, se acerco al armario y cogio la bata.
– ?Donde esta tu gata? -le pregunto.
– Lo mas probable es que este en la silla del despacho.
Se miro las manos temblorosas, mientras se ataba el cinturon de toalla a la cintura.
– Si me ataca le dare G13 [10].
Maddie no tenia ni idea de lo que estaba hablando.
– Vale -dijo desde el armario.
– Tengo mas condones en el bolsillo del pantalon -dijo alegre como unas castanuelas mientras se dirigia al cuarto de bano-. Pero tendras que dejarme un poco de tiempo para que vuelva a coger velocidad.
Mientras Mick usaba el cuarto de bano, Maddie fue a la cocina. Abrio la nevera y saco una botella de Coca light. La apreto contra las ardientes mejillas y cerro los ojos. Tal vez no la habia oido. En el viaje a Redfish le habia dicho que a veces no entendia todo lo que decia mientras practicaban el sexo. Tal vez no habia hablado tan claro como ella creia.
La destapo y dio un largo trago. Deseo con todas sus fuerzas que fuera uno de esos momentos en los que solo tienes que preocuparte por un problema. Le aguardaba el mayor de los problemas, amenazador, negro, devastador e inevitable.
Mick salio del dormitorio y se dirigio a la cocina. Llevaba puestos los tejanos algo caidos y tenia el cabello despeinado.
– ?Estas avergonzada por algo? -le pregunto mientras abrazaba a Maddie por detras.
– ?Por que?
Le quito la botella de las manos y se la llevo a los labios.
– Practicamente saliste corriendo de la habitacion y tienes las mejillas rojas.
Dio un buen trago y se la devolvio.
Maddie se miraba los pies.
