aliento o critica, lo que ella entendia como una buena senal. Habia visto que los jugadores se pasaban de mano en mano su primer articulo, pero ninguno habia hecho comentario alguno.
– Lei tu primera cronica -dijo Darby Hogue al otro lado del pasillo.
Jane calculo que Darby Hogue media poco mas de metro sesenta. Metro sesenta y cinco con sus botas de vaquero. Su traje azul marino tenia todo el aspecto de ser hecho a medida, y debia de costar lo que el sueldo de trabajador corriente. Su pelo rizado era del color de las zanahorias y su piel incluso mas blanca que la de Jane. A pesar de sus veintiocho anos, aparentaba diecisiete. Sus ojos pardos reflejaban inteligencia y astucia, y tenia unas largas pestanas pelirrojas.
– Hiciste un buen trabajo -anadio.
Por fin alguien le decia algo de su articulo.
– Gracias.
El se inclino hacia el pasillo.
– La proxima vez deberias mencionar nuestros tiros a puerta -dijo en voz baja.
Darby era el mas joven de los ayudantes de director deportivo de la NHL, y Jane habia leido en su nota biografica que era miembro de MENSA, el club de personas que tienen un alto coeficiente intelectual. No lo dudo ni por un segundo. Aunque parecia haberse esforzado mucho para desprenderse de su aire de empollon, no lo habia logrado por completo pues llevaba un protector para boligrafos en el bolsillo de la camisa.
– Te dire una cosa -dijo ella acompanando sus palabras de lo que esperaba fuese una encantadora sonrisa-. Yo no me metere en tu trabajo si tu no te metes en el mio.
El parpadeo.
– Es justo.
– Si, eso creo.
El se enderezo y coloco el maletin sobre su regazo.
– Por lo general, te sientas en la parte de atras con los jugadores -observo.
Siempre se sentaba en la parte de atras porque los asientos delanteros ya habian sido ocupados por los entrenadores y directivos cuando ella embarcaba.
– Bueno, estoy empezando a sentirme persona non grata alli atras -confeso.
El incidente de la noche anterior le habia dejado muy claro cuales eran los sentimientos de los jugadores. El se volvio y la miro a los ojos.
– ?Ha pasado algo de lo que yo deberia estar al corriente?
Ademas de las molestas llamadas, habia encontrado el cadaver de un raton frente a la puerta de su habitacion la noche anterior. Por su aspecto debia de llevar bastante tiempo muerto. Obviamente, alguien lo habia encontrado en algun lugar y lo habia llevado hasta su puerta. No habia sido como encontrar la cabeza cortada de un caballo en su cama, aunque tampoco creia que fuese una coincidencia. Pero no queria que los jugadores pensasen que era una chivata que habia ido corriendo con el cuento a los directivos.
– Nada que no pueda sobrellevar.
– Cena conmigo esta noche y hablemos del asunto.
Jane lo miro fijamente. Por un instante se pregunto si seria uno de esos hombres que daban por sentado que ella quedaria con el solo porque los dos eran bajitos. Su ultima cita habia sido con un tipo de poco mas de metro sesenta con todos los complejos napoleonicos imaginables, estropeado como persona por esos mismos complejos. Lo ultimo que necesitaba era una cita con un tipo bajito. En particular, con un tipo bajito que fuese directivo de los Chinooks.
– No creo que sea buena idea.
– ?Por que?
– Porque no quiero que los jugadores piensen que estamos liados.
– Ceno constantemente con periodistas deportivos. Chris Evans, por ejemplo.
No era exactamente lo mismo. Jane tenia que mantenerse al margen de los chismorreos. A pesar de que a las mujeres se les permitia entrar en los vestuarios desde hacia tres decadas, los cotilleos de los lios de las mujeres con sus fuentes de informacion eran constantes. Estaba convencida de que su credibilidad o su aceptacion entre los jugadores no podia caer mas bajo, pero no tenia intencion de comprobarlo.
– Pense que estarias cansada de cenar sola -dijo Darby.
Lo cierto era que estaba cansada de cenar sola, y tambien de mirar hacia las paredes de las habitaciones de hotel o del avion. Tal vez un lugar muy concurrido no estuviese tan mal.
– ?Solo trabajo?
– Por supuesto.
– ?Por que no cenamos en el restaurante del hotel? -propuso.
– ?A las siete te parece bien?
– A las siete me parece perfecto -Jane hurgo en el bolsillo delantero de su maletin y saco la hoja que tenia el itinerario del equipo-. ?Donde nos alojamos esta noche?
– LAX Doubletree -respondio Darby-. El hotel tiembla cada vez que despega un avion.
– Maravilloso.
– Bienvenida a la esplendida vida de los deportistas -dijo el, volviendo a mirar hacia delante y apoyando la cabeza contra el respaldo.
Jane habia imaginado que el agobio que suponian los cuarto partidos fuera de casa seria solo eso: agobio. Aunque lo habia estudiado docenas de veces, miro de nuevo el itinerario Los Angeles, y despues San Jose. Ya era hora de que volviese a casa. Queria dormir en su cama, conducir su coche en lugar de ir en autobus, incluso abrir su propia nevera en lugar del minibar de un hotel. A los Chinooks les quedaban cuatro dias de viajes antes de regresar a Seattle para jugar un bloque de cuatro partidos en ocho dias. Despues tendrian que viajar a Denver y Minnesota. Mas hoteles y comidas solitarias.
Tal vez lo de cenar con Darby Hogue no fuese tan mala idea. Podria romper la monotonia y resultar esclarecedor.
A la siete en punto, Jane salio del ascensor y se encamino hacia el restaurante Seasons. Llevaba el pelo suelto y le llegaba hasta los hombros. Vestia unos pantalones de lana negros y un jersey gris. El jersey tenia una abertura a un lado del cuello y las mangas acampanadas, y hasta que Luc le dijo que parecia el angel de la muerte, a ella le gustaba mucho.
Se preguntaba si habia alguna razon oculta mas alla de su miedo a no saber combinar los colores lo que la hacia decidirse siempre por colores oscuros. ?Acaso estaria deprimida sin saberlo, como Caroline le habia sugerido? ?Sufriria algun desorden mental aun sin diagnosticar? ?Parecia realmente el angel de la muerte, o acaso Caroline era una aguafiestas y Luc un gilipollas arrogante? A ella le gustaba creer esto ultimo.
Darby la esperaba en la entrada del restaurante, con su aspecto juvenil debido a los pantalones de color caqui y a la camisa hawaiana estampada de color naranja; por no hablar de la gomina que llevaba en el pelo. Los llevaron hasta una mesa cerca de los ventanales, y Jane pidio un martini con limon para mantener a raya el cansancio, aunque solo fuese por unas pocas horas. Darby pidio una cerveza y le exigieron que ensenase el carne de identidad.
– ?Como? Tengo veintiocho anos -replico. Jane se echo a reir y abrio la carta del menu.
– La gente va a pensar que eres mi hijo -se burlo.
El esbozo una mueca de desagrado y saco su billetera.
– Pareces mas joven que yo -gruno mientras le ensenaba su identificacion al camarero.
Cuando llegaron las bebidas, Jane pidio salmon con arroz salvaje, en tanto que Darby escogio ternera y patatas asadas.
– ?Que tal tu habitacion? -pregunto.
Era como cualquier otra.
– Esta bien -contesto Jane.
– De acuerdo. -Darby bebio un trago de cerveza-. ?Tienes problemas con los jugadores?
– No, simplemente me rehuyen.
– No les gusta que estes aqui.
– Si, lo se. -Jane dio un sorbo a su martini. El azucar en el borde de la copa, la rodaja de limon y la mezcla perfecta de vodka Absolut Citron y triple seco casi la hizo suspirar, como si de una alcoholica se tratase. Pero
