– Will… tienes todo el derecho a estar furioso conmigo.
– No lo estoy -dijo muy despacio.
– Pues deberias. Lo siento. Has hecho mucho por mi, me ayudaste cuando estuve enferma sin quejarte ni una vez, y luego yo me eche sobre ti. No era el momento apropiado para hablar de eso como tu dijiste y…
– Quizas si hui, como dijiste tu… No volvere a huir de ti. Si quieres hablar te escuchare.
Quizas el estuviera dispuesto a escuchar, pero de pronto Laura perdio todo el interes en hablar. Dio un paso hacia el, y Will levanto los brazos. Y cuando ella se echo sobre su regazo, Will la abrazo.
– No me gusto discutir contigo, Montana. Por el amor de Dios, no vuelvas a dejarme hacerlo.
– Puede que sea poco realista pensar que nunca volveremos a pelearnos.
– Olvida eso. No quiero ser realista. Ahora no.
Le sujeto la cara entre las manos y lo beso. No podia expresarle con palabras lo asustada que habia estado de perderlo. Asi que se lo dijo desde su corazon.
Un beso no podia empezar a explicar nada, asi que le dio otro. Su barba le aranaba la mejilla. Y su boca estaba seca. Pero sus labios eran suaves y Will respondio salvaje, como si llevara almacenando el combustible en su interior durante dias.
Will le metio las manos bajo el jersey rojo, pero no hubo nada sexual en ese primer contacto. Fue como si estuviera buscando la textura y el calor de su piel.
Laura empezo a desabrocharle los botones de la camisa mientras intentaba sentarse en sus rodillas.
– Laura…
– Sshh…
Ella no debio forzarlo. Fue un error que no volveria a cometer. El era lo que mas le importaba. No sabia como se solucionaria su futuro… y no le importaba. Aprovecharia todos los momentos que pudiera con el. Nada era igual.
Will se aparto, pero solo para repartir besos por su cuello y su pelo.
– Creo que nos mataremos en esta silla.
– Tendremos que arreglarnoslas.
Laura no aparto las manos de su cuerpo. Finalmente le abrio la camisa.
– Hay un sofa ahi…
Will la levanto en brazos. La silla crujio y sus manos se posaron bajo su trasero. Ella tenia los brazos en su cuello.
– Te amo, Montana -dijo con pasion-. Te amo tanto que no puedo soportarlo. Y voy a intentar amarte a ti tanto que tu no puedas soportarlo tampoco.
El empezo a responder, pero el sonido que salio de su garganta fue solo un gemido. La dejo en el viejo sofa de cuero y el se tumbo tambien. Le quito el jersey, y resulto que ella no llevaba sujetador. El cuero estaba frio contra su espalda, pero el fuego en las manos de Will la calento deprisa. Sus palmas la acariciaron sin cesar.
Los pezones le dolieron ante la suave invasion de la lengua. Laura recorrio cada parte de su cuerpo con las manos, desde las costillas hasta el ombligo.
– No llevas braguitas -observo Will.
– Lo olvide.
– No creo que lo olvidaras. Creo que sabias exactamente lo que me pasaria si descubria que no tenias nada bajo los vaqueros.
– Posiblemente…
Will se rio.
– ?Vas a ayudarme a quitarte los vaqueros?
– No.
– ?Vas a ayudarme a quitarme los mios?
– No. Ahora no tengo tiempo, Will. Preguntamelo dentro de un rato.
Pero Will no queria esperar, asi que resolvio el problema de los dos vaqueros con facilidad. Montana era un hombre creativo y competente. Incluso recordo que tenia proteccion en su cartera… Pero no, en ese momento Laura no queria pensar en bebes ni en si alguna vez estaria preparado para aceptar ese riesgo.
El amor era un riesgo. Y los dos estaban deseando aceptarlo y arriesgarse a mostrarse vulnerables y desnudos el uno frente al otro. Era una necesidad sincera y tan fuerte que a Laura le daba algo de miedo lo mucho que lo queria dentro de ella, reclamandola, tomandola. Pero tambien necesitaba darle a el lo mismo.
El fuego se encendio, quemandoles la piel, provocando besos descontrolados.
– Te amo -susurro Will-. Te amo -repitio de nuevo mientras su cuerpo entraba, uniendose completamente al de ella.
Will nunca antes le habia dicho esas palabras. Laura siempre se habia dicho que no importaba porque ella sabia como la trataba, como era con ella y que habia amor en su corazon. Pero descubrio que si le importaba. Porque el amor en su voz fue como una flecha directa a su corazon, y las emociones surgieron de ella descontroladas.
Lo que lo asustara antes, habia dejado de existir. Will no parecia ya asustado.
Encajaban como una llave en una cerradura. Con un amor tan fuerte, el futuro se solucionaria.
Laura queria creer eso desesperadamente.
Capitulo Siete
– Will, te aseguro que no podria ser mas feliz -Laura aparto las cortinas y miro a la calle por decima vez-. Estoy encantada de que mi hermana este bien y se haya recuperado. ?Y hace dos meses que no ve a Archie! Estoy deseando verlos juntos de nuevo.
– Se que te sientes feliz por tu hermana. Pareces algo… inquieta.
Laura no dejaba de moverse de un lado a otro. Y Will noto que tampoco habia soltado al bebe en las dos horas anteriores.
– ?No estoy inquieta! ?Solo estoy deseando verla!
– Lo entiendo -dijo Will, dejando el tema.
Todo el dia habia tenido una extrana sensacion, pero quizas Laura estuviera tan feliz como decia.
Will miro todo lo que habia en el vestibulo. La cuna, el parque, panales, ropa, y la cesta llena de juguetes. Todo esperaba la llegada de Deb.
No quedaba nada excepto los utensilios que el bebe aun necesitaba.
Will se habia ocupado de todo durante las ultimas semanas. Deb no vivia en un albergue de mujeres, sino que se habia instalado en un duplex en St. Louis, con un nuevo ordenador y todo lo necesario para comenzar un negocio de contabilidad desde su casa. Se estaban solucionando los ultimos papeleos de su divorcio. Aunque habia una orden contra su marido para que no se acercara a ella, Will imagino que no haria dano tener a un guardaespaldas para asegurarse de que el imbecil se comportaba.
El dinero resolvio muchos problemas. Pero Will no estaba seguro de que pudiera solucionar el problema que tendria Laura cuando la separaran del bebe.
Por supuesto, ella no dejaba de decir que no habia ningun problema.
– ?Esta aqui! -grito Laura corriendo desde la ventana a la puerta.
Deb entro, y durante los siguientes veinte minutos no dejaron de hablar entre ellas. Will le quito a Deb el abrigo, dijo un par de palabras a las que ninguna presto atencion y vio a las hermanas reirse y abrazarse, interrumpirse continuamente y hablando como locas.
Deb no perdio un instante en abrazar a su bebe. Will se fijo en ella. Seguia muy flaca, pero su piel tenia mejor color, sus hombros no estaban hundidos y habia vida en sus ojos.
Una vez Deb abrazo al bebe, Laura no volvio a mirar a Archie. Naturalmente, estaba ocupada charlando por los codos con su hermana, pero Will se preocupo. Durante dos meses y medio no habia apartado los ojos del nino. Y de repente fue como si no existiera.
Entonces Archie solto un chillido.
Will suspiro.
