– ?Porque llegaras a amarlo menos?

A Cleo no le sorprendio que hubiera averiguado su secreto.

– Con el tiempo llegare a acostumbrarme a la situacion.

– ?Te acostumbraras a que no te corresponda?

Aquella pregunta tan directa la pillo desprevenida.

– Si.

Porque no tenia eleccion. Se negaba a ser una desgraciada el resto de su vida.

– Con el tiempo la amistad y el respeto llegaran a ser suficientes para mi.

– Mi hijo es un inconsciente pero no es ningun estupido -aseguro Hassan frunciendo el ceno-. Con el tiempo se dara cuenta de que tiene un tesoro irremplazable.

– Tal vez.

Cleo no estaba tan segura de que Sadik consiguiera algun dia dejar atras su pasado. El recuerdo de Kamra era demasiado importante para el. Y mientras el fantasma de su antigua prometida siguiera dentro de su corazon nunca podria ofrecerselo a ella.

La enfermera le hizo un gesto para que se subiera a la bascula. Cleo se quito las sandalias e hizo lo que le indicaban. Los numeros alcanzaron una cifra desorbitada, provocando que su corazon se acelerara en la misma proporcion. Cuando la aguja se detuvo Cleo abrio los ojos de par en par, incapaz de creer que alguien de su altura pudiera alcanzar semejante peso.

– La doctora Johnson me va a cortar la cabeza -murmuro mientras se calzaba-. Ya me advirtio en la ultima visita que no ganara mas de trescientos gramos de peso a la semana.

– Eres la imagen misma de la salud y la belleza -la tranquilizo Sadik quitandole importancia al asunto con un gesto-. Si tienes la presion sanguinea normal la doctora no se preocupara.

Cleo no estaba tan convencida. Habian pasado dos meses desde su boda y sabia que la combinacion de estres y la deliciosa comida de palacio le hacian comer mas de lo que deberia. Siguio a la enfermera a la sala de exploraciones y se tumbo en la camilla.

La enfermera le puso el brazalete en el brazo y comenzo a insuflarle aire. Un instante despues lo solto e informo de que la tension de Cleo seguia siendo excelente.

– Al menos ya es algo -murmuro para sus adentros tratando de prepararse mentalmente para la reprimenda.

Pero por desgracia no tuvo tiempo de hacerlo.

Una de las ventajas o las desventajas, dependiendo del dia, de pertenecer a la familia real era que no habia que esperar. La doctora Johnson entro en la sala y la enfermera se marcho. Estudio el informe que le habia dejado y luego alzo la cabeza para mirar a Cleo.

– Ya lo se -se apresuro a explicarse como si fuera una nina pequena a la que hubieran pillado en una travesura-. Se que me dijo trescientos gramos. Pero de verdad que lo he intentado.

– Ya es suficiente -la atajo Sadik besandola en los labios antes de girarse hacia la doctora con una sonrisa-. Tiene la tension normal y no presenta edemas ni en las manos ni en los pies. Lo compruebo diariamente.

– Es usted un futuro padre muy comprometido, Alteza -aseguro la doctora claramente impresionada.

Sadik asintio con la cabeza.

– Cleo es mi esposa. Va a tener un hijo mio. ?Que podria ser mas importante que su bienestar?

Cuando lo escuchaba hablar asi Cleo sentia que todo su interior se removia. Sabia que no lo decia con la intencion que ella deseaba pero, tal como habia decidido semanas atras, estaba dispuesta a conformarse con lo que Sadik le ofreciera.

– Tiene usted razon, Majestad -intervino la doctora girandose hacia Cleo-. Su muestra de orina tambien esta perfectamente, Princesa. No hay exceso de azucar. Lo esta haciendo usted de maravilla.

Cleo sonrio con timidez. Cinco minutos mas tarde se estaba quitando la ropa y colocandose la bata que habia en el perchero del bano. Cuando regreso a la camilla la doctora Johnson encendio el ecografo.

Sadik estuvo presente durante todo el examen. La doctora hablo sobre el tamano del utero y el emplazamiento del bebe mientras Sadik la bombardeaba a preguntas. Todos escucharon los latidos del corazon del bebe y luego la doctora le puso a Cleo gel sobre la tripa para captar mejor los ultrasonidos.

Cleo se giro para ver mejor el monitor. Sadik se acerco mas a ella y la tomo de la mano.

– Muy bien. Veamos como esta el bebe real -dijo la doctora moviendo la varita sobre el estomago de Cleo.

Algunas imagenes tomaron forma. Aunque Cleo ya habia visto al bebe en otras ocasiones el corazon le dio un vuelco al observar aquel cuerpecito moviendose dentro de ella. Aguanto la respiracion y apreto con fuerza la mano de Sadik.

– Aqui esta la cabeza -dijo la doctora Johnson senalando la pantalla-, Y esto es la columna vertebral, los brazos y las piernas. Y ahora, si conseguimos que el principito o la princesita se mueva un poco podremos conocer el sexo. Lo quieren saber, ?verdad? -pregunto alzando la vista.

– Ya lo sabemos -aseguro Sadik encogiendose de hombros-. Nuestro hijo sera varon.

Cleo puso los ojos en blanco.

– A mi me gustaria saberlo, si se ve algo. A pesar de la insistencia de mi marido yo no lo tengo nada claro.

La doctora se cambio de sitio para intentarlo desde otra posicion.

– Veo sombras, pero nada definitivo. Lo siento. Es imposible asegurar nada.

– Es igual -murmuro Cleo mirando la pantalla-. Lo que importa es que el bebe este sano y todo vaya bien.

Quince minutos despues iban de camino a la limusina. Sadik le habia pasado el brazo por los hombros y caminaba a su lado. Cleo le agradecia sus atenciones.

– ?No es increible? -dijo cuando se hubieron sentado en el asiento de cuero-. Cada vez que veo al bebe me cuesta trabajo creer que es real. La vida es un milagro absoluto -murmuro llevandose la mano al vientre.

– Nuestro milagro -anadio Sadik colocando la mano encima de la suya-. Nuestro hijo.

Sus ojos oscuros brillaron con un fuego que provoco que se le acelerara el corazon. En aquel momento estaban compartiendo algo mas profundo que estar casados. Juntos habian creado un nuevo ser. «Maravilla» era una palabra que se quedaba corta para describir lo que Cleo sentia, pero vio reflejada en los ojos de Sadik la misma emocion. Se acerco a el en el instante preciso en que el Principe la atrajo hacia si. La beso con pasion y ternura, susurrando su nombre mientras recorria con los dedos las lineas de su rostro.

– Te quiero, Sadik.

El se quedo congelado, como si se hubiera convertido de pronto en estatua. Luego sus ojos se oscurecieron y la estrecho entre sus brazos.

– Me alegro -dijo-. Asi deben ser las cosas. Me querras y asi estaras contenta de quedarte aqui.

Sadik siguio hablando, pero ella ya no lo escuchaba. Ni siquiera se sentia con fuerzas para respirar. ?Se le habria parado el corazon? ?Seria ella la que se habria convertido en estatua?

Cuando llegaron a palacio Sadik le sugirio que dedicara el resto de la tarde a descansar. Cleo no rechisto, porque no podia moverse ni hablar. Se limito a subir a la suite, acurrucarse entre las sabanas y quedarse mirando fijamente al techo. De pronto algo caliente y humedo le descendio por la sien hasta llegar al pelo. Cuando lo toco descubrio que eran lagrimas.

Sentia una dolorosa presion sobre el pecho. La desesperanza la invadia. Antes, de regreso de la consulta del medico, le habia abierto su corazon a Sadik como nunca antes se lo habia abierto a nadie. Habia permitido que su amor por el creciera hasta acabar con su sentido comun. En un arrebato de sentimiento le habia entregado su alma. Y el se la habia aceptado sin devolverle nada a cambio.

Cleo era consciente de que habia vivido mas decepciones que la mayoria de la gente, entre ellos el constante abandono de su madre, tanto emocional como fisico. Pero siempre habia sido capaz de levantarse, averiguar en que se habia equivocado, aprender de sus errores y volver a empezar. Ahora, por primera vez en su vida, se sentia derrotada.

No podia ganar aquella batalla porque el enemigo era un fantasma. Sadik nunca la amaria. Por mucho respeto que se guardaran o muchos hijos que tuvieran. Nunca la amaria.

Hasta entonces habia esquivado la verdad. Ahora que se habia enfrentado a ella no estaba muy segura de

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