sentirse incomoda, igual que la presencia de los guardias. Se giro hacia el que lo estaba apuntando.

– ?Hay alguna posibilidad de que lo suelten?

Para su sorpresa, el guardia asintio con la cabeza y dio un paso atras. Sadik quedo libre al instante. Cleo parpadeo.

– ?He sido yo la que lo ha hecho? -pregunto.

Sadik se alejo de los guardias y se estiro la chaqueta.

– Al parecer mi padre les ha dado orden de seguir tus instrucciones. Te agradezco que no les hayas pedido que me disparen.

El Principe la tomo de la mano y la guio hacia la terminal.

– ?Me concedes unos minutos antes de marcharte?

Cleo seguia demasiado impresionada por lo que acababa de ocurrir con los guardias como para protestar. Pero cuando se vio en una pequena habitacion privada se dio cuenta de que Sadik iba a tratar de convencerla para que se quedara. Cleo suspiro. ?Cuando se daria cuenta de que todas las palabras del mundo, aunque fueran las mas sensatas, no servirian con ella? ?Cuando se daria cuenta de que…?

– Estas viva -susurro Sadik estrechandola entre sus brazos-. Pense que te habia perdido, primero cuando te marchaste y despues cuando vi aquel coche en el arcen. No podria vivir sin ti.

Aquello no tenia ningun sentido. Cleo forcejeo para librarse de su abrazo.

– ?De que estas hablando, Sadik?

El la tomo suavemente del rostro y se lo cubrio de besos. Cuando sus labios rozaron los suyos a Cleo se le hizo muy dificil mantener una distancia emocional. Se obligo a si misma a apartarse.

– No pienso volver a caer en lo mismo -le aseguro dando un paso atras.

– No lo comprendes -aseguro Sadik agarrandola suavemente de los brazos-. Pense que estabas muerta. Crei que habia vuelto a sucederme. Solo que esta vez el horror era todavia mas grande, mucho mas grande, porque si tu te ibas sabia que perderia lo mas precioso de mi mismo.

– No entiendo nada -reconocio ella sacudiendo la cabeza-, ?Irme a donde? ?En el avion?

Sadik la beso. Cleo intento primero impedirselo y luego dejo de intentarlo. Porque por muy convencida que estuviera de que tenia que dejar a Sadik no queria hacerlo.

– He ocultado la verdad -murmuro el sobre su boca-. Pense que si no lo confesaba ni siquiera a mi mismo no podria hacerme dano. Me negue a decirte lo que sentia por ti. Tenia la intencion de no reconocer mis sentimientos para mantener las distancias contigo.

Los oscuros ojos de Sadik brillaban de emocion.

– Perder a Kamra fue doloroso. Pero perderte a ti me destrozaria, Cleo. Tu eres mi mundo. Por eso fingi que no me importabas. Porque si no me importabas y te ibas, no me doleria.

– Sadik… -murmuro ella tragando saliva.

El le aparto el pelo de la cara.

– Te amo, Cleo. No podria vivir sin ti. No se trata de nuestro hijo, se trata de ti. Solo de ti. Me conquistaste desde el principio. Aquellos primeros dias de pasion me cambiaron para siempre. Pero estaba decidido a resistirme. No queria que una mujer me dominara.

Cleo deseaba desesperadamente creerse aquellas palabras. Sobre todo porque no tenia eleccion.

– ?Por eso no me llamaste ni trataste de ponerte en contacto conmigo cuando regrese a Spokane?

– Tenia algo que demostrarme a mi mismo – respondio Sadik con una sonrisa.

– ?Y lo hiciste?

– No. Pasarme todo el dia tratando de no pensar en ti es exactamente lo mismo que pensar en ti todo el dia. Sabia que regresarias para la boda asi que decidi esperar. Tambien estaba decidido a tenerte -aseguro besandole la palma de la mano-. En mi cama y en mi vida.

Cleo se apoyo contra el y permitio que sus palabras le curaran las heridas.

– ?Crees que podras dejar que Kamra se vaya?

– Hace mucho que se fue -aseguro Sadik con un suspiro-. La utilice como una excusa para mantenerte alejada. Lo cierto, amor mio, es que lo nuestro iba a ser un matrimonio pactado. Llegamos a una especie de acuerdo entre nosotros. Nos teniamos carino. Pero comparar mis sentimientos hacia ella con lo que siento por ti es como comparar un vaso de agua con el oceano. Te amo.

Cleo le echo los brazos al cuello y trato de estrecharse contra el. Algo bastante complicado con su barriguita de por medio.

– Por favor, quedate -le suplico Sadik.

Ella cerro los ojos tanto para tratar de retener aquel momento de felicidad como para intentar serenarse.

– Siempre te amare -prometio el Principe-. Te lo demostrare cada dia. Te juro por mi honor que para mi eres la persona mas importante del mundo. Tienes que quedarte aqui conmigo. Por favor, Cleo.

Era demasiado ver a su hermoso principe de rodillas. Lo beso en la boca.

– Me quedare -le dijo con el corazon henchido de felicidad-. Y te amare hasta… hasta que terminemos de contar los granos de arena del desierto de Bahania.

Epilogo

C

ANSADA pero feliz, Cleo apreto contra su pecho a su hija.

– Ya veis -dijo Sadik con tanto orgullo que parecia que la inmensa habitacion del hospital se le quedara pequena-. Una nina. Lo dije desde el principio y yo nunca me equivoco.

Cleo miro a Sabrina y a Zara. Las tres mujeres pusieron los ojos en blanco.

– Dijiste que seria nino -le recordo Cleo a su marido con expresion radiante de felicidad-. Era yo la que decia que nuestro bebe podria ser nina.

– No. Lo que pasa es que no te acuerdas -dijo Sadik acercandose a la cama para acariciar la mejilla de su hija-. Es preciosa. Igual que su madre.

A pesar de la incomodidad que sentia despues del parto, Cleo no recordaba un momento de su vida mas perfecto que aquel. Despues de tantos anos sin encontrar un sitio donde encajar habia dado por fin con su lugar en el mundo. ?Quien habria pensado que se trataria de un palacio?

Era todo gracias a Sadik. No pasaba ni un solo dia sin que le declarara su amor al menos una docena de veces. No podia ser mas atento ni mas carinoso. Habia momentos en que seguia siendo un arrogante, pero Cleo estaba empezando a acostumbrarse. No siempre era facil estar casada con un principe, pero tenia sus recompensas.

– Esposa mia, seras honrada entre todas las mujeres -aseguro Sadik besandola en la frente.

– Me conformaria con un cojin suave para sentarme y dormir un ratito -aseguro ella riendose.

Hassan entro en la habitacion seguido de dos de las princesas.

– Vengo de felicitar a la doctora por haber traido al mundo a mi primer nieto. Creo que estaba aliviada.

Cleo imaginaba que la doctora Johnson se habria sentido un poco presionada durante el parto.

Hassan se acerco a la cama.

– Mi nieta perfecta -susurro antes de darle a su hijo una palmada en la espalda-. Una nina, tal y como habiamos dicho.

Cleo se recosto sobre las almohadas.

– Tu padre y tu abuelo son unos mentirosos -le canturreo a la nina-. Si que lo son.

Hassan y Sadik se rieron. El Rey se giro entonces hacia Reyhan, su tercer hijo.

– Tus hermanas estan embarazadas. Sabrina dara a luz en seis meses y Zara un mes despues. Tu todavia no has tomado esposa. Creo que ha llegado el momento. Arreglare tu matrimonio.

Reyhan, que era tan alto, moreno, atractivo y arrogante como sus hermanos, se aclaro la garganta. Cleo se sorprendio al comprobar que el Principe parecia incomodo.

– No sera necesario, padre.

– Tienes que casarte -aseguro Hassan frunciendo el ceno-. Necesitamos mas herederos.

– Si, lo comprendo -dijo Reyhan carraspeando de nuevo. Sin embargo, dadas las circunstancias…

Вы читаете La Princesa Embarazada
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату