momento. Dentro de una semana vas a celebrar una boda preciosa y no quiero que pienses en nada mas. ?Podemos olvidar este asunto y tratar de ello cuando regreses de tu luna de miel?
– No tengo eleccion -respondio su hermana sacudiendo la cabeza-. Eres responsable de tu propia vida. Lo unico que digo es que ojala me lo hubieras contado.
La diferencia entre una cena formal de estado y una cena informal se apreciaba normalmente en el tamano y en los detalles.
Cleo se detuvo a la entrada del coctel y observo el salon. Habia flores por todas partes que otorgaban un dulce aroma y daban la sensacion de estar en un jardin. La estancia estaba tambien repleta de pequenas velas blancas que ardian en los candelabros. Una inmensa multitud de gente caminaba y charlaba. A la cena informal habian acudido doscientas personas. En aquella celebracion en honor a los novios habria al menos cinco veces mas. Todo el mundo brillaba y resplandecia, haciendola sentirse como una prima del pueblo fuera de lugar. Una prima del pueblo muy cansada.
Llevaba dos noches sin dormir, desde que supo que el rey Hassan le habia contado a Zara lo de su embarazo. Parecia sin embargo que nadie mas se habia enterado, asi que Cleo mantenia los dedos cruzados para poder escapar de aquella situacion sin demasiados problemas.
Paso un camarero y le ofrecio una copa de champan. Cleo declino la oferta y se dirigio a la barra para pedir su soda con lima. Al menos se sentia razonablemente atractiva. Se habia puesto un vestido rojo que se ajustaba a sus curvas de modo que parecia una chica de calendario de los anos cuarenta. Un cinturon ancho le disimulaba el vientre, lo que no le venia nada mal. Se estaba acercando al quinto mes de embarazo y la mayor parte de su ropa ya no le entraba.
Cuando estaba a menos de cuatro metros de la barra Cleo se detuvo en seco. Sadik estaba al otro lado del salon y en cuanto lo vio supo que le habian contado lo del bebe. Sus ojos oscuros se le clavaron sin disimulo en el vientre y la mirada acusadora que se dibujo en su rostro dejo a Cleo clavada en el suelo. Cuando comenzo a avanzar hacia ella, alto, furioso y decidido, no fue capaz de salir corriendo.
Sadik la agarro del brazo y la llevo hacia el fondo del salon, donde menos gente habia. Cleo miro a su alrededor para ver si encontraba alguien que pudiera rescatarla, pero entonces se dio cuenta de que no tenia sentido aplazar lo inevitable. Sadik la llevo a una pequena alcoba y la coloco de espaldas al salon mientras que el se coloco de frente, probablemente para asegurarse de que nadie los escuchaba ni los interrumpia.
– ?Es eso cierto? -le solto a bocajarro -. ?Estas embarazada?
– Lo estoy -dijo cruzandose de brazos-, pero antes de que te sulfures y te pongas posesivo quiero dejar muy claro que el nino no es tuyo. Ya te dije que habia alguien mas en mi vida. El es el padre.
Sadik entorno visiblemente sus ojos oscuros. Parecia mirar a traves de su alma.
– El nino es mio -dijo tras unos instantes sacudiendo la cabeza-. No puedes haber estado con otro hombre despues de estar conmigo.
Sadik la agarro del brazo y la atrajo hacia si. Cleo queria mirar hacia otro lado, pero el la obligo sin palabras a mirarlo a los ojos. Su expresion se hizo todavia mas fria.
– No te equivoques -dijo suavemente cargando de amenaza cada silaba-. La ley de Bahania no permite que ningun nino de la familia real salga del pais sin el consentimiento del Rey. Por mucho que mi padre te considere una hija no le dara la espalda a su primer nieto. Si no me confiesas ahora mismo la verdad ire a contarle a mi padre nuestra relacion. Le dire que sospecho que el nino es mio e insistire en que te examine un medico, y si estas de mas de cuatro meses… Dimelo otra vez, Cleo. Dime que el nino no es mio -le pidio sin dejar de mirarla a los ojos.
Ella espero todo lo que pudo y entonces solto la verdad.
– No puedo.
El primer pensamiento que cruzo por la mente de Cleo al ver la sonrisa de satisfaccion de Sadik fue el de salir huyendo.
Si se alejaba lo suficiente de alli nunca nadie la encontraria. Pero antes de que pudiera dar un paso vio como Sadik sacudia la cabeza. Ya no sonreia.
– No creas que puedes escaparte de mi. Estamos hablando de mi hijo. De mi heredero.
– O sea, que si tengo una nina puedo irme – aseguro Cleo con amargura.
No tenia miedo de sus amenazas. Pero Sadik habia destruido de un plumazo todos sus suenos. En lo que el se referia no era mas que un recipiente que cargaba con su heredero y no una persona con derechos.
– Soy el principe Sadik de Bahania. Tendre un hijo varon.
– Siempre y cuando hayas tenido esta conversacion con tu esperma, Sadik -respondio ella con una media sonrisa-. Y dime, ?que va a ocurrir ahora? No, mejor no me lo digas: me vigilaras de cerca hasta que el nino nazca, ?y luego que? ?Cuanto tiempo pasara hasta que me eches de palacio?
– ?Es eso lo que piensas? -inquirio el agarrandola de los brazos con la rabia reflejada en el rostro-. ?Crees que te arrojaria a la calle?
– A ti no te importo. Hasta ahora solo me querias para que te calentara la cama. Y ahora que sabes que estoy embarazada querras que cuide del nino hasta que nazca. Despues de eso ya no te servire para nada.
Sadik la solto de golpe, como si su contacto lo quemara. Camino hasta la entrada de la alcoba y luego se dio la vuelta para mirarla.
– Que concepto tan bajo tienes de mi.
– Soy realista. Lo unico que quiero es conocer tus planes.
– Eres la madre de mi hijo, y seras tratada con los honores que eso merece.
– ?No pretendes que tenga a mi hijo y luego desaparezca?
– No soy un animal.
Cleo no estaba muy segura de si creerlo o no, pero sus palabras le dieron esperanza. Tal vez podria ir en busca del Rey para que repitiera delante de el aquellas palabras. Le parecia imposible poder llevar a cabo ningun tipo de proyecto conjunto como padres, pero haria todo lo que fuera necesario para estar con su hijo.
– ?Quieres que te traiga algo de beber? -pregunto entonces el Principe.
– Si, por favor.
No tenia sed, pero necesitaba quedarse un momento a solas. Tenia que recuperar la compostura antes de la cena.
Sadik se dirigio a la barra, pero tenia la cabeza en otra cosa. Un hijo. Cuando su padre menciono que Cleo estaba embarazada supo de inmediato que el era el padre. Se habia sentido maravillado con la noticia.
?Cuanto tiempo llevaba deseando ser padre? Tras la muerte de Kamra habia dejado de lado la idea de formar una familia. Sabia que a la larga tendria que casarse y tener hijos, pero no tenia ninguna prisa en acelerar el proceso. Aquel regalo inesperado le hacia sentirse a gusto con el mundo.
Pidio la soda con lima y regreso al sitio en el que habia dejado a Cleo.
La vio sentada en un sillon al lado de la pared. Parecia impresionada, como si su encuentro la hubiera dejado sin fuerzas. Sadik se dio cuenta de que necesitaba descansar. Se aseguraria de que aquella noche se fuera enseguida a la cama. Tenia que estar fuerte para que su hijo creciera bien en su interior.
Ahora estaban atados, penso Sadik. Cleo seria siempre la madre de su hijo. Aquella idea deberia haberlo molestado, pero no fue asi. Ella tenia muchas cualidades de las que su hijo podria aprender. Y sin embargo Cleo seguia desafiandolo. Iba a ser divertido tratar de domarla.
Capitulo 6
CLEO habia visto pilas y pilas de cartas de felicitacion de todos los rincones del globo. Habia estado en la sala de los regalos y asistido al ensayo en la inmensa catedral. Pero no estaba preparada para el fastuoso acontecimiento que estaba teniendo lugar en aquellos momentos.
Desde el coro de aquella iglesia del siglo XIV surgia la musica de organo. Los santos de las vidrieras observaban inmoviles a los miles de invitados que asistian a la ceremonia con las manos elevadas.
Cleo estaba nerviosa. Lo unico que la hacia andar era tener a Sabrina delante moviendose lentamente al ritmo de la musica. Cleo procuraba seguir sus pasos al tiempo que luchaba contra sus deseos de salir
