– Todo lo que se es que estoy cansado de pelear contigo, y eso que no hemos estado juntos ni un dia entero.

Sus dientes habian comenzado a castanear en serio.

– A Teddy no le gustas, Dallie. No voy a obligarle a pasar tiempo contigo.

– Teddy y yo solamente hemos empezado con mal pie, eso es todo. Tendremos que resolverlo.

– No sera facil.

– Muchas cosas no son faciles.

Ella miro con esperanza hacia la puerta de calle.

– Vamos a dejar de hablar de Teddy e ir dentro durante unos minutos. Despues de que nos calentemos un poco, salimos y terminamos la conversacion.

Dallie asintio con la cabeza, se levanto y ofrecio su mano. Ella la acepto, pero la sensacion era tan buena, asi que la solto tan rapidamebte como pudo, determinada a mantener el contacto fisico entre ellos al minimo. El la miro un instante como si le hubiera leido el pensamiento, y se dio la vuelta para abrir la puerta.

– Has contraido un autentico desafio con Doralle -comento el. Se aparto, invitandola con un gesto a entrar al vestibulo de terracota por una puerta arqueada-. ?Cuantos calculas que has recogido en estos diez anos?

– ?Animal o humano?

El rio entre dientes, y cuando entro a la sala de estar, recordo el maravilloso sentido del humor que tenia Dallie. La sala de estar tenia una alfombra oriental descolorida, una coleccion de lamparas de cobre, y algunas sillas sobrerellenas. Todo era comodo e indescriptible… todo excepto las maravillosas pinturas sobre las paredes.

– ?Dallie, donde las conseguiste? -le pregunto, admirando un oleo original que representaba montanas duras y valles suaves.

– Aqui y alli -dijo, como si no estuviera demasiado seguro.

– ?Son maravillosos! -siguio adelante estudiando una tela grande salpicada de flores exoticas abstractas-. No sabia que coleccionabas arte.

– Simplemente los compro para llenar las paredes.

Ella levanto una ceja para que el supiera que no la enganaba en lo mas minimo. Los palurdos no compraban pinturas como esas.

– Dallas, ?seria posible que mantuvieramos una conversacion sin que trataras de burlarte?

– Probablemente no -sonrio abiertamente y luego gesticulo hacia el comedor-. Hay un acrilico alli que tal vez te guste. Lo compre en una pequena galeria en Carmel despues de hacer un doble bogey en el hoyo 17 en Pebble Beach dos dias seguidos. Estaba tan deprimido que o me emborrachaba o me compraba una pintura. Compre otro cuadro del mismo artista, lo tengo en mi casa de Carolina del Norte.

– No sabia que tenias una casa en Carolina del Norte.

– Es una de esas contemporaneas del tipo de las que se parecen a una boveda bancaria. En realidad, no me entusiasma demasiado, pero tiene bonitas vistas. La mayor parte de las casas que he comprado son algo mas tradicionales.

– ?Tienes mas?

El se encogio de hombros.

– Ya no podia soportar mas moteles, y ya que empece a ganar algun dinero en algunos torneos, necesitaba hacer algo con mi dinero efectivo. Asi que compre un par de casas en diferentes partes del pais. ?Quieres beber algo?

De repente se dio cuenta que no habia comido nada desde la noche antes.

– Lo que realmente me gustaria es comer algo. Y luego pienso que mas vale que vuelva con Teddy.

Y llamar a Stefan, penso ella. Y verse con el trabajador social para hablar de Doralee. Y hablar con Holly Grace, quien solia ser su mejor amiga.

– Mimas a Teddy demasiado -comento Dallie, conduciendola hacia la cocina.

Ella se paro de golpe. La tregua fragil entre ellos se rompio. A el le llevo un instante darse cuenta que no lo seguia, y se dio la vuelta para ver que la detenia.

Cuando vio la expresion de su cara, suspiro y la agarro del brazo para conducirla al portico delantero. Ella trato de desasirse, pero el se mostraba inflexible.

Una rafaga fria la golpeo cuando la empujo al exterior. Ella hizo girar alrededor para enfrentarlo.

– No se te ocurra hacer juicios sobre mi como madre, Dallie. Tu has pasado solo menos de una semana con Teddy, asi que no comiences a imaginarte que eres una autoridad en la materia. ?Ni siquiera lo conoces!

– Se lo que veo. Maldita sea, Francie, no intento herir tus sentimientos, pero el es una decepcion para mi, eso es todo.

Ella sintio una punalada aguda de dolor. Teddy, su orgullo y alegria, la sangre de su sangre, corazon de su corazon, ?como podia ser una decepcion para alguien?

– Eso realmente no me preocupa -dijo ella con frialdad-. Lo unico que me molesta es que tu pareces ser una total decepcion para el.

Dallie se metio una de sus manos en el bolsillo de sus vaqueros y miro hacia los arboles, sin decir nada. El viento le revolvio el flequillo, haciendolo volar atras de su frente. Finalmente el hablo bajito.

– Tal vez sera mejor que regresemos a Wynette. Creo que esto no es una buena idea.

Ella miro a los cedros durante unos momentos antes de asentir con la cabeza, y comenzo a andar hacia el coche.

No habia nadie en la casa, excepto Teddy y Skeet. Dallie se marcho sin decir donde iba, y Francesca cogio a Teddy para dar un paseo.

Dos veces intento introducir el nombre de Dallie en la conversacion, pero el se resistia a sus esfuerzos y no lo presiono. Sin embargo, el pequeno no paraba de contar las virtudes de su amigo Skeet Cooper.

Cuando volvieron a la casa, Teddy se escabullo para conseguir un bocadillo y ella bajo al sotano donde encontro a Skeet dandole una mano de barniz a la cabeza del palo que habia estado arreglando. No alzo la vista cuando ella entro en el taller, y ella lo miro durante unos minutos antes de hablar.

– Skeet, quiero agradecerte el ser tan agradable con Teddy. El necesita un amigo en este momento.

– No tienes que agradecerme nada -contesto Skeet bruscamente-. Es un buen muchacho.

Ella apoyo su codo sobre la cima de un armario, gozando de mirar a Skeet trabajar. Los movimientos lentos, cuidadosos la calmaban de modo que podia pensar mas claramente.

Veinticuatro horas antes, todo lo que habia querido hacer era conseguir que Teddy y Dallie estuvieran lo mas alejados posible, pero ahora le tentaba la idea de reconciliarlos. Tarde o temprano, Teddy iba a tener que reconocer su relacion con Dallie. Ella no podia soportar la idea de que su hijo creciera con cicatrices emocionales porque odiaba a su padre, y si pasar unos cuantos dias en Wynette significaba ahorrarle esas cicatrices lo haria con los ojos cerrados.

Mas tranquila, se dirigio a Skeet.

– ?Quieres realmente a Teddy, verdad?

– Claro que lo quiero. Es la clase de nino con el que no tengo inconveniente en pasar el tiempo.

– Me da mucha pena que todos no piensen igual -dijo ella amargamente.

Skeet se aclaro la garganta.

– Dale tiempo a Dallie, Francie. Se que eres de naturaleza impaciente, siempre queriendo precipitar las cosas, pero algunas cosas simplemente no pueden ser precipitadas.

– Se odian el uno al otro, Skeet.

El giro la cabeza del palo para inspeccionarla y luego bajo la brocha del barniz.

– Cuando dos personas son tan semejantes, chocan de vez en cuando.

– ?Semejantes? -le miro fijamente-. Dallie y Teddy no son para nada semejantes.

El la miro como si ella fuera la persona mas estupida que alguna vez se hubiera encontrado, y luego sacudio la cabeza mientras seguia barnizando la cabeza del palo.

– Dallie es elegante -discutio ella-. El es atletico, magnifico…

Skeet rio entre dientes.

– Teddy, seguro, es un pequeno bichillo feucho. Es un misterio dificil de comprender que dos personas tan agraciadas como Dallie y tu pudierais fabricarlo.

– Tal vez no es guapo en el exterior -contesto ella defensivamente-. Pero es maravilloso por dentro.

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