atraccion.

– Vamos a… vamos a sentarnos ahora.

– Bien.

Pero en vez de dejarla ir, el metio su mano entre sus cuerpos. Resbalo bajo su chaqueta para que solo la seda de su vestido separara su piel de su toque. De algun modo su mejilla parecio encontrar su hombro.

Ella se reclino contra el como si hubiera llegado a casa. Suspiro, cerro los ojos y fue a la deriva con el.

– Francie -susurro en su pelo -vamos a tener que hacer algo sobre esto.

Ella penso fingir que no entendia que queria decir, pero coquetear en ese momento estaria fuera de lugar.

– Es…Esto es solamente una simple atraccion quimica. Si no hacemos caso, se marchara.

El la acerco aun mas.

– ?Estas segura de eso?

– Absolutamente -esperaba que el no hubiera notado el leve temblor de su voz. De repente se encontro tan asustada, que se defendio diciendo-. Francamente, Dallie, esto me ha pasado cientos de veces antes. Miles. Estoy segura que a ti te ha pasado tambien.

– Si -dijo el rotundamente-. Miles de veces-.

Bruscamente dejo de moverse y dejo caer sus brazos.

– Escucha, Francie, si esto va a seguir por este camino, sera mejor que dejemos de bailar.

– Fantastico -le dedico su mejor sonrisa y se arreglo las solapas de su chaqueta-. Me parece estupendo.

– Hasta luego -el dio la vuelta para alejarse.

– Si, hasta luego -le dijo a su espalda.

Su partida fue cordial. Ninguna palabra enfadada habia sido dicha. Ninguna advertencia habia sido emitida.

Pero mientras lo veia desaparecer entre la gente, tenia la vaga sensacion que un conjunto nuevo de lineas de batalla se habia dibujado entre ellos.

Capitulo 28

Aunque Dallie hizo varias tentativas indiferentes de suavizar su relacion con Teddy, los dos se parecian al aceite y el agua. Cuando su padre estaba alrededor, Teddy chocaba con los muebles, rompia platos, y estaba continuamente enfurrunado. Dallie era rapido para criticar al nino, y su relacion seguia siendo escabrosa y dificil.

Francesca intento actuar como conciliadora, pero tanta tension habia aumentado entre ella y Dallie desde la tarde del baile en el Roustabout que se sentia algo acorbadada.

La tarde de su tercer y ultimo dia en Wynette, ella se enfrento a Dallie en el sotano despues de que Teddy habia entrado corriendo en la casa y enfadado habia pateado una silla en la cocina.

– ?No podrias sentarte y hacer un rompecabezas con el o leer un libro juntos? -le exigio-. ?Como crees que puede aprender a lanzarse a la piscina, contigo todo el rato gritandole?

Dallie miro airadamente la pieza que estaba arreglando sobre la mesa.

– No le gritaba, y no te metas en esto. Te marchas manana, y eso no me da mucho tiempo para compensar nueve anos de demasiada influencia femenina.

– Una influencia solo parcialmente femenina -replico ella-. No olvides que Holly Grace paso mucho tiempo con el, tambien.

Sus ojos se estrecharon.

– ?Y que demonios se supone que quieres decir con esa observacion?

– Quiero decir que ella ha sido para Teddy mucho mejor padre de lo que tu alguna vez seras.

Dallie se alejo unos pasos, cada musculo de su cuerpo tenso con la agresividad, solo para acercarse de nuevo a ella.

– Y otra cosa. Pensaba que hablarias con el… que le explicarias que soy su padre.

– Teddy no esta preparado para esas explicaciones. Es un nino inteligente. Te aceptara como su padre cuando esta listo.

Sus ojos rastrillaron su cuerpo con una insolencia deliberada.

– ?Sabes cual es el verdadero problema contigo? ?Creo que eres todavia una nina inmadura que se enfada si no se hacen las cosas a su manera!

Ella a su vez tambien le miro de arriba a abajo.

– ?Y yo creo que tu eres un deportista estupido que no vale un pimiento sin un tonto palo de golf en las manos!

Se lanzaron palabras enfadadas el uno al otro como misiles teledirigidos, pero hasta cuando la hostilidad entre ellos era tan evidente, Francesca tenia la ligera sensacion que nada de lo que decian daba en el blanco.

Sus palabras eran simplemente una ineficaz cortina de humo que hacia poco para ocultar el hecho que el aire entre ellos ardia sin llamas con lujuria.

– No me extrana nada que no te hayas casado. Eres la mujer mas fria que me he econtrado en toda mi vida.

– Hay un buen numero de hombres que discreparian. Hombres de verdad, no guaperas que llevan sus vaqueros tan apretados que tienes que preguntarte que intentan demostrar.

– Eso solamente muestra donde has estado poniendo tus ojos.

– Eso solamente muestra cuanto me he aburrido -las palabras volaban alrededor de sus cabezas como balas, y subian para arriba aun bullendo de frustracion, poniendo a los demas al borde de su aguante.

Finalmente Skeet Cooper habia tenido bastante.

– Tengo una sorpresa para vosotros -les dijo, asomando la cabeza por la puerta del sotano-. Acompanarme un momento.

Sin mirarse, Dallie y Francesca subieron con el a la cocina. Skeet esperaba por la puerta de atras sosteniendo sus chaquetas.

– La Senorita Sybil y Doralee van a llevar a Teddy a la biblioteca. Vosotros venis conmigo.

– ?Donde vamos? -pregunto Francesca.

– No estoy de humor -chasqueo Dallie.

Skeet lanzo un corta-vientos rojo al pecho de Dallie.

– Me importa un bledo si estas de humor o no, porque creo que vas a tener que arreglarte tu solo con la bolsa de palos, si no estas dentro de este coche en los proximos treinta segundos.

Mascullando improperios, Dallie empujo a Francesca dentro del Ford de Skeet.

– Tu metete en el asiento trasero -le dijo Skeet-. Francie que pase aqui delante conmigo.

Dallie se quejo un poco mas, pero hizo lo que le pedia.

Francesca hizo todo lo posible para contrariar a Dallie durante el paseo charlando amigablemente con Skeet, dejandolo fuera de la conversacion deliberadamente.

Skeet ignoro las preguntas de Dallie preguntando hacia donde iban, diciendo solo que tenia la solucion al menos a uno de sus problemas. Estaban ya a unos veinte kilometros fuera de Wynette en una carretera que le era vagamente familiar, cuando Skeet echo el coche al arcen.

– Tengo algo verdaderamente interesante en el maletero del coche que quiero que echeis un vistazo - inclinandose sobre una cadera y aun sentado, se saco una llave del bolsillo y se la lanzo a Dallie-. Ve con el a mirarlo, Francie. Creo que esto hara que os sintais mucho mejor.

Dallie lo miro con desconfianza, pero abrio la puerta y salio. Francesca se cerro la chaqueta y salio tambien.

Caminaron cada uno por un lado del coche hasta llegar a la parte de atras, y Dallie se inclino hacia la cerradura del maletero con la llave. Antes de que pudiera tocarlo, sin embargo, Skeet piso el acelerador y el coche salio despedido, dejandolos de pie en el lado de la carretera.

Francesca miro fijamente al coche que desaparecia rapidamente con aturdimiento.

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