– ?Hay un ejemplo perfecto de lo que hablo! Nunca piensas. Tu solamente…

Doralee se levanto de un salto.

– ?No tengo que escuchar esta mierda!

– Esto no es realmente tu asunto, Holly Grace -interrumpio Gerry.

– ?Mama! -Teddy lloro otra vez-. ?Mama, mi sarpullido me pica! ?Quiero ir a casa!

– ?Vas a contestar a este muchacho principe o no? -exigio la senora de la limpieza.

Un martillo neumatico se encendio dentro del craneo de Francesca. Queria gritarles a todos que la dejaran sola.

Su amistad con Holly Grace se derrumbaba ante sus ojos; Doralee parecia lista para atacar; Teddy estaba a punto de llorar.

– Por favor… -dijo. Pero nadie la oyo.

Nadie excepto Dallie.

El se inclino hacia Skeet y dijo silenciosamente:

– ?Puedes sujetar a Teddy? -Skeet asintio y se acerco al muchacho. Las voces enfadadas crecieron mas fuerte. Dallie dio un paso adelante y, antes de que nadie pudiera detenerle, levanto a Francesca sobre su hombro. Ella jadeo cuando se encontro boca abajo.

– Lo siento, gente -dijo Dallie-. Pero vais a tener que esperar su vuelta-

Y luego, antes de que nadie reaccionara, la llevo a la puerta.

– ?Mama! -chillo Teddy.

Skeet agarro a Teddy antes que pudiera correr detras de Francesca.

– Ahora no, chico. Esta es la manera que tu mama y Dallie actuan siempre que estan juntos. Ya puedes ir acostumbrandote.

* * *

Francesca cerro los ojos y apoyo la cabeza contra la ventana del coche de Dallie. Sentia el cristal frio contra su sien. Sabia que deberia sentirse honradamente ultrajada, castigar a Dallie por su teatral y arbitraria escena de machito, pero estaba demasiado contenta por alejarse de las exigencias y las voces severas.

Abandonar a Teddy la trastornaba, pero sabia que Holly Grace lo calmaria.

Una melodia de Barry Manilow comenzaba a sonar suavemente en la radio. Dallie se inclino para cambiar el dial, y luego, mirandola, la apago. Pasaron varios kilometros, y ella comenzo a sentirse mas tranquila.

Dallie no dijo nada, considerando sus ultimas conversaciones, el silencio era relativamente tranquilo. Habia olvidado lo tranquilo que podia ser Dallie cuando no hablaba.

Cerro los ojos y se permitio descansar hasta que el coche entro en una senda estrecha que terminaba delante de una casa de piedra de dos pisos. La pequena casa rustica estaba entre una arboleda de arboles chinaberry con una linea de cedros viejos formando un cortavientos por un lado y una fila de bajas colinas azules a lo lejos. Miro a Dallie cuando aparco en el patio delantero.

– ?Donde estamos?

El apago el motor y salio sin contestarla. Ella miro con cautela cuando dio la vuelta al coche y abrio su puerta. Descansando una mano en el techo del coche y la otra en la cima del marco de la puerta, el se inclino hacia ella.

Cuando miro fijamente a esos refrescantes ojos azules, algo extrano sucedio dentro de ella. Se sentia de repente como una mujer hambrienta que acababa de ver un postre tentador.

Su momento de debilidad sensorial la avergonzo, y fruncio el ceno.

– Maldita sea, eres hermosa -dijo Dallie suavemente.

– Ni la mitad de guapa que tu -dijo brusca, determinada a aplastar cualquier tipo de quimica que pudiera haber entre ellos. -?Donde estamos? ?De quien es esta casa?

– Es mia.

– ?Tuya? No podemos estar a mas de veinte millas de Wynette. ?Por que tienes dos casas tan cerca?

– Despues de lo que acaba de pasar, estoy sorprendido que puedas hacerme esa pregunta -se echo a un lado para dejarla salir.

Ella salio del coche y miro pensativamente hacia la puerta delantera.

– ?Esto es un escondrijo, verdad?

– Supongo que podrias llamarlo asi. Y apreciaria si no le dices a nadie que te he traido aqui. Todos conocen este lugar, pero hasta ahora han mantenido la distancia. Si averiguan que has estado aqui, aunque esto no sea un destino turistico, se alinearan con sacos de dormir, agujas de hacer punto y neveras llenas de Dr.Pepper.

Ella camino hacia la puerta, curiosa por ver el interior, pero antes de que pudiera entrar el toco su brazo.

– ?Francie? Lo cierto es que, esta es mi casa, y no podemos pelearnos en ella.

Su expresion era tan seria como nunca antes la habia visto.

– ?Que te hace pensar que quiero pelear?

– Adivino que esta en tu naturaleza.

– ?Mi naturaleza! ?Primero secuestras a mi hijo, y ahora me secuestras a mi, y encima tienes la cara de decir que yo quiero pelear!

– Llamame pesimista -y se sento en el escalon superior.

Francesca se abrazo, incomodamente consciente que el lo decia absolutamente en serio. Y luego temblo. El la habia sacado de la casa sin su chaqueta, y no podian estar a mas de diez grados.

– ?Que haces? ?Por que te sientas?

– Si vamos a discutir, vamos a hacerlo directamente aqui, porque una vez que entremos dentro de esta casa, vamos a comportarnos de forma cortes el uno con el otro. Piensa esto, Francie, esta casa es mi retirada, y no voy a estropearla con gritos de uno contra el otro.

– Eso es ridiculo -sus dientes comenzaron a chocar-. Tenemos cosas importantes de que hablar, y no vamos a ser capaces de hacerlo sin pelear.

El acaricio el escalon a su lado.

– Me congelo -dijo ella, tiritando a su lado, pero a pesar de su queja, se encontro secretamente contenta por la idea de una casa donde no se permitian disputas. ?Que pasaria en las relaciones humanas si hubiera mas casas como esta? Solo Dallie podria haber pensado algo tan interesante. A escondidas, se acerco a su calor. Habia olvidado que bien olia siempre… a jabon y ropa limpia. -?Por que no nos sentamos en el coche? – sugirio-. Solo llevas una camisa de franela.Tienes que sentir frio.

– Si nos quedamos aqui, hablaremos antes -se aclaro la garganta. -Ante todo, pido perdon por hacer aquella observacion zalamera sobre que tu carrera es mas importante para ti que Teddy. Nunca dije que yo fuera perfecto, pero de todos modos, fue un golpe bajo y me averguenzo de ello.

Ella puso sus rodillas mas cerca a su pecho y se inclino hacia adelante.

– Tu tienes acaso idea de lo que supone para una madre trabajadora oir algo asi

– Yo no pensaba -mascullo. Entonces dijo defensivamente-. Pero maldita sea, Francie, desearia que no hicieras una montana de un grano de arena. Eres demasiado emocional.

Ella clavo sus dedos en sus brazos con frustracion. ?Por que los hombres siempre hacian esto? ?Que los hacia pensar que podrian decir cualquier cosa dolorosa a una mujer, y luego esperar que ella mantuviese la calma? Penso en un buen numero de comentarios punzantes, pero se mordio la lengua por entrar en la casa.

– Teddy es el mismo en la vida -dijo firmemente. -No se parece a mi y tampoco a ti. Es simplemente el.

– Puedo ver eso -separo las rodillas. Apoyo los antebrazos sobre ellas y aparto la vista del escalon durante unos momentos-. Es solamente que no se parece a un nino normal.

Todas sus inseguridades maternales tintinearon como musica mala. PorqueTeddy no era atletico, Dallie no lo aprobaba.

– ?Como quieres que se comporte? -contesto con ira-.?Que vaya por ahi golperando mujeres?

El se puso rigido a su lado, y ella se maldijo por no haber sabido tener la boca cerrada.

– ?Como vamos a resolver esto? -pregunto en un susurro-. Luchamos como gatos y no pasa ni un minuto sin que queramos despedazarnos el uno al otro.Tal vez seria mejor si dejamos esto a las sanguijuelas.

– ?Es eso realmente lo que quieres hacer?

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