Los tacones franceses de sus zapatos crujieron en el grava cuando cruzo el patio y se dirigio a la casa de la plantacion, el cancan de su falda oscilando de lado a lado. Esta vez no cometeria el error que habia tenido de intentar hablar con subordinados. Esta vez iba directamente al productor con su lista de quejas.
Ayer Lloyd Byron la habia dicho que queria a los actores y los trabajadores de la compania juntos para crear espiritu de equipo, pero ella sospechaba que el asunto era cueston de ahorrar dinero. En cuanto a ella, el hecho de aparecer en una prestigiosa pelicula no incluia tener que vivir como un salvaje.
Despues de varias indagaciones, finalmente localizo a Lew Steiner, el productor de Delta Blood. Estaba parado en el pasillo de la mansion de Wentworth, apenas fuera del salon donde la escena se preparaba para rodar.
Su apariencia sordida la sacudio. Gordito y sin afeitar, con un cordon de oro colgando dentro del cuello abierto de su camisa hawaiana, tenia el aspecto de un vendedor de relojes robados del Soho. Ella dio un paso sobre los cables electricos que serpenteaban a traves de la alfombra del pasillo y entro. Cuando el miro por encima de su tablilla con sujetapapeles, ella emprendio su letania de quejas mientras lograba mantener una sonrisa en su voz.
– … Asi que ya ve, Sr. Steiner, yo en absoluto puedo pasar otra noche en ese espantoso lugar; estoy segura que lo entiende. Necesito una habitacion de hotel antes del anochecer. Es tan dificil dormir cuando una esta preocupada por que no te coman las cucarachas.
El dedico unos pocos momentos en mirar avidamente los senos elevados, entonces cogio una silla de tijera apoyada en la pared y se sento en ella, esparciendo las piernas tan anchas que la tela caqui parecia reventar sobre sus muslos.
– Lord Byron me dijo que eras verdaderamente guapa, pero yo no lo crei -hizo un desagradable ruido con un lado de la boca-. Solo los protagonistas tienen habitaciones de hotel,carino, y eso es porque esta en sus contratos. El resto, los 'campesinos' tienen lo que hay.
– ?Campesinos es como lo llamais, no? -ella se incendio, olvidando cualquier esfuerzo conciliador. ?Eran todas las personas del mundillo cinematografico tan sordidas? Sintio un destello de irritacion hacia Miranda Gwynwyck. ?Sabria Miranda cuan desagradables eran las condiciones que se encontraria aqui?
– Tu no quieres el trabajo -dijo Lew Steiner con un encogimiento de hombros-. Puedo conseguir para esta tarde una docena de
?Tias buenas tontas! Francesca podia sentir una neblina roja acumulandose detras de sus parpados, pero justo cuando abria la boca para estallar, recibio un pequeno toque en el hombro.
– ?Francesca! -exclamo Lloyd Byron, girandola hacia el y besandole la mejilla, distrayendola de su colera-. ?Estas absolutamente fantastica! ?No es maravillosa, Lew? ?Esos ojos verdes de gato! ?Esa boca increible! Te dije que era perfecta para Lucinda, vale cada centavo que te ha costado traerla aqui.
Francesca empezo a recordar que era ella quien habia pagado esos centavos y que queria cada uno de ellos enseguida, pero antes tenia que decir algo, Lloyd Byron siguio.
– El vestido es brillante. Inocentemente pueril, mas tremendamente sensual. Adoro el pelo. ?Esta es Francesca Day, chicos!
Francesca saludo a la gente, y entonces Byron la llevo aparte, sacando un panuelo amarillo palido del bolsillo de su camisa hecha a la medida que llevaba con pantalones cortos y suavemente lo apreto contra su frente.
– Estaremos filmando tus escenas hoy y manana, y mis camaras estaran en extasis absoluto. No tienes que hablar, asi que no hay razon para estar nerviosa.
– No estoy para nada nerviosa -declaro. Buen Dios, ?ella habia salido con el Principe de Gales!. ?Como podria pensar alguien que algo como esto la pondria nerviosa?-. Lloyd, este vestido…
– ?No es bonito? -el la llevo hacia el salon, dirigiendola entre dos camaras y un bosque de luces a la frente del decorado, que se habia proporcionado con sillas Hepplewhite, un sofa de tapizado de damasco, y flores frescas en viejos jarrones de plata-. Tienes que ponerte delante de esas ventanas en la primera escena. Yo te grabare de fondo, asi que todo lo que tienes que hacer es adelantarte cuando te lo diga y dejar que coja esa cara maravillosa tuya lentamente con el zoom.
La referencia a su cara maravillosa alivio parte del resentimiento que sentia sobre su tratamiento, y lo miro mas amablemente.
– Piensa en la fuerza de la vida. Has visto las peliculas de Fellini con personajes silenciosos. Aunque Lucinda no habla una palabra, su presencia debe llegar fuera de la pantalla y agarrar a los espectadores por la garganta. Ella es un simbolo inalcanzable. ?La vitalidad, el resplandor, la magia!.
El fruncio los labios.
– Dios, espero que esto no sea tan esoterico para que los cretinos de la audiencia lo malinterpreten.
La siguiente hora Francesca la paso ojeando algunas revistas y ensayando sus poses mientras se hacian los arreglos finales para la grabacion. Fue introducida junto al protagonista, Fletcher Hall, un tipo oscuro, bastante siniestro, vestido con chaque, que era el protagonista principal.
Aunque estaba al corriente de los chismes de las estrellas de cine, nunca habia oido de el, y una vez mas se encontro asaltada por aprensiones. ?Por que no conocia a ninguna de estas personas? Quiza cometio un grave error al no averiguar mas acerca de la produccion antes de dar el salto tan ciegamente. Quizas deberia haber pedido ver un contrato… Pero habia mirado su contrato ayer, recordo, y todo parecia en orden.
Sus aprensiones se desvanecieron gradualmente cuando hizo facilmente la primera toma, parandose delante de la ventana y siguiendo las instrucciones de Lloyd.
– ?Hermosa! -el no escatimaba piropos-. ?Maravillosa! Tienes un don natural, Francesca. Los cumplidos la apaciguaron, y a pesar de la constriccion cada vez mas incomoda del vestido, fue capaz de relajarse entre las camaras y coquetear con parte de los miembros del equipo masculinos que estaban tan atentos a ella como la noche anterior.
Lloyd siguio filmando a traves de la habitacion, haciendo una reverencia profunda a Fletcher Hall, y reaccionando a su dialogo mirando nostalgicamente en su cara. Para la hora de comer, cuando le quitaron el vestido una hora, descubrio que se divertia realmente.
Despues de la interrupcion, Lloyd la posiciono en varios puntos en el salon donde rodo los primeros planos de cada angulo concebible.
– ?Que hermosa eres, querida! -seguia-. Dios, esa cara en forma de corazon y esos ojos maravillosos son totalmente perfectos. ?Mueve el pelo! ?Hermosa! ?Hermosa!
Cuando anuncio una interrupcion, Francesca se estiro, mas bien como un gato que acaba de tener su espalda bien rasgunada.
Por la tarde su sentimiento de bienestar habia sucumbido al calor asfixiante del tiempo y de los focos de la iluminacion. Los ventiladores dispersados alrededor del decorado hacian poco para refrescar el ambiente, especialmente porque los alejaban cuando las camaras estaban filmando.
El corse apretado y las multiples capas de enaguas debajo de su vestido atrapaban el calor junto a su piel hasta que ella penso que se desmayaria.
– Yo absolutamente no puedo hacer mas hoy -finalmente declaro, mientras el hombre de maquillaje secaba ligeramente las perlas diminutas de sudor que se habia comenzado a formar cerca del limite de su pelo de la manera mas repugnante-. Simplemente, morire del calor, Lloyd.
– Solo una escena mas, querida. Solo un mas. Mira el angulo de la luz por la ventana. Tu piel resplandecera positivamente. Por favor, Francesca, has sido una princesa. ?Mi princesa exquisita y perfecta!
?Dicho asi, como podia negarse?
Lloyd la llevo hacia una marca que se habia colocado en el piso no lejos de la chimenea. El principio de la pelicula, ella habia reunido, se habia cifrado en la llegada de una colegiala inglesa a una plantacion de Misisipi donde debia llegar a ser la novia de su solitario dueno, un hombre que Francesca pensaba que se parecia al Sr. Rochester de Jane Eyre, aunque el hombre llamado Fletcher Hall parecia un poco demasiado grasiento para ser un heroe romantico.
Desgraciadamente para la colegiala, pero afortunadamente para Francesca, Lucinda debia morir de muerte violenta el mismo dia. Francesca podia imaginar una escena esplendida de su muerte, que pensaba dar una cantidad apropiada de pasion refrenada. Ella tenia que descubrir exactamente que tenian que hacer Lucinda y el dueno de plantacion en el cuerpo principal de la historia, que se suponia en el tiempo presente y parecia implicar a otras muchas actrices de la pelicula, pero como ella ya no participaria en esa parte, ya no le importaba.
Lloyd enjugo su frente con un panuelo fresco y dio ordenas a Fletcher Hall.
