– Quiero que subas detras de Francesca, le pongas las manos en los hombros, y le subas el pelo de manera que puedas besarle el cuello. Francesca, recuerda que has estado recluida toda tu vida. Su toque te estremece, pero tambien te gusta. ?Comprendes?
Ella sentia un reguero resbaladizo de sudor bajando entre sus pechos.
– Claro que lo entiendo -contesto malhumoradamente.
Un hombre de maquillaje se acerco y seco su sudor del cuello. Ella le hizo ensenarle un espejo para poder verificar su trabajo.
– Recuerda, Fletcher -dijo Lloyd-. No quiero que le beses realmente el cuello… insinua apenas el beso. Bueno, entonces; empezamos de nuevo.
Francesca se puso en su lugar, solo para sufrir otra demora interminable mientras seguian haciendose mas ajustes.
Entonces alguien advirtio una mancha de humedad en la espalda del chaque de Fletcher donde estaba sudando profusamente, y Sally tuvo que traer una chaqueta suplente del remolque de vestuario.
Francesca dio un golpe con el pie.
– ?Cuanto tiempo mas esperas mantenerme quieta aqui? ? No lo aguantare! ? Te doy exactamente cinco minutos mas, Lloyd, o si no me voy!
El le dedico una sonrisa deslumbrante.
– Ahora, Francesca, nosotros tenemos que ser profesionales. Todo estas personas estan cansadas, tambien.
– Todas estas personas no llevan encima diez kilos de ropa. ?Querria ver cuan profesionales serian si se estuvieran asfixiando hasta morir!
– Apenas unos minutos mas -dijo, y entonces agarro las manos en punos y los puso dramaticamente sobre su pecho-. Utiliza la tension que sientes, Francesca. Utiliza la tension en tu escena. Pasa tu tension a Lucinda… una chica joven enviada a una tierra nueva a casarse con un hombre extranjero. Todos se calman. Calma, calma, calma. Permite que Francesca sienta su tension.
El hombre de las luces, que habia estado mirando el escote pronunciado de Francesca la mayor parte del dia, se inclino hacia el camara.
– Me encantaria sentir su tension.
– Para el carro, hermano.
Finalmente el chaque nuevo llego y la escena empezo.
– ?No te muevas! -Lloyd grito cuando las luces volvian a encenderse-. Todo lo que necesitamos es un primer plano de Fletcher besando a Francesca en el cuello y acabamos por hoy. Sera una toma de unos segundos. ?Todos preparados?
Francesca gimio, pero se puso en su sitio. Estaba padeciendo esto demasiado… unos pocos minutos mas no importarian. Fletcher puso las manos en sus hombros y retiro el pelo. Ella odio que la tocara. El era definitivamente ordinario, no era su tipo de hombre.
– Curva el cuello un poco mas, Francesca -instruyo Lloyd-. ?Maquillaje, donde estas?
– Aqui mismo, Lloyd.
– Venga, entonces.
El hombre de maquillaje parecia indeciso.
– ?Que necesitas?
– ?Que necesito? -Lloyd levanto las manos en un gesto dramatico de frustracion.
– Ah, si de acuerdo -el hombre de maquillaje hizo una mueca de disculpa, entonces llamo a Sally, que estaba apenas detras de la camara-. ?Oye, Calaverro, me alcanzas el maletin, y me traes los colmillos de Fletcher?
?Los colmillos de Fletcher?
Francesca sintio un vuelco en el estomago.
Capitulo 7
– ?Colmillos! -grito Francesca-. ?Por que tiene que llevar Fletcher colmillos?
Sally llevaba en la mano los odiosos objetos hechos de marfil.
– El hace de vampiro, dulzura. ?Que esperas que lleve… un TANGA?
Francesca se sentia como si estuviera en alguna horrible pesadilla. Marchandose lejos de Fletcher Hall, se encaro con Byron.
– Me has mentido! -grito-. ?Por que no me dijiste que esto era una pelicula de vampiros? Esto es lo mas miserable, y mas podrido… Dios mio, te demandare por esto; te demandare y que quitare lo que has ganado en tu ridicula vida. ?Si piensas por un momento que permitire que mi nombre aparezca en…en…
No podia decir la palabra otra vez, no podia, absolutamente, no! Una imagen de Marisa Berenson lleno su mente, una exquisita Marisa estaba enterandose de lo sucedido a la pobrecilla Francesca Day, y riendose hasta que arroyos de lagrimas hicieran surcos en sus mejillas de alabastro.
?Apretando los punos, Francesca gritaba.
– ?Me dices en este momento exactamente de que se trata esta odiosa pelicula!
Lloyd sorbio por la nariz, claramente ofendido.
– Es una historia acerca de la vida y la muerte, la transferencia de sangre, la esencia especial del paso de la vida de una persona a otra. Los acontecimientos metafisicos de los que tu aparentemente no sabes nada -el empezo poco a poco a tener un acceso de furia.
Sally dio un paso adelante y cruzo sus brazos, gozando de la situacion, obviamente.
– La pelicula va acerca de un punado de azafatas que alquilan una mansion que se supone esta maldita. A una tras otra el dueno anterior les chupa la sangre… Fletcher un viejo bueno, que se pasa el ultimo siglo vagando por ahi por su amor perdido, Lucinda. Hay un argumento secundario con una vampiro femenina y un stripper masculino, pero eso esta casi al final.
Francesca no espero a oir mas. Lanzandoles una mirada furiosa a todos ellos, se marcho del decorado. El ruedo de su falda se mecia de lado a lado y la sangre le hervia en las venas cuando salio de la mansion y fue hacia los remolques en busca de Lew Steiner.?
?La habian hecho hacer el tonto! ? Habia vendido sus mejores vestidos y viajado al otro lado del mundo para tener un papel secundario en una pelicula de vampiros!
Temblando por la rabia, encontro a Steiner sentado en una mesa de metal bajo los arboles cerca del camion de la comida. Su ruedo se inclino hacia arriba en la espalda cuando se paro de repente, golpeando contra la pata de la mesa.
– ?Acepte este trabajo porque oi que el Sr. Byron tenia una reputacion como director de calidad! -le dijo de sopeton, dando un punetazo el aire con un gesto duro dirigido hacia la casa de la plantacion.
El miro por encima de un bocadillo de jamon con pan de centeno.
– ?Quien te dijo eso?
Una imagen de la cara de Miranda Gwynwyck, pagada de si misma y satisfecha de si misma, se presento ante sus ojos, y todo llego a estar cegadoramente claro.
Miranda, que se suponia era una feminista, habia saboteado a otra mujer en una tentativa equivocada para proteger a su hermano.
– ?El me dijo que hacia peliculas con tematica espiritual! -exclamo-. ?Esto que hace no tiene nada que ver con temas espirituales… ni con la fuerza de la vida ni con Fellini, por amor de Dios!
Steiner sonrio burlonamente.
– ?Por que piensas que le llamamos Lord Byron? El hace del sonido de la basura poesia. Por supuesto, sigue siendo basura cuando lo ha terminado, pero no se lo decimos. Es barato y trabaja rapido.
El alma optimista de Francesca intentaba agarrarse a cualquier cosa, alguna equivocacion, lo que fuese.
– ?Que tal la Palma Dorada?
– ?La que Dorada?
– Palma -se sentia como una tonta-. El Festival Cinematografico de Cannes.
Lew Steiner la miro fijamente por un momento antes de soltar una carcajada, escupiendo un trocito de
