jamon.
– Carino, lo unico que Lord Byron haria en ese sitio seria limpiar los asientos. La ultima pelicula que el hizo para mi fue Masacre Mixta, y antes de esa, La Prision de Mujeres de Arizona. Se vendio realmente bien en los autocines.
A Francesca apenas le salian las palabras de la boca.
– ?Y el realmente espera que yo aparezca en una pelicula de vampiros?
– ?Estas aqui, no es cierto?
Ella se puso a pensar.
– ?No por mucho tiempo! Mi maleta y yo nos marcharemos exactamente en diez minutos, y espero que tengas un cheque para cubrir mis gastos asi como un conductor para llevarme al aeropuerto. Y si utilizas un solo plano de lo que me habeis filmado hoy, te empapare en sangrientas demandas que daran color a tu vida inutil.
– Firmaste un contrato, asi que no tendras mucha suerte.
– Firme un contrato con enganos.
– Sandeces. Nadie te mintio. Y puedes ir olvidandote de cualquier dinero mientras no termines tus tomas.
– ?Te demandare por no pagarme lo que me debes! -se sentia como una espantosa pescadera negociando en una esquina-. Me tienes que abonar el viaje. ?Tenemos un acuerdo!
– No veras un centavo hasta manana, cuando hayas filmado la ultima escena -el rastrillo sus ojos sobre ella desagradablemente-. Y eso sera despues de rodar el desnudo que necesita Lloyd. Desflorando la inocencia, lo llama.
– ?Lloyd me vera desnuda el mismo dia que gane la Palma Dorada!
Girando los tacones, comenzo a alejarse solo para ver como la odiosa falda se habia quedado enganchada en un rincon de la mesa metalica. Dio un tiron para liberarla, rompiendola en el proceso.
Steiner se levanto de un salto.
– ?Oye, ten cuidado con ese vestido! ?Esas cosas me cuestan dinero!
Ella cogio la botella de mostaza de la mesa y apreto una gran chorro abajo en la falda.
– Que espanto. ?Parece que necesita que la laven!
– ?Tu, zorra! -chillo despues de ver que ya se alejaba-. ?Nunca trabajaras otra vez! Me asegurare que nadie te contrate ni para tirar la basura.
– ?Super! -se volvio ella-. ?Porque he tenido toda la basura que puedo soportar!
Con los punos agarro la voluminosa falda y se la subio hasta las rodillas, y atravesando el cesped se dirigio al gallinero de pollos. Nunca, absolutamente nunca en su vida entera habia sido tratada tan andrajosamente.
Haria pagar a Miranda Gwynwyck por esta humillacion aunque fuera la ultima cosa que hiciera. ?Cuando volviera a casa se casaria con Nicholas Gwynwyck con un vestido ensangrentado!
Cuando alcanzo su cuarto, estaba palida por la rabia, y el ver la cama deshecha abastecio de combustible su furia. Agarrando una fea lampara verde del tocador, la lanzo a traves del cuarto, donde se rompio contra la pared. La destruccion no la ayudo; se sentia todavia como si alguien la hubiera golpeado en el estomago.
Arrastrando su maleta hasta la cama, metio las pocas ropas que se habia molestado desembalar la noche antes, sentandose encima para cerrarla bien. Mientras manipulaba las correas y la cremallera, sus rizos cuidadosamente arreglados se habian aflojado y tenia el pecho humedo de sudor. Entonces recordo que llevaba todavia el atroz vestido rosa.
Casi gimio por la frustracion cuando abrio la maleta otra vez. ?Esto era todo por culpa de Nicky! ?Cuando volviera a Londres, se marcharia a la Costa del Sol, se tumbaria en una sangrienta playa a idear cientos de maneras de hacerle la vida miserable! Con los brazos hacia atras, empezo a luchar con los ganchos que mantenian el corpino unido, pero los habian puesto en una fila doble, y el material era tan fuerte que no podia tirar y aflojarlo.
Se retorcio un poco mas, soltando una maldicion especialmente asquerosa, pero los ganchos no se movian. En el momento que penso en pedir ayuda, recordo la expresion de odio en la cara grasienta de Lew Steiner cuando echo la mostaza sobre la falda del vestido. Casi rio en voz alta. Veamos con cuanto odio me mira cuando vea su precioso vestido desaparecer de su vista, penso en un instante de alegria maliciosa.
No habia nadie alrededor para ayudarla, asi que tenia que llevar la maleta ella misma. Arrastrando su maleta de Vuitton en una mano y su bolso cosmetico en la otra, lucho hacia abajo el sendero que llevaba a los vehiculos, solo para descubrir cuando llego que alli absolutamente nadie la llevaria a Gulfport.
– Senorita Day lo siento, pero nos han dicho que necesitan todos los coches -murmuro uno de los hombres, sin mirarla a los ojos.
Ella no lo creyo ni por un momento. ?Esto era obra de Lew Steiner, su ultimo ataque insignificante contra ella!
Otro miembro del equipo fue mas util.
– Hay una gasolinera no demasiado lejos bajando por la carretera -le indico la direccion moviendo la cabeza-. Alli podras hacer una llamada telefonica y conseguir que alguien te recoja.
Penso que andar hacia el camino de entrada intimidaba bastante, cuanto mas tener que andar completamente sola hasta una gasolinera. En ese momento se dio cuenta que tenia que tragarse su orgullo y volver al gallinero para quitarse el vestido, Lew Steiner salia en ese momento de una de las caravanas con aire acondicionado y la miro, sonriendole de forma desagradable.
Ella decidio que moriria antes de retirarse un centimetro. Dandole la espalda, agarro su maleta y su bolso y se dirigio a traves del cesped hacia el camino de entrada.
– ?Oye! ?Para ahora mismo ahi! -grito Steiner, andando tras ella-. ?No das otro paso mas hasta que no te hayas quitado ese vestido!
Ella se encaro con el.
– ?Como me pongas una mano encima, te denuncio por asalto!
– ?Y yo te denunciare a ti por robo! ?Ese vestido me pertenece!
– Y estoy segura que estarias encantador con el puesto -ella deliberadamente le golpeo en las rodillas con su bolso cosmetico cuando se dio la vuelta para marcharse. El aullo de dolor, y ella sonrio para si misma, deseando haberle golpeado mas fuerte.
Seria su ultimo momento de satisfaccion en muchisimo tiempo por venir.
– Te has equivocado -le decia Skeet a Dallie desde el asiento trasero del Buick Riviera-. Dirijete a la ruta noventa y ocho, te dije. De la noventa y ocho a la cincuenta y cinco, de la cincuenta y cinco a la doce, entonces directamente estas a las puertas de Baton Rouge.
– Si me lo hubieras dicho hace una hora, y no hubieras estado durmiendo, no lo hubiera pasado -se quejo Dallie.
Llevaba una gorra nueva, azul oscuro con una bandera Americana en la frente, pero no le protegia lo suficiente contra el sol de media tarde, asi que cogio sus gafas de sol espejadas del salpicadero y se las puso. Cantidad de pinos se extendian a lo largo de la carretera de dos carriles.
No habia visto nada mas que unos pocos coches oxidados para chatarra en kilometros, y el estomago le habia empezado a retumbar.
– A veces pareces un inutil -murmuro.
– ?Tienes Juicy Fruits? -pregunto Skeet.
Una mancha de color a lo lejos llamo de repente la atencion de Dallie, un remolino tambaleante de rosa brillante andaba lentamente por el lado de la carretera. Cuando se iban acercando, la forma llego a ser gradualmente mas clara.
Se quito las gafas de sol.
– No lo creo. ?Estas viendo eso?
Skeet se inclino hacia adelante, el antebrazo descansando en la espalda del asiento de pasajero, y se hizo sombra para los ojos.
– ?Que crees que es? -se rio.
Francesca iba empujando, andando con paso muy lento, y luchando para respirar contra el torniquete de su
