su programa, y el sueldo de Francesca subio rapidamente a ciento treinta y cinco dolares semanales.
Por primera vez en su vida, Francesca descubrio la satisfaccion que se sentia al hacer un buen trabajo, y recibio con enorme placer saber que a sus companeros les gustaba. Las Girl Scout le pidieron que diera un discurso en la comida anual, y ella hablo de la importancia de trabajar duro.
Adopto otro gato vagabundo y paso la mayor parte de un fin de semana escribiendo una serie de anuncios de servicio publico para el Refugio de Animales de Sulphur City. Cuanto mas se abria a otras personas, mejor se sentia con ella misma.
La unica nube sobre su horizonte era su preocupacion por que Dallie oyera su radioshow mientras viajaba por la 90 de EE UU y decidiera pasar a verla. Solo de pensar lo idiota que se habia comportado con el le ponia la piel de gallina.
El se habia reido de ella, la habian tratado con condescendencia, como a un adulto algo retrasado, y ella habia respondido saltando en la cama con el y convenciendose que estaba enamorada.
?Que pequena y debil idiota habia sido!
Pero se prometio que no volveria a ser esa nina tonta y debil, y si Dallie Beaudine tenia el morro de volver a meterse en su vida, el lo lamentaria. Esta era su vida, su bebe, y ante cualquiera que se cruzara en su camino lucharia con unas y dientes.
Actuando sobre una corazonada, Clara comenzo a establecer trasmisiones en directo del programa de Francesca en lugares tan diversos como la ferreteria local y la comisaria. En la ferreteria, Francesca aprendio el uso correcto de una taladradora electrica. En la comisaria, retrasmitio un simulacro de encarcelamiento. Ambas difusiones fueron exitos asombrosos, principalmente porque Francesca no hizo secreto de cuanto odiaba cada experiencia.
Estaba aterrorizada por que la taladradora electrica le resbalara y le cortara la mano. Y el oscuro calabozo al que la invitaron estaba lleno de los bichos mas horribles que alguna vez hubiera visto.
– ?Ah, Dios, que uno tiene tenazas! -gimio a sus oyentes cuando levanto sus pies del suelo de linoleo rajado-. Odio este lugar… realmente es espantoso. No es de extranar que los criminales sean tan barbaros.
El sheriff local, que se sentaba del otro lado del microfono y la miraba como un cordero enfermo de amor, aplasto el ofensor con su bota.
– Tranquila, senorita Francesca, estos bichos apenas cuentan. Es de los ciempies de los que tienes que tener cuidado.
Los oyentes KDSC oyeron algo parecido entre la mezcla de un gemido y un chillido, y rieron para si mismos. Francesca tenia un modo simpatico de reflejar sus propias debilidades humanas. Decia lo que estaba en su mente y, con sorprente frecuencia, lo que estaba en las suyas, tambien, aunque la mayor parte de ellos no tuvieran la valentia suficiente de reconocer sus defectos en publico del modo que ella lo hacia. No habia mas remedio que admirar a alguien asi.
Las audiencias continuaron subiendo, y Clara Padgett mentalmente se frotaba las manos con regocijo.
Usando una parte del aumento de su sueldo, Francesca compro un ventilador electrico para intentar disipar el sofocante calor de por la tarde en su apartamento del garaje, compro un poster de un cuadro de Cezanne para sustituir la cuerda de guitarra, y se compro al contado un Ford Halcon de seis anos con partes del chasis oxidado. El resto lo metio en su primera cuenta bancaria.
Aunque sabia que su belleza se habian mejorado ahora que comia mejor y se preocupaba menos, presto poca atencion a arreglarse, un color sano habia vuelto a su piel y el brillo a su pelo.
No tenia, ni tiempo, ni interes para pasarse tiempo delante de un espejo, un pasatiempo que habia demostrado ser completamente inutil para su supervivencia.
El aeropuerto de Sulphur City anuncio un club de paracaidismo, y el caracter normalmente irritable de Clara dio un giro para peor. Ella reconocia una buena idea para el programa cuando la veia, pero incluso ella no podia pedir a una mujer embarazada de ocho meses que saltara de una avioneta.
El embarazo de Francesca incomodaba profundamente a Clara, y por consiguiente le hacia solo las minimas concesiones.
– Programaremos el salto dos meses despues de que tu nino nazca. Eso te dara mucho tiempo para recuperarte. Usaremos un microfono inalambrico para que los oyentes pueden oirte gritar mientras bajas.
– ?No saltare de un avion!
Clara senalo el monton de formularios sobre su escritorio, los papeles para arreglar los asuntos de Francesca con la Oficina Estadounidense de Naturalizacion e Inmigracion.
– Si quieres completos y firmados estos formularios, lo haras.
– Esto es un chantaje.
Clara se encogio de hombros.
– Soy realista. No estaras por aqui probablemente mucho tiempo, chicky, pero mientras estes, voy a chuparte hasta la ultima gota de sangre.
Esta no era la primera vez que Clara habia aludido a su futuro, y cada vez que lo hacia, Francesca sentia una oleada de anticipacion dentro de ella. Conocia muy bien esta regla: la gente que era buena no se quedaba en la KDSC mucho tiempo; se marchaban hacia mercados mas grandes.
Se marcho como un pato de la oficina de Clara aquel dia sintiendose contenta con si misma. Su programa habia ido bien, tenia casi quinientos dolares metidos en el banco, y un futuro brillante parecia esperarla sobre un horizonte no tan lejano.
Sonrio.
Todo lo que se necesita para llegar lejos en la vida era una pizca de talento y mucho trabajo duro. Y entonces vio que una figura familiar andaba hacia ella entrando por la puerta de la calle, y la luz se apago de su dia.
– ?Ah!, Infierno -Holly Grace Beaudine hablaba arrastrando las palabras cuando se paro en el centro del area de recepcion.
– Aquel estupido hijo de puta te preno.
Capitulo 21
La burbuja de la auto-satisfaccion de Francesca bruscamente revento. Holly Grace planto cinco unas de color malva sobre la cadera de unos elegantes pantalones blancos de verano y sacudio su cabeza con repugnancia.
– Ese hombre no tiene mas sentido comun ahora que el dia que me case con el.
Francesca se estremecio cuando cada cabeza en la oficina giro hacia ellas. Sintio sus mejillas llenarse de color, y tuvo un impulso salvaje de cruzar sus manos sobre su abdomen hinchado.
– ?Quereis utilizar mi oficina para charlar?
Clara estaba de pie en la puerta de su entrada, obviamente disfrutando del mini-drama que habia aparecido ante sus ojos.
Holly Grace rapidamente calibro a Clara como la persona de mas autoridad y anuncio:
– Nosotras vamos a salir un momento a tomar una bebida fria. Es decir si no te importa.
– Es mi invitada -Clara senalo con su mano la puerta-. Realmente espero que puedas compartir todo este entusiasmo con tus oyentes manana, Francesca. Estoy segura que estaran fascinados.
Francesca se quedo varios pasos detras de Holly Grace cuando cruzaron el aparcamiento hacia un Mercedes plateado. Ella no tenia ningun deseo de ir a ninguna parte con Holly Grace, pero no podia terminar esta escena particular delante de sus companeros de trabajo rabiosamente curiosos.
Los musculos de sus hombros se habian apretado en nudos e intento relajarlos. Si dejaba que Holly Grace la intimidara tan rapidamente, nunca se recuperaria.
El Mercedes tenia un interior de cuero de color gris perla y olia como el dinero nuevo. Cuando Holly Grace entro, dio al volante una palmadita carinosa y tiro un par de gafas de sol dentro de un bolso que Francesca al instante reconocio como Hermes.
Francesca se fijo en cada detalle de la ropa de Holly Grace, desde la maravillosa blusa de seda color turquesa con botones en la espalda, que desaparecia en su esbelta cintura, los pantalones de corte impecable, la pulsera
