de plata de Peretti y unas sandalias de Ferragamo.

Los anuncios de Chica Descarada estaban por todas partes, y Francesca no se sintio sorprendida de ver lo bien que Holly Grace lo hacia. Tan casualmente como fue posible, Francesca cubrio con su brazo la mancha de cafe que estropeaba el frente de su vestido de pre-mama de algodon amarillo.

Cuando viajaban silenciosamente hacia Sulphur City, el hoyo de su estomago estaba lleno de temor. Ahora que se habia enterado de lo del bebe de Francesca, Holly Grace seguramente se lo contaria a Dallie.

?Y si el intentaba reclamarle el bebe? ?Que iba a hacer ella? Miro fijamente hacia adelante y se obligo a pensar.

Por las afueras de Sulphur City, Holly Grace redujo la velocidad ante dos cafeterias separadas, las inspeccionaba, y seguia conduciendo. Solo cuando miro la tercera y vio que era algo mas decente parecio satisfecha.

– Este lugar parece que sirve buen Tex-Mex. Cuento seis pickups (monovolumenes) y tres Harleys. ?Que dices?

Incluso la idea de comer daba a Francesca nauseas; solo queria terminar de una vez este encuentro.

– Cualquier lugar me parece bien. No tengo hambre.

Holly Grace dio un toque con sus unas sobre el volante.

– Los pickups son una buena senal, pero no siempre te puedes fiar de las Harleys. Algunos de esos motoristas estan tan colgados, que no conocerian la diferencia entre un buen Tex-Mex y el cuero de un zapato.

Otro pickup aparco delante de ellos, y Holly Grace se decidio. Aparco el coche en el aparcamiento y apago el motor.

Unos minutos mas tarde, las dos mujeres se deslizaron en unos asientos golpeandose torpemente Francesca su tripa contra el borde de la mesa mientras Holly Grace lo hacia con la elegancia de una modelo. Encima de ellas, unas cabezas disecadas y una piel de serpiente de cascabel estaban clavadas en la pared junto con varias viejas matriculas de Texas. Holly Grace se puso las gafas de sol a manera de diadema y cabeceo hacia la botella de Tabasco en el centro de la mesa.

– Este lugar va a ser verdaderamente bueno.

Una camarera aparecio. Holly Grace pidio una combinacion tamale-enchilada-taco y Francesca te helado. Holly Grace no hizo ningun comentario sobre su falta de apetito. Se inclino atras en el asiento, se coloco el pelo, y tarareo con la maquina de discos. Francesca sentia una vaga familiaridad, como si Holly Grace y ella lo hubieran hecho antes.

Habia algo sobre la inclinacion de su cabeza, la caida perezosa de su brazo sobre el asiento atras, y el juego de luz sobre su pelo. Entonces Francesca comprendio que Holly Grace le recordaba a Dallie.

El silencio entre ellas se alargo hasta Francesca no pudo soportarlo mas. Un buen ataque, decidio, era su unica defensa.

– Este bebe no es de Dallie.

Holly Grace la miro con escepticismo.

– Es un cuento verdaderamente bueno.

– No lo es -la miro con frialdad a traves de la mesa-. No intentes crearme ningun problema. Mi vida no es asunto tuyo.

Holly Grace jugo con su pulsera Peretti.

– Oi tu radioshow cuando conducia a traves de la carretera noventa en mi ruta hacia Hondo donde voy a ver a un antiguo amigo. Me sorprendio tanto oirte que casi me salgo de la carretera. Haces un programa verdaderamente bueno -alzo la vista de la pulsera y la miro con sus claros ojos azules-. Dallie se quedo bastante preocupado cuando desapareciste asi. Aunque no puedo culparte de volverte loca cuando supiste de mi, realmente no deberias haberte marchado sin hablar con el primero. El es sensible.

Francesca penso en un buen numero de respuestas y las desecho todas. El bebe le daba fuertes patadas bajo sus costillas.

– Sabes, Francie, Dallie y yo tuvimos un bebe, pero murio -ninguna emocion estaba visible en la cara de Holly Grace. Simplemente contaba un hecho.

– Lo se. Y lo siento -las palabras parecieron tensas e inadecuadas.

– Si tienes el bebe de Dallie y no se lo dices, opino que no mereces nada bueno en la vida.

– No es su bebe -dijo Francesca-. Yo tenia un asunto en Inglaterra. Justo antes de venir a este pais. Es su bebe, pero se caso con una matematica antes de saber que yo estaba embarazada.

Esta era la historia que se habia inventado precipitadamente en el coche, la mejor que se le ocurrio, y la unica que Dallie podria aceptar cuando se enterara. Logro mostrar a Holly Grace una de sus viejas miradas arrogantes.

– Bueno ademas, no pensaras que tendria el bebe de Dallie sin exigir algun tipo de apoyo financiero de el, ?verdad? No soy estupida.

Vio que habia golpeado una cuerda sensible y que Holly Grace volvia a pensar lo mismo de ella. El te helado de Francesca llego y tomo un sorbo, luego lo movio con su pajita, intentando ganar tiempo. ?Deberia dar mas detalles sobre Nicky para apoyar su mentira o deberia callarse? De algun modo tenia que hacer creible la historia.

– A Dallie le encantan los bebes -dijo Holly Grace-. El no cree en el aborto, sean cuales sean las circunstancias, que es exactamente el tipo de hipocresia que odio en un hombre. De todos modos si el supiera que estas esperando un hijo suyo, probablemente nos divorciariamos y se casaria contigo.

Francesca sintio un movimiento de colera.

– No soy un caso de caridad. No tengo que hacer que Dallie se case conmigo -se obligo a hablar con calma-. Ademas, a pesar de todo lo que puedes pensar de mi, no soy la clase de mujer que haria a un hombre responsable del nino de otro.

Holly Grace jugo con la envoltura de la pajita sobre la mesa.

– ?Por que no has abortado? Yo lo hubiera hecho en tu situacion.

Francesca se sorprendio como facilmente podia caer su fachada de muchacha rica. Se encogio de hombros de forma aburrida.

– ?Quien se acuerda de mirar un calendario de un mes al siguiente? Cuando comprendi que me estaba pasando, ya era demasiado tarde.

No dijeron mucho mas hasta que llego la comida de Holly Grace en un plato grande al estilo del oeste de Texas.

– ?Estas segura que no te gustaria un poco de esto? Se supone que tengo que perder dos kilos antes de volver a Nueva York.

Si Francesca no hubiera estado tan nerviosa, se habria reido de como miraba la salsa que rebosaba sobre los lados del plato y el charco en la mesa. Intento cambiar el curso de la conversacion preguntando a Holly Grace sobre su carrera.

Holly Grace ataco justo por el centro exacto de su primera enchilada.

– ?Has oido alguna vez algun programa de esos donde entrevistan a modelos famosas y todas dicen que es un trabajo encantador, pero es un trabajo duro, tambien? Por lo que te puedo decir, todas ellas mienten, porque nunca hice tanto dinero facil en mi vida. En septiembre, estoy contratada para un programa de television.

Amontono con su teledor un monton de salsa de ajo verde sobre todo excepto sus sandalias de Ferragamo. Separandose el pelo de la cara, pincho su taco, pero no se lo llevo a la boca. En cambio, estudio a Francesca.

– Es una pena que seas tan bajita. Conozco aproximadamente una docena de fotografos que pensarian que habian muerto y habian ido al cielo si fueras mas alta… unos diez centimetros y no estuvieras embarazada, desde luego.

Francesca no dijo nada, y Holly Grace se callo, tambien. Dejo en el plato el taco sin probar y removio el centro de un monton de frijoles fritos de nuevo con su tenedor, hacia delante y hacia atras, haciendo una mella que se parecia al ala de un angel.

– Dallie y yo hace bastante que no nos entrometemos en la vida amorosa del otro, pero me parece que no puedo hacer esto en este caso. No estoy absolutamente segura que me estes contando la verdad, aunque tampoco puedo pensar en una buena razon para que me estes mintiendo.

Francesca sintio una oleada de esperanza, pero mantuvo su expresion con cuidado en blanco.

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