—Todo lo que se es que uno de estos dias en que Tom me siga molestando voy a rajarlo por la mitad. Todo el verano me has estado machacando: no hagas esto, Stidge, no hagas lo otro, deja a Tom tranquilo, Stidge. Estoy harto de tu Tom, ?me oyes, Charley?
—Y yo estoy harto de ti. Te lo repito otra vez, Stidge. Si le pasa algo a Tom, estas acabado. Acabado. — Charley se volvio hacia Buffalo—. ?Sabes que deberiamos hacer? Echar otro vistazo a esos edificios, encontrar a Tom, recoger todo lo que tenga valor y sea facil de transportar y salir echando humo de aqui.
—Si, antes de que entren en manada al bosque y nos destrocen la furgoneta.
—En lugar de a Tom —dijo Stidge—, a quien tendriamos que encontrar es a esa mujer alta que vimos antes. O a la de la carretera, la que iba con el tipo cojo. Eso si tiene sentido.
—Claro, lo que nos hacia falta ahora. Secuestrar a una mujer. A quien queremos es a Tom. Encontradlo y larguemonos de aqui, ?esta claro, Stidge?
—No se por que demonios…
—?Esta claro?
—Si, ya te he oido.
—Eso espero. Venga, en marcha.
—Id vosotros a por Tom —dijo Stidge—. Tengo otra idea. ?Veis ese autobus de alli, el que lleva las estatuas de ojos saltones en lo alto? ?El de las banderas? Creo que voy a echar un vistazo. Apuesto a que es el autobus del tesoro.
—?De que tesoro hablas? —pregunto Charley.
—Del tesoro de los tumbonde. Apuesto a que ese es el autobus sagrado, y que hay todo tipo de rubies, esmeraldas y diamantes alli. Voy a echar una ojeada, ?de acuerdo, Charley? Mientras tu buscas a Tom.
Charley guardo silencio un momento. Finalmente, asintio.
—De acuerdo —concedio—. Traete un saco de rubies.
3
Justo cuando Jill entraba en el edificio de madera que habia supuesto el dormitorio, un hombre de pelo oscuro salia corriendo y tropezo con ella. Tras el encontronazo, se miraron el uno al otro durante un segundo, sorprendidos.
El hombre llevaba una bata blanca y tenia aspecto de pertenecer al personal.
—Lo siento —dijo Jill—. Diga, ?puede decirme si es aqui donde estan los pacientes?
—Apartese de mi camino —contesto el.
Habia una especie de furiosa locura en su mirada.
—Solo quiero saber si es aqui donde…
—?Que es lo que pretende? ?Que hacen todos ustedes aqui? ?Fuera!
—Estoy buscando a mi hermana, April Cranshaw. Es una paciente, y quiero…
Pero el hombre habia echado a correr como un maniaco y desaparecio en la tormenta.
Entro en el edificio. Si, parecia un dormitorio. Habia un tablon de noticias, carteles pegados, un monton de habitaciones al final del pasillo…
—?April? —llamo—. April, carino, soy Jill. He venido a por ti, April. Sal si estas ahi. ?April? ?April?
Miro en una habitacion tras otra. Vacia. Vacia. Vacia. En un cuarto al final del corredor vio a un hombre sentado en el suelo, pero no pudo decir si estaba borracho o muerto. Lo sacudio, pero no se desperto.
—?Eh, usted! Estoy intentando encontrar a mi hermana.
Pero era como hablarle a una silla. Iba a marcharse, cuando oyo sonidos procedentes del cuarto de bano; alguien canturreaba o lloriqueaba.
—?Hola? ?Quien esta ahi?
—?Quiere usar el bano? No puedo dejarle entrar. Tengo que quedarme aqui hasta que vuelva el doctor Waldstein o la doctora Lewis.
—?April? ?Eres tu, April?
—?Doctora Lewis?
—Soy Jill. Por el amor de Dios, tu hermana Jill. Abre la puerta, April.
—Tengo que quedarme aqui hasta que el doctor Waldstein…
—Pues quedate ahi, pero abre la puerta. Necesito entrar, April. ?Quieres que me lo haga en los pantalones? Abre.
Un momento de silencio. La puerta se abrio.
—?Jill?
Era la voz de una nina pequena, pero la mujer que habia detras era como una montana. Jill habia olvidado lo enorme que era su hermana, o tal vez April habia engordado aun mas desde que estaba aqui.
—?Has venido para ayudarme a hacer el Cruce? —pregunto April—. El senor Ferguson hizo el Cruce hace un ratito, y Tom dice que todos lo haremos tambien. Hoy nos iremos a las estrellas. No se si quiero ir, Jill. ?Eso es lo que va a pasar hoy?
—Lo que va a pasar es que te voy a sacar de este sitio. Ya no es seguro. Dame la mano. Asi. Vamos, April. Muy bien.
—Tengo que quedarme en el cuarto de bano. El doctor Waldstein va a volver ahora mismo y me pondra una inyeccion para que me sienta mejor.
—Acabo de ver al doctor Waldstein corriendo como un loco en direccion contraria. Vamos. Confia en mi. Vamos a dar un paseo, April.
—?Adonde me enviaran? ?A los Nueve Soles? ?Al Mundo Verde?
—?Los conoces? —pregunto Jill, sorprendida.
—Los veo todas las noches. Casi puedo verlos ahora. La Esfera de Luz. La Estrella Azul.
—Eso es. Maguali-ga abrira la puerta. Vendra Chungira-el-que-ven-dra. No hay de que preocuparse. Dame la mano, April.
—El doctor Waldstein…
—El doctor Waldstein me pidio que te llevara fuera. Acabo de hablar con el. ?No es un hombre alto, de pelo oscuro, vestido de blanco? Me dijo que te dijera que no tendria tiempo de regresar, que te llevara fuera.
—?Eso dijo?
April sonrio. Le dio la mano a Jill y salio uno o dos pasos de la habitacion. Vamos, April. Vamos. Eso es.
Jill guio a su hermana por la habitacion, pasaron junto al hombre muerto o inconsciente, hacia la puerta, luego hacia el corredor. Estaban casi en la salida cuando la puerta exterior se abrio y llegaron corriendo dos personas. Barry, por el amor de Dios. Y esa pelirroja amiga suya.
—?Jill?
—He encontrado a mi hermana. Esta es April.
—Entonces, ?este es el dormitorio de los pacientes? —pregunto la pelirroja.
—Eso es. ?Tambien buscas a alguien?
—A mi socio. Ya te dije que era un paciente.
—No hay nadie mas por aqui. No, espera, hay un tipo. En la ultima habitacion de la izquierda, al final del pasillo. Aunque creo que esta borracho. A lo mejor incluso esta muerto. Esta sentado en el suelo, sonriendo. ?Que pasa fuera?
—La Hueste Interna esta intentando calmar las cosas —dijo Jaspin—. Han sacado las imagenes en procesion. Es casi una revuelta, pero puede que consigan calmarlo todo.
