»—Esta bien, padre. Debes tranquilizarte. No tengo nada contra ti —dijo, y su voz aguda se sobrepuso a la furia que lo dominaba.

»El anciano se apoyo en la almohada murmurando unas palabras de alivio, pero Lestat ya se habia ido. Se detuvo en la puerta, con las manos sobre las orejas.

»—Ya vienen —susurro, dandose vuelta para poder verme—. Matalo. Por Dios.

»El anciano jamas supo lo que le habia sucedido. Jamas se desperto de su estupor. Lo desangre lo suficiente, abriendole una herida grande para que muriese sin sentir mi pasion oscura. Yo no podia soportar ese pensamiento. Sabia que no importaria si encontraban el cadaver en ese estado porque yo ya estaba harto de Pointe du Lac y de Lestat y de toda esa identidad como amo ridiculo de Pointe du Lac. Incendiaria la casa y tendria la fortuna que habia acumulado con diferentes nombres justo para cuando llegara el momento oportuno.

»Mientras tanto, Lestat ataco a los esclavos. Dejaria detras de el tal ruina y devastacion que nadie podria saber a ciencia cierta lo que habia sucedido esa noche en Pointe du Lac. Y yo fui con el. Anteriormente, su ferocidad siempre habia sido misteriosa, pero ahora yo descubri mis colmillos ante los seres humanos que escapaban de mi presencia; mi avance superaba su velocidad patetica y torpe, mientras descendia el velo de la muerte o el velo de la locura. El poder y la prueba del vampiro era inexpugnables, de modo que los esclavos huyeron en todas direcciones. Y fui yo quien regreso a las escalinatas a incendiar Pointe du Lac.

»Lestat vino corriendo detras.

»—?Que estas haciendo? ?Estas loco! —grito; pero no habia manera de apagar las llamas—. ?Se han ido y tu estas destruyendo todo, todo! —Y se paseo alrededor de la magnifica sala, entre su fragil esplendor.

»—Saca tu ataud. ?Tienes tres horas hasta el alba! —le grite. La mansion es una pira funeraria.

—?Podria haberle hecho dano el fuego? —pregunto el muchacho.

—?Por cierto! —dijo el vampiro.

—?Volvio al oratorio? ?Era un lugar seguro?

—No, de ninguna manera. Unos cincuenta y cinco esclavos estaban en la zona. Muchos de ellos no preferian la vida de un liberto y lo mas seguro era que fueran a Freniere o a la plantacion Bel Jardin. Yo no tenia la mas minima intencion de quedarme alli esa noche. Pero habia poco tiempo para hacer alguna otra cosa.

—Esa mujer…, Babette… —dijo el muchacho. El vampiro sonrio.

—Si, fui a ver a Babette. Ahora vivia en Freniere con su joven marido. Tenia tiempo suficiente para cargar mi ataud en el carruaje y llegar adonde estaba ella.

—Pero, ?y Lestat? El vampiro suspiro.

—Lestat fue conmigo. Tenia la intencion de irse a Nueva Orleans y trataba de persuadirme de que yo hiciera lo mismo. Pero cuando se dio cuenta de que pensaba esconderme en Freniere, opto por eso tambien. Quiza jamas hubieramos podido llegar a Nueva Orleans. Empezaba a amanecer. Los ojos mortales no lo podian ver, pero Lestat y yo si.

»En cuanto a Babette, yo la habia visitado una vez mas. Como te dije, habia escandalizado a la costa quedandose sola en la plantacion, sin un hombre en la casa, sin ni siquiera una anciana. El mayor problema de Babette fue que podia alcanzar el exito economico unicamente a costa del aislamiento y del ostracismo social. Tenia tal sensibilidad que la riqueza en si no le importaba nada; una familia, hijos…, eso era lo importante para Babette. Aunque fue capaz de mantener la plantacion, el escandalo la estaba desgastando. En su interior, estaba cediendo. Sin permitirle que me mirase, una noche la vi en su jardin. Le dije en mi voz mas suave que yo era la misma persona de antes. Que conocia su vida y sus sufrimientos.

»—No esperes que la gente te comprenda —le dije—. Son unos imbeciles. Quieren que te retires debido a la muerte de tu hermano. Usarian tu vida como si fuese aceite para la lampara. Debes desafiarlos con pureza y confianza.

»Me escucho en silencio. Le dije que debia dar una fiesta de beneficencia. Y esa beneficencia seria religiosa. Podia elegir un convento en Nueva Orleans, cualquiera, y dar alli una fiesta filantropica. Invitaria a los amigos mas intimos de su madre difunta para que actuasen de chaperones y ella haria todo esto con una total confianza en si misma. Sobre todo, una confianza perfecta. Lo unico importante era la confianza en si misma y la pureza.

»Pues Babette penso que esto era algo genial.

»—No se quien eres y tu no me lo dices —dijo ella (era verdad, yo no lo decia)—. Pero solo me puedo imaginar que eres un angel.

»Y me rogo verme la cara. Es decir, me lo rogo a la manera de la gente como Babette, quienes en realidad no sienten inclinacion de rogar nada a nadie. No se trata de que Babette fuera orgullosa. Simplemente era fuerte y honesta, lo que en la mayoria de las veces hace del ruego… Veo que quieres preguntarme algo —dijo el vampiro, y se detuvo.

—Oh, no —dijo el muchacho, que queria esconder su intencion de preguntar.

—No debes tener miedo de preguntarme nada. Si me escondiera algo demasiado intimo… —continuo; y, cuando el vampiro dijo esto, se le oscurecio el rostro por un instante, fruncio el entrecejo y sus cejas formaron un hoyuelo que aparecio arriba de su ceja izquierda como si alguien hubiera puesto un dedo, lo que le dio un especial aspecto de preocupacion profunda—. Si escondiera algo demasiado intimo como para que tu preguntaras al respecto, en primer lugar no lo mencionaria —dijo.

El muchacho se encontro mirando fijamente los ojos del vampiro, y las cejas, que eran como finos alambres negros en la piel tierna de los parpados.

—Preguntame —dijo el muchacho.

—Usted habla de Babette —dijo el joven— como si su sentimiento para con ella fuera especial.

—?Te di la impresion de que no podia sentir? —pregunto el vampiro.

—No, de ninguna manera. Es evidente que usted sintio algo por el anciano. Se quedo a reconfortarlo cuando usted mismo estaba en peligro. Y lo que sintio por el joven Freniere cuando Lestat queria matarlo… Todo esto usted lo ha explicado. Pero me estaba preguntando… ?Sentia algo especial por Babette? ?Acaso ese sentimiento por Babette fue el que hizo que usted tratara de proteger al joven Freniere?

—Quieres decir amor —dijo el vampiro—. ?Por que has vacilado en decirlo?

—Porque usted hablo de sentimientos distantes —replico el muchacho.

—?Piensas que los angeles son distantes? —pregunto el vampiro.

El chico lo penso un momento.

—Si —dijo.

—?Y los angeles son incapaces de amar? —pregunto el vampiro—. ?Acaso los angeles no contemplan el rostro de Dios con un amor total?

El chico penso un momento.

—Amor o adoracion —dijo.

—?Cual es la diferencia? —pregunto pensativo el vampiro—. ?Cual es la diferencia? —insistio, y no se trato de una pregunta dirigida a su interlocutor, sino que se lo pregunto a si mismo—. Los angeles sienten amor y orgullo…, el orgullo de la Caida… y odio. Las poderosas emociones abrumadoras que sienten la personas distantes en las que la emocion y la voluntad son una sola cosa —dijo finalmente; ahora miro la mesa, como si lo estuviera pensando y no estuviera enteramente satisfecho de sus palabras—. Por Babette, yo sentia… una emocion profunda. No es la mas fuerte que he sentido por un ser humano. —Levanto la vista y miro al muchacho—. Pero fue muy intensa. Babette, a su manera, fue para mi un ser humano ideal…

Se movio en la silla; la capa se agito suavemente a su alrededor, y el volvio la cara hacia la ventana. El chico verifico el estado de las cintas. Luego saco otra de su portafolio y, pidiendole perdon al vampiro, la coloco en la maquina.

—Perdoneme que le haya preguntado algo tan personal. No querria… —dijo con ansiedad al vampiro.

—No preguntaste nada por el estilo —dijo el vampiro, mirandolo de improviso—. Fue una pregunta correcta. Yo siento amor y senti algo de amor por Babette, aunque no el amor mas grande que jamas haya sentido. Pero hubo un anuncio en Babette.

»Para volver a mi historia, la fiesta de beneficencia de Babette fue un exito y le aseguro su vuelta a la vida social. Generosamente, su dinero disipo muchas dudas en las mentes de las familias de sus galanes, y se caso. En las noches de verano, yo solia visitarla sin dejar que me viera o supiera que yo estaba alli. Iba a vigilar su felicidad y, al verla feliz, yo tambien era feliz.

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