– Muy bien… pero lo que se diga aqui es secreto. ?Vale?

– Desde luego -aseguro ?ora-. Acabo de decirte que no voy a actuar como defensora tuya si vas a juicio, y por eso mismo puedes decirme con total tranquilidad lo que sea… excepto, naturalmente, si hablas de delitos que vayas a cometer en el futuro. De eso no debes hablar conmigo. -Le sonrio.

– No pienso cometer ningun delito -dijo el con dureza-. ?Me prometes que todo lo demas no saldra de aqui?

– Te prometo que no lo dire a la policia… aunque lo unico que pasaria es que mejoraria mucho tu posicion ante ellos. Estas en el trullo; eso no puede empeorar mucho. Pero si lo prefieres asi, podemos acordar que solamente trataremos de lo que pueda mejorar tu situacion. ?De acuerdo? Asi habras encontrado alguna ayuda y en realidad no habras dicho nada.

– Vale -convino el, aunque su voz delataba la duda. Anadio entonces con vehemencia-: Pues pregunta, entonces.

– Parece que los ojos de Harald fueron encontrados en tu casa. ?Como llegaron alli?

Las manos de Halldor temblaron. Tosio, nervioso, sobre el dorso de la mano izquierda. Ella espero tranquila mientras el decidia si decirle la verdad o negar cualquier relacion con los ojos. ?ora esta determinada a dejarle plantado en este ultimo caso.

– Yo… Yo…

– Los dos sabemos quien eres -dijo ?ora impaciente-. Contestame o me voy ahora mismo.

– No pude enviarlos -logro decir el joven inmediatamente-. No me atrevi. Habian encontrado el cuerpo y tenia mucho miedo de que los descubrieran en el correo. Pensaba hacerlo mas tarde, cuando todo se hubiera calmado. Utilice la sangre para escribir el sortilegio y meti la carta en un sobre el domingo mismo. Luego la eche en un buzon del centro. -Respiro hondo despues de la confesion y pego los labios como si no tuviera intencion de decir nada mas.

– ?Fue por el contrato? -pregunto la abogada-. ?De verdad ibas a cumplir ese absurdo contrato del conjuro de venganza?

Halldor la miro furioso.

– Si. Habia jurado que lo haria y queria cumplir la palabra que le di a Harald. Para el era una cosa de extraordinaria importancia -respondio con el rostro enrojecido-. Su madre era un autentico monstruo.

– ?Te das cuenta de que esto es una completa chifladura? -pregunto ?ora, pasmada-. ?Como es posible siquiera que se te pasara algo asi por la cabeza?

– Venga -fue la azorada respuesta-. Pero yo no le mate.

– Aguarda, aun no hemos llegado a eso -dijo ella, molesta-. Asi que le sacaste los ojos… ?lo he comprendido bien?

Halldor asintio, abrumado.

– ?Y te los llevaste a casa?

Volvio a asentir.

– Y si me permites la pregunta, ?donde los guardaste?

– En el congelador. En un pan. Los meti dentro y puse el pan en el congelador.

?ora volvio a apoyarse en el respaldo.

– Naturalmente. Dentro de un pan. Donde si no. -Procuro recomponerse y apartar la imagen de su mente-. ?Como pudiste hacer eso, quiero decir, realizar el trabajo en si?

Halldor se encogio de hombros.

– No fue dificil. Utilice una cucharilla. Lo mas dificil fue grabar el signo. No salio demasiado bien. Me encontraba totalmente desquiciado… tuve que ir varias veces a la ventana y abrirla para respirar aire fresco.

– No fue dificil, dices -repuso ?ora intrigada-. Perdoname, pero me permito dudarlo.

El joven clavo los ojos en ella.

– He visto cosas mucho mas repugnantes. Y he hecho cosas mucho mas desagradables. ?Como te crees que puede ser partir en dos la lengua de un amigo tuyo? ?O ver los procedimientos en una sala de autopsias?

?ora no podia imaginarselo, pero siguio dudando de que fuera tan repugnante como sacarle los ojos a un amigo con una cucharilla. A partir de ese momento revolveria el cafe con una cuchara sopera.

– En todo caso, no debe de haber sido muy agradable.

– Claro que no -exclamo Halldor-. Estabamos todos completamente borrachos. Ya te lo he dicho.

– ?Todos? -pregunto ?ora extranada-. ?Asi que no estabas solo?

Halldor espero antes de contestar. Jugueteo con el agujero de la rodilla y luego volvio a toser sobre el dorso de la mano. ?ora tuvo que repetir la pregunta antes de que el se decidiera a responder.

– No, no estaba solo. Estabamos todos; yo, Marta Mist, Briet, Andri y Brjann. Estabamos yendo desde el centro, queriamos volver a la fiesta… a Marta Mist le apetecia algo de droga y Briet dijo que Harald tenia unas pastillas de extasis en la sala de alumnos.

– Y Hugi, ?no estaba con vosotros?

– No. Esa noche no lo vi. Habia salido de la fiesta con Harald y no le volvimos a ver. Tampoco a Harald. Es decir, con vida.

– ?De modo que fuisteis al Arnagar?ur? -pregunto ?ora, extranada-. ?Como pudisteis entrar… si el sistema no detecto a nadie?

– El sistema no funcionaba… tengo entendido que en realidad nunca funciona. ?Quien te crees que va a estar dispuesto a recorrerse el edificio entero para comprobar si queda alguien? Casi nadie.

– ?orbjorn Olafsson, el director de la tesis de Harald, sostiene sin asomo de duda que el mismo conecto el sistema -dijo la abogada-. Lo dice con total seguridad.

– Pues no estaba conectado cuando llegamos. El que mato a Harald debio de desconectarlo.

– Pero en todo caso, la puerta estaba cerrada con llave y es necesaria una clave de acceso para entrar - puntualizo ?ora-. Todo se graba en un archivo de ordenador y, segun este, no cruzo nadie la puerta. -La impresion del archivo electronico estaba entre los papeles de la investigacion de la policia, y ?ora habia podido verla con sus propios ojos.

– Entramos por una ventana abierta que hay en la parte de atras del edificio. Siempre esta abierta, te lo aseguro… hay algun gilipollas con un buen cargo que nunca se acuerda de cerrarla. Eso es lo que dice Briet, por lo menos. Fue ella quien nos indico el lugar. Tambien salimos por alli. Ni ella ni Brjann llevaban las llaves encima.

– ?Y que mas? -pregunto ?ora-. ?Harald estaba alli? ?Durmiendo la mona? ?Muerto? ?Eh?

– Acabo de decirte que yo no le mate. No estaba durmiendo cuando llegamos. Se encontraba dentro de la sala de alumnos. En el suelo. Muerto. Completamente muerto. Con la cara azul y la lengua fuera. No hacia falta un medico forense para ver que lo habian estrangulado. -Un leve estremecimiento en la voz de Halldor indico que no estaba tan sereno como intentaba aparentar.

– ?Podria haberse asfixiado en un acto sexual? ?Quitasteis algo que pudiera indicar tal cosa?

– No. Nada. No tenia nada en el cuello… solo una contusion horrible.

?ora reflexiono sobre lo que acababa de oir. Claro que Halldor podia haberle contado una pura y dura mentira, pero entonces era un magnifico mentiroso, eso estaba claro.

– ?Y que hora era?

– Hacia las cinco. Quiza las cinco y media. O las seis. No lo se. Recuerdo haber ido al bar en torno a las cuatro. No tengo claro cuanto tiempo pudimos andar por ahi. No estabamos demasiado interesados en mirar el reloj.

?ora respiro hondo.

– Y luego… tu te dedicaste a arrancarle los ojos y todo lo demas alli dentro, ?no? ?Y como termino Harald dentro del cuartito de impresoras?

– Naturalmente, no empece enseguida. Estabamos alli como alucinados. No teniamos ni idea de que hacer. Ademas, Marta Mist tuvo un ataque de histeria, y cuando tiene uno es como si no existiera. Estabamos hechos polvo y totalmente perdidos, borrachos y drogados. Y de pronto Briet se puso a hablar del contrato, arremetio contra mi y dijo que tenia que cumplirlo, porque si no Harald me perseguiria. Lo habiamos firmado en una de nuestras reuniones, delante de los demas, sobre todo para presumir, pero Harald lo hizo con toda la seriedad del mundo. Hugi fue el unico que no sabia del contrato. Harald dijo que no se tomaba la magia con la suficiente seriedad.

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