– Asi es -respondio ?ora, que aprovecho la ocasion para estudiar mejor a aquel hombre. ?ora observo un gran parecido entre los dos hermanos, y penso que seguramente los dos habrian sido muy apuestos en su juventud. Este era algo mayor que Markus, ya debia de haber cumplido los sesenta. Llevaba muy bien los anos, igual que su hermano, y ademas tenia el porte de quien esta habituado a mandar y a conseguir lo que quiere. Penso que por lo menos ambos tenian muy buena pinta, aunque a ella no le fueran demasiado los hombres mayores. La ropa impecable indicaba que se trataba de alguien que apreciaba lo mejor, lo que estaba muy en consonancia con el coche. Pero ?ora sabia perfectamente que la ropa no lo decia todo. Por ejemplo, Bella no era ni una terrorista ni una vampira, aunque algunos pudieran creer otra cosa.

– El hotel tiene una situacion esplendida -dijo Leifur mientras arrancaba-. En pleno centro y a poca distancia del puerto.

– Ah, estupendo -dijo ?ora, sin saber muy bien que mas decir. No tenia ni idea de lo que podia saber ese hombre sobre el caso y preferia no hablarle de cosas que ignorase. No vendria nada bien para un interrogatorio, si la policia lo llamaba como testigo. Asi que se dedico a mirar a su alrededor en busca de algo a lo que agarrarse-. Hace un tiempo estupendo -dijo, aunque sintio verguenza por recurrir a un topico tan manido-. ?Siempre hace tan buen tiempo aqui?

Leifur se volvio hacia ella y sonrio.

– Digamos que si.

Para gran alivio de ?ora, no comenzo entonces una animada charla sobre el clima. Estuvieron un rato en silencio y ?ora aprovecho para mirar a su alrededor. En las calles no habia practicamente nada de trafico, exactamente igual que la ultima vez que habia estado alli. El entorno era tambien igual de majestuoso, y estaba a punto de decir algo al respecto cuando Leifur volvio a tomar la palabra, ahora en voz mas baja que antes:

– Menuda locura eso de los cadaveres -dijo mirando un instante a ?ora-. Supongo que no habra ningun problema en hablar del caso aunque este delante tu secretaria.

– Por supuesto que no -dijo ?ora-. Aunque a decir verdad prefiero no hablar mucho contigo sobre ese tema. Al menos en lo tocante a detalles que aun desconoces.

– No, no tengo intencion de sonsacarte -respondio el hombre-. No era esa mi intencion. Es solo que me siento realmente molesto porque todo eso se haya tenido que encontrar precisamente en nuestra casa. La familia ya tiene problemas de sobra.

?ora aguzo los oidos.

– ?Y eso? -miro el interior del todoterreno y recordo que tambien Markus parecia disfrutar de una posicion bastante acomodada. Seguramente, los problemas que agobiaban a la familia no serian economicos.

– Bueno… -respondio Leifur; su voz no ocultaba la frustracion-. Hay muchas cosas insignificantes junto con algunos problemas mas serios. La enfermedad de nuestro padre es el mayor de estos ultimos.

– Si, Markus me lo comento -dijo ?ora. Siempre le costaba hablar de muertes y enfermedades con desconocidos-. Os compadezco. Es una enfermedad terrible.

– Gracias -respondio el hombre mientras seguia hacia el centro-. No, no tienes que preocuparte por mi. Markus me ha contado su parte del caso y he de reconocer que, aunque su historia pueda sonar improbable, yo le creo. No era ningun misterio que en esa epoca bebia los aires por Alda. Nada parecido a lo que habia sentido por otras chicas. Habria hecho cualquier cosa por ella… ?Ya hacia suficientes tonterias sin que ella tuviera nada que ver!

– Si, todo es de lo mas extrano -dijo ?ora-. Confiaba en poder arrojar alguna luz sobre los hechos mientras estoy aqui, aunque quiza sea una esperanza poco realista. Ha pasado tanto tiempo…

– Si y no -respondio Leifur-. La erupcion y todo lo relacionado con ella sigue siendo un recuerdo vivo para la mayoria de quienes la vivieron. Fue una experiencia absolutamente aterradora.

– Puedo imaginarmelo perfectamente -dijo ?ora. Senalo con una mano un arco de piedra delante de la entrada al cementerio-. ?No es esa la puerta que aparecia en esa fotografia tan famosa? -se referia a una foto tomada durante la erupcion. El cementerio habia quedado completamente cubierto de cenizas y lo unico que asomaba por encima de la extension negra era aquel arco, con su inscripcion: «Yo vivo y vosotros tambien vivireis». Al fondo habia un rio de fuego procedente del crater, que se elevaba hacia el cielo. La foto era muy impresionante y, con ella, el fotografo habia sido capaz de narrar una gran historia-. No tenia ni idea de que ya habian desenterrado el cementerio.

– Se excavo muchisimo en las cenizas despues de la erupcion. Por aquel entonces, cada dia se sacaban de la ciudad casi diez mil metros cubicos de ceniza. La iglesia estaba medio enterrada -dijo Leifur senalando en direccion a un templo de aspecto noble, pese a su sencillez, que se alzaba al lado del cementerio-. Habia un monton de casas enterradas en ceniza al lado de las que estan siendo excavadas ahora.

Era evidente que ?ora tendria que leer bastante mas sobre la erupcion si no queria perder el tiempo enterandose de lo que todos sabian. Se habia llevado el libro que Gylfi saco de la biblioteca, y seguramente podria empezar a repasarlo en el hotel esa misma tarde. Leifur continuo:

– En realidad, ignoro por que no se desenterraron las casas de nuestra calle en aquel momento. Seguramente habria buenas razones para hacerlo en unos casos y no en otros. Seguramente, y con razon, pensarian que era inutil. Nadie se iba a poner a trabajar en las ruinas que son las casas que han excavado ahora para volver a hacerlas habitables.

– A mi al menos no me apeteceria nada vivir en una de ellas -dijo ?ora dirigiendo una sonrisa al conductor-. Mi visita del otro dia me encanto. A pesar de lo que encontramos en el sotano.

– A mi mujer y a mi nos gustaria invitarte a cenar una noche de estas -dijo Leifur cuando llegaron a la puerta del hotel-. A las dos, claro -anadio en cuanto se dio cuenta de que se habia olvidado de Bella-. Nada especial, pero sin duda sera menos aburrido que tener que iros a cenar a un restaurante. No hay muchos en la ciudad, de modo que tambien os vendra bien el cambio.

?ora miro a Bella, que estaba en el asiento trasero y se encogio de hombros sin interes. Se volvio entonces hacia Leifur.

– Estupendo, muchas gracias -respondio-. ?A que hora?

Cuando tuvieron organizados los detalles de la invitacion, ?ora y Bella se despidieron. Leifur no dijo nada mas y se limito a acompanarlas al interior del hotel con las maletas. Despues de recoger las llaves de sus habitaciones, Leifur se despidio de ellas.

– No dudeis en llamarme si puedo ayudar en algo -dijo-. Aqui me lo conozco todo como la palma de la mano y puedo conseguir lo que necesiteis. Como es facil entender, estoy dispuesto a hacer todo lo que haga falta por mi hermano -dio a ?ora su numero de movil, luego se dio media vuelta y se marcho.

– Este hombre esconde algo -dijo Bella mientras le veian subir a su coche, desde los grandes ventanales del vestibulo del hotel.

– ?Por que lo dices? -pregunto ?ora, extranada. A ella le habia parecido de lo mas agradable, aunque fuera algo frio.

– Nada, que tiene algo espeluznante-dijo Bella, y fue hacia la escalera sin dar mas explicaciones.

Adolf se volvio sobre un costado y el estomago se le revolvio. En plenas nauseas, antes de abrir los ojos, se dio cuenta de lo que habia sucedido en su cama. El olor que surgia de su boca era una mezcla de perfume y alcohol agrio. El revuelo de su estomago aumento e hizo cuanto pudo por contrarrestarlo, respirando por la boca para no vomitar. Cuando lo peor de las nauseas habia pasado, penso que debia hacer lo posible para no vomitar sobre la mujer que estaba en la cama, y que era incapaz de recordar como se llamaba, pero tambien, sobre todo, para que se marchara lo antes posible y no volviera a dar senales de vida. La miro e intento recordar que atractivo habia encontrado en ella. No era la nariz, que a tan corta distancia era un puro pegote. El espeso rimel se habia corrido, de modo que lo mismo habria podido despertar al lado de Alice Cooper. Adolf considero la idea de separarse con precaucion de la cama para contemplar el cuerpo desnudo de la mujer, porque era posible que tuviera buenas curvas. El bulto que se podia observar bajo la sabana no parecia indicar que estuviera gorda, parecia mas bien flacucha. En realidad no cambiaba nada que fuera gorda o flaca, habersela llevado a casa habia sido una completa estupidez. Nunca habia sido tan importante mantener el control. Adolf apreto otra vez los ojos lleno de desprecio hacia si mismo. ?Por que nunca conseguia mantener sus decisiones? Dos cervezas y basta. A casa. Solo.

La chica se movio y Adolf contuvo el aliento con la esperanza de que no se despertara. Necesitaba mas

Вы читаете Ceniza
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату