– Si asi fuera, habria que pensar que dejaria una carta, o algo que librase a Markus de cualquier sospecha - dijo Gu?ni-. No es nada bueno eso de dejarle en mitad del jaleo, en el caso de que ella tuviera algun esqueleto en el armario. Eran muy buenos amigos, segun tengo entendido, y debio de darse perfecta cuenta de que solo ella podia confirmar la historia de Markus. A menos que no supiera nada de su declaracion y del hallazgo de los cadaveres.

– De eso no tengo ni idea -respondio Stefan con frialdad-. Mas bien procuro evitar forjarme historias al principio de una investigacion. Ni siquiera conocemos la causa de la muerte. A primera vista parece que murio por su propia mano, pero quien sabe si se trata de cualquier otra cosa, un accidente o algo mucho peor. Manana registraremos la casa y quien sabe lo que puede aparecer entonces.

– Esperemos que no mas cadaveres -dijo Gu?ni-. A menos que se trate de un cuerpo sin cabeza -sonrio para su fuero interno-. No os olvideis de bajar al sotano -colgo y se quedo mirando el telefono sobre la mesa. Nada de todo eso encajaba.

?ora dejo la bolsa de la compra y se tanteo el bolsillo en busca del movil. El timbre sonaba amortiguado e intento recordar si habia colocado el telefono en el bolsillo derecho o en el izquierdo de la chaqueta, o si se lo habia metido en el bolso. Finalmente lo encontro en el bolsillo izquierdo, entre monedas y viejos recibos de la VISA. Vio el numero de Markus en la pantalla y decidio no responder. Podia esperar hasta el dia siguiente. Dejo el telefono encima de la mesa y fue a poner en su sitio la comida que habia comprado de camino a casa. Se acercaba la hora de que llegase Hannes con Soley. El ex de ?ora la habia salvado, incluso no planteo objeciones a su ruego y se ofrecio a llevar a la nina a la piscina. ?ora esperaba que en adelante siguieran asi las cosas, que la relacion de unos ex esposos empezara a ser amistosa, por fin.

Su movil dejo oir un pitidito. En lugar de cogerlo y leer el SMS, ?ora termino de ordenar las comprar y encendio el horno. Leyo las instrucciones de preparacion de la lasana y metio el paquete en el horno frio, contraviniendo asi las indicaciones del fabricante. Al final todo acabaria en lo mismo, la comida se calentaria la metiese con el horno frio o caliente. Luego busco el telefono, entro en la sala y se tumbo en el sofa.

El mensaje era de Markus: «Alda ha muerto. Policia quiere verme manana x la manana. Llama». ?ora dejo escapar un suspiro. Todo indicaba que Markus seria cliente suyo por mas tiempo del previsto. Se sento y marco su numero. O era el hombre mas desdichado del pais o en el fondo de todo habia algo mucho peor.

Capitulo 5

Miercoles, 11 de julio de 2007

Markus se frotaba la frente con la mano. ?ora ya habia tenido sesiones con otros clientes que se encontraban en estado de desesperacion y habia empezado a cogerle el tranquillo. De nada servia soltar unas palabritas para asegurarles que todo iria bien, que no tenia por que preocuparse, que aquello acabaria enseguida y que pronto estaria totalmente libre. Eso distaba mucho de resultar efectivo, y lo unico que se conseguia con ello era posponer medidas inevitables. Acababan de regresar del interrogatorio en la comisaria. En realidad podria haber ido peor, pero tambien podria haber ido mejor. Markus habia reaccionado con mucho malhumor cuando le pidieron muestras para el analisis, pero al final se calmo y dejo que la policia le tomara muestras de saliva y pelo.

– Lo positivo de esto, Markus, ha sido que apenas hicieron preguntas sobre tus relaciones con Alda en el pasado. O bien piensan que su muerte se produjo de manera natural, o que tu no eres sospechoso de haber causado su muerte -le miro muy seria-. Lo negativo, en cambio, es que ahora Alda ya no podra confirmar tu version sobre la cabeza de la caja.

– ?Me lo dices o me lo cuentas? -exclamo Markus.

?ora no presto atencion al exabrupto.

– ?Estas totalmente seguro de que no habeis tratado este asunto por correo electronico y de que nadie ha podido oiros? Companeros de trabajo, por ejemplo.

Markus dirigia una empresa dedicada a toda clase de productos para la maquinaria de barcos, y aunque ?ora no entendia en absoluto a que se dedicaba la tal empresa, sabia que iba bien y que tenia varios empleados. Sin duda eran unos trabajadores esplendidos, porque Markus no parecia ser insustituible, nunca habia tenido que aplazar citas ni disculparse por cuestiones de trabajo.

– Nadie oyo nada -respondio Markus con conviccion-. Alda y yo soliamos hablar por telefono, y eso siempre lo hago en privado. Nos veiamos de forma esporadica y rarisima vez habia alguien mas con nosotros, y cuando habia alguien presente nunca hablabamos de este asunto. Y el correo electronico solo lo utilizo para temas relacionados con la empresa. Yo no soy de esos que estan siempre enviandose chistes o fotos de gatitos.

A ?ora nunca se le habria pasado por la cabeza pensar que aquel hombre se pudiera dedicar a semejante genero de cosas.

– ?Y no hay testigos de vuestras conversaciones?

Markus sacudio la cabeza con gesto de enfado.

– No.

– Cuando le dijiste a la policia que Alda te llamo la tarde del dia antes de ir a Heimaey, les intereso mucho. A juzgar por lo que preguntaron sobre esa conversacion, debio de tener lugar poco antes de su muerte -?ora hojeo la fotocopia de la declaracion que le habian dado al acabar el interrogatorio. Leyo por encima la parte del texto en que se trataba ese asunto-. Dijiste que Alda estaba rara, de peor humor que lo habitual, y distraida, y que pensaste que estaba nerviosa por tu viaje de la manana siguiente, o que habia alguien en su casa y no podia hablar contigo con total tranquilidad. Ademas ibas conduciendo y no pudiste hablar mucho rato con ella.

– Solo fueron sensaciones que tuve. No dijo nada que pudiera indicar que habia alguien en su casa, aunque si sonaba como si lo hubiera.

– La razon por la que te lo pregunto es que a lo mejor hubo alguien que fue testigo de vuestra ultima conversacion y que podria confirmar que ella estaba enterada de que ibas a entrar en el sotano. Eso podria ayudarnos, en especial si menciono la caja y si dijo algo asi como que ella te habia encargado que la recogieras - ?ora envio a Markus una debil sonrisa.

Markus hizo una mueca.

– Naturalmente, no recuerdo la conversacion en todos sus detalles, pero juraria que no dijo nada por el estilo. Me pidio que no estropease las cosas y yo entendi que debia llevarme una bolsa por si la caja estaba podrida - Markus se estremecio-. Podia haberme dicho que era lo que tenia que ir a buscar. No comprendo como pudo pasarsele por la mente que iba a meter la cabeza en la bolsa y subir como si no hubiera pasado nada. Ni siquiera habria sido capaz de tocarla.

– Teniendo en cuenta todo lo que, al parecer, fuiste capaz de hacer por ella hasta ese momento sin preguntar nada, seguramente imagino que llegarias hasta el final -respondio ?ora.

– En aquella epoca yo no era mas que un chaval -dijo Markus con suficiencia-. Desde entonces han cambiado bastantes cosas -se irguio en la silla; no era necesario consultar la prensa para cerciorarse de que el no era el recadero de nadie. Aquel hombre tenia un indudable encanto varonil. Sus rasgos eran de todo menos delicados, pero su dureza no sobrepasaba el punto en que empezaria a convertirse en tosquedad. ?ora tuvo la sospecha de que se tenia el pelo, pues no se veia ni un cabello gris aunque ya debia de haber cumplido los cincuenta. Eso indicaba que Markus presumia de su apariencia fisica, lo que ciertamente estaba en consonancia con la ropa, indudable y evidentemente cara, que usaba en todo momento.

– Si, ya imagino -dijo ?ora-. Pero tal vez ella no se habia dado cuenta del todo -dejo el informe sobre la mesa-. Le preguntare a la policia si tienen alguna informacion sobre posibles visitantes de la casa de Alda esa tarde. A lo mejor la suerte nos acompana -miro a Markus-. Queda, obviamente, tu afirmacion de que no sabias nada de los cuerpos del sotano. ?Como podemos plantear ese asunto? -se echo para atras en la silla-. La unica persona que planteo objeciones cuando se iba a excavar la casa fuiste tu. Se podria pensar que quien dejo alli los cuerpos habria intentado impedirlo a toda costa -preparo con mucho cuidado lo que iba a decir a continuacion-: Tengo entendido que tus padres viven todavia. ?Tal vez alguno de ellos te animo a no cejar en tus esfuerzos por detener la excavacion?

Markus callo un instante y miro a ?ora fijamente.

– Si estas insinuando que ellos pudieron tener cualquier participacion en eso, estas total y absolutamente

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