– No. Esta cifra es nuestra asignacion basica para alojamiento, noventa y nueve con treinta cada uno, lo que suma, para los dos a ciento noventa y ocho con sesenta. ?Vas entendiendo hasta aqui?
– Es una bonita cifra de dinero.
– ?Dios mio!
– ?Que pasa?
– Que no lo es. Tu no tienes ni idea del dinero que necesitamos para vivir.
– Pues dimelo.
– A eso voy. Me gustaria que ese tio disparara ya su carga y terminase de una vez.
– Si, pero comienza de nuevo, como hizo la otra noche, al cabo de media hora.
– Bueno, eso por lo menos nos daria media hora de tiempo -dijo Teddy-. Sigamos.
– Por que no esperamos hasta que el haya terminado y entonces…
– Debe de ser alguna especie de monstruo sexual. A lo mejor tiene unas gemelas ahi arriba. A lo mejor son dos chicas. Mira, ?quieres mirar de una vez?
– ?Que es esto? ?Que significa COMRATS? ?Es un animal?
– No se lo que quiere decir, quizas asignacion de subsistencia.
Cada uno de nosotros tenemos dos dolares y setenta y cinco centavos al dia, que para treinta dias del mes suma setenta y nueve con cincuenta por dos.
– ?Por que, por dos?
– Porque somos dos. Estas tu y estoy yo. Y esto suma dos. No estas poniendo ninguna atencion.
– Teddy, ?nosotros tambien hacemos ese ruido?
– Espero que no. Parece como si el le estuviera haciendo dano.
– Yo no creo que el le haga dano.
Tumbados de espaldas, uno al lado del otro, ambos miraban al techo. Teddy cogio de nuevo su papel.
– Ahora voy a sumar -senalo -. Suma, como ves, mil doscientos veinticinco dolares y cincuenta centavos.
– ?Al mes? Esto es mucho dinero.
– Nena, del dinero tu sabes muy poco.
– He gastado dinero durante toda mi vida, asi que algo debo conocer sobre ese tema.
– ?Exactamente! Sabes como gastarlo. Pero ahora vas a tener que ahorrarlo, que es algo muy distinto. Esta hoja, ahora, son nuestros gastos. El alquiler que pagamos por esta caja de paredes y techo de papel es de dieciocho dolares y sesenta centavos por treinta, que suma, con impuestos y extras de todas clases incluyendo esta maldita television que no funciona y donde siempre esta nevando, casi seiscientos dolares de nuestros mil doscientos veinticinco, solo para eso.
Comenzo entonces un golpeo ritmico que culmino en unos gritos de dolor extremo o de exultacion, era dificil decirlo.
– Te digo que le esta haciendo dano -dijo Teddy.
– Es el el que hace ese sonido -dijo Ethel.
– Es ella.
– Es el. Algunos hombres hacen ese ruido cuando terminan.
Inmediatamente Ethel supo que habia dicho algo que no debia. No tenia que mirar la cara de Teddy para saberlo.
– Ya han acabado -dijo Teddy-. ?Crees que ahora podremos terminar esto?
– ?Claro!
– De modo que nuestro alquiler se lleva por lo menos la mitad de lo que conseguimos de nuestra generosa Marina norteamericana. Ahora viene otra pagina en la que he anotado…
– Teddy. -?Que?
– Es mejor que termines tus matematicas antes de que ese sinvergonzon comience otra vez ahi arriba.
– ?Te he dicho que no hicieras eso!
– Ni tan siquiera me he dado cuenta que lo hacia.
– Aqui. ?Mira aqui! Esto es la suma y sigue. ?Lo ves? Vamos a tener que pensar como lo hacemos para usar unicamente un auto.
– ?Por que? ?Y cual de los dos?
– El porque es obvio. ?Cual? Cualquiera.
– No podemos hacer eso.
– Vamos a tener que hacerlo.
– Ahora me gustaria haber guardado ese cheque. Estoy bromeando. Ah, ?por eso estas furioso conmigo? Porque yo rompi…
– Yo no estoy furioso contigo. Oye. Mira. Esta cifra es el dinero que necesitamos si mas adelante hacemos un viaje a Florida. Esto es para la cuenta del supermercado. Me gustaria que cancelaras tambien esa cuenta de credito.
– De acuerdo. Por eso estas furioso conmigo.
– Ya te he dicho que yo no estoy…
– Pero has estado rechazandome toda la noche.
– Pues si quieres saber lo que pense cuando rompiste el cheque de tu padre, te lo dire. He observado que solo los que son muy ricos y los que son muy pobres tienen esas ideas tan puras sobre el dinero. Los pordioseros y los multimillonarios. Mi padre y tu. Pero, para mi, la psicologia no se mezcla con el dinero. El dinero es dinero nada mas. Como el dinero que gano en un juego de poquer. No tiene rostro. Y es mejor tenerlo que no tenerlo. ?En que te hubiera perjudicado aceptar ese cheque? ?Por que tenia que preocuparte? No tienes que alimentarlo, ni se ensucia, asi que no tienes que sacarlo a pasear tres veces al dia. Se queda ahi quietecito y espera tranquilamente el dia en que lo necesites. Tu, no yo. Para el dia en que yo este realmente furioso contigo.
– ?Que demonios estan haciendo esos ahi arriba ahora? -pregunto Ethel.
Se oian risas y charla rapida e intima. Y mas risas.
– Seguro que se estan felicitando mutuamente -dijo Teddy con sequedad-. De acuerdo. No has oido lo que te he dicho. De acuerdo. Ahora mira, aqui hay toda una lista de articulos, y cuando lo sumas todo, que es lo que he hecho yo aqui y lo restas de la suma de la cifra de lo que ha quedado despues que hemos restado el alquiler de la cantidad que la Marina nos da y dividimos la cifra restante por treinta…
– ?Treinta?
– En un mes hay treinta dias y algunas veces treinta y uno, lo que nos da unos catorce dolares por dia, segun me sale a mi, para comer. Alimento. ?Has entendido hasta aqui?
– Me he perdido en la mitad de alguna parte.
– El punto importante, es que hemos de conseguir un apartamento. No podemos seguir pagando la mitad de nuestros ingresos para vivir en una covacha con una asquerosa piscina comunitaria y una pringosa barbacoa a un lado, un aparcamiento que funciona las veinticuatro horas de un dia al otro, y un conejo supersexuado encima que cada media hora satisface sus apetencias. Maldita sea, Ethel, necesito que tu me ayudes en esto; quiero que me ayudes a mantener el equilibrio.
No era que se hubieran enfadado. Nadie hubiera podido decir que era lo que hizo imposible que esa noche se amaran. Pero por primera vez estuvieron tendidos en la cama, uno junto al otro, entre las frescas sabanas, se desearon las buenas noches, y se durmieron.
Al dia siguiente Ethel preparo el cafe mientras el se puso una bata y bajo a buscar los periodicos. Teddy estuvo leyendo los resultados de la pelota mientras ella preparaba
– ?Por que no te cuidas tu de nuestras finanzas? -dijo ella-. Dame cada dia lo que corresponda. Dime cuanto puedo gastar ese dia y ni un centimo mas. Yo no pasare de la raya si tu me dices donde llega. No habra mas carne porque tu no me habras dado suficiente dinero para comprar carne y yo ire a la tienda y buscare las gangas y me olvidare del vino. De acuerdo. Ahora todo esta en tus manos.
– ?Estas segura de que estaras conforme con eso?
– Esto es lo que he deseado siempre… que me dijeran el que y el como y el cuando y cuanto. Asi que dimelo.
Teddy seguia dudando. Penso que a ella debia de parecerle que perdia algo de su dignidad.
