rato.

– Debajo de aquella ventana no habia piscina, era un alivio.

– Entonces, al parecer, cambiaste de idea. Ya sabes que no vas a encontrar un lugar que te guste tanto, como aquellos a los que estabas acostumbrada, ?ya sabes eso, verdad?

– ?Estas diciendome otra vez que soy una nina mimada? Durante toda mi vida todos me han estado diciendo lo mismo. Estoy empezando a creerlo… -Suspiro. – Dios mio, esta noche me gustaria escuchar un poco de musica. Subamos y veamos si en la radio hay un poco de musica de otros tiempos, que sea muy antigua.

– ?Y que hay de lo que te he preguntado?

– No me quedan fuerzas para discutir esta noche, Teddy. Encuentras un lugar, me dices que te gusta y nos cambiamos. Yo ire adonde tu quieras que vaya… ?Te parece bien asi?

– No te estaba rinendo, Kit.

– Ethel. Has hablado como si yo tuviese la culpa de que estemos aqui todavia. A lo mejor la tengo.

– A proposito, han estado hablandome sobre tu cambio de parecer respecto a ese asunto de ser reina.

– Teddy, por favor, no quiero hablar de ello esta noche.

– ?Leiste el articulo del Hoist o unicamente miraste las fotografias?

– Lei el articulo. Hasta donde pude resistir. ?Como es que en la Marina te endosan las mismas patranas como lo hacen fuera?

– Porque es la «nueva Marina… parte del corazon de la vida americana».

– Ese tipo de relaciones publicas hablo y hablo sobre eso. No sabria decir si hablaba en serio.

– Estan intentando hacer el servicio mas atractivo para mucha gente, ahora que ha terminado la obligatoriedad y todo eso. Lo que no esta mal, supongo que estaras de acuerdo. Asi que creo que deberias pensarlo otra vez…

– Yo creia que a ti no te gustaba que yo hiciera ese papel.

– Bueno, generalmente hablando no, pero…

– Pero esta vez han estado hablando contigo.

– Si. Asi que, maldita sea, creo que deberias pensarlo otra vez.

Ethel se levanto y salio del restaurante.

Teddy se comio su pastelito de fresas. Despues se comio el de Ethel.

– ?No va a volver la senora? -pregunto la camarera.

– Esta enfadada conmigo -dijo Teddy-. Y ahora yo estoy enfadado por ello. ?Como has conseguido estar casada durante tantos anos, Ginny?

– Mi marido es portugues. Me romperia todos los huesos si fuera por ahi haciendo el tonto. Esto es lo que consigue mantener unido un matrimonio: el terror.

Arriba, Teddy la vio, encogida como un puno, en su lado de la cama, dando la espalda al lado en que el solia dormir.

Teddy decidio que la camarera tenia su punto de razon. Terror, del tipo silencioso. Abrio el cajon inferior del escritorio, saco la manta extra y se fue al saloncito, cerrando la puerta tras si, y tendiendose en el sofa.

Durmio desnudo y la manta de nailon verde era rasposa, pero Teddy tenia un don: nada podia mantenerlo despierto.

Ethel, agachada al lado del sofa una hora mas tarde, tuvo trabajo para despertarlo.

– Teddy, no te enfades conmigo, Teddy -murmuro-. No puedo dormir cuando tu te enfadas conmigo. Vuelve a la cama ahora, por favor, Teddy.

– No me hagas eso nunca mas -dijo Teddy cuando se dio cuenta de lo que estaba sucediendo-. ?No te atrevas nunca mas a dejarme plantado! ?Y en un restaurante lleno de gente! ?Para que todos los que estan en la tasca, incluyendo a la maldita camarera, puedan reirse de mi! Me convertiste en un hazmerreir ahi abajo, Kit.

– Lo siento, esta noche estoy muy nerviosa. Quizas es que empiezo el periodo. No se que es lo que me ha trastornado tanto. Vuelve a la cama, Teddy. Por favor, vuelve.

– Vuelve tu a la cama. Yo dormire aqui hoy.

Ethel levanto la cobertura verde y se tendio junto a el. Arremango la bata que se habia puesto y deslizo una pierna entre las piernas de Teddy.

Teddy podia sentir la ansiedad de Ethel.

– Tu eres la unica razon por la que estoy aqui, Teddy -le dijo ella-. Tu eres la razon de mi vida.

Ethel le besaba, y sus labios eran tiernos y sumisos.

– No sigas -le dijo Teddy-. Ahora no deseo eso.

– Si, si que lo deseas. Tu siempre me deseas. Esa es la unica cosa de la que estoy muy segura en mi vida. Pero quiero decirte que yo no pose para esas fotografias. Ese fotografo estaba por ahi como distraido, y cuando yo me quite el abrigo comenzo a retratarme de un lado y de otro, dando vueltas a mi alrededor como si no tuviera idea de lo que estaba haciendo, hasta que yo tuve el sol detras de mi y asi fue como consiguio sacarme de esa manera.

Gentilmente Ethel le atrajo hacia si de nuevo.

Teddy seguia resistiendose.

– «Levante la mano -me dijo-. Estire el cuello.» Y como una perfecta idiota yo hice lo que el decia. Ya viste el resultado.

– Pareces una cualquiera y no mi mujer. Y esa otra fotografia… se te puede contemplar por debajo de tu vestido.

– Lo se. Lo siento. No hablemos mas de ello. Busquemos un poco de musica…

– Pero esas fotografias… solo se habla de eso hoy, ?lo sabes muy bien! Asi va el mundo hoy.

– Lo que realmente me ha sacado de quicio es el articulo. «Con Avaliotis siempre se sabe lo que sube a bordo antes de que se pueda comprobar mirandola a la cara.»

– Lo se. Pero tu ya has corrido mundo, ?por que te molesta tanto? La Marina no es diferente de todo lo que hay por ahi.

– Yo creia que si lo era.

– Lo que esta mal es que estuvieras de acuerdo en principio, y una vez lo tuvieron todo organizado a tu alrededor… Quiero decir ?por que tuviste que estar de acuerdo al principio?

– Estos tipos de la Abeja de Mar me acorralaron, tipos normales, agradables, hasta un poco rudos, y uno de ellos me sonreia con simpatia, y de pronto me encontre diciendo que «si, claro, me gustara, sera divertido», y todo ese parloteo de chica que odio mas que nada en el mundo cuando lo oigo de otra muchacha. Supongo que es simplemente una costumbre en mi para mostrarme amable diciendo que si cuando deberia decir que no, y dando la impresion de que soy una chica facil de llevar cuando tu sabes que no es asi. Entonces, despues, cuando vi las fotografias, me di cuenta de que otra vez estaba haciendo algo porque alguien me estaba manejando y no porque yo lo deseara.

– Pero oye, Ethel, mira…

– Y me acorde de lo enfadado que tu estabas la otra vez cuando se metieron con nosotros en aquel periodico y tu dijiste que nunca mas querias vernos envueltos en un asunto de mierda como ese y yo pense que tu tenias razon. ?Es que has cambiado de parecer?

– Sigo pensando lo mismo, pero precisamente esta vez, ya que tu dijiste que lo harias…

– Es que si sigues pensando lo mismo creo que debemos aferramos a eso, porque tu manera de pensar es acertada. Y eso es lo que merece mi respeto.

– Si, claro, pero yo creo que no deberias romper tu palabra.

– Bueno, en ese caso… si eso es lo que tu deseas. ?Lo quieres? ?Realmente? De acuerdo. Si tu lo deseas, yo lo acepto. A lo mejor es la solucion mas facil. Hagamoslo y olvidemoslo. Afrontarlo. ?Es eso lo que tu quieres decir? ?Aceptarlo como una leccion?

– Si. Vamos, volvamos a la cama. Levantate.

– De acuerdo. Si es eso lo que tu opinas, si es de verdad que opinas eso.

– Vamos, carino, levantate.

– De acuerdo. Veamos si hay musica decente en la radio. Antes busque y no habia nada. Pero ahora ya es mas tarde y todos los fanaticos estan escuchando, esto es lo que me gusta, esa maldita subcultura. Echo de menos, mas que nada, mi tocadiscos, Teddy. Espera un momento… deja que primero ponga alguna musica.

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