– ?Realmente es eso lo que quieres? -pregunto.
– Esto es lo que quiero -respondio ella-. De este modo tu seras feliz, que es todo lo que yo deseo en este mundo. Que tu seas feliz.
Ahora Ethel volvia a convertirse en su novia-nina y Teddy estaba contento con ella. Ella se sintio complacida de que el la deseara en mitad del dia. Hasta renuncio a mirar el juego de los «Rams» por ella.
No se levantaron de la cama hasta las tres y media de la tarde. Ya era demasiado tarde para salir a buscar un apartamento.
En la primera pagina del
– ?Es esta tu mujer, Avaliotis? -le pregunto el oficial de educacion. Tenian una reunion en el despacho del oficial.
– Si, senor -respondio Teddy.
– Es muy atractiva -dijo el oficial.
– Si, senor -respondio Teddy.
El teniente de relaciones publicas que es quien habia solicitado la reunion, dijo:
– Mira estos retratos, Coach.
– Los veo.
Uno era de Ethel, unos dos metros y medio por encima del suelo, en la silla de un contramaestre, y el fotografo retratandola, desde abajo. La otra, muy cercana, destacaba su pecho en silueta.
– ?Cual es el problema? -El oficial de educacion dejo el periodico.
– Ella acepto. Dijo que lo haria, senor -respondio Teddy-. Pero cuando vio esas fotografias cambio de opinion.
– He estado razonando con ella, Coach -dijo el teniente de relaciones publicas-. Le he soltado el discurso del almirante Zumwalt, de como debemos llevar nuestro servicio hasta el corazon de la vida americana, etcetera. La aturrulle de verdad, honestamente claro. Pero ella seguia sacudiendo su cabeza, que, no me importa decirlo Avaliotis, es una cabecita muy linda. Espero que sepas apreciar lo que tienes, chico.
– Lo aprecio -dijo Teddy.
– Sigo sin comprender en donde esta el problema -dijo Coach.
– Bueno, aqui, senor. -El teniente de RP cogio el
– Nadie va a volverse atras – dijo Coach-. ?Es que no estamos todavia en la Marina? ?Has dicho que estuviste razonando con ella? ?Cristo! ?Razonando! -El rostro de Coach se puso rojo, una demostracion biologica que informaba a todos los que le veian que el pequeno fusible del hombre estaba a punto de fundirse. – ?Por que, de pronto, estamos obligados a razonar con un miembro de la Marina? ?Se le dice que es una orden y se ha terminado, muchacho! -Miro su reloj de pulsera.
– No creo que eso de resultado, Coach -dijo el teniente de RP-. Creo que lo que aqui tenemos es un trabajo domestico. -Se volvio a Teddy. -Este es un asunto en el que tu debes meter mano, Avaliotis.
Teddy asintio, mirando despues ansiosamente a su oficial de servicios educativos.
– Coach -dijo el teniente de RP- quiero que comprendas por que estoy tan alterado y preocupado que te he mezclado en esto. La Prensa nos dedicara mas tinta con Avaliotis, hembra, que con cualquier otra E-Uno que haya ingresado en la base este ano. Quiero decir, publicaran estas fotografias -dio una palmada en su ejemplar del
– Deja el asunto en manos de mi muchacho aqui -dijo Coach. Sonrio a Teddy amistosamente-. Porque este muchacho es un muchacho griego y ellos son quiza los ultimos que se resisten a la ola femenina que va a arrollarnos a todos. -Se levanto. La reunion habia terminado.
– Yo me dejaria arrollar por ella en cualquier momento -dijo el teniente a Teddy mientras cruzaban el umbral de la puerta.
Camino de casa, Teddy estuvo pensando en la manera de enfocar el asunto con Ethel. No iba a resultar facil. Esta era ya la segunda vez que habia salido su fotografia en el
Dos numeros antes, antes de todo ese jaleo de la Reina del Baile, el
Era el comentario lo que habia enfurecido a Teddy.
El titular decia: PROBABLEMENTE NO SE PASAN LAS VEINTICUATRO HORAS DEL DIA ESTUDIANDO. El parrafo que seguia era en la misma linea. «Pero, por lo menos, tienen una nueva oportunidad ante ellos. Se trata de Teddy y Ethel Avaliotis. El estudia para NROTC. Ella es radar B en la escuela y progresa excelentemente en sus estudios.»
Se citaban entonces las palabras de Ethel:
«Creo que al estar ambos aqui, esto nos une mas. Si yo no estuviera tambien en la Marina no tendria ninguna idea de por que a veces viene a casa tan preocupado y no podria ayudarlo.»
– ?Y cuando demonios he regresado a casa angustiado? -Teddy habia inquirido.
– Yo no dije angustiado -respondio Ethel -. Esa palabra la pusieron ellos; ellos la imaginaron.
– No es posible que ellos la imaginaran -dijo Teddy-. Yo ?angustiado! Santo Dios, todo el mundo en la base lee este periodico.
Y habia continuado, muy irritado con el asunto, diciendo que, en lo sucesivo, no volveria a repetirse esa publicidad asquerosa de el-ella, nunca mas.
Esto le haria dificil que ahora tuviera que volverse atras y convencerla de que habia prometido a su oficial de servicios educativos de que el, Teddy, convenceria a su esposa.
Estaban cenando en el restaurante del motel.
Cierto instinto masculino de griego hizo presentir a Teddy que su tactica deberia encaminarse a hacer sentir a Ethel culpable de algo, y atacarla entonces por el flanco.
– ?Como esta el filete suizo? -pregunto.
– No esta mal -dijo ella-. ?Y que tal tu pastelillo de queso?
– Horrible. Precocinado. Pesado y humedo. -Rechazo la mitad que no habia comido. – Estoy deseando comida casera.
– Tan pronto como tengamos un lugar…
– Estoy empezando a creer que este maldito motel te gusta…
– No, no es asi.
– Esta manana he visto a uno de esos pequenos bastardos del otro edificio meandose en la piscina.
– Bueno, nosotros no nos metemos en la piscina. Y en cuanto a la comida casera, tambien me gustaria. Pero estoy ocupada todo el dia en la base. No se de donde podria sacar el tiempo para trasladarnos, aunque encontrara un sitio que nos gustase. A proposito, he hecho lo que me dijiste: he anulado nuestra cuenta de credito del supermercado.
– Ya era hora. Este final de semana busquemos de verdad… ?querras hacer eso por mi? Aunque no creo que ese apartamento que vimos el domingo pasado estuviese tan mal.
– ?No?
– A ti parecia gustarte tambien. Al principio. Miraste hacia fuera por la ventana; estuviste ahi mirando mucho
