Victoria. Incluso su preciosa voz me sonaba estridente aquella manana-. Ademas -anadio con timidez-, tengo que contarte una cosa.

– Dougal y tu vais a casaros -dije yo, mientras tomaba una bata larga de seda que habia extendida a los pies de la cama. Mientras me la ponia vi la expresion de asombro de Victoria.

– Como…

Azorada, yo di mi respuesta estandar, que lo explicaba todo.

– Epona.

– Oh -respondieron las dos al unisono, asintiendo.

– Me parece maravilloso, Victoria. Vais a ser estupendos el uno para el otro -dije, y le guine un ojo a Alanna, que se echo a reir cuando prosegui-: Ademas, sera agradable ver al pobre Dougal sonreir mas a menudo. Era un centauro muy triste despues de que lo dejaras.

Increiblemente, Victoria se ruborizo como si fuera una adolescente timida.

– Te he traido una infusion, Rhea -me dijo Alanna, y me ofrecio una taza humeante que desprendia un olor delicioso. Yo la tome, y me sente en una butaca, frente a ellas.

– Gracias -dije. Sople un poco y di un sorbito.

– Tus palabras me obligaron a prestar atencion -explico la cazadora lentamente-. Por fin escuche lo que el llevaba un tiempo tratando de decirme. Me quiere. A mi -Victoria estaba radiante-. No desea que yo sea mas joven. No quiere que cambie y que me convierta en una companera que permanezca junto a su fuego. Entiende que mi posicion de Jefa de la Cazadoras es mi vida y continuara siendolo. Me quiere tal y como soy.

– Eso es lo que Alanna y yo te hemos estado diciendo. Supongo que deberia haber hablado con mas claridad mucho antes.

Aquello le recordo a Alanna el proposito original de su visita.

– ?Una hija! -exclamo.

– Es una bendicion -convino Victoria.

– Muy bien, ya podeis dejar de sonreirme, me estais poniendo nerviosa.

Alguien llamo a la puerta de mi habitacion.

– Adelante -dije. Entonces, entraron tres sirvientas vestidas de seda en mi habitacion, portando bandejas llenas de algo que parecia el desayuno. Las tres ninfas comenzaron a hablar a la vez.

– ?Enhorabuena, mi senora!

– ?Estamos tan contentas!

– ?Es una noticia maravillosa!

– Gracias, chicas -dije, intentando sonreir-. Ya podeis marcharos.

– ?Si, mi senora! -respondieron, deshaciendose en reverenciadas.

Mientras marchaban hacia la puerta, oi que una de ellas susurraba:

– Nuestra Senora no esta en su mejor momento por las mananas.

– Me dan dolor de cabeza -dije, despues de que se cerrara la puerta.

– Te adoran -me dijo Alanna.

– Pero me dan dolor de cabeza -refunfune yo.

– Come algo. Te mejorara el humor -me recomendo Alanna.

– Eso esperamos -anadio Victoria.

Yo arrugue la nariz hacia ella, y despues volvi la mirada hacia la comida. Habia macedonia de fruta, magdalenas integrales recien salidas del horno, rebanadas de pan doradas, una tetera de infusion de hierbas y jarritas llenas de agua fresca y leche.

Mientras probaba el te y mordisqueaba una tostada, mire a mis amigas.

– Epona me dejo presenciar un nacimiento anoche, durante el Sueno Magico. Fue increible.

– Es un milagro -dijo Victoria, mientras tomaba una de las magdalenas.

– Estoy muy conten…

Sin previo aviso se me revolvio el estomago. Pude volver la cabeza al tiempo para no vomitar el te y la tostada sobre mis amigas.

– Oh, que asco -dije, y me limpie la boca con el dorso de la mano. Alanna se acerco rapidamente a mi-. ?Estas segura de que no me estoy muriendo?

– Si, estoy segura -respondio mientras me servia un poco de agua en una copa.

Yo bebi con agradecimiento, para aclararme el sabor desagradable de la boca.

– Vamos -me dijo Alanna, mientras me ayudaba a ponerme en pie-. Te sentiras mejor despues de haberte banado y arreglado -me entrego una magdalena y la taza de te, y siguio hablando-: ClanFintan me ha dicho que estaria en los alrededores del templo, supervisando el nuevo edificio para los centauros, y tambien el almacenaje de las provisiones para el invierno.

– Yo tambien tengo cosas que hacer cerca del nuevo alojamiento -dijo Victoria, y me dio un abrazo rapido. Despues, arrugo la nariz-. Hueles mal, Rhea.

– Gracias por mencionarlo -respondi yo, mientras echaba el aliento con fuerza hacia ella. Entonces, Victoria se retiro apresuradamente hacia la puerta.

– Te vere despues de que te hayas recuperado y hayas vuelto a ser divina -me dijo mirando hacia atras, por encima del hombro.

– ?Quiza tengas que esperar a la primavera! -respondi yo, a gritos, mientras ella se alejaba.

Me volvi, y vi que Alanna estaba intentando disimular una sonrisita con una tos.

– ?Sabes? -me dijo-. Las nauseas solo duran una pequena parte del embarazo. Y ademas, me he fijado en que las mujeres que se sienten muy mal al principio tienen los bebes mas sanos y felices.

– Bueno, supongo que eso es algo -refunfune, aunque sus palabras hicieron que me sintiera mejor. Oli la magdalena que tenia en la mano, y de repente me di cuenta de que tenia hambre. Tome un poquito, y percibi su sabor maravilloso a nuez-. ?Crees que hay algun limite en el numero de veces que una mujer embarazada puede vomitar al dia? -le pregunte esperanzadamente mientras recorriamos el pasillo hacia los banos.

– No -respondio Alanna alegremente.

Capitulo 5

– ?Brrr!

Me envolvi bien en la capa de armino, y me alegre de haberme puesto la ropa de montar: unos pantalones y un peto de cuero suave y unas botas de montar altas que tenian unas estrellas talladas en las suelas, de modo que cada vez que andaba, dejaba unas bonitas huellas.

– Cada vez hace mas frio.

Alanna y yo caminabamos por el patio trasero, que estaba situado entre los establos y el templo. Hacia un dia nublado y humedo, cosa que intensificaba el frio y los rizos de mi pelo.

– ?Enhorabuena, lady Rhiannon!

– ?Benditas seais vos y vuestra hija, Elegida!

Todo aquel que pasaba a nuestro lado me deseaba parabienes. Era como estar envuelta en una manta gruesa de carino, calidez y amor…

Tambien era un poco agobiante, y mi dolor de cabeza regreso con fuerza. Aunque Alanna tenia razon, y me sentia mejor despues de haberme banado y arreglado, y despues de haberme comido tres deliciosas magdalenas.

El nuevo alojamiento para centauros estaba situado al norte del templo, y al este de los establos, pero en el interior de las murallas. Tal y como yo habia aprendido meses antes, Epona era una diosa guerrera, asi que su templo era un fortin preparado para la proteccion y la defensa. Las murallas del templo eran muy bellas, pero tambien eran anchas y altas. El terreno que rodeaba el templo estaba bien cuidado y mantenido, y libre de cualquier obstruccion que pudiera ayudar a un ejercito atacante.

Los centauros y los humanos estaban trabajando duramente, cortando y encajando piedras. La estructura del nuevo edificio ya era visible, aunque estuviera envuelta en un laberinto de andamios de bambu.

– Me asombra lo rapidamente que esta tomando forma -le dije a Alanna en un susurro-. Pensaba que, sin la

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