se removia inquieto ante la formalidad de la ceremonia y permitio que «la torta se deshiciese lentamente en su boca. ?Le estaban casando con Fatima! ?Que importaba lo que sucediera despues? Brahim volveria a reclamar a Fatima y dentro de la comunidad morisca ella seguia siendo su segunda esposa, pero nada podia hacer ahora el arriero, salvo controlar sus impulsos ante la solemnidad con la que afrontaban su fingido matrimonio. El sacerdote los declaro marido y mujer, y Hernando, en silencio, imploro la ayuda de Ala.
La boda les costo la mula. Hernando tuvo la tentacion de oponerse y alegar que el precio maximo por las bodas era el de dos reales para el cura, medio para el sacristan y una ofrenda humilde, pero no disponia de dinero; solo tenia aquella mula que tampoco era suya. La ultima advertencia que recibieron los recien casados antes de abandonar el templo fue la de que no debian cohabitar ni mantener relaciones durante los siguientes cuarenta dias.
En la vega de Granada, los moriscos vivian a la intemperie y casi sin fuego, al no poder conseguir la madera de los arboles frutales que dominaban el paisaje. Malbarataron cuanto habian podido conservar para obtener trigo, y hasta el agua, que con tanta abundancia se repartia entre los cultivos conforme a estrictas reglas ancestrales, se convirtio para ellos en un bien escaso. Andrajosos, vivian a centenares alli donde encontraban un pedazo de tierra yermo; las casas de los moriscos de la vega, expulsados con anterioridad a su llegada, estaban ahora ocupadas por cristianos. Compartian lo poco de lo que disponian, a la espera del anunciado exodo. Tras la boda, Brahim volvio a reclamar a Fatima. Luego, ya en la vega, Hernando se vio obligado a acompanarle mientras recorrian aquellos vergeles prohibidos en busca de algo con lo que alimentarse; Brahim vigilaba en todo momento que su hijastro no se encontrara a solas con Fatima y cuando, por una u otra razon, eso sucedia, la muchacha le rehuia.
—No insistas —le aconsejo un dia su madre—. Lo hace por Humam... y por mi. Brahim podria matar al pequeno si se enterase de que habla contigo. ?La ha amenazado con ello! Lo siento, hijo.
Hernando se refugio en la comunion vivida en la iglesia del Padul; en ese instante en que se sintio esposo de Fatima. ?Ironico! ?En una iglesia cristiana! Quiza algun dia...
En la vega, a la espera de la decision del principe, los moriscos vivieron el desconsuelo por la derrota que entonces, desarmados y sometidos, encarcelados en las que fueran sus tierras, percibieron en toda su magnitud. ?Adonde los desterrarian? ?De que vivirian? La preocupacion acerca de su futuro en lejanos reinos hostiles, dominados por unos cristianos que no escondian su odio hacia los vencidos, los atenazaba en todo momento. Si alguien todavia confiaba en la revuelta de Aben Aboo, las noticias no invitaban al optimismo: el comendador mayor de Castilla y el duque de Arcos combatian con eficacia a las escasas fuerzas del rey de al-Andalus.
El primero de noviembre, cuando arreciaba el mal tiempo y la subsistencia se planteaba imposible para aquel pueblo hundido en la miseria, don Juan de Austria ordeno por fin su expulsion. A los moriscos de la vega de Granada les dieron orden de reunirse junto al Hospital Real de Granada, en un gran descampado extramuros de la ciudad. El hospital, la vieja puerta de Elvira que daba acceso al Albaicin y a la medina musulmana, el convento de la Merced, la iglesia mudejar de San Ildefonso, y grandes y numerosas huertas valladas rodeaban el lugar.
Miles de moriscos se acumularon en el llano, frente al Hospital Real, custodiados por los soldados del corregidor don Francisco de Zapata, a la espera de que los contadores y escribanos dispuestos en su interior los censasen y tomasen escrupulosa nota de sus lugares de destino.
El 5 de noviembre, en medio de una tempestad, harapientos,
