por lo menos respetara a la poblacion civil…', decia. Pero las bombas caidas del cielo no tenian cerebro capaz de elegir, ni tampoco corazon. En cuanto al notario Noguer, no hacia mas que repetir: '?Pobre Francia!'. Su maximo temor era que Alemania arrasara, como se arrasa en un momento una vida venerable, 'la mas bella ciudad del mundo: Paris'.
Julio Garcia por fin se habia trasladado, en union de dona Amparo Campo, a Londres, mientras sus dos intimos amigos, los periodistas Francis y Bolen, permanecian en el frente belga escribiendo cronicas. Si las autoridades y los germanofilos gerundenses hubiesen oido los comentarios del ex policia, se hubieran reido a mandibula batiente. En primer lugar, Julio Garcia creia en la descomunal personalidad de Churchill, de quien decia que, pese a sus anos, continuaba siendo un 'leon'. En segundo lugar, coincidia con el doctor Andujar en que a la larga ganaria la guerra la potencia que dominara el mar, el cual, a su juicio, pertenecia en su amplitud a la flota aliada. Por ultimo, coincidia con Manolo y Esther en que la fuerza potencial del Imperio britanico, la Commonwealth, era incalculable, sobre todo unida a la del Imperio holandes, el tercero del mundo, con ricas y prosperas colonias en el Pacifico, y a la del Imperio belga, con posicion predominante en el centro de Africa.
La tesis de Julio estaba clara y era fruto no solo de su instinto, tan frecuentemente certero, sino de sus renovados contactos con las logias londinenses. 'Los ingleses son lentos -decia-. Si Hitler dispone de una fuerza secreta de desembarco que le permita asaltar por sorpresa las Islas Britanicas ahora mismo, ganara la partida. Si, por el contrario, confia en desmoralizar con bombardeos al pueblo ingles, y le da tiempo a Churchill, a poner en marcha su genio organizador, esta perdido'.
Los argumentos de Julio Garcia no hubieran podido hacer mella en ningun gerundense, puesto que los exitos de Hitler seguian siendo tantos y tan rapidos que aquello se estaba pareciendo a la batalla de Polonia. El dia 29 de mayo el rey Leopoldo de Belgica, pese a la 'Ventana al mundo' de 'La Voz de Alerta', se rindio y se entrego a los alemanes. A su entender, la lucha no tenia sentido. Dias despues fue franqueada la frontera francesa y las tropas del general Gamelin retrocedieron por todas partes. La famosa Linea Maginot habia sido tacticamente ridiculizada. Los prisioneros sumaban tantos y tantos millares, que el Generalisimo del Estado Mayor frances habia hecho una patetica alocucion a sus hombres: 'Todas las tropas que no puedan avanzar -habia dicho-, deben hacerse matar'. Consigna inutil. Soldados y poblacion civil huian hacia el mar, dominados por el confusionismo mas completo, debido al panico y a la infiltracion entre sus lineas de alemanes que hablaban ingles y que, vestidos de oficiales britanicos, daban ordenes para desorientar a los convoyes.
El dia 17 de junio se produjo otro acontecimiento extraordinario: Mussolini se unio a Alemania, desdenando la supuesta presion pacifista del conde Ciano, y declaro la guerra a Inglaterra y Francia. Ello suponia un gran refuerzo para Alemania, el afianzamiento del Eje. Y era inutil que Agustin Lago, y otros muchos como el, estimasen inelegante que el Duce hubiera apunalado a Francia por la espalda cuando la lucha estaba ya decidida. El hecho era evidente y tenia su importancia. Tenia tanta importancia, que se acercaba a pasos de gigante el remate de la increible operacion: la ocupacion de Paris. Este nombre era tan evocador que las miradas del mundo entero se fijaron en el. ?Era posible que la maquina alemana no se atascase, no reventase por algun lado antes de apoderarse de la capital francesa? Paris no era solo una idea, era un sentimiento. Era algo tan especifico, que cualquier intruso se convertia automaticamente en violador. 'Ocupar a Paris -clamaba el notario Noguer- es como ocupar la Acropolis o toda una civilizacion'. ?Y si los franceses defendian su ciudad y, confirmando con ello los temores del notario, esta era destruida?
No hubo tal. Ni la maquina alemana se atasco ni hubo 'necesidad' de destruir nada. El 15 de junio las tropas alemanas entraron en Paris sin apenas encontrar resistencia. La ciudad quedo practicamente intacta. El Ejercito aleman desfilo victorioso desde el Arco del Triunfo por la Avenida del Mariscal Foch y soldados alemanes montaron la guardia en la tumba del soldado desconocido y en los Invalidos ante la de Napoleon.
Dos meses, pues, le habian bastado al Fuhrer para obligar a las grandes democracias a abandonar la lucha en el continente europeo, abandono que adquirio caracteres dantescos en Dunkerque, donde, en un prodigio de colaboracion y serenidad, barcos y lanchas britanicas de todos los tipos consiguieron reembarcar y poner a salvo un total de trescientos mil combatientes ingleses y aliados, mientras las columnas de humo de los depositos de aquella zona costera, machacados por los Stukas, se elevaban al cielo.
Ocupado Paris, el Gobierno frances se traslado a Burdeos. Inglaterra exigia que Francia continuase la lucha, pero el Gobierno de Burdeos nada podia hacer ya. En consecuencia, y a instancias del mariscal Petain, el armisticio fue firmado, valiendose precisamente, para los tramites necesarios, de las autoridades espanolas. Por cierto que, al leer las condiciones de dicho armisticio, el general Sanchez Bravo se quedo una vez mas mudo de asombro. '?Como es posible? -les dijo a sus ayudantes-. El Fuhrer deja libre una parte del Sur de Francia; no ocupa tampoco las posesiones francesas de Africa del Norte; no exige la entrega total de la flota. ?A que viene esa generosidad? Palabra que no lo entiendo'.
No parecia que al pronto la objecion del general tuviera la menor importancia. El hecho estaba consumado, y a partir de ese momento los augurios parecian confirmarse: el proximo objetivo seria Inglaterra, donde se habian sacado incluso los canones de los Museos. Ya no le quedaba a Alemania enemigo a la espalda. Toda su fuerza se concentraria en las costas atlanticas, mirando hacia Londres, hacia Oxford… Las palabras del Gobernador cobraban actualidad: '?Que podia hacer Churchill contra aquel infierno desatado?'. Marta declaro: 'No es probable que Inglaterra se convierta en un nuevo Alcazar de Toledo'.
Las repercusiones de aquel vuelco desencadenado por la Alemania nacionalultimamentesocialista y por la fascista Italia fueron de todos los calibres. Millares de franceses, de belgas y muchos personajes de otros paises no tuvieron mas remedio -paradojas historicas- que refugiarse en Espana, entrando por Irun ?y por la frontera gerundense! El coronel Triguero, pues, tuvo que ampliar inesperadamente la plantilla de personal de su oficina de Figueras -Ignacio se habia salvado de ello por los pelos- y, en espera de las ordenes del Gobernador, no sabia 'si debia tratar a estos refugiados como caballeros' o si 'debia esposarlos y encarcelarlos'. Entre las personas entradas en Espana figuraban el duque de Luxemburgo, varios miembros de la familia Rotschild, el maharaja de Nepala… La intencion de dichos personajes era dirigirse a Portugal o bien a Africa del Norte, y el Gobierno espanol se avino a ello en muchos casos. Respecto a los otros fugitivos, los de categoria inferior, se previo su internamiento en campos de concentracion, que se abririan -?ah, el problema del abastecimiento se intensificaria inesperadamente!- en Miranda de Ebro y otros lugares.
Otro de los aspectos dramaticos de todo aquello era el problema que se les presento a los exiliados espanoles residentes en Francia. Se produjo entre ellos el mayor desconcierto. Temian que los alemanes los fusilaran o los entregaran a las autoridades espanolas, y muchos de ellos buscaron refugio en Embajadas. Otros, como Antonio Casal, el ex jefe socialista gerundense hartos de tanta fuga, se presentaron voluntariamente a las fuerzas alemanas; pero en su mayoria, despues de intentar inutilmente embarcar en Burdeos con destino a Inglaterra o America, hallaron la salvacion instalandose en la zona francesa 'no ocupada'. Ese fue el caso de Gorki y de Jose Alvear, quienes, pasado el gran susto, se instalaron mas o menos comodamente en Perpinan, aunque siempre con el temor de que una fulminante orden alemana los situara en la frontera espanola, donde los esperarian ?otra vez! los capitanes Arias y Sandoval, asi como numerosos guardias civiles.
En el mundo, por tanto, estupor creciente; en Inglaterra, perspectivas de sangre y lagrimas; en Espana, buenas dosis de entusiasmo 'vengativo'. Si, aquel '?ahora les toca a ellos!', pronunciado por tanta gente cuando el rompimiento de las hostilidades a raiz de la guerra con Polonia, fue repetido hasta la saciedad. La humillacion de las democracias, y sobre todo del Frente Popular frances, colmaba de intimo consuelo a cuantas personas habian sufrido su incomprension durante la guerra espanola. Por si fuera poco, el papel historico de la nueva Espana adquiria con todo ello inusitado relieve, pues los vencedores eran precisamente las denigradas fuerzas del Eje, las que habian ayudado a la Espana 'nacional'. Este hecho sobrepasaba las esperanzas de cualquiera, y entre los militantes con camisa azul se hacian toda suerte de vaticinios. 'Nos ha llegado el turno -dijo el camarada Rossello-. El Marruecos frances sera nuestro.'. Mateo mas bien confiaba en mordisquear un pedazo de Argelia… Por lo pronto, y al margen de las palabras, ocurrieron dos sucesos sintomaticos y halagadores: Franco, por medio de fuerzas jalifianas ocupo a Tanger, 'para asegurar la neutralidad y garantizar el orden', al tiempo que 'estudiaba un proyecto internacional para limitar el teatro de la guerra'.
No faltaban personas ecuanimes que, prescindiendo de las ventajas que todo aquello pudiera reportar a Espana, vivian con profundo dolor el drama de la nueva contienda. Matias Alvear era una de ellas. Estaba desolado y cada telegrama que recibia en la oficina significaba para el una sangrante herida. ?Como era posible que a alguien le gustase hablar de bombas, de combates navales, de 'la fuerza aniquiladora de los Stwfcas'? ?Como era posible que su propia hija, mientras bordaba su ajuar para la boda, repitiera una y otra vez: '?Asi aprenderan!'? ?Y que culpa tenia la poblacion inglesa de lo que pudiera ocurrir? ?Y los prisioneros? ?Y los
