'Pero ?que te pasa, Pilar? ?Si te sienta a maravilla!'. Pilar se miraba al espejo, dando la vuelta con lentitud. 'Cuelga un poco de aqui… ?No se dan cuenta?'. '?Y ese velo? ?Creen ustedes que puedo presentarme asi?'.

Pilar hubiera querido contar en aquellos dias con la ayuda de Marta. Pero, despues de lo ocurrido entre esta e Ignacio, era imposible. Pilar considero eso una contrariedad muy grande. 'Marta conoce mis gustos… ?Mira que no poder tenerla ahora a mi lado! Ni siquiera podre invitarla a la boda, claro…' Gracia Andujar y Asuncion hicieron cuanto estuvo en su mano para suplir en lo posible la ausencia de Marta.

Pilar dejo de trabajar -Alfonso Estrada, en Salvoconductos y el senor Grote, en la Delegacion de Abastecimientos, la echarian mucho de menos-, pues ademas debia ocuparse de convertir el piso de la plaza de la Estacion en hogar. Hacian falta visillos, alfombras, los mil detalles indispensables para crear intimidad. La eleccion de los muebles de la alcoba, que eran los unicos que les faltaban, le ocasiono tambien mucho ajetreo. Pilar se empeno en conseguir una cama antigua, recia, lo mas alta posible. Mateo se encogia de hombros. '?Por que tan alta, vamos a ver?'. 'Me gustan asi, Mateo. ?Hay algo malo en ello?'. 'No, pero como no la cojamos del Servicio de Recuperacion… o del Museo Diocesano…'

Llovian los regalos. Recibieron muchos mas que 'La Voz de Alerta'. Entre ellos destaco el que les hicieron, mediante colecta, los jefes locales de Falange: una bandeja de oro de Toledo con el yugo y las flechas grabados. Tambien les satisfizo mucho una Biblia, encuadernada en pergamino, que les envio Agustin Lago. 'Ese yugo de la bandeja -bromeo Mateo con Pilar- parece una alusion… Y la Biblia sera sin duda para que nos aprendamos de memoria el libro de Job'.

Capitulo dificil… el del asesoramiento prematrimonial de Pilar. Carmen Elgazu no soltaba prenda. Matias hablo del asunto con Carmen, pero esta lo rehuyo, poniendo incluso mala cara. '?Que quieres, pues? -dijo Matias-. ?Que sea mosen Alberto quien aconseje a la chica?'. Ignacio olfateo que a su madre el tema la violentaba -?por que seria asi, si habia tenido tres hijos?- y un buen dia, precisamente el dia en que se caso 'La Voz de Alerta', entro en el cuarto de Pilar y abordo sin remilgos la cuestion.

Pilar, al pronto, se puso nerviosisima. Su noviazgo con Mateo habia sido, en unas cuantas ocasiones, mas apasionado de lo que Ignacio podia imaginar. De todos modos, era obvio que la noche de la boda tendria que afrontar 'lo desconocido'. Desde este punto de vista, la intervencion de Ignacio estaba justificadisima. Ahora bien, Pilar confiaba en que Mateo se comportaria como era menester y que, por tanto, las explicaciones holgaban.

– Comprendo que reacciones asi, Pilar. Pero debes escucharme, pues no se trata de largarte un sermon. Lo unico que queria decirte… es que este asunto tiene mas importancia de la que a lo mejor le atribuyes. Y que al parecer a veces las cosas no resultan, para la mujer, tan faciles… Me refiero al principio, claro… En fin, supongo, que me entiendes. Por suerte, Mateo es un chico sano. Pero te lo repito; a veces cuesta un poco adaptarse… ?Por favor, alguien tenia que decirte eso, ?no crees? -Ignacio elevo el tono de la voz-. En realidad, es absurdo que andemos todavia con tantos tapujos. ?A estas alturas deberias haberte leido ya media docena de libros que trataran de todo esto! Pero vivimos rodeados de tabus. Bueno, te dejo… Anda, tranquilizate, y comprende que he venido a verte con la mejor intencion…

Pilar lucho consigo misma. Comprendio perfectamente a su hermano. Pero le ocurria que no le perdonaba a este lo de Marta y que a resultas de ello se colocaba siempre a la defensiva. De todos modos, antes que Ignacio cruzara el umbral de la puerta consiguio sobreponerse y le dijo, con toda sinceridad:

– De acuerdo, Ignacio… Te he comprendido. Muchas gracias.

?Por que le ocurria a Pilar que, al ver de espaldas a las personas que queria mucho, de pronto se emocionaba? En esa ocasion le sucedio lo mismo. Fue al ver a Ignacio de espaldas cuando le brotaron del fondo aquellas palabras.

Llego el ocho de diciembre. Gran numero de balcones aparecieron engalanados en la ciudad, en honor de la Inmaculada. La colgadura del balcon de los Alvear decia, como casi todas: Ave Maria Purisima. Marta, al despertar, penso en Mateo y Pilar y se deshizo en un mar de lagrimas. Por suerte andaria todo el dia muy ocupada con los festejos organizados por la Seccion Femenina, pues la festividad habia sido declarada 'Dia de la Madre'.

La boda se celebro en la parroquia del Carmen. El celebrante fue, naturalmente, mosen Alberto, quien por fin logro protagonizar una mision agradable. Pilar entro en la iglesia del brazo de su padre, Matias Alvear -este, sosteniendo en la mano izquierda el obligado par de guantes-, y en ese momento sono la Marcha Nupcial, que emociono a los concurrentes. Carmen Elgazu llevaba un sombrero de ancha ala que le sentaba muy bien, segun opinion de Josefa y Mirentxu, sus dos hermanas, llegadas ex profeso de Bilbao para la ceremonia. Carmen Elgazu, al ver, por debajo del ala del sombrero, a Pilar vestida de blanco, sollozo para si: '?Dios mio, que guapa esta mi hija!'. Los asistentes, que llenaban el templo, formaban un conjunto heterogeneo, que abarcaba desde el Gobernador y el doctor Chaos hasta el Jefe de Telegrafos y la guapetona Adela, sin olvidar a Claudia, la mujer de limpieza de los Alvear.

Paz, tia Conchi y Manuel habian sido especialmente invitados por Matias. Pilar deseaba que aquel dia su prima pillara una gripe y tuviera que quedarse en casa. Pero no fue asi. De modo que la 'sensacional vocalista', que no recordaba haber entrado jamas en una iglesia, estuvo presente, si bien obligo a tia Conchi y a Manuel a colocarse en el ultimo de los bancos reservados a la familia; lo contrario de Eloy, que se arrodillo en el primer banco y que lo que realmente hubiera deseado era hacer de monaguillo.

En la misa, en el momento de la Elevacion, sono el Himno Nacional. Y luego oyose un coro de angeles: Marta, pese a los festejos de la jornada, se las compuso para enviar el Coro de la Seccion Femenina. Pilar reconocio las voces de sus amigas y los ojos se le humedecieron. Tambien se humedecieron los de mosen Alberto cuando pronuncio las palabras absolutas: 'Yo os declaro marido y mujer'.

En el banquete, que se celebro en el restaurante de la Barca, bajo el cual discurria el Ter, ya amansado, hubo brindis a granel y Matias y don Emilio Santos repartieron puros habanos a todos los varones, mientras se decian el uno al otro: 'Dentro de un ano, abuelos…' Adela, que apenas si conseguia quitarle a Ignacio la vista de encima, bebio mas champana de lo preciso y se fue de la lengua contandoles a sus vecinos de mesa, entre los que se contaba el doctor Chaos, su luna de miel con Marcos, que resulto un fiasco por cuanto el hombre Marcos se resfrio en el tren y se paso los quince dias tosiendo y tomandose la temperatura.

Mateo y Pilar se despidieron por fin. Desaparecieron a la chita callando… Un taxi los llevo al cementerio, donde depositaron en la tumba de Cesar el ramo nupcial. Y luego, en tren, iniciaron el viaje de boda.

Fue el suyo un viaje mitad amoroso, mitad patriotico. Pilar se hubiera conformado con lo primero, pero… Pernoctaron en Barcelona -lo 'desconocido' resulto doloroso para Pilar, quien se acordo de las advertencias de Ignacio- y al dia siguiente, a Madrid.

En Madrid se encontraron con una copiosa nevada. En realidad nevaba en toda Castilla, y la metafora de la tierra vistiendo tambien el traje nupcial acudio facilmente a su pensamiento. Por suerte, en el hotel la calefaccion funcionaba a partir de la puesta del sol y encontraron en el un buen cobijo.

– Mateo…, ?cuantos anos esperando estos momentos!

– Es cierto, Pilar. Pero ahora ya esta. Y para siempre.

– ?Me querras mucho? Ya oiste a mosen Alberto: en lo bueno y en lo malo…

– Claro que te querre, pequena.

– Me gusta oirtelo decir.

– Pues te lo dire otra vez: para siempre… y en lo bueno y en lo malo.

Lo bueno fue, por el momento, eso: la efusion, la fusion de los dos en uno solo, en un solo ser, que pronto habria de resultar perfecta. Lo malo fue el frio. Mateo quiso visitar Toledo, las ruinas del Alcazar. A Pilar le costo un poco emocionarse, pues el termometro senalaba siete bajo cero y la nieve conferia a las venerables piedras formas caprichosas, estrafalarias.

– Vamonos de aqui, Mateo. Te lo ruego. No puedo mas…

– Fijate. Ahi estallo la mina comunista…

– Si, ya lo veo. Pero vamonos, por favor…

– Ahi era donde Moscardo imprimia el periodico…

– ?Y con que se calentaban? ?Podian encender fuego…?

Al regreso a Madrid, otra vez la vertiente amorosa.

– Te quiero, Mateo.

– Yo tambien a ti.

– Cuidare de tu padre como si fuera el mio.

– Eso espero. Se merece todo cuanto hagamos por el.

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