Mateo le enseno a Pilar la zona de la Ciudad Universitaria, teatro de tantas luchas, donde se hicieron fuertes las Brigadas Internacionales y donde murio Durruti. 'Aqui cayeron centenares de hombres. Fue algo espantoso. Pero ahora esto se reconstruira. Afluyen donativos de toda Espana. Una Ciudad Universitaria modelica, en la que quien sabe si nuestros hijos estudiaran un dia…'
– ?Tan lejos querras mandarlos?
– Bueno, es un decir…
?Dirigieronse al Alto del Leon! Pero la nieve les impidio llegar a la cumbre. Mateo se mordio los punos. Habia sonado con aquella visita. Con lo mucho que alli, bajo las chabolas, habia gozado y sufrido.
– Alli tenias que verme. Me deje crecer la barba…
– ?Que horror! Las barbas pinchan. Te prefiero asi.
– ?Como lo sabes si no lo has probado?
Otra vez a Madrid y visitas obligadas a Nunez Maza, en Propaganda; a Salazar, en Sindicatos; a Maria Victoria, en la Seccion Femenina.
– ?Enhorabuena, tortolitos!
– ?Que sea por muchos anos!
– ?Que preferis, nino o nina?
Mateo hablo con sus camaradas de los temas que le interesaban. De la muerte de Azana, ocurrida el 2 de noviembre en Francia, en Montauban. Salazar le aseguro que Azana se confeso antes de morir, que pidio la asistencia de un sacerdote. 'Una confesion que duro cinco horas. Para que veas. A la hora de la verdad…'
Nunez Maza estaba satisfecho porque acababa de crearse el Consejo de la Hispanidad, con vistas a la proyeccion a Hispanoamerica. 'Sin embargo -dijo-, los exilados ejercen alli una tremenda influencia. Muchos intelectuales han ido al copo en puestos importantes, y no solo en Mejico; tambien en el Peru y en Uruguay, y en la propia Argentina. Los comunistas han formado varias celulas en La Habana, disfrazadas con nombres de entidades culturales, y lo mismo cabe decir de Santo Domingo. Tambien en los Estados Unidos se meten por todas partes. Las Universidades les abren las puertas. ?Ese Roosevelt! Mal rayo lo parta. Es mason y nos dara mucho que hacer. Los anarquistas han anclado sobre todo en Venezuela y Colombia. En fin, que el Consejo de la Hispanidad tendra que roer un hueso duro. Sobre todo porque los espanoles, cuando estan fuera trabajan. Y se han llevado alli la experiencia de nuestra guerra civil…'
Pilar intervenia:
– ?Y tu cuando te casas, Nunez Maza? Ya va siendo hora ?no te parece?
– No se, chica. ?Tengo tanto que hacer! -Razon de mas. Tu mujer te ayudaria.
– ?Pse! Nunca se sabe… Si te sale aficionada a los trapitos…
Mateo cogio del talle a Pilar.
– Buscatela como yo. Femenina por los cuatro costados… y ademas estudiando a Carlos Marx.
Pilar hizo un mohin.
– ?A Carlos Marx? Ese fue peor que Roosevelt.
Maria Victoria estuvo un poco desagradable. Despues de las consabidas felicitaciones, se puso a hablar mal de los catalanes.
– Ya se lo dije a Jose Luis. Yo, en Gerona, ni hablar. Me moriria. Si quiere casarse conmigo, viviremos aqui, en Madrid.
Pilar la contradijo.
– Pues a mi Gerona me gusta. Se esta bien alli. Ahora hemos estrenado campana en la Catedral…
Mateo anadio:
– Y vuelven a tocar sardanas. ?Por cierto que Jose Luis bailaba una, en la Rambla!
– ?Anda, vamos! -corto Maria Victoria-. Hasta ahi podiamos llegar.
Mateo hubiera querido visitar otros muchos lugares: Brunete, Belchite, el Santuario de Nuestra Senora de la Cabeza. E ir a Valladolid. Y a Salamanca y Burgos. Pero continuaba nevando y todo estaba intransitable. Pilar le susurraba al oido: 'Tanto mejor. Con lo bien que estamos en el hotel…'
Mateo renuncio a muchos sitios. Pero, naturalmente, habia uno de ellos que era sagrado: El Escorial. Lo reservaba para la ultima visita, y asi lo hizo. El colofon. Salieron en el coche de Nunez Maza, conduciendolo este con extrema pericia, y se postraron ante la tumba de Jose Antonio con mucho mas recogimiento que el que embargo en aquel mismo lugar a Heinrich Himmler, Jefe Superior de la Policia alemana, que lo habia visitado unas semanas antes. Mateo lloro a los pies de la losa fria de Jose Antonio. Y tambien Pilar. 'Jose Antonio, ayudanos… Ayudanos a ser fieles a tu mandato.!
A la salida de El Escorial, Mateo le pregunto a Nunez Maza si no seria posible visitar las obras iniciadas en el Valle de los Caidos, que estaba alli mismo, a pocos kilometros, cerca del pueblo de Guadarrama.
– No creo que haya inconveniente… -dijo Nunez Maza-. Aunque no veremos nada. Estan trabajando simplemente en la carretera de acceso al lugar donde se levantara la Basilica. El terreno es rocoso y los barrenos explotan que da gusto.
– De todos modos, me gustaria verlo.
El coche, con cadenas, se dirigio al lugar. Los guardias, al ver la banderita, y previa inspeccion de la documentacion de Nunez Maza, saludaron y los dejaron pasar. Pronto oyeron una explosion. Y luego otra.
Y de pronto, vieron a los hombres que alli trabajaban, vistiendo las mas extranas prendas para protegerse del frio. ?Cuantos habria? Pasarian del millar… La temperatura debia de ser inferior a los doce grados bajo cero. Habia barracones de madera de los cuales salia humo, el humo de las estufas.
Nunez Maza les explico:
– La mitad de estos hombres pertenecen a una Empresa Constructora; los demas, son presos que redimen penas.
Mateo pregunto:
– Podrian escapar facilmente, ?no?
– ?Escapar…? ?Oh, sin duda! Pero ?adonde irian?
Mateo miro la nieve en torno.
– Si, claro. No llegarian muy lejos…
Se apearon del coche. Parejas de la Guardia Civil patrullaban por entre los trabajadores de pico y pala. Era duro aquello. Muy duro.
– ?Cuantos metros tendra la cruz?
– No lo se exactamente. Creo que unos ciento veinte. Y habra hospederia y unos cuarteles.
El panorama era desolador. Era el desierto helado. Las rocas parecian enemigas del hombre, aunque la nieve las acariciase. Haria falta mucha dinamita.
Pilar estaba un poco asustada. El lugar le parecia demasiado tetrico. Ella hubiera preferido algo asi como el Valle de San Daniel, verde y jugoso.
– No seas boba. La grandeza reside precisamente en esto, en que el paisaje es lunar. Espana no es Versalles. ?Apanados estariamos! Espana es, en parte, esto que aqui ves…
Pilar movio la cabeza.
– Claro…
Mateo se acerco a los prisioneros. Los miraba a la cara. Todos tenian una gota helada en la nariz. Recordo la batalla de Teruel y a Teo.
Nunez Maza le pregunto si buscaba a alguien y Mateo le dijo:
– Pues si… A un tal Reyes, de Gerona… Debe de estar aqui. Estaba en Alcala de Henares pero, segun noticias, pidio el traslado, quiza para abreviar mas la condena.
– ?Querrias hablar con el?
– No, no. Solo verlo.
Nunez Maza se dirigio a un capataz y este consulto una lista.
– ?Alfonso Reyes? Si, trabaja alli… Yo los acompanare.
Anduvieron cosa de doscientos metros. Hasta que, a una distancia de un tiro de piedra, Mateo y Pilar reconocieron al ex cajero del Banco Arus. Tenia un pico en la mano y no parecia cansado en absoluto. Un pitillo le colgaba de los labios, apagado al parecer.
Pilar se emociono increiblemente. Recordo que aquel hombre habia ayudado a Ignacio en la zona 'roja', cuando en el Banco los demas empleados se metian con el. Y recordo a Felix, su hijo, que el profesor Civil acogio
