en Auxilio Social y que ahora no hacia mas que dibujar.
Todos guardaron silencio. Y entonces se oyo la cancion de los picos, como en las canteras de Gerona propiedad de los hermanos Costa, situadas sobre el cementerio. Llegaban camiones con viveres. Los guardias civiles, bajo sus capotes, estaban tranquilos, mirando de vez en cuando el humo que salia de los improvisados barracones de madera.
'Muchas gracias, capataz'. Regresaron al coche. Y emprendieron el regreso a Madrid.
Mateo y Pilar no tenian ganas de hablar, pero Nunez Maza si.
– ?Sera un monumento grandioso! El nuevo Escorial. El Caudillo en persona dirigira las obras.
Siguio contando cosas. Espana habia restablecido sus relaciones diplomaticas con Chile, y la Argentina Habia enviado un barco de trigo. 'Una buena ayuda, que hay que agradecer'. Estaban ya muy lejos y a Pilar le parecia oir todavia, intermitentemente, la explosion de los barrenos.
Esa visita al Valle de los Caldos impresiono mucho a la chica.
– Tengo miedo -le dijo a Mateo- de que trasladen aqui los restos de Cesar…
– ?Que cosas tienes! Cesar esta bien donde esta.
– Eso creo yo.
Permanecieron todavia dos dias en Madrid. Fueron al teatro ?y a un cabaret! Pilar se divirtio horrores y las luces violeta la excitaron de tal modo que para bailar con Mateo se le colgo del cuello.
– Si tu madre te ve, le da un ataque.
– ?Por que? Soy una mujer casada, ?no?
– ?Huy! Es verdad…
La orquesta que tocaba se llamaba Columbio. Jazz. Y la vocalista tambien sensacional, tambien con larga cabellera rubia, Dorita.
Por fin enviaron un telegrama a Gerona. 'Llegamos manana'.
Asi fue. Llegaron a Gerona a media tarde, fatigados -en el tren todas las mujeres llevaban cestas y bultos- y en la estacion, y pese al retraso, se encontraron con toda la familia esperandolos.
Carmen Elgazu, al ver a Pilar, tuvo la impresion de que su hija habia cambiado horrores en aquellos doce dias. Le parecio mucho mayor, mas mujer.
Hubo abrazos y risas.
– Solo una postal ?eh? ?Tan ocupados estabais?
Mateo bromeo.
– La culpa es de Pilar. No me soltaba un momento.
Los novios se dirigieron a su hogar, al piso de la plaza de la Estacion. Todo estaba en orden. Reinaba en el una gran paz. La cama era alta, altisima… Pilar habia ganado la partida.
Don Emilio Santos dijo:
– Bien, hasta luego. Salgo a dar una vuelta.
– ?A estas horas? ?Por que?
– Tengo trabajo en la Tabacalera. La gente quiere fumar ?comprendeis? Cuando hace frio, la gente quiere fumar…
Al quedarse solos, Pilar se dirigio al despacho de Mateo. ?Un pajaro disecado sobre un pedestal! Y las paredes llenas de libros.
– Parece un templo, ?verdad?
Mateo se acerco por la espalda a Pilar y la rodeo con el brazo.
– Un templo, eso es… Y tu seras el monaguillo.
La boda de Pilar dejo un gran hueco en el piso de la Rambla. Pilar tenia sus defectillos, como todo el mundo, pero llenaba la casa. Sobre todo cuando estaba alegre y le daba por reir. Todos recordaban salidas suyas de cuando era mas pequenita, como aquella que tuvo un dia a mitad del almuerzo: 'Papa, ?es cierto que los rusos persiguen a las monjas y las tocan?'.
Resultaba un tanto dificil acostumbrarse a su ausencia. Carmen Elgazu pensaba: 'Si por lo menos tuvieramos telefono…' Matias, a veces, al llegar a casa, daba vueltas como si le faltara algo, como si no supiera que hacer. En uno de esos ratos se sento a la mesa del comedor y escribio una larga carta a Julio Garcia, al Hotel Lincoln, de Nueva York, contandole pormenores de la boda. Julio Garcia, al recibirla, le dijo a dona Amparo Campo: 'Tenemos que mandarles algo… Por ejemplo, una pequena figura que represente la estatua de la Libertad'.
Ignacio, en cierto aspecto salio ganando, pues por fin podria disponer de una habitacion para el solo. En efecto, Eloy se traslado al cuarto de Pilar, en cuyas paredes, sin encomendarse a nadie, claveteo con chinchetas fotografias de los grandes ases del futbol, aunque en este terreno el muchacho andaba un poco triston pues el Gerona Club de Futbol, pese a Pachin y al apellido del Presidente, perdia todos los partidos que jugaba en campo contrario, por lo que su clasificacion era medianeja.
Si, Ignacio, ?por fin!, tendria en casa un rincon independiente. Quedose con la cama de Cesar y la sobrante se la dieron al pequeno Manuel, que hasta entonces habia dormido en un camastro.
En un comercio de compra-venta de muebles Ignacio adquirio un sillon y cambio la pequena biblioteca por otra mucho mayor, aunque le faltaban libros para llenarla. Esther le dijo que existian libros simulados, de carton, con el titulo impreso en el lomo. Pero ?donde encontrarlos? Hizo una visita a Jaime, el librero de ocasion, cuyo pequeno negocio prosperaba. Ignacio hubiera comprado alli un arsenal. Pero se conformo con las obras completas de Freud, una edicion barata en cinco volumenes. ?Con el tiempo que hacia que andaba tras ellas!
– Si me las vendes a plazos, me quedo con ellas- le dijo a Jaime.
– ?Que cosas tienes! Llevatelas… y paga cuando quieras.
– De acuerdo. Mira. Ahi van cincuenta pesetas. El primer plazo.
– Haces una buena compra. Freud es muy interesante.
Ignacio llego a casa contento como unas Pascuas. Ensenando los libros a su padre levanto el indice…; y Matias contesto con su clasico slogan: Caldo Potax.
– ?Que libros son esos? -pregunto Carmen Elgazu.
– Hablan de la libido, madre. No creo que te interesen.
– ?De la libido? ?Y que es eso?
Carmen Elgazu supuso que tenian relacion con el trabajo de Ignacio en la abogacia.
– Asi me gusta, hijo, que estudies. Por cierto: ?no te aumenta el sueldo tu jefe? La boda de Pilar ha sido la ruina… ?Te dije lo que me costo el sombrero?
Ignacio sonrio.
– No te preocupes, mama. Creo que a primeros de ano ganare doscientas pesetas mas.
– ?Ah, eso seria una bendicion! Porque ahora, sin Pilar, necesitare que Claudia me ayude lo menos cuatro horas diarias…
Ignacio coloco los libros de Freud, los cinco volumenes, en su recien adquirida biblioteca, a la que Matias previamente habia pasado una capa de nogalina que la dejo como nueva. Ignacio tomo al azar uno de los volumenes y lo hojeo. Y encontro estas frases: 'Cuando la relacion amorosa con un objeto determinado queda rota, no es extrano ver surgir el odio en su lugar'. 'El odio es, en relacion con el objeto, mas antiguo que el amor'. Ignacio, pensando en esas dos frases, no pudo menos de evocar a Adela, quien el dia de la boda de Pilar, cuando el banquete, se le hizo tan odiosa como al doctor Chaos. Tambien leyo: 'La multitud no reacciona sino a estimulos muy intensos. Para influir sobre ella es inutil argumentar logicamente. En cambio, sera preciso presentar ante ella imagenes de vivos colores y repetir una y otra vez las mismas cosas'. ?Le parecio estar oyendo al Gobernador… y a Mateo!
Ahora bien, lo que el queria estudiar preferentemente en Freud era aquello que cito al hablar con su madre: la influencia de la libido y todo lo referente al alma colectiva y a la sugestion. Ignacio habia tenido ultimamente varias conversaciones con el doctor Chaos, cuya personalidad le interesaba cada dia mas, y deseaba capacitarse para tratar con el de estas cuestiones.
Otra novedad aporto Ignacio a lo que empezo a llamar 'mi' habitacion: claveteo en la pared varias reproducciones de cuadros de Picasso, que recorto de una revista. Figuras retorcidas, como vistas simultaneamente desde angulos distintos. No era un placer para la vista ni se sentia preparado para ahondar en aquellas composiciones, que por cierto eran la antitesis del concepto de que en cierta ocasion le hablo mosen Francisco. Pero Picasso le interesaba. Sin duda era un rebelde… y dudaba de todo. ?Podia pedirse mas?
Carmen Elgazu, que ya se habia horrorizado con los futbolistas de Eloy, se horrorizo mucho mas al ver
