– Eso no arreglaria nada, papa. Si me fuera al Japon, Ignacio continuaria queriendome lo mismo. Y yo tambien a el.

Don Rosendo Sarro rozo la apoplejia.

– Ya conoces mi criterio. Busca una solucion. ?Que no me entere yo de que no me has hecho caso…! Por de pronto, te vendras conmigo de viaje. He de estar en Malaga hasta despues de Reyes. Me acompanareis tu madre y tu.

Ana Maria, que conocia a su padre como si fuese su propia piel, comprendio desde el primer momento que lo que este procuraria seria impedir que Ignacio fuera a Barcelona a verla. ?Un viaje a Malaga! Precisamente Ignacio habia nacido alli… La muchacha sonrio por dentro… e incluso encendio un pitillo, cosa que su padre le tenia tambien prohibido.

– Papa, imagino lo que pretendes y te anticipo que sera inutil. Esperare lo que haga falta, pero nada me hara cambiar de opinion. Ire contigo, de acuerdo. Pero esto no solucionara nada. A la vuelta llamare a Ignacio y volvere a verle.

Don Rosendo Sarro se le acerco como dispuesto a pegarle una bofetada; pero la actitud de su hija era tan digna, que no se atrevio. Ana Maria aprovecho el momento para anadir, sin moverse de su asiento:

– Lamento contrariarte, papa. Comprendo que Ignacio no es el hombre que querrias para mi; pero estoy decidida. ?Por que no te haces cargo de que el que tu elegirias no lo soportaria yo ni cinco minutos? -Ana Maria, dulcificando el tono de su voz, agrego-: Por favor, querria que comprendieras una cosa: no busco el dinero, sino la felicidad.

El problema era arduo. El fundador de Sarro y Compania se quedo desconcertado. Se habia acostumbrado tanto a creer que el dinero y el poder eran la clave de la existencia, que no comprendia que alguien, y menos su propia hija, pudiera sostener otro criterio. '?No busco el dinero sino la felicidad!'. ?A que venia esa monserga? Con dinero el habia conseguido recuperar por completo su salud, algo mermada a raiz de su estancia en la Carcel Modelo. Con dinero habia sepultado la personalidad de su esposa y se habia agenciado un sinnumero de amistades. A veces le parecia que con dinero habia logrado incluso crecer un poco en los ultimos tiempos… Si, en Madrid, en el Hotel Palace, que era su centro de operaciones, se sentia alto, cada vez mas alto, y los incontables servidores que salian a su encuentro se le antojaban pigmeos que brotaban de las alfombras. ?Como podia ocurrirsele a su hija, que tenia prestancia, gracia y naturalidad, renunciar a todo esto y encandilarse por ese 'tal Ignacio', que al parecer fumaba tabaco negro, que solia llevar sucios los zapatos… y que ahora se dedicaba a defender pleitos de tres al cuarto? ?Ah, no! Si era preciso adoptaria procedimientos expeditivos.

Don Rosendo Sarro fingio no haber oido lo ultimo que le habia dicho su hija.

– Andando… -le ordeno-. Puedes preparar las maletas.

Malaga, 23 de diciembre de 1940 Querido Ignacio: Tal como te dije por telefono, salimos anteayer de Barcelona… Y ya estamos aqui. No podremos vernos en estas fiestas como habiamos planeado, pero nos veremos a la vuelta, que calculo que sera por el 10 de enero.

Me paso el dia pensando en ti. Escribeme en seguida a Lista de Correos, dandome las senas exactas de la casa en que naciste. Pienso ir alla para ver la calle, los balcones y para pasarme las horas sentada en el portal…

No te apures, Ignacio. No me echare atras. Te quiero. Te quiero con toda mi alma y nadie ni nada podra oponerse a lo nuestro. Mi padre vive en el limbo, obsesionado por el dinero. No sabe hablar mas que de eso; y mama, escuchandolo… y comprandose joyas y elefantes de marfil. Parece que le va a dar por ahi, por coleccionar elefantes de marfil. ?Te imaginas?

En cambio, lo que yo quiero es amor. Mi propio padre me sirve de ejemplo. No esta tranquilo un momento, siempre pendiente de la Bolsa, de las noticias de la oficina, de los telegramas. En casa -y aqui, en el hotel, lo mismo- se pasea como un oso enjaulado. Es curioso observarlo. Se pasea con los brazos a la espalda y midiendo los mosaicos, como si continuara estando en la Carcel Modelo.

Te quiero, Ignacio; pero has de saber que tendremos que luchar.

Por eso, escucha lo que voy a decirte: no te fies demasiado de Gaspar Ley. Ha cambiado mucho. No es el mismo que cuando la guerra. Papa le ha dado a ganar mucho dinero, porque por lo visto se esta haciendo tambien el amo del Banco Arus. Anoche nos dio la tabarra con eso. ?Mi padre, el amo del Banco Arus! ?No es gracioso? Vnos anos antes, y tu hubieras sido el botones de mi padre…

En cambio, puedes fiarte de la mujer de Gaspar, de Charo. Charo esta de nuestra parte. Es mujer y me comprende. Ademas, tiene su propia experiencia… ?Antes era feliz con Gaspar! Y ahora viven separados, como sabes. Gaspar le dice que 'no encuentra piso' en Gerona. ?Te das cuenta?

La carta que me escribiste antes de marcharme era preciosa. ?Cuanto me gusto que, mientras la redactabas, casi te quemaras los dedos con la colilla…! Vuelve a escribirme. ?Todos los dias! Necesito saber si tu carino aumenta o no. El mio, si.

Y seguira aumentando por minutos. El mio no es anecdota; es categoria.

Te incluyo la fotografia que me pedias. ?Te gusta…? Estoy muy fea… pero soy yo. Porque, ?verdad que soy muy fea?

Me preguntabas si estudiaba ingles. Si, y avanzo mucho. El dia que nos casemos sabre perfectamente decir yes.

?Claro que me hubiera gustado asistir a la boda de Pilar! Y espero como tu que sean felices… a pesar de la politica. Entre tu y yo no existira ese problema, ?verdad?

Me encanta que le dedicaras un disco a tu padre… Por cierto ?le has dicho algo? Supongo que en tu casa no ocurrira lo que ha ocurrido en la mia…

Pero te repito que no te preocupes. Todo se arreglara.

A mi regreso, pide permiso y vente a Barcelona… ?El cafe del Fronton nos esta esperando!

Entretanto, recibe un beso muy fuerte. Un beso de esos que le obligan a una a ir luego a confesarse…

Tuya, CASCABEL Ignacio contesto inmediatamente a Ana Maria, a Lista de Correos. Sin embargo, estaba irritado. ?Por los clavos de Cristo! ?Por que habia de ocurrirle siempre lo mismo? ?Por que no conseguiria sostener un noviazgo normal?

Su primer impulso le aconsejo ir al Banco Arus y cantarle las cuarenta a ese Gaspar Ley, que por lo visto jugaba con dos barajas, pues siempre que se encontraba con el se mostraba de lo mas amable. Pero desistio. ?Que adelantaria con ello? Gaspar Ley estaba a sueldo del importante senor Sarro.

Ahora bien, no dejo de hacerse mientras las consabidas reflexiones. Pese a los juramentos de Ana Maria, ?no surgirian luego dificultades ?Se avendria Ana Maria a vivir en Gerona, modestamente? ?Y si le salia de la entrana -Freud diria, del 'inconsciente'- el espiritu de casta de que el habia hablado con Esther? Recordo las palabras de Pilar: 'Una monada barcelonesa de la buena sociedad… ?Ah, claro, el muchacho tiene aspiraciones!'.

Ignacio, de pronto, se horrorizo. Le horrorizo su posible papel de 'pariente pobre'. Pariente sin balandro, sin coche, sin elefantes de marfil…

El muchacho, mientras esperaba el regreso de Ana Maria, paso unos dias que no se los deseaba a nadie. Por si fuera poco habia visto varias veces a Marta en compania del alferez Montero, el de los tiros de gracia. ?Por que habia sentido… celos? ?Por que? La ultima vez los estuvo espiando porque le parecio que Montero la cogia del brazo, lo que no resulto cierto. ?Que podia importarle? He ahi un fenomeno declaradamente idiota.

Como siempre que sufria una crisis. Ignacio penso en Adela… Adela, pasion y carne, palabras susurrantes al oido. Experimento la imperiosa necesidad de verla, de desahogarse con ella sin perdida de tiempo. Pero resulto que cuando la llamo por telefono… recibio otro mazazo. Adela le dijo que no podia recibirlo, que tenia miedo, que se habia dado cuenta de que Marcos sospechaba algo. 'No precisamente de ti. Pero sospecha algo…' 'Tendremos que buscar otro sitio para vernos. Aqui, en casa, no podra ser.

Ignacio se quedo de una pieza.

– ?Otro sitio? ?Donde?

Adela contesto:

– Perdona… No podemos hablar de eso en este momento. He de colgar…

Se oyo 'croe' e Ignacio se quedo con el auricular en la mano, con aire estupido.

Ahora que todo habia pasado recordaba la escena como si fuera hoy. Salio de la cabina telefonica mas confuso que antes. Sentose en el Cafe Nacional y le pidio a Ramon, el camarero, una copa de conac. Paseo la vista por los espejos, en el fondo de los cuales asomaba siempre el sombrerito ironico de Julio Garcia. Y los brazaletes de dona Amparo Campo.

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