la muchacha eligio ese dia para dar su primer golpe. Haciendo caso omiso de la covacha en que vivia y del desastroso estado del espejo de su habitacion, salio de casa dispuesta a capitanear, sin mas explicaciones, el clan de las mujeres que en aquel verano morbido llevaban blusas temerarias; se puso una blusa roja, de un rojo mucho mas violento que el que exhibia Adela, blusa que incendio la calle de la Barca y que arranco al paso comentarios de este tenor: '?Que buscas, nena? ?Ser mama antes de tiempo?'. Blusa que se hinchaba al compas de la respiracion y que dejaba al descubierto la carne temblorosa.
Casi parecia imposible que una escueta prenda provocara tal revuelo. Ignacio estaba seguro de que su prima habia elegido aquel color en homenaje a sus ideas. La Torre de Babel, que vio a Paz en la Rambla, lanzo un silbido que lo convirtio en pajaro. 'La Voz de Alerta', que habia salido al balcon, al ver de lejos aquella mancha colorada sintio de pronto la necesidad de hacerle caso a Montse, su criada, y casarse lo antes posible. En cuanto a Pilar, que no vio a su prima, pero que se entero de lo que ocurria, comento, mientras se acicalaba los ojos con un poco mas de rimel que de costumbre: 'Me di cuenta en seguida. Es una descarada'.
Paz gozo lo suyo al comprobar que habia hecho diana. Sentia tanta sangre en las venas, y que esta circulaba tan de prisa, que se decia para si: 'Ahora veran. ?Sabran como me llamo!'. Si, necesitaba resarcirse de las terribles humillaciones de aquellos anos. Su propio tio Matias le habia dicho: 'Se acabo la encerrona…' Paso delante de una zapateria y se prometio a si misma comprarse unos zapatos de tacon alto. Paso delante de una confiteria y se le hizo la boca agua. Se le acerco un hombre con bluson de matarife y lo dejo plantado diciendole: '?Que buscas? ?No tiene pechos tu mujer?'. Al final de la Rambla vio un carrito de helados -La Mariposa- y compro un cucurucho y prosiguio su caminata lamiendolo con intencionada desfachatez.
Hasta que, de repente, cruzo el Onar y se encontro frente a los cuarteles. Entonces se desanimo e hizo marcha atras. Pero nadie se dio cuenta del cambio, habida cuenta de que su blusa seguia teniendo el color de la alocada vida.
Matias no quiso intervenir. Comprendio lo que le ocurria a su sobrina. 'Quiere vivir, quiere vivir. ?Hay algo mas natural?'.
Por fortuna, al dia siguiente Paz opto por la prudencia. Se fue a la fabrica sin pintarse siquiera. Sus companeras de trabajo le preguntaron si tenia novio y ella contesto: 'Si, el obispo'. Todas se rieron, excepto la mas anciana, que siempre aseguraba que el olor a lejia le gustaba. 'Pues a lo mejor eso del obispo es verdad', comento la vieja. Y Paz se quedo mirandola y dijo: '?Y por que no va a serlo?'.
Todas las personas que conocieron a la muchacha opinaron lo mismo: lo mas impresionante de ella era la voz. Tenia una voz rota, desgarrada, como banada en alcohol, que conferia un extrano dramatismo a cuanto decia. El doctor Chaos comentaria mas tarde que 'era una voz hombruna'; juicio erroneo. Era lo mas femenino que pudiera concebirse; solo que no le salia de la garganta, sino de la entrana. Igualmente, todo el mundo comento que Paz no sonreia nunca. Era cierto. Conchi, que le habia dado el ser, no la habia visto sonreir apenas. Solo en suenos. A veces Paz sonaba por las noches y entonces sonreia, tal vez porque el sueno la transportaba a mundos que no habia conocido jamas.
Marta y Mateo la consideraron un peligro… desde el punto de vista politico. Supusieron que en el barrio de la Barca organizaria su camarilla y que a no tardar fundaria el Socorro Rojo en la ciudad. Siempre hablaba de los presos que redimian penas trabajando. 'De todos modos, pensandolo bien -opino Marta-, ?que podra hacer? Desahogarse, poco mas'.
Observador de excepcion del comportamiento de Paz, de sus inclinaciones y de su probable evolucion lo fue, desde el primer momento, el capataz de la fabrica de lejia. En efecto, el hombre, al ver a Paz pegando etiquetas en las botellas, le decia cada manana:
– Chica, no comprendo por que estas aqui. De veras. Este no es tu sitio.
Paz se encogia de hombros y contestaba:
– ?Bah!
SEGUNDA PARTE
CAPITULO XIX
Era cierto. Radio Gerona lo comunico a sus oyentes, es decir, a toda la poblacion. Al termino de un intenso forcejeo diplomatico que duro varias semanas, y pese a las gestiones en pro de la paz que llevaron a cabo, dramaticamente, Pio XII y Mussolini, Hitler ordeno que las tropas alemanas cruzaran la frontera polaca. Ello ocurria el dia 1 de septiembre.
La explicacion que dio el Fuhrer era la misma que venia repitiendo en sus discursos y declaraciones: las tropas polacas 'provocaban' a los soldados del Reich con incursiones y golpes de mano, y los ciudadanos alemanes radicados en Polonia 'sufrian vejaciones, torturas, o eran asesinados sin piedad'. Tratabase, pues, de un 'acto defensivo' y no, como pretendian los enemigos de Alemania, 'de un ataque injustificado y criminal'. Era preciso liberar a las minorias etnicas alemanas de Polonia. Y terminar de una vez con el asunto de Dantzig, el famoso pasillo polaco que partia en dos el territorio aleman, separando del resto la Prusia oriental.
El Gobernador Civil, camarada Davila, se puso inmediatamente al habla con el general Sanchez Bravo. El hecho de que el ejercito polaco hubiese anunciado su voluntad de resistir, se lo aconsejo de ese modo. Ambas autoridades coincidieron en que el asunto tomaba mal cariz, un cariz muy distinto al de las anteriores anexiones alemanas, que habian tenido lugar sin disparar un solo tiro. Claro que, ?que podian hacer los polacos? ?Resistir tres semanas, un mes? El general Sanchez Bravo estaba al corriente del concepto moderno que los generales de Hitler tenian de la guerra -motorizacion-, asi como de los elementos con que contaban, y concluyo que la suerte estaba echada. Existia el compromiso diplomatico por parte de Francia e Inglaterra de declarar a su vez la guerra a Alemania si era atacada Polonia; pero ello no podia tomarse en serio. ?Como iban a arriesgarse Paris y Londres a lo que una guerra significaba, por defender a un pais 'situado en el Este y con el que nada tenian en comun'?
– No ocurrira nada -dijo el general-. Hitler entrara en Varsovia, y sanseacabo.
Sin embargo, a su regreso al cuartel dio instrucciones al coronel Romero para que organizara un servicio permanente de radioescucha y ordeno a Nebulosa que colgara en la pared un gran mapa de Europa y preparase unas cuantas banderitas. Nebulosa, que preferia esos menesteres a guardar turno para dona Cecilia en la peluqueria de senoras, cumplio con placer lo ordenado, pues ahora las banderitas no se clavarian en ciudades espanolas. Nebulosa era de los convencidos de que el mundo entero se froto con gusto las manos viendo a los espanoles matarse entre si.
Por su parte, el Gobernador llamo inmediatamente a Mateo y discutio con el, como siempre, las formulas idoneas para informar a la poblacion. Acordaron que al referirse a las operaciones no emplearian nunca, bajo ningun pretexto, la palabra invasion -que era la utilizada por Radio Paris y por la BBC de Londres-, sino que dirian avance aleman. En cambio, popularizarian la frase guerra relampago que, en vista del arrollador exito inicial que obtenia el ejercito del Fuhrer, habia empezado a emitir Radio Berlin.
– En resumen -concluyo el Gobernador-, vamos a dar la impresion de que se trata de un episodio mas, sin importancia y que terminara en seguida.
Mateo asintio. Sin embargo, muy pronto habia de producirse la sorpresa. Exactamente cuarenta y ocho horas despues, o sea, el 3 de septiembre, Inglaterra y Francia, dando un mentis a las autoridades gerundenses, afrontaron el riesgo y declararon la guerra a Alemania.
El Gobernador quedo mudo de asombro, lo mismo que Mateo y que el general Sanchez Bravo. Asombro que aumento mas aun al conocerse a renglon seguido la noticia de que Italia permaneceria neutral, decision basada al parecer en un informe que Mussolini pidio a sus generales, 'los cuales estimaron que el ejercito italiano no estaba preparado para afrontar un conflicto armado a escala europea o mundial'. El camarada Davila no hubiera osado imaginar siquiera que el eje Berlin-Roma fuese vulnerable bajo ningun aspecto y, por otra parte, no acertaba a explicarse que Mussolini, digno sucesor de los emperadores romanos, se expusiera a parecer debil ante los demas
