En el fondo era raro que Cosme Vila se expresara asi, pues tiempo habia tenido, desde que salio de Gerona, de familiarizarse con los virajes de su pais de adopcion, la Patria del Proletariado. En realidad habia ido de sorpresa en sorpresa, hasta el extremo que si 'La Voz de Alerta' hubiera podido publicar en Amanecer la odisea del jefe comunista gerundense, se hubiera apuntado, a no dudarlo, uno de los mas grandes exitos de su carrera periodistica. Tanto mas cuanto que nadie en la ciudad tenia la menor noticia 'de lo que habia podido ocurrirle a Cosme Vila'.
La primera sorpresa para este tuvo lugar, como es sabido, en Francia, cuando el comisario Axelrod se nego a admitir en Rusia a Gorki y al resto de sus camaradas. 'Se impone una seleccion. ?Te das cuenta, Cosme? La experiencia nos demuestra que no todos los camaradas se aclimatan en la URSS'. Cosme Vila no comprendio por que no se aclimataban en la URSS todos los camaradas; pero se callo.
La segunda sorpresa la tuvo llegado el momento de trasladarse a Moscu. El creyo que haria el viaje en avion, como lo habian hecho algunos prohombres del Partido. No fue asi. Le avisaron que saldria por via maritima, del puerto de El Havre, a bordo de uno de los buques sovieticos que hacian la linea regular Nueva York-Leningrado. Irian con el otros trescientos exiliados espanoles y capitanearia la expedicion el propio Axelrod, por parte rusa, y por parte espanola el camarada Jesus Hernandez, miembro del Comite Central.
La tercera sorpresa, esta de gran calibre, la tuvo a poco de iniciarse la travesia. El buque que le toco en suerte fue el Komrodost, bastante confortable, que curiosamente estaba al mando de una mujer, detalle que causo el mayor asombro a la esposa de Cosme Vila. Todo iba a las mil maravillas -el entusiasmo de los trescientos exiliados era tan grande que muchos de ellos habian tirado el equipaje al mar, convencidos de que en Leningrado serian recibidos como heroes y colmados de obsequios-, cuando he aqui que, inesperadamente, el dirigente Jesus Hernandez convoco una reunion urgente en un salon del barco llamado 'Rincon de Lenin'.
Cosme Vila y todos los demas, entre los que figuraba Eroles, el jorobado ex jefe de la checa de la calle de Vallmajor, acudieron a la reunion convencidos de que recibirian instrucciones… y buenas noticias. Y no fue asi. Jesus Hernandez, a boca de jarro, sin previo aviso, echo sobre todos sus oyentes tal chorro de agua fria que Cosme Vila noto en su espiritu que no olvidaria aquello de por vida. La charla fue muy breve; sin embargo, su contenido fue tan denso que el barco parecio envejecer.
– Camaradas -dijo Jesus Hernandez-, pronto vais a contemplar la verdad sovietica no con los ojos del ideal, sino con los de la verdad cruda. En la URSS queda poco tiempo para las diversiones. La vida es de una dureza infinita. El nivel de los proletarios es muy bajo. Se elabora a destajo o mediante normas muy elevadas. Con la produccion de un obrero espanol en el curso de ocho horas, en la Union Sovietica dificilmente se podrian untar de mantequilla cien gramos de pan diarios. El triunfo del socialismo requiere maquinas, maquinas, maquinas. Las primeras generaciones proletarias estan destinadas al sacrificio, a las penalidades. Todo el esfuerzo se dirige a la gran industria. Se carece de lo mas indispensable. Se hace cola por lo mas inverosimil. Hay miseria y hambre en las capas de los obreros menos calificados. Vereis infinidad de gentes vestidas con extremada pobreza en las ciudades y cubiertas con harapos en las aldeas. Es lastimoso, pero la gran mision de la Rusia socialista tiene que cumplirse sin sentimentalismo. Para las mujeres sera una odisea encontrar alfileres u horquillas para el cabello, polvos para la cara o lapices de labios. No hay salones de belleza, se fabrica en serie. No hay cafes, ni restaurantes, ni bares ni tabernas como en los demas paises. El regimen no puede perder el tiempo en esas minucias. Cada ciudadano tiene su tarjeta de racionamiento y su comedor colectivo. Tambien os chocaran las costumbres. Vereis en las fiestas particulares a las gentes emborracharse como si fuese una necesidad y en los retretes publicos, donde no existen puertas ni separaciones, vereis discutir o leer el periodico mientras se aligeran el intestino o la vejiga. Una de las plagas la constituyen los ninos abandonados, sin hogar, que vagan por todo el pais y que son autenticos delincuentes. Tragedia que ha obligado al Gobierno a establecer la pena de muerte para los mayores de doce anos… El problema de la vivienda es atroz, pues millones de campesinos se han ido a las ciudades a causa de la industrializacion. La familia que pueda disponer de cuatro metros de espacio, debe considerarse privilegiada. Etcetera.
Los rostros de los oyentes reflejaron el mayor estupor, sobre todo porque quien les hablaba, el camarada Hernandez, habia estado en Rusia una larga temporada, alla por 1931, como alumno de la 'Escuela Leninista'. Era, por tanto, testimonio de excepcion. Tampoco podia imaginarsele derrotista, por cuanto Axelrod habia escuchado el discurso sin mostrar cara complaciente, pero sin tampoco contradecirle.
Jesus Hernandez termino:
– Cantaradas, hay una frase de Lenin que dice: Los hechos son verdades duras. La sesion ha terminado. ?Salud!
Una vez fuera del 'Rincon de Lenin', los oyentes dieron salida a los sentimientos que los embargaban. Eroles le pregunto a Cosme Vila:
– ?Has oido…? Pero ?es posible todo eso?
Cosme Vila, cuya gran cabeza despedia destellos, se domino y respondio:
– Claro que lo he oido.
El jorobado Eroles daba vueltas alrededor de Cosme Vila como un bufon.
– Pero… ?eso significa que en Rusia no vive todo el mundo igual, que no pasa todo el mundo las mismas privaciones?
Cosme Vila escupio al mar, aun cuando escupir no era su costumbre.
– Claro que no -contesto, tranquilo-. En Rusia se vive la primera etapa del socialismo, segun la cual cada uno recibe a tenor de lo que produce. Eroles se quedo inmovil.
– ?Asi, pues, existen clases?
– No es esa la definicion. Hay diferentes categorias de trabajo en el conjunto de los productores. Pero existe una diferencia respecto al capitalismo. En Rusia, un simple peon puede aspirar a ser ingeniero y un soldado a ser general. En el campo capitalista, en cambio, solo los burgueses tienen acceso a los estudios y a los cargos superiores.
Eroles se fue a trompicones hacia su camarote, en el momento en que la mujer de Cosme Vila, que por fortuna no habia asistido a la charla en el 'Rincon de Lenin', salia con el crio al encuentro de su hombre y le decia:
– Que bonito esta el mar a esta hora, ?verdad? Si, era bonito, en verdad. El mar, el Baltico, estaba bonito, aun cuando el plateado gris de sus aguas fuera mas triste que el azul de las aguas del Mediterraneo, que tanto emocionaba al profesor Civil. Cosme Vila repaso en un momento toda su trayectoria revolucionaria, desde que en el Banco Arus leia a escondidas El Capital, de Marx, sin entender gran cosa de el, hasta que le ordeno a Gorki emparedar a Laura y a mosen Francisco. Habia vivido la gran experiencia espanola y habia sido violentamente expulsado por esos burgueses a los que aludio al hablar con Eroles, burgueses que supieron, ?hasta que punto!, empunar las armas y demostrar que si, que los hechos eran a veces verdades duras. Se encontraba camino de Leningrado y de Moscu. ?Que le diria a su mujer cuando esta buscara en vano polvos para la cara -tenia la mania de empolvarse- y un poco de pintura para los labios? Le diria que el socialismo necesitaba maquinas, maquinas, maquinas… 'Si, claro… -le replicaria ella, con su insoportable timidez-. Pero ?y yo? Yo necesito polvos para la cara'.
El barco, el Komrodost, prosiguio su ruta… y llego a Leningrado. Y alli se produjo la cuarta sorpresa para Cosme Vila: Jesus Hernandez no les habia mentido, tenia razon. Cosme Vila lo advirtio solo con ver el puerto de la antigua e historica ciudad rusa. Un espectaculo caotico, mezcla de protocolo, de trepidacion industrial y de miseria. Por todas partes retratos de Stalin, de Molotov y de Beria. Delegados del Komintern recibiendolos efusivamente. Delegados de los Sindicatos, fotografos encaramados en viejos vagones de ferrocarril, un coronel llamado Popov y una serie de tipos vestidos de paisano, que a Eroles le recordaron los comisarios politicos que actuaron en Espana. Los compases de La Internacional sonaron en honor de los recien llegados. ?Claro que si! Y en los alrededores veianse grandes fabricas y gigantescas gruas. Pero al propio tiempo, aqui y alla, chabolas y mas chabolas y seres harapientos, raquiticos, como arrancados de una pagina de Gogol o de un grabado de la epoca de los 'mujiks'. Flotaba en el aire tal sensacion de fatalismo y abandono que los trescientos emigrantes espanoles se sintieron anonadados. La primera pregunta que asomaba a sus labios era esta: '?Por que no se construyen viviendas?'. La respuesta: 'Porque en Rusia lo que en este momento interesa es construir fabricas'. Y luego: '?Por que no se reparte ropa a la poblacion?'. 'Porque en este momento las fabricas no pueden producir telas, sino maquinaria y articulos de otro orden'. '?Y los alimentos?'. 'El Plan Quinquenal, que se llama Piatillka, es el que determina lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer'.
La proxima sorpresa fue la llegada a Moscu, meta sonada, al termino de un viaje en tren mucho mas
