agotador que el que hicieron los Alvear de Burgos para trasladarse a Gerona. En la estacion de la capital rusa el recibimiento fue mas apoteosico aun que el de Leningrado; pero resulto que la mayor parte de los camaradas que componian la expedicion, incluyendo a Eroles, debian proseguir inmediatamente viaje hacia el Sur… Por la vida de Stalin, ?donde estaba el Sur? ?Y como era aquello posible? ?Y la Plaza Roja? ?Y el mausoleo de Lenin? ?No podian abandonar por unas horas aquellos andenes y darse una vuelta por la capital? Por lo visto, el horario era rigido y habia que respetarlo…

Cosme Vila, tal vez por influencia de Axelrod, fue de los pocos autorizados a quedarse en Moscu, con su mujer e hijo. Pero sus camaradas le dieron pena. Ni siquiera pudo despedirse de Eroles, pues de pronto el jorobado habia sido conducido a un tren apartado, cuya locomotora resoplaba ya, presta a partir. Cosme Vila vio la cabeza de Eroles asomarse a una de las ventanillas de ese tren. Su expresion era desasosegada. El camarada Eroles, al localizar con la mirada a Cosme Vila, al principio parecio dudar, pero luego levanto el puno con un vigor que casi daba angustia.

Entretanto, los autorizados a quedarse habian sido agrupados por orden alfabetico, debajo del gran reloj del anden central, y a su lado habian brotado inesperadamente varias muchachas con brazales de la NKWD, las cuales los invitaron a permanecer quietos, en espera de ordenes. Estas no tardaron en llegar; el grupo abandono la estacion como si fuera a desfilar, y su presencia en el exterior provoco otro gran movimiento de camaras fotograficas y fue jaleada de nuevo por los compases de La Internacional.

Una hora despues, Cosme Vila recibia la ultima sorpresa del viaje, portico de otras muchas, sobre todo de caracter psicologico, que iba a recibir a lo largo de su permanencia en la capital sovietica: no podria ir a ningun hotel, ni dispondria de piso propio. Ni siquiera de un piso como el que fue del Cojo. Deberia compartir una reducida vivienda, situada en la calle Bujanian, con otros tres camaradas espanoles llegados a Rusia ocho dias antes, tambien por la ruta El Havre-Leningrado.

Cosme Vila no tuvo animo siquiera para protestar. ?No se habia pasado la vida pregonando la conveniencia de someter el individualismo a la colectividad?

Por fortuna, sus tres companeros de piso -dos catalanes, llamados Soldevila y Puigvert, y un madrileno llamado Ruano- los recibieron con efusion y les aclararon algunas dudas. Oh, no, no debian extranarse de aquel reparto de hombres. Dicho reparto habia sido meditado a conciencia por los jefes sovieticos, de acuerdo con la ficha que el Kremlin tenia de cada exiliado espanol. Ruano, el madrileno, que llevaba una hermosa corbata roja, anadio:

– No creo que pasemos de un centenar los que podremos quedarnos en Moscu. Los demas, se considera que seran mucho mas utiles al Partido trabajando en los complejos industriales de Rostov y de Jarkov…

Cosme Vila se toco el ancho cinturon de cuero, que al tiempo que lo asfixiaba le daba seguridad.

– ?Trabajando en calidad de que?

El madrileno Ruano se encogio de hombros.

– No se. Depende… Si tienen alguna especialidad…

Cosme Vila se esforzaba por hablar en tono neutro.

– ?Y quien dirige esos complejos industriales?

– ?Ah! -intervino Soldevila, tumbado en un sofa, en actitud displicente-. Es de suponer que todo funcione a toque de silbato.

El otro catalan, Puigvert, anadio:

– ?Como quieres que sepamos esas cosas? Llegamos hace una semana y apenas si nos han permitido movernos de aqui.

Cosme Vila comprendio que era inutil prolongar el interrogatorio. Aquellos tres camaradas, que compartirian con el la minuscula vivienda, eran efectivamente cordiales, pero parecian sumidos, como el camarada Eroles en la ventanilla del tren, en la mayor perplejidad. Por otra parte, muy pronto dieron muestras de interesarse mas por el crio de Cosme Vila, que parecia el mas contento de la reunion, que por las 'verdades que se escondian en las entranas de la Union Sovietica' y por la suerte que les esperaba.

– Desde luego -concluyo Ruano, viendo que Cosme Vila se acercaba a la cocina para beberse un vaso de agua-, hazte cargo de que esto no es Madrid. Y de que aqui eres uno mas…

Cosme Vila habia de ver muy pronto despejadas una serie de incognitas. Las fabricas del sur de Rusia se chuparon, como una arana se chupa una mosca, la casi totalidad de exiliados espanoles, los cuales empezaron a trabajar codo con codo con los pilotos, tambien espanoles, que al terminar la guerra se encontraban en Odesa haciendo cursillos de perfeccionamiento, y con los marinos mercantes que, por las mismas fechas, se encontraban en puertos rusos cargando o descargando.

Tocante a los elegidos para quedarse en Moscu, sumaron, tal como predijo Ruano, un centenar, una treintena de los cuales fueron destinados a cursar estudios militares y el resto a cursar estudios politicos. Entre los primeros figuraban los grandes jefes y los grandes guerrilleros de la contienda espanola: Modesto, Lister, el Campesino, Taguena, etcetera. La Academia Militar a que fueron destinados era la Academia Frunze -Escuela Superior de Guerra-, situada en las afueras de Moscu y que los rusos consideraban como la mejor del mundo, con parques inmensos y disciplina ferrea. Estudiaban en ella unos cinco mil alumnos, de las mas diversas nacionalidades.

Cosme Vila, que no tenia la menor pinta de militar, fue adscrito a los cursillos de estudios politicos en una de las muchas 'Escuelas de Formacion Politica' existentes, dedicadas a preparar a los camaradas para tareas de Propaganda: Radio, Prensa y diversos puestos tecnicos. Cosme Vila tuvo la inmensa fortuna de ser destinado, al margen de las clases, a la confeccion de programas de radio en lengua espanola. Ello habria de suponer para el un gran estimulo, pues se dijo a si mismo -como le ocurria a Gorki en la pequena emisora de Toulouse- que todo cuanto escribiera lo escribiria pensando en Gerona y con la conviccion de que no faltarian gerundenses que procurarian cada noche localizar su emision y escuchar sus palabras.

La vida revolucionaria de Cosme Vila transcurrio, pues, en dos planos totalmente distintos. Uno, la Escuela de Formacion Politica, que lo ponia en contacto con Rusia; otro, la Radio, que lo mantenia en contacto con Gerona. Su asombro fue grande al comprobar que ambos le interesaban por igual. El creia estar inmunizado contra sentimentalismos y asi era, en efecto, tratandose de personas y de instituciones; pero la Gerona de su infancia, e incluso Espana, significaban todavia algo para su corazon, hecho que no solo no le gustaba un apice, sino que jamas se hubiera atrevido a confesar a nadie, pues las autoridades rusas, tal como le previno Axelrod, controlaban muy de cerca los 'impulsos emocionales de los comunistas extranjeros'.

Sus clases en la Escuela empezaron el 1 de julio y cabe decir que al principio sufrio, sin atreverse tampoco a manifestarlo, una grave decepcion. Los profesores eran todos excelentes, muy Preparados, pero el jefe gerundense tuvo la impresion de que, tocante a 'tecnicas de penetracion', a sistemas de 'excitacion de las masas', etcetera, le repetian un disco de sobra conocido y aplicado en la guerra de Espana e incluso antes. A veces le parecia descubrir, en aquellas mentalidades profesionales que le rodeaban, un punto de anquilosamiento y de falta de flexibilidad. Como si el marxismo fuera ya para ellos una asignatura, una figura geometrica. Por fortuna, cuando su entrecejo se arrugaba lo maximo, cualquiera de los profesores se reconciliaba con el de golpe, demostrandole poseer un profundo conocimiento de las idiosincrasias raciales -la teoria era que en cada pueblo los individuos reaccionaban tan automaticamente como los perros de Pawlow-, o bien, si la cosa venia a cuento, demostrandole conocer tanto o mejor que el el pasado revolucionario de Espana. ?Oh, si, aquellos profesores poseian incluso fotografias de Galan y Garcia Hernandez, del atentado contra Canalejas, del conde de Romanones! Y estadisticas sobre los latifundios andaluces y sobre la extraccion mineral…

Sin embargo, Cosme Vila empezo a interesarse de veras cuando las clases -y las visitas colectivas a los Museos y otros lugares importantes de la ciudad- se refirieron a la historia de la Revolucion de Octubre propiamente dicha, a las peculiaridades de los hombres que la protagonizaron y a las caracteristicas de la URSS. Intuyo que ahi descubriria la clave del enigma que lo subyugo desde que trabajaba en el Banco Arus. Y no se equivoco. En el Museo Antirreligioso comprendio por que Cristo y sus herederos le daban tanto asco. En el Museo de la Revolucion, en el que se exponian hasta recuerdos del asalto de Stalin al Banco Tifus, comprendio por que Lenin y 'los camaradas de la primera hora' fueron capaces de derribar las murallas zaristas y de cambiar la trayectoria del mundo. Al conocer detalles de la 'traicion' de Trotsky sintio que la sangre se le agolpaba en la cabeza. Al enterarse de que Stalin, ?a los catorce anos!, leia ya las obras de Darwin, se avergonzo de su tardia, y tan escasa, formacion intelectual. Y al ver por las calles de Moscu a las mujeres trabajar con tanto ardor como los hombres, sin pedir a cambio nada inmediato, pareciole que la capital rusa, menos deprimente que Leningrado, y con zonas majestuosas, era una gigantesca ampliacion de si mismo, que habia entregado incluso su colchon con el solo afan de ayudar a la Causa.

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