Referente a la URSS, la tesis de la Escuela de Formacion Politica estaba clara: el atraso reinante, inescamoteable a los ojos de quienes procedian del mundo occidental; la existencia de tantas chabolas, los campos de trabajo, las deportaciones, la abundancia de ninos vagabundos, la intensidad de los sufrimientos, etcetera, tenian dos causas precisas. La primera de ellas, el cumulo de injusticias que la sociedad burguesa habia legado al pais y que obligaba al socialismo a avanzar por el penosamente, como a traves de un campo minado. La segunda, la inmensidad del territorio… He ahi la gran realidad objetiva, facilmente olvidada: no era posible comprender nada de los contrastes de la Union Sovietica si no se tenia en cuenta su inmensidad y el hecho de que su poblacion ascendia a doscientos millones de habitantes, con una mezcla tal de razas -exactamente, ciento ochenta y tres, algunas de ellas muy primitivas-, que se resistian a la unidad.
Un profesor de la Escuela, de origen leton, que parecia haberle tomado afecto a Cosme Vila, era un autentico maniatico de este aspecto del problema y sus argumentos parecian dificilmente impugnables. 'En Rusia -decia- hay rios enormes, como el Reuss o el Ninmat, que ni siquiera figuran en muchos tratados geograficos y que son llamados por los rusos 'riachuelos'. La extension del lago Baikal es casi tres veces la de Suiza y en el a veces se levanta un oleaje digno de cualquier oceano. Todo es aqui inmenso. Las montanas, los bosques, los yacimientos mineralogicos, la estepa, los cambios de clima, con diferencias de sesenta grados y con un frio que obliga a cocinar con mucha grasa y a tomarse grandes cantidades de te caliente. Los camaradas espanoles han de comprender que, desde 1917, ano de la Revolucion, la Union Sovietica no puede haber convertido todos sus territorios y todas sus razas en un restaurante de lujo como los que hay en Nueva York. Es preciso trabajar aun de firme y convencerse de algo fundamental: de que la disciplina es sagrada. Tan sagrada, que por falta de disciplina se perdio la guerra en Espana. Y en los momentos de desfallecimiento, que invaden al hombre cuando se formula a si mismo preguntas o cuando se entrega a una obra titanica como lo es formar parte del Partido Comunista, es aconsejable llegarse, de noche a ser posible, a la Plaza Roja, tambien inmensa, y alli contemplar las cinco estrellas rutilantes en las cinco torres del Kremlin. ?Oh, si, esas estrellas son un simbolo para quienquiera que no exija demasiadas explicaciones! Un solo razonamiento ha de bastaros, y ese es mi lema: nuestra revolucion socialista lleva su carga dentro, como es de rigor. Por supuesto, ahora los esfuerzos aparecen aislados, dispersos; pero todo converge hacia un fin premeditado en la mente de nuestro jefe, camarada Stalin. Y llegara un dia en que se producira la eclosion. Entonces la perseverancia aparecera justificada y el mundo entero iniciara su epoca gloriosa, socialista, en la que no tendran cabida los ambiciosos ni sera necesario inventar o perpetuar el mito de Dios'.
Cosme Vila, que de pronto sentia como si estuviera sonando -ino estaba en Gerona, con sus suegros, sino en Moscu!- no era insensible, desde luego, a tan cenidas teorias. Existia en todo aquello una gran verdad. Por si fuera poco, los profesores de la Escuela los llevaban a visitar hospitales y centros de investigacion, y a asistir a conciertos y a sesiones de ballet. Y, por descontado, los obligaban a estudiar a marchas forzadas el idioma ruso y tendian como flechas a hacerles olvidar, en la medida de lo posible, su pasado e incluso su patria de origen. Ruano, el madrileno, acariciandose la corbata roja, tan llamativa como la blusa de Paz, comentaba sonriendo: 'Comprendelo, camarada. Quieren rusificarnos. Y lo conseguiran…'
Por supuesto, Cosme Vila, pese a su buena voluntad, cultivaba algunas reservas mentales… Por ejemplo, le hubiera gustado poder salir de la capital y viajar por el campo en cualquier direccion, conocer otras comarcas de la URSS; pero les estaba prohibido. Unicamente se les permitio hacer una excursion a la aldea de Toguskaia, donde habia un centenar de ninos espanoles educandose bajo la direccion de una maestra de Oviedo, llamada Regina Suarez, que los atendio muy bien y que desde ese dia efectuo periodicas visitas al domicilio de Cosme Vila. Dicha maestra creia conocer la causa de aquel confinamiento: las zonas agricolas de Rusia producian mucha tristeza y sus moradores eran mucho mas reacios que los obreros de las fabricas a integrarse en la Revolucion.
Tambien le hubiera gustado a Cosme Vila, como es natural, relacionarse con los prohombres espanoles del Partido, con aquellos que habian sido sus idolos y sus jefes en Espana; pero apenas si tenian oportunidad. A los internados en la Escuela Superior de Guerra, en la Academia Frunze, no habia quien les echara la vista encima. A Cosme Vila le dolia especialmente no poder establecer contacto con el Campesino, que era sin duda el espanol mas popular en Rusia, hasta el punto que en los colegios se relataban sus gestas y se repartian fotografias suyas, en las que solia versele 'persiguiendo a los italianos en Guadalajara', o bien montando guardia con su despanzaburros en lo alto de un cerro.
Por lo que respecta a los restantes jefes, a los jefes estrictamente politicos, que residian en Moscu -Uribe, Checa, el propio Jesus Hernandez, Castro, Ciutat, etcetera-, tampoco habia manera de verlos. Al parecer, todos andaban atareadisimos 'redactando informes para justificar la derrota de Espana', pues, segun noticias, Stalin les habia formulado, a traves de Dimitrov, la inevitable pregunta: '?Por que la guerra espanola ha terminado en forma tan inesperada y luctuosa?'. Cosme Vila y sus camaradas no consiguieron sino saludar esporadicamente, en un mitin, a la Pasionaria, sin duda la mas influyente en Moscu, y a Palmiro Togliatti, el dirigente italiano que en Espana se llamo 'Alfredo' y que fue, con mucho, el hombre que a Cosme Vila le causo mas fuerte impresion.
Cosme Vila, pues, debia contentarse con platicar con los tres cantaradas que compartian con el el piso de la calle Bujanian: Puigvert y Soldevila, de Barcelona, y Ruano, de Madrid. Este, que era intelectual, siempre decia que a el las mujeres moscovitas trabajando en la calle, en trabajos de hombre, le daban mucha pena. En principio, los cuatro camaradas solian estar de acuerdo cuando hablaban de Rusia y en desacuerdo cuando hablaban de Espana. Por descontado, se llevaban bien y la mujer de Cosme Vila hacia cuanto estaba en su mano para que todos se sintieran 'en casa'; aun cuando la comida habitual: gachas, sopa de coles, sopa de berzas, etcetera, los fatigaba mucho, por su monotonia.
Dia senalado, por muchas razones, en aquel hogar de la calle Bujanian, era cuando llamaba inesperadamente a la puerta la maestra asturiana, Regina Suarez, escapada de su colegio de Toguskaia. Regina era una mujer de unos treinta y cinco anos, extremadamente animosa, hija de minero, que no tenia pelos en la lengua. Ah, no, ella no estaba conforme, ni mucho menos, con todo lo que veia, ni creia que 'los grandes espacios y la vastedad del territorio ruso' justificaran una serie de anomalias que podian registrarse con solo echar una ojeada en torno. Ella habia viajado un poco en los dos anos que llevaba alli y habia podido ver las condiciones en que muchos obreros trabajaban; condiciones que imaginaba debian soportar los pobres camaradas espanoles que desde la estacion de Moscu habian sido enviados al Sur… '?Os gustaria encontraros ahora, en premio a vuestra labor en Espana, trabajando con agua hasta la rodilla en cualquier mina del Kanjijstan?'. Cierto que la URSS iba convirtiendose en una potencia industrial de primer orden y que no lo hacia por capricho, sino porque el enemigo era fuerte y habia que pararle los pies; pero el precio estaba resultando un tanto exagerado. Cuando llevaran mas tiempo en el pais acaso comprendieran lo que queria decir… Y mejor lo comprenderian aun el dia que, por casualidad, como a ella le habia ocurrido, pudieran franquear el umbral de la casa de un jefe del Partido. ?Bueno, ella se permitia hablar de ese modo en familia, convencida de que su hoja de servicios, que se inicio a los doce anos en Oviedo, la inmunizaba contra sospechas y malos pensamientos! Necesitaba desahogarse, eso era todo, especialmente porque su labor de maestra le estaba resultando muy dificil, por cuanto sus alumnos eran espanoles y no rusos. En efecto, le ocurria que, si se amoldaba estrictamente a las consignas rusas, sus alumnos la ponian en constante aprieto, por la sencilla razon de que no habian nacido en Minks o en Novgorod, sino en Gijon o en Malaga, y en consecuencia utilizaban su masa gris. Nunca olvidaria al respecto la pregunta que un buen dia le espeto a boca de jarro un espabilado chico de Murcia: 'Si Rusia es tan potente ?por que ha permitido que perdieramos la guerra en Espana?'. Era una muestra que podria multiplicar por mil. Los alumnos tampoco acertaban a comprender los terminos en que ella, por orden superior, debia referirse al camarada Stalin. Leerles, por ejemplo, todos los sabados, el poema de Djamnboul, en el que este llamaba a Stalin 'Padre de los pueblos, Creador del paraiso terrenal, Grandisimo sol que brilla, mas grande que el Universo', etcetera, provocaba un estupor que era sin duda contraproducente. Claro que Stalin era el digno sucesor de Lenin; sin embargo, lo dicho, dicho estaba, ?que caramba! ?Y otra cosa! Se atrevia a aconsejarles que no aventuraran ningun juicio definitivo sobre la URSS hasta que no llegara el invierno. 'Entonces, cuando llegue la nieve, cuando veais los trineos y los caballos a trote ligero, os enfrentareis con la verdadera cara de Rusia. Y os colocareis tambien en la cabeza un gorro de astrakan… aunque a lo mejor habreis de explicar de donde lo habeis sacado'.
Cosme Vila y sus camaradas, al advertir que escuchaban esos discursos de Regina Suarez sin tomar medidas drasticas o por lo menos sin obligarla a callarse, quedaban asombrados. En el fondo, se notaban un tanto cambiados, como si se les despertara, sobre todo a Cosme Vila y al intelectual Ruano, un espiritu critico que en Espana no hubieran concebido siquiera. Por otra parte, la maestra tenia autoridad. Su padre fue un gran militante y ella, ya en 1934, anduvo por Asturias enfrentandose, con los moros.
