conocia a la familia. '?Hay que ver lo feucha que era Pilar cuando llegaron ustedes de Malaga!'. Hablaron del 'christmas' de Manolo y Esther. El sacerdote comento: 'Pero ?que mas da que Jesus naciera en verano o en invierno? Lo importante es que naciera, ?no es cierto?'.
El tiempo iba transcurriendo sin que nadie se diera cuenta. Excepto Pilar. Pilar no dejaba de consultar su reloj, un poco alarmada, pues se acercaba la hora en que tenia que llegar Mateo…
La muchacha le hizo con disimulo una sena a Matias y este comprendio. Y sin poderlo evitar echo un vistazo al reloj que pendia de la pared.
Paz, entonces, se percato de que algo ocurria… Y de pronto intuyo de que se trataba. ?Claro, claro! ?Como no habia pensado antes en ello?
Se dirigio a su tio.
– Supongo que esperan ustedes a alguien, ?verdad?
Matias sonrio como pudo. Pero Pilar fue mas decidida.
– Pues si, en efecto… -La muchacha anadio-: Hemos quedado con Mateo en que vendria a la siete.
Paz miro entonces a su vez el reloj. ?Faltaban diez minutos! Y los hombres de camisa azul acostumbraban a ser puntuales…
– Esta bien -dijo-. Sera mejor que nos vayamos.
Ignacio puso cara de asombro.
– Pero ?por que? -La euforia de la Navidad le impedia a Ignacio calibrar debidamente la situacion.
Paz hizo un gesto entre irritado y displicente.
– Es preferible, ?no crees? Ademas, es ya muy tarde y mi madre esta muy mareada.
– ?Yo… mareada? -tartamudeo tia Conchi.
Carmen Elgazu callaba. ?Por que, Senor, existian en el mundo incompatibilidades?
Paz se levanto, con mas brusquedad de lo que hubiera deseado.
– ?Anda, madre! ?Donde dejaste el chal? Y tu, Manuel, vete a por el abrigo y la boina…
El cambio habia sido tan rapido que nadie se movia. Ignacio que continuaba euforico, y que esperaba tambien la llegada de Marta, se disponia a decir: 'Pero ?vamos a ver! ?Por que no podeis quedaros? Os estrechais todos la mano y no pasa nada'. Pero he ahi que en ese instante se produjo lo inesperado. El pequeno Manuel, que se sentia feliz en la casa, se rebelo. Nunca con anterioridad se habia atrevido a contradecir a su hermana; pero esta vez lo hizo.
– Yo me quedo -dijo simplemente. Y miro a Paz con ojos entre suplicantes y decididos.
Algo estallo en el cerebro de la hermosa Paz, en el que el nombre de Mateo martilleaba con extrema dureza.
– ?Que tu te quedas? ?Te he dicho que nos vamos!
Manuel permanecia clavado en la silla y habia cobrado insolita dignidad.
– Por favor, Paz… No veo por que he de marcharme yo tambien…
Y miro con gran afecto a Eloy.
Paz tuvo entonces una salida de tono. ?El reloj avanzaba! Se sentia en falso y notaba que todos los ojos rebotaban en ella.
– Ya no te acuerdas de Burgos, ?verdad? -su tono era agrio-. ?Quedate si quieres! Y cuando suene el timbre de la puerta haces el saludo fascista…
Se hizo un silencio tremendo en el comedor. Conchi llevaba ya el chal en los hombros y se habia levantado. Mosen Alberto miraba absurdamente la colilla de su cigarrillo en el cenicero. Fue una despedida penosa. Pilar tuvo que aguantarse para no replicar a su prima. Matias e Ignacio acompanaron a las dos mujeres.
Mientras avanzaban por el pasillo, Ignacio iba repitiendo:
– ?Esto es una barbaridad!
Paz dijo:
– La culpa es mia. Debi pensar en eso.
Las dos mujeres se marcharon y se oyo su taconeo al bajar la escalera. Matias cerro por fin la puerta y el e Ignacio regresaron al comedor, en cuya mesa las botellas, los platos y los restos de turron parecian haber envejecido.
Matias tomo asiento. Y entonces todos, sin poderlo evitar, miraron a Manuel con gran respeto: el muchacho, encogido, era la viva estampa de la soledad. Manuel se dio cuenta de ello y de pronto, sintiendo un nudo en la garganta, rompio a llorar sin consuelo.
Nadie decia nada. Ni siquiera Pilar. Poco despues Mateo y don Emilio Santos llamaron a la puerta. Pilar se levanto como un rayo. Carmen Elgazu, reaccionando, se compuso el mono. ?Era preciso disimular!
Eloy, que parecia el mas tranquilo, toco con la mano el brazo de Manuel y le propuso:
– ?Quieres que vayamos a mi cuarto y juguemos al parchis? Manuel, que continuaba llorando, hurgaba en los bolsillos buscando inutilmente un panuelo.
E Ignacio pensaba que, en efecto, la Navidad era triste.
CAPITULO XXVIII
Paso el fin de ano -Ignacio cumplio los veintitres- y llego el 6 de enero de 1940, festividad de los Reyes Magos. Sin saber por que, la conmocion fue en Gerona mas explosiva y jubilosa aun que la de Navidad. Probablemente se debia a que los mayores, al cabo de tres anos de no ofrecer a los pequenuelos mas que cartuchos y bombas, podian por fin obsequiarlos -confirmando con ello el vaticinio hecho por la abuela Mati- con las fantasias llegadas de Oriente, y con juguetes.
La Asociacion de Padres de Familia organizo para la vispera la Gran Cabalgata: Gaspar, Melchor y Baltasar, montados a caballo -tres varones barbudos, uno de los cuales, el tiznado, era Jose Luis Martinez de Soria-, desfilaron por las calles centricas y detras de ellos la infinita comitiva de los ninos llevando en la mano el clasico farolillo encendido. El espectaculo arranco dulces lagrimas a la esposa del profesor Civil, que quiso levantarse de la cama y asomarse al balcon para presenciar el luminoso acontecimiento.
Otro solemne acto fue el de la entrega de premios del 'Concurso de Juguetes Patrioticos' convocado por las Organizaciones Juveniles. Gano el primer premio nada menos que el hijo mayor del jefe de Telegrafos, con una miniatura, realmente asombrosa, del crucero Baleares. El segundo premio correspondio a la hija de un ferroviario, con un tren militar que hubiera hecho las delicias de don Anselmo Ichaso. ?El tercer premio se lo llevo 'El Nino de Jaen', con un minusculo avion de caza bautizado con el nombre de Garcia Morato! Si, el gitanillo 'bailaor' de la calle de la Barca habia elaborado, con el asesoramiento de sus dos grandes amigos, el barbero Raimundo y el patron del Cocodrilo, aquel avion, que planeaba como los angeles y que se posaba en el suelo con magnifica serenidad. Mateo entrego los trofeos. A 'El Nino de Jaen' le correspondio una copa que decia: '?Arriba Espana!'.
Otro emotivo acto fue el obsequio de juguetes a los ninos y ninas acogidos en los comedores de Auxilio Social. El profesor Civil, Delegado Provincial, presidio la ceremonia; pero los encargados de la entrega -lapices de colores, caballos de carton, peonzas, ?munecas!- fueron los hijos del Gobernador, Pablito y Cristina, quienes representaban el afan protector de las autoridades. Pablito mostro cierta incomodidad en el transcurso del acto; en cambio, Cristina, que era un pequeno poema de carne, se sintio importante, hada buena. A veces al entregar el juguete se equivocaba y decia: 'De parte de papa'. En tales ocasiones Pablito le daba un codazo y le susurraba, rectificando: 'No seas boba. De parte de los Reyes Magos'.
Sin embargo, la idea cumbre de la jornada la tuvo el senor obispo, doctor Gregorio Lascasas. El senor obispo, que guardaba en Palacio, como una reliquia del periodo 'rojo', aquella imagen del Nino Jesus que el anarquista Porvenir, en el frente de Aragon, habia vestido de miliciano -con un gorro a lo Durruti, un pitillo en la boca y dos pistolones en el cinto-, penso que podia organizar con ella una Accion Reparadora. Tratabase de hacer desfilar delante de la imagen a todos los ninos de todos los colegios de la ciudad. 'El dia de Reyes es el apropiado - manifesto el prelado-, por ser el dia de la Adoracion'. Las instrucciones que al efecto curso a los colegios religiosos y a los maestros senalaban que la concentracion tendria lugar en la iglesia de San Felix, a las doce en punto de la manana.
La Accion Reparadora se llevo a cabo y se hablaria de ella durante mucho tiempo, por el impacto que produjo
