El Gobernador no se banaba en agua de rosas. Cruzaba, ?a que negarlo!, una etapa dificil. Sus disputas con Maria del Mar lo desasosegaban, como es natural, aunque estaba habituado a ellas y sabia que su esposa no cambiaria, que su unico afan era renunciar a toda actividad publica y regresar a Santander. Pero el estaba decidido a continuar en la brecha, precisamente porque, pese a la inauguracion de los comercios, al auge de la provincia en muchos aspectos y a la laboriosidad de sus habitantes, hechos que no se podian negar, ocurrian a su alrededor cosas que no le gustaban ni pizca. Cosas que a lo mejor no hubieran ocurrido en Almeria si lo hubieran destinado alli; o por lo menos, no en igual medida.
Resumiendo, el Gobernador no estaba ciego y cuando preguntaba: '?No te ilusiona todo esto?', se referia mas bien al futuro que al presente. Si, tenia plena confianza en el porvenir de Espana y no compartia las dudas del doctor Chaos respecto a la calidad de la raza, que juzgaba inferior a las llamadas nordicas. Su fe en la eficacia del Movimiento Nacional era insobornable. Sin embargo, tenia plena conciencia de que todo cuanto Manolo y Esther decian sobre la creciente ola de inmoralidad que azotaba la provincia, era verdad.
Muchos factores se habian confabulado para que tal situacion se produjese: las necesidades de la posguerra; la dureza de aquel invierno; la guerra internacional. Esta ultima cortaba de raiz las fuentes de suministro que hubieran podido hallarse en otros paises. Nada podia llegar por la frontera francesa. Y en cuanto al mar, era un mar plagado de minas magneticas y de buques de vigilancia, hasta el punto que los pocos mercantes espanoles que iban a America, en uno de los cuales viajaba Sebastian Estrada, hermano de Alfonso, habian sido pintados con los colores de la bandera nacional, para que su neutralidad fuera reconocida y respetada.
De modo que el racionamiento impuesto por la Delegacion de Abastecimientos y Transportes, donde trabajaban el senor Grote y Pilar, iba haciendose cada dia mas riguroso, con la consiguiente alarma del vecindario y el aumento de la especulacion. Ya Amanecer dedicaba entera la segunda pagina a resenar las consabidas instrucciones: hoy reparto de arroz; manana, de garbanzos; pasado manana, de alubias. Practicamente todo estaba intervenido, incluso el material optico, y se habia creado un organismo denominado Servicio Nacional del Trigo para controlar la distribucion de la harina y la elaboracion del pan. Para la circulacion de determinados productos se expedian guias especiales. Se hablaba de la cebada como sucedaneo del cafe, de suerte que, en el Nacional, el camarero Ramon gritaba ya: '?Un expres de cebada!'. Escaseaban el tabaco y el azucar. En resumen, se habia vuelto a una situacion que distaba mucho de parecerse a la del periodo 'rojo', pero que obligaba a las amas de casa a hacer toda clase de equilibrios. Los hados adversos habian decretado que la abundancia, que la maravilla de los escaparates rebosantes de articulos de toda indole, durara solo unos meses. Manolo y Esther habian dicho: 'Como el Gobernador no pare esto, media poblacion vivira del robo'. La hiperbole apuntaba certero. Ahora bien, ?que dificil ponerle remedio! La Policia y la Guardia Civil se mostraron dispuestas a colaborar, pero hubieran sido necesarios tantos ojos como estrellas tenia el firmamento de enero. La guerra habia ensenado a las gentes mil argucias para ocultar lo inocultable y para valorizar escandalosamente cualquier mercancia.
El Gobernador opto por anadir, al clasico sistema de las multas, el del bochorno publico: hizo estampar en el periodico el nombre y los apellidos de los infractores. Pero no habia forma de detener el alud. Cada dia la lista de nombres era mas numerosa y cada dia era mas audaz el ingenio de quienes querian amasar dinero a toda costa. Los tenderos sisaban; los joyeros compraban joyas procedentes de requisas de la guerra; los fabricantes de embutidos utilizaban carnes residuales; los constructores de viviendas ponian mas arena que cemento; habia quien acaparaba la calderilla; se adulteraban el alcohol… y hasta los tubos de inhalaciones. Los campesinos, los payeses, volvian a aduenarse de la situacion. Querian comprar baneras, objetos lujosos y aparatos de radio. Las familias residentes en la ciudad, sobre todo en Gerona y Figueras, tenian que arrodillarse, ?otra vez!, ante ellos. De nuevo la venganza del surco contra el asfalto. El Gobernador queria asegurar por lo menos el suministro del pan y del aceite, por considerarlos articulos basicos, pero no conseguia evitar las mas extranas mezclas. Por otra parte, aumentaron en forma insospechada los rateros. Gerona recibio una oleada de gitanos y gitanas, que robaban la ropa tendida en las azoteas y los cepillos de las iglesias. Aparecieron tambien infinidad de 'traperos'. Al principio, actuaban aisladamente, cada cual con su carrito; pero pronto surgio un almacenista al por mayor -?el patron del Cocodrilo!- que dirigio las operaciones. Alquilo dos grandes locales en el barrio, en los que una docena de mujeres, con un panuelo cubriendoles la cabeza, seleccionaban el cobre, la lana, el papel… Una anciana medio bruja, llamada Rufina, que hasta entonces habia andado por el monte recogiendo hierbajos, se convirtio en la pieza maestra de este negocio de discriminacion. La apetencia de los traperos se intensifico de tal forma que muy pronto, sin dejar de husmear en los montones de basura, se decidieron lisa y llanamente por robar: robar neumaticos, articulos de cuero, canerias de plomo y hasta lavabos…
Fueron unos meses duros, durante los cuales el Gobernador no pudo menos de recordar las advertencias del profesor Civil y del notario Noguer, al regreso de la Cerdana, cuando el, entusiasmado por el recibimiento de que fue objeto, afirmo que el pueblo catalan era sentimental, tocado de infantilismo, y que debia gobernarse con sentido paternalista. 'Los gerundenses -habia objetado el profesor Civil- despertaran pronto de su beatitud y entraran en un periodo de rabiosa ambicion'. 'Mi impresion -habia corroborado el notario Noguer- es que este espiritu de colaboracion que encuentra usted ahora, es esporadico. ?No querria decepcionarlo! Pero considero que la tarea de usted va a ser mas compleja que la de mecer un nino en la cuna'. El Gobernador, evocando estas palabras, barboto: '?Por que habra estallado, precisamente ahora, esa guerra europea? ?Por que?'.
El Gobernador, decidido a actuar, empezo por practicar detenciones. Al dueno de un colmado de la Rambla, colmado La Inmaculada -denominacion que desagradaba a Carmen Elgazu-, le fue descubierta una despensa repleta de generos intervenidos, y el hombre ingreso en la carcel. Tambien fue detenido un funcionario del Servicio Nacional del Trigo, que se habia convertido en el hombre de paja de un arrocero de Pais que se dedicaba a moler clandestinamente. Fue detenido el contable de Auxilio Social, hombre de confianza del profesor Civil, al que este sorprendio en combinacion con un importante mayorista de cereales. El comisario Dieguez, con su clavel blanco en la solapa, se dedico a recorrer los trenes nocturnos y descubrio latas de aceite en la barriga de mujeres aldeanas que simulaban estar encinta. Etcetera. Todo ello originaba una desagradable situacion, pues tales detenidos eran mezclados en la prision con los reclusos politicos, los cuales los sometian a toda clase de vejamenes.
'La Voz de Alerta' sugirio una medida que al pronto encandilo al Gobernador y a Mateo: ofrecer a los denunciantes el cuarenta por ciento del importe de las multas. El ensayo resulto desabrido. Personas comunmente sensatas deseaban sorprender en falta al projimo. Se dieron casos de hermanos que se denunciaban entre si. Un limpiabotas de la Rambla, llamado Tarres, gracias a su fino oido, se enteraba de muchas anomalias y denunciaba. Tambien el barbero Raimundo sucumbio a la tentacion. Mitad por ambicion, mitad por halagar a las autoridades, organizo una red de espionaje, compuesta en gran parte por mujeres del barrio y por chiquillos.
Ah, no, no todo era fervor patriotico en la ciudad y provincia, y las fogatas en las montanas escoltando el paso de los restos de Jose Antonio parecian quedar lejos. La noche era lo peor. De noche circulaban por los senderos los carros y las bicicletas, y hombres con sacos a la espalda. Eran bultos dedicados al estraperlo. De noche se apilaban las mercancias en los sotanos y en las buhardillas, y los avaros contaban el dinero. El notario Noguer, que contemplaba este despliegue como desde un palco, le decia a su mujer, con acento un poco cansado: 'El pais no tiene remedio'.
Poco a poco la situacion fue agravandose. Brotaron extranas organizaciones, a veces sin nombre, a veces bajo el respaldo de una agencia. Agencias que se ofrecian para 'facilitar' toda clase de documentos, desde celulas de empadronamiento hasta carnets de conducir. Algunas llegaron a garantizar que sacarian de la carcel a tal o cual detenido. Una de ellas. Agencia Rojas, distribuyo por la comarca individuos con uniforme que obligaban a la gente timorata a comprar retratos patrioticos de Franco, de Jose Antonio, del general Mola… Y una empresa de pompas funebres tuvo la feliz idea de alquilar ataudes para el trasiego clandestino de materias intervenidas. La Agencia Gerunda, bajo la direccion de la Torre de Babel y de Padrosa, se abstuvo de momento de toda accion ilegal, pero su asesor juridico, Mijares, de la CNS, que tenia tres hijos, empezo a preguntarse hasta cuando resistirian a la tentacion. ?Las posibilidades eran inmensas y su hoja de servicios le permitiria en muchas ocasiones obrar impunemente!
Sin embargo, lo que mayormente alarmaba al Gobernador eran las Sociedades Anonimas de que Manolo hablo con Ignacio y con Marta. El jefe de Policia, don Eusebio Ferrandiz, le confirmo la existencia de firmes alianzas entre hombres de negocios y 'peces gordos'. ?Ah, claro! ?Es que la codicia iba a ser privativa de los limpiabotas de la Rambla y del dueno del colmado La Inmaculada!
El jefe de Policia descubrio que la Tejero, S. A., oficialmente dedicada a fabricar papel, no era sino un centro de contrabando que 'importaba' desde agujas de gramofono hasta recambios de bicicleta y medicamentos. Los
