hombre casi perfecto, sin tacha, pero monolitico y corto de alcances. Le hacia gracia verlo mirar por el telescopio en busca de cielos insondables. Por supuesto, admiraba su competencia en el terreno profesional; pero, identificado con las teorias del coronel Triguero, decia de el 'que no sabia vivir la vida'.
El general se enfrento con su hijo, al cual ordeno que se cuadrara y escuchara inmovil lo que iba a decirle. Le recito el capitulo de acusaciones. Le hablo de las partidas de poquer, de su aficion a la bebida, de sus excursiones al barrio de la Barca. Por ultimo, se detuvo especialmente en la compra del material de guerra usado.
– En resumen -dijo-, vas a renunciar inmediatamente a tu intervencion en esa Sociedad. ?Entendido?
El capitan Sanchez Bravo, presidente del Gerona Club de Futbol, que llevaba el pelo cortado a cepillo, al estilo aleman, simulo asombrarse.
– ?Que te ocurre, papa? Yo no figuro en ninguna Sociedad.
– Me da igual. Se que tienes parte en esa Constructora y que pones a su servicio tu influencia.
– ?Mi influencia?
– Si, la influencia de tu uniforme.
El capitan Sanchez Bravo parpadeo. Luego miro las tres estrellas de su bocamanga. Luego, las medallas que le relucian en el pecho.
– Hice la guerra, papa… Cumpli como los buenos y como tu me ensenaste. ?He de vivir el resto de mi vida con la paga de capitan? Estoy cansado de comer rancho.
El general puso cara apopletica.
– ?Habrase visto! Te mandare al calabozo…
El capitan Sanchez Bravo no perdio la serenidad.
– Escucha, papa, por favor… No te excites. Intenta comprender. No me mezclare en ningun negocio turbio ni me dedicare a la trata de blancas. Pero no veo por que no puedo tener amigos…
– ?Amigos? ?A eso le llamas tener amigos? ?A liarte con diputados rojos que cumplen condena y con putas del barrio?
– Desenfocas la cuestion, papa… A mi edad… se tienen caprichos.
– ?Basta ya! Renuncia a esa Sociedad.
– Te repito que no formo parte de ella.
El general junto los pies.
– No te moveras del cuartel hasta que yo te lo ordene.
Dio media vuelta y se fue.
El capitan Sanchez Bravo, al quedarse solo, torcio el gesto. Se quedo pensando un buen rato, mirando los tejados de Gerona a traves del ventanal. Luego miro los escudos de armas y las banderas.
Subitamente, le invadio una indefinible tristeza. Menos curtido que el coronel Triguero, la actitud de su padre le habia impresionado. Por un momento recordo su formacion castrense, puesta a prueba a lo largo de toda la campana y rubricada con dos cicatrices. Cuando la terrible batalla de Teruel, en la que soporto los veinticinco grados bajo cero, sin que se le helara el espiritu, el mismo hubiera gritado '?ladrones!' a quienes hubieran osado hablar de pasar factura mas tarde. Y ahora, obsesionado por la vida a flor de piel, caia en la trampa, en tanto que otros muchos oficiales, si bien perdian un poco el tiempo jugando, vaso en mano, interminables partidas de cartas o de domino, eran honestos y, por supuesto, incapaces de hacer nada que manchase la victoria obtenida con las armas.
Claro que el coronel Triguero opinaba que 'la guerra era la guerra, pero que la paz era la paz' y que lo que les ocurria a los hombres como el general era que 'les bastaba con exhibir su fajin de mando en los cuarteles'.
El capitan Sanchez Bravo, presidente del Gerona Club de Futbol, se paso la mano por la frente. Sudaba. Le temia a su padre y le parecia estar oyendo a su madre, dona Cecilia, cuando se enterara de lo ocurrido: 'Pero ?es cierto, hijo, que te dedicas a comprar trenes? ?Por que, en vez de esas tonterias, no te buscas por ahi una buena chica, sabiendo la alegria que con ello le darias a tu madre?'.
?Cuanto costaba tomar una decision! Porque en el fondo, lo que mas lo emborrachaba no eran ni el alcohol, ni las mujeres, ni el afan de ganar dinero; lo que le emborrachaba de veras era la sensacion de poder. La seguridad de que alguien supiera que el, el capitan Sanchez Bravo, formaba parte de la Constructora Gerundense, S. A., bastaba para concederle a esta todas las facilidades. ?Incluso algunos arbitros de futbol se impresionaban al saber que el era el presidente del Club!
Decidio tomarse la cosa con calma. Se sento, sin abandonar la Sala de Armas, y encendio un pitillo. Debia reflexionar.
Paso por alli Nebulosa, el asistente. Lo llamo y le pidio que le limpiara las polainas, mera excusa para hablar con alguien.
El asistente obedecio y pronto se arrodillo a los pies de su capitan. Entonces este le pregunto:
– Dime, Nebulosa. ?Por que no te licencias? ?O es que piensas quedarte en el Ejercito?
El asistente hizo con la cabeza un expresivo movimiento.
– ?Que voy a hacer, mi capitan? Me temo que no sirva ya para otra cosa…
– Ya… ?Y tu pueblo? ?No lo echas de menos?
– Ya no me tira el campo… Me he acostumbrado a esto -marco una pausa-. Estoy bien aqui, con el general.
El capitan sonrio.
– Puedes llegar a sargento. O a brigada…
– ?Ojala!
El capitan Sanchez Bravo se repantigo en el asiento. Le gustaba pensar mientras le limpiaban las polainas.
– ?Ay, Nebulosa! Lo que yo daria por estar en tu lugar, para tener tan sensatas aspiraciones…
– ?Que cosas dice usted, mi capitan!
En casa de los Alvear se planteo, con motivo de la escasez alimenticia, un problema de conciencia. Pilar, en su condicion de empleada de la Delegacion de Abastecimientos, disfrutaba de un reparto especial, que colmaba con creces las necesidades de la familia. ?Era licito aceptar aquello?
Estaba visto que nadie era perfecto…Los Alvear aceptaron el trato de favor, sin discutir siquiera el asunto. A lo mas que llegaron fue a ceder una parte a la familia de Burgos, que lo pasaba muy mal. Ignacio se sintio algo decepcionado al respecto, especialmente pensando en su madre, Carmen Elgazu. 'Muchas novenas a Santa Teresita, pero doble racion que los demas'.
Tal vez fuera perdonable… Tal vez Carmen Elgazu obrara cuerdamente. Carmen Elgazu deseaba por encima de todo que no les faltara nada ni a Matias, menos fuerte que antes, ni a los chicos, ni al pequeno Eloy, que con eso de jugar al futbol y crecer desmesuradamente, no conseguia verse saciado.
Carmen Elgazu, por otra parte, se dio cuenta de que se avecinaban dias todavia mas dificiles y se dedico a sobornar maliciosamente a los duenos de los comercios vecinos, obsequiandolos, gracias a don Emilio Santos, con cigarros habanos procedentes de las secretas reservas de la Tabacalera.
Pero no paraba ahi la cosa. Inesperadamente se produjo un acontecimiento que hubiera podido resolver con mayor holgura aun el problema alimenticio de la familia. El mismo dia en que el general Sanchez Bravo arresto a su hijo, 'La Voz de Alerta' por mediacion de Mateo, le propuso a Matias ser concejal del Ayuntamiento.
Matias se quedo estupefacto… y rechazo. '?Yo concejal? Pero ?que entiendo yo de politica! El alcalde esta loco'.
Pilar se irrito.
– ?Lo ves, papa? Asi no hay manera…Nos quejamos de que la gente no es honrada. Y te ofrecen un puesto a ti, que sabrias serlo, y rechazas. ?No crees que tu obligacion seria colaborar?
Matias nego con la cabeza, mientras se acercaba a la radio y la ponia en marcha, para escuchar como todas las noches la BBC de Londres.
– No insistas, hija. No me veo yo en las procesiones con chaque y subiendo luego a Palacio a besarle el anillo a Su Ilustrisima…
CAPITULO XXX
