Las ultimas noticias que Jaime, poeta y ahora librero de ocasion, subrayo en Amanecer, fueron las siguientes:
'El coronel Beigbeder, comisario espanol en Marruecos, ha dirigido un mensaje deseando prosperidad a todos los pueblos islamicos'.
'El Gobierno espanol proyecta dar gran impulso a la cria del gusano de seda'.
'Churchill ha declarado, a raiz de la guerra ruso-finlandensa: Todo el mundo puede comprobar que el comunismo hace abyecta el alma de los pueblos'.
'En la coleccion de fieras del Retiro, de Madrid, ha muerto de frio el oso polar que figuraba en el, considerado como una de las piezas mas valiosas'.
'El valor civico se demuestra desenmascarando ante la autoridad al propagador de bulos'.
'Existe el proyecto de invitar a los trabajadores a volar, por turnos, en trimotores de los que intervinieron en la Cruzada, para que se familiaricen con el paisaje de Espana'.
'Se ha reanudado la fabricacion de papel de fumar en las fabricas de Alcoy'.
'El Fuhrer ha dicho: Si el mundo estuviera lleno de demonios, los venceriamos'.
Por fin Ignacio obtuvo la licencia. Colgo definitivamente el uniforme. En el ultimo viaje que hizo a Perpinan busco a Canela por todas partes sin dar con ella. Se trajo para Espana, como siempre, un monton de cartas que le entregaron los exiliados, al objeto de que las echara en el buzon de Figueras, sorteando con ello la censura. Ignacio cumplio su promesa y, como en anteriores ocasiones, al hacerlo le parecio que llevaba a cabo una obra humanitaria.
En Figueras se despidio de Nati y de las demas mecanografas, obsequiandolas con cajas de bombones, y estrecho la mano del coronel Triguero. Este, que le habia tomado afecto, le dijo:
– ?Apuesto a que cuando seas abogado defenderas a los pobres!
– No lo se, mi coronel… Es pronto para hablar de eso.
– Te molestaba la vida militar, ?verdad?
– Pues, si… No puedo negarlo.
– ?Bah! Tambien tiene sus ventajillas…
– No lo dudo.
– ?Bien! Dale recuerdos al Gobernador…
– Asi lo hare.
– Buena suerte, muchacho.
Ultimo viaje de Ignacio, de Figueras a Gerona, en el tren renqueante de la frontera. Llegada a casa, felicitaciones, ?ducha! Al ducharse, le parecio que se desembarazaba de una vez para siempre de los esquis, del fusil y de aquellos soldados aragoneses que se pasaron la guerra hablando de mujeres y de vacas. Se presento al Gobernador… pero no para transmitirle los saludos del coronel Triguero, sino para darle cuenta de su nueva situacion.
– Muchas gracias, camarada Davila. En realidad, estos meses han sido de descanso, gracias a ti.
– ?Huy! No te hagas ilusiones. Ahora tendras que trabajar de firme.
– Si, es verdad.
Trabajar de firme habia de consistir principalmente en prepararse para los examenes de junio. Faltaban cuatro meses escasos. Ignacio sabia que dichos examenes serian tambien 'patrioticos', pero no en el grado en que lo fueron los de octubre. Asi, pues, era preciso estudiar… Pero, ademas, necesitaba ganar dinero. ?Donde? ?En Sindicatos? ?En la oficina de Ex Combatientes? ?En la agencia de la Torre de Babel…?
El conflicto se le resolvio por si solo y de la mejor manera. Manolo le propuso: '?Por que, en esos meses que faltan, no te vienes ya a mi despacho? Solo por las mananas y cobrando una pequena remuneracion. Despues de junio, ya con el titulo en el bolsillo, te impondre la placa de pasante y estudiaremos las condiciones definitivas'.
?Albricias! Ignacio no supo que decir. Estrecho con fuerza la mano de Manolo.
– No sabes lo que eso significa para mi. ?Muchas gracias!
Por su parte, el profesor Civil se avino a darle dos horas diarias de clase, de siete a nueve de la noche - Mateo, absorbido por la Falange, renuncio hasta nuevo aviso-, y el resto del tiempo podria dedicarlo a estudiar.
Cabe decir que la buena voluntad del viejo profesor y de Manolo lo ayudaron muchisimo en la ardua tarea de adaptar su animo a la vida civil… Porque el cambio no era facil. Instalarse de nuevo en el piso de la Rambla lo desconcerto y, sobre todo, cargo sus espaldas con una gran responsabilidad. En efecto, ahora no podria ya achacar sus caprichos, los espasmos de su caracter, al hecho de estar movilizado. Ahora el futuro dependia de el, de su comportamiento y de su sentido del deber. Dependia de el aprobar; corresponder a la confianza que le habia otorgado Manolo; y modernizar un dia la oscura cocina en que su madre se quemaba las pestanas.
Todo salio a pedir de boca. El profesor Civil, que cuando daba clases se sentia rejuvenecer, se tomo con tal entusiasmo la tarea de ensenar a Ignacio, que este se contagio. Contagio que buena falta le hacia, dado que el muchacho, como era de suponer, habia olvidado por completo el poco Derecho aprendido antes de la guerra. Por fortuna, el puso de su parte la mejor voluntad. Habia perdido el habito de los libros; pero se sentia fuerte, conseguia concentrarse y no le importaba, esta vez, de verdad, tener la luz encendida hasta las tantas. El calendario era un reto -junio estaba alli mismo-, pero en casa todos le decian: 'Aprobaras. No te quepa duda. Aprobaras'.
Tocante al despacho de Manolo, habia de constituir para el un estimulo todavia mayor. No solo porque entre sus paredes empezo a familiarizarse con el lexico de la profesion, sino porque le dio ocasion de comprobar que esta le gustaba. Ah, si, los 'casos' con que Manolo se las habia a diario, y que por supuesto no se referian solo a multas y a desahucios, despertaron su curiosidad. Ignacio se dijo a si mismo que el esfuerzo compensaba. Diose cuenta de que ser abogado era un poco ser medico y confesor; siempre y cuando se obrase con recta intencion. Porque cada pleito era un enigma y cada cliente una intimidad que se abria. Por otra parte, ?que buen estilo tenia Manolo! Manolo aplicaba a la abogacia su sentido de alegria y riesgo, compatible, por lo demas, con la minuciosidad, y ello le daba resultados sorprendentes. Por si fuera poco, en el despacho habia, en calidad de ayudante, un vejete que se sabia de memoria los aridos volumenes del Aranzadi y que era un ejemplo a imitar. Este vejete, llamado Nicolas, le decia siempre que los sumarios disciplinaban la mente, porque no solo obligaban a alinear -y a valorizar- los datos, ?sino a tomar en ultima instancia una decision! Tomar una decision… ?No era este el supremo objetivo que Ignacio debia proponerse? Asi lo creia Esther, quien cada manana, con tenacidad digna de encomio, entraba sonriendo en el despacho a saludar a Ignacio para preguntarle si le apetecia una taza de cafe y para repetirle incansablemente, al igual que en el piso de la Rambla: 'Aprobaras'.
Ignacio, sensible a esas manifestaciones de afecto, afronto con noble impetu la nueva etapa que se abria ante su vida. A veces, claro, se descorazonaba, pues algo superior a el le roia por dentro, manteniendolo pese a todo en un estado de perpetua incertidumbre. ?Ay, su empeno de razonar lo de por si irrazonable! ?No seria un francotirador, un ente solitario y marginal, puesto que era incapaz de entusiasmarse por una determinada organizacion? Poseia el carnet de Falange, pero no asistia a ningun acto. No se sentia a gusto en las Congregaciones Marianas, pese a la seduccion personal del padre Forteza. La Accion Catolica se le antojaba empirica, sosa. ?No le gustaba el futbol! ?Que le ocurria? Por suerte, el doctor Chaos, a quien conocio en casa de Manolo con motivo de redactar este los estatutos de la Clinica Chaos, le dijo algo que le animo: 'No te apures, muchacho. Tu inconformismo demuestra una cosa: que quieres ser tu y no otro, que no naciste para formar parte del rebano'.
Lo malo era que las dudas de Ignacio no se detenian en lo meramente especulativo, sino que afectaban al mismo tiempo a lo vital: por ejemplo, a sus relaciones con Marta… Y eso si que era doloroso de veras. ?Era preciso resolver aquello en seguida y de una vez! Pero ?como? Ignacio habia llegado de Figueras con la mejor de las intenciones, aupado ademas porque Marta oponia menos resistencia que antes a la tumultuosa naturaleza del muchacho. ?Pero estaba escrito que la politica iba a interponerse una vez mas! En efecto, precisamente por aquellas fechas la chica se ausento de Gerona, rumbo a Madrid, para seguir en la capital de Espana unos cursillos de la Seccion Femenina que iban a durar dos o tres semanas. Al parecer, las delegadas provinciales debian recibir instrucciones para su futura labor, conocerse mejor entre si y visitar varios 'lugares patrioticos'. Ignacio no tenia nada en contra de esas frecuentes escapadas de Marta. Pero en esta ocasion le invadio mas que nunca el temor de que su novia, por culpa de las cinco flechas, no llegara jamas a pertenecerle por entero. La madre de Marta se
