Tampoco lo olvidaria Manuel. La barca se llamaba Clementina y se fueron lejos, muy lejos, casi tocando el horizonte… En una noche de luna llena. Ambrosio, el patron, a veces le deslumbraba con los focos y se reia. Manuel pensaba en el lago de Galilea y en que los discipulos de Cristo fueron, en su mayoria, pescadores. Aquello le llenaba el alma de una dulzura insondable. Claro que Ambrosio no descuidaba su negocio y llenaron las redes de lucecitas de plata, cuya agonia a Manuel le dio pena. 'Asi que tu los devolverias al mar, verdad?'. 'Yo, si'. 'Y mi familia, que? A comer piedras?'. Manolo pensaba: 'Me gustaria ponerle unas inyecciones a Ambrosio y que este devolviera al mar las lucecitas de plata…'

El muchacho advirtio que Ana Maria e Ignacio vivian muy unidos. A veces, el matrimonio hablaba de la guerra. 'Terribles bombardeos contra ciudades japonesas'. Y Nagasaki, pues? 'Von Ribbentrop ha sido detenido. Vivia, bajo nombre falso, en una pension de Hamburgo'. Quien era Von Ribbentrop? 'Miles de checos huian de su pais, ante el avance ruso, para conectar con los aliados'. Ah, los rusos! Era verdad que a raiz de la guerra perseguian menos la religion? 'En las calles de Utrecht se vendia una canasta de fresas por cinco pitillos'. Esto Manuel lo comprendio muy bien. Eloy le habia invitado a fumar a escondidas y le gusto mucho. Le gusto mas que las fresas.

Cuando Ignacio trabajaba en Gerona y Ana Maria se quedaba en San Feliu de Guixols a solas con Manuel, la veia estudiar la guitarra -la oia-, con una tenacidad digna de elogio. Y enfrascarse en los manuales de ingles y aleman. Perdia poco tiempo. Lo necesario para banarse y tomar un poco el sol. Por cierto, que a Manuel no lo traumatizaba en absoluto ver en banador el cuerpo de una mujer. A Ignacio, esto se le antojaba raro… Pero Ana Maria le salio al paso. 'Le he observado. Es completamente normal… Simplemente, es seminarista y se acabo. Hay hombres y mujeres con vocacion de celibes no es eso?'. 'Claro que si!'. 'Pues duerme tranquilo, y no veas al doctor Chaos por todas partes'.

Ignacio y Ana Maria amaban mucho San Feliu de Guixols. No podian olvidar que alli se conocieron, gracias a un balon azul… Que Ignacio se colaba nadando hacia la 'zona de pago' y que huia como un ladronzuelo cuando se acercaba don Rosendo Sarro. Las excursiones que habian hecho por la montana de San Telmo… En que piedras habrian grabado sus nombres y un corazon? Inutil buscarlas. Por otra parte, ahora podian grabarlos lo mismo en la alcoba, que en el mar, que en la cabeza rapada de Manuel. El mundo era suyo… En espera de las noticias que les diera el doctor Morell.

CAPITULO XXIX

LIQUIDADA LA GUERRA EN EUROPA todas las miradas se dirigian al Japon. El general Sanchez Bravo fue quien trascribio los calculos hechos por los aliados de que la toma de aquel Imperio les costaria a los atacantes la cifra de 500.000 muertos. Los americanos no podian aceptar semejante holocausto, sobre todo teniendo en cuenta que el triunfo sobre Alemania les habia costado 200000 victimas y que la primera guerra mundial se saldo para ellos con 53.000 muertos.

La capitulacion de Alemania habia sido recibida en el Japon con frialdad: una prueba mas de la debilidad de los occidentales. Ochenta millones de japoneses estaban dispuestos a defender sus territorios. Tenian a su favor los accidentes geograficos, las innumerables islas… y los kamikaze.

Esta palabra habia intrigado siempre al camarada Montaraz, quien acababa de recibir con disgusto la carta del consul Paul Gunther, enviada desde Lisboa, anunciandole su evasion. Se disponia a comunicarlo a los mandos superiores cuando recibio una llamada telefonica de la embajada de Madrid: enviarian muy pronto un sustituto. Entretanto, los ayudantes de Paul Gunther habian envenenado a sus dos perros picardos, pues 'era un capricho exclusivo del consul'.

En los libros de historia de la biblioteca del casino el camarada Montaraz hallo la explicacion de la palabra kamikaze, que tanta importancia iba teniendo en la lucha en el Extremo Oriente. Se trataba de un viento divino que, segun los japoneses del siglo XIIl, protegian el suelo patrio de los invasores mongolicos. Un nieto de Gengis Khan, llamado Kubilai, en 1281 quiso anexionar el Japon a su inmenso reino. Los tifones lo impidieron: el viento kamikaze. Desde entonces tomaron este nombre los japoneses dispuestos a morir para defender su patria.

El general Sanchez Bravo, agarrandose a una ultima oportunidad, dijo: 'Los americanos aprenden esta palabra en sus propias carnes'. Era verdad. Los americanos bombardeaban constantemente Tokio, la fragilidad de cuyas construcciones -en su mayoria, de madera- facilitaban su tarea. La multitud se lanzaba a la calle y perecia abrasada. Se iba conquistando la periferia del archipielago; pero los kamikaze estaban ahi, no solo con sus aviones sino con sus lanchas torpederas. Cuando los americanos desembarcaron por sorpresa en Okinawa, los kamikaze convirtieron en chatarra el portaaviones Franklin y averiaron seriamente otros dos: el Wasp y el Yorktown.

Los voluntarios kamikaze se contaban por millares, incluso entre los estudiantes de bachillerato. Mil quinientos muchachos y seiscientas muchachas encabezaron la lista de suicidas, que en dias sucesivos se multiplicaron por diez. Las perdidas americanas se elevaron en pocas jornadas a siete mil muertos entre los combatientes terrestres y a cinco mil desaparecidos en el mar. Desaparecidos en el mar! Esto impresionaba especialmente al general Sanchez Bravo y al camarada Montaraz, quienes le tenian un miedo al agua comparable al de Hitler y que los situaba en la cota opuesta a la de Ignacio, Ana Maria y Manuel Alvear.

Varios generales japoneses, viendo, pese a todo, perdida la lucha, se hicieron el harakiri. Cho redacto este epitafio: 'Chi Igum, teniente general del ejercito imperial. Edad, 51 anos. Muero sin pena, sin miedo, sin verguenza y sin deudas'. Pero otros muchos jefes, oficiales y soldados estaban dispuestos a combatir hasta el fin.

De ahi que, el 6 de mayo, Churchill sugiriera a Truman la celebracion de otra conferencia de los tres grandes parecida a la de Yalta. La reunion tuvo lugar en Potsdam y una vez mas Stalin salio vencedor. Churchill, en efecto, se hallaba cansado y Truman se revelo tan ingenuo como Roosevelt, pese a haber comunicado a Stalin que los Estados Unidos podian contar con la bomba atomica, lo que no parecio impresionar demasiado al prohombre de la URSS. 'Espero -respondio este- que se serviran ustedes de esa bomba contra el Japon'.

El triunfo sovietico en la conferencia de Potsdam fue total. Sello la division de Europa, descuartizo Alemania entre el mundo libre y el mundo comunista y perpetuo inesperadamente la presencia de las tropas americanas en Europa. Su peripecia mas espectacular fue la desaparicion de Churchill, quien en su pais perdio las elecciones, siendo sustituido en la propia conferencia por mister Atlee.

Pese a los kamikazes y a sus efectos mortiferos, pronto las cinco grandes ciudades japonesas -Tokio, Osaka, Nagoya, Koba y Yokohama- cayeron destruidas en un cincuenta por ciento, incluidos los principales objetivos industriales. Simultaneamente, la flota maritima nipona habia quedado fuera de combate: hundidos los acorazados Ise, Haruma y Huiga; los portaaviones Amagi, Katsuragi y Ruhiyo; los cruceros; las lanchas torpederas, etcetera.

Truman entrego una nota al Departamento de Estado japones proponiendole deponer las armas. El gobierno imperial decidio 'ignorar' el ultimatum de Truman. 'Somos ochenta millones. No podran matar a ochenta millones de japoneses. Por lo tanto, Japon es invencible'.

Amanecer, por orden del camarada Montaraz, y ante el asombro de Nunez Maza, publico estas noticias. Ignacio comento: 'Clasico estoicismo oriental. El viento divino les protegera…' Ana Maria no daba credito a lo que leian sus ojos y Maria Fernanda, siempre con el pensamiento puesto en don Juan, le decia a Cariota: 'A veces, Franco me recuerda al emperador nipon. Esta acorralado, pero no cede. O cree en su baraka o en el brazo incorrupto de santa Teresa de Jesus'.

El camarada Montaraz y Mateo daban vueltas y mas vueltas a la situacion. Iban enterandose de que a Caldas de Malavella llegaban periodicamente el motorista y una furgoneta: nada podian hacer. Llego el consul sustituto, Mark Steinderk, mas bajito que Paul Gunther, pero igualmente soberbio. Le invitaron a cenar y repitio el consabido sonsonete: 'El comunismo ha vencido. Las democracias, maldita sea!, nos han dejado en la estacada'.

Mateo escuchaba a menudo Radio Espana Independiente, emisora de Moscu. Pilar le aconsejaba que no lo hiciera, pues al reconocer la voz de Cosme Vila se ponia nervioso. Pero el replicaba: 'Lo malo es que no tienen necesidad de mentir. Casi todo lo que sueltan es verdad'.

Marta vivia una etapa contradictoria. Contaba con un asidero inexistente medio ano antes: Angel. El muchacho ya no se limitaba a mirarla 'de un modo particular'. Se hacia el encontradizo. Mas aun: la cortejaba. Ella, recordando lo ocurrido con Ignacio, se colocaba a la defensiva; pero sus 'hermanos' Jose Luis y Gracia Andujar la

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