Mejico, 20 de julio de 1942.
Querido Ignacio:
Felicidades por estar practicando ya la carrera que en buena hora escogiste. Estamos seguros de que triunfaras, porque de ti no se puede esperar otra cosa. Por fin hemos sabido el nombre de tu novia: Ana Maria. Un nombre que, segun Olga, que ha empezado a escribir versos, huele a rosas. Para cuando la boda? Avisanos con tiempo, que hemos pensado ya el regalo que te queremos enviar, gracias al cual podras presumir de conocer a fondo la ruta de los conquistadores.
Nosotros estamos muy bien, dandole a la editorial. No te olvides de ir mandandonos algun numero de ' La Codorniz', que es absolutamente lo contrario de Amanecer. Ese don Venerando que se han inventado los humoristas espanoles es de aupa. Los colaboradores de ' La Codorniz' pueden perfectamente parangonarse con Mark Twain, en cuyo ultimo libro que acabo de leer dice que ha visto todos los paises que ha querido ver excepto el cielo y el infierno, y que de momento solo siente una muy vaga curiosidad para conocer uno de estos.
En estos dias no sabria decir si el curso de la guerra nos une o nos separa. Todo esta en el aire (y tambien en el mar). En Mejico hay una guerra cotidiana, por la facilidad con que la gente saca la pistola; pero al margen de esto, ya lo sabeis. Es un pais para vivir, que acoge a todo el mundo con los brazos abiertos.
Nos gustaria recibir fotografias recientes de vosotros. Pensar, Ignacio, que tus padres ya son abuelos! Sobre todo, una fotografia del bebe, que ya sabemos que tambien se llama Cesar.
Nos enteramos de que murio el poeta Miguel Hernandez. Es una lastima. Treinta y un anos! Todavia recordamos aquellos versos suyos: 'Me llamo barro, aunque Miguel me llame. Barro es mi profesion y mi destino'.
Anda, Ignacio. Entre pleito y pleito, una carlita para esta pareja de maestros, convertidos ahora en editores de pedagogia. Por cierto, que ha sido de aquel primo tuyo anarquista, Jose Alvear? Salvo el pellejo?
Un abrazo para todos, David y Olga. Senas: Avenida de las Americas, 1174, Mejico, D.F.
Paris, 22 de julio de 1942.
Queridos tios y primos:
Aqui sigo, en Paris, con la Nati de mis entranas, que sigue tocandome las castanuelas. Ese Petain de los diablos queria enviarme a trabajar a Alemania pero le dije que nones. Estariamos buenos! En Alemania no hay Moulin Rouge ni camembert. Los que se fueron estan que trinan. Que esperaban? Que les dieran vodka y caviar de Leningrado?
Ese babieca de Antonio Casal, con sus quejios socialistas y su sordera, me tiene frito. Y para colmo, ha prenado otra vez a su mujer! Para que veais que en todas partes cuecen lo que yo me se. Y Gorki, no digamos. Se pasa el dia acariciando su ulcera de estomago y a su pastelera, Mady. De vez en cuando oye a Cosme Vila que habla por Radio Moscu. El muy tunante! Pico de oro, como la Pasionaria, pero dejando a todo quisqui tirado en mitad de la calle.
Prefiero no hablaros de las francesitas, que se acuestan con los alemanes dos veces cada noche. Aqui todo el mundo es colaboracionista, empezando por De Gaulle y terminando por la madre que los pario. Me di un garbeo por la Linea Maginot. A menda, que no soy general, me dan aquello y no entra ni Dios.
Se que Pilar se ha casado con un fascista. Bien! El fascismo esta de moda y a lo mejor hace saltar la Banca. Yo he llegado a una conclusion, y se lo digo a Canela siempre que la encuentro en los desfiles de modelos, y que Ignacio deberia conocer: ducharse todos los dias y afeitarse con champan. Y luchar contra el estrenimiento, que segun me contais le esta haciendo la santisima a tio Matias! Por que se llamara santisima? Con santa va que chuta no creeis? Por cierto, que aqui hay urinarios publicos en todas partes, redondos, y que son el lugar donde se citan los maricones.
Bien, vale por hoy. Continuo en las mismas senas: 74 Avenue de Villiers, Paris, XVII. Me preguntais si he aprendido frances. Aqui, si sabes decir pardon y rouge, puedes ir por todas partes. En todo lo demas me entiendo a base de cortes de manga.
Vuestro siempre, Jose.
CAPITULO X
EL DOCTOR CHAOS obro con Mateo una especie de milagro. Solita tuvo razon: 'Si no te cura el doctor Chaos no te curara nadie'. El muchacho ya podia andar sin ayuda de ningun aparato ortopedico, aunque, debido a la cadera rigida, balanceaba un poco la pierna izquierda. Total, una cojera perfectamente soportable, a la que ciertamente todo el mundo se acostumbraria, excepto, quiza, Pilar. Mateo ya en el piso, primero salio a dar unas vueltas por la plaza de la Estacion y un buen dia de agosto -habian pasado tres meses desde que la bala le perforo la carne- se fue a la Rambla, acompanado por Miguel Rossello, y tomo posesion, en un vetusto caseron de la calle Ciudadanos, de la Jefatura Local de Falange y de la Delegacion Provincial del Frente de Juventudes. En el local montaban la guardia dos cadetes, que al verle levantaron el brazo con perfecta precision. El los saludo carinosamente. En el despacho, un retrato de Franco, otro de Jose Antonio, otro de Hitler y otro de Mussolini. Dos telefonos. Un ramo de flores. Y el camarada Montaraz esperandole para darle posesion del mando.
Poco a poco llego el resto de las jerarquias locales, desde el delegado de Sindicatos, Jesus Revilla, hasta el comisario de policia, don Eusebio Ferrandiz. Tambien estaban Marta, Chelo Rossello y Gracia Andujar, esta euforica porque el grupo de Coros y Danzas que ella capitaneaba acababa de regresar de Madrid nada menos que con el primer premio, al que optaron todas las demas provincias espanolas. Marta se habia alegrado indeciblemente y el propio Arrese le habia felicitado, diciendole: 'Verdaderamente, tal vez la Seccion Femenina sea la institucion que con mas meritos puede hablar de la patria, el pan y la justicia'.
Mateo, mientras duro el discurso, breve, del camarada Montaraz, hizo de tripas corazon. Le dolia la Jefatura Provincial de Falange que habia dejado, por orden superior, pero la tarea que habia realizado con el Frente de Juventudes no se la quitaba nadie, y a buen seguro que en esa direccion podria ocupar gran parte de sus energias. Por otro lado, el general Munoz Grandes habia dado en el clavo al decir que 'habia que repartir la gloria y el riesgo'. Tal vez en el proximo reparto le tocara un cargo en consonancia con su fidelidad y su capacidad organizativa.
No tuvo necesidad Mateo de soltar una gran parrafada. Su sola presencia, con la Cruz de Hierro y la Y de plata, inspiraba respeto. Al verle a el, los demas pensaban en la inmensidad de Rusia y en los campos de nieve salpicados de cadaveres. Fue la suya una intervencion muy escueta, en la que juro estar al servicio de Franco y de la Falange dondequiera que le mandasen. Su padre, don Emilio Santos, cada vez que fue a la clinica a verle intento explicarle que las cosas no andaban bien, que Espana se estaba convirtiendo en un pais oligarquico montado sobre una masa que se las veia y deseaba para sobrevivir. Mateo no queria escuchar quejas de ninguna clase. Sabia muy poco de Arrese y muy poco de Serrano Suner, a quien los aliados llamaban el 'ministro del Eje' y Hitler 'el cura del Regimen, al servicio de la Iglesia '. Solo confiaba en Nunez Maza, que le habia prometido tenerle al corriente de la verdad de la situacion.
Antes de terminar el acto el camarada Montaraz, con la sonrisa en los labios, lo nombro tambien jefe de la Delegacion de Ex Combatientes, en sustitucion de Jorge de Batlle, quien se interesaba mayormente por la presidencia de Accion Catolica. Se canto Cara al sol y se dieron los gritos de rigor. Luego todo el mundo se fue, excepto el propio Mateo, varios cadetes y un par de mecanografas. Una de ellas se llamaba Loli y la otra, Alejandra. Loli sufria de urticaria, como la Voz de Alerta, lo que la traia a mal traer y la acomplejaba; la otra, en cambio, Alejandra, era una belleza, acaso un tanto procaz, que despedia femineidad por todos los poros al tiempo que era una eficiente taquigrafa, que al tomar notas juntaba las piernas como Silvia, la manicura, y cuyo padre viajaba por la provincia cosmeticos y productos de perfumeria. Mateo, al cabo de un rato les dijo a las dos: 'Ya podeis iros. Hasta manana… Desearia estar solo'. A Loli y Alejandra casi les dolio, pero se fueron. Entonces Mateo les dijo a los cadetes: 'Un par de vosotros que se quede ahi fuera y que no entre nadie'. Y al propio tiempo desconecto el telefono.
Y efectivamente, se quedo solo. Y despues de dar, renqueante, un par de vueltas por el despacho y mirar los retratos de Hitler y de Mussolini se sento y encendio un pitillo con un mechero de yesca que le habia robado a un
