le enseno un crucifijo. 'Lo llevamos siempre. Y lo apretamos con la mano cuando nos asalta alguna tentacion y tambien cuando nos proponemos hacer el bien… Porque, nosotros, por nuestra cuenta, somos incapaces de lograr nada. Todo depende de la accion mediadora de Cristo'.
Tambien le desconcerto que, con el tiempo que Agustin Lago llevaba en Gerona no hubiera 'fichado' a nadie mas. Agustin Lago le repitio que ello no era facil y que la Obra no tenia prisa. En Barcelona se habia abierto brecha entre algunas familias pudientes y entre el minoritario mundo intelectual. El mismo habia recibido varias visitas de un arquitecto llamado Carlos Godo, que habia hecho los votos monasticos. Tambien habia entrado en la Obra el filosofo hispano hindu Raimundo Paniker. Tocante a Madrid, feudo del fundador, estaban trabajando en el Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, en el Ministerio de Educacion, etc., y un tal Alvarez del Portillo se perfilaba como futuro secretario general.
Sebastian intuyo que 'aquello' le convendria -lo mismo que estudiar magisterio-, pero necesitaba conocer muchos mas detalles, dado que aquella Pia Union guardaba grandes semejanzas con cualquier otra fundacion religiosa. El padre Forteza le habia dicho: 'Diriase que quieren suplantarnos, partiendo de la base de que los jesuitas hemos perdido el norte… Se van a dar con un canto en los dientes'. Por su parte, mosen Alberto le informo de que las obligaciones cotidianas de cualquier miembro de la Obra eran durisimas, hasta el extremo de que el suponia que el Papa pondria coto a su expansion. El mismo habia tenido un incidente desagradable con un tal Carlos Godo, a quien dijo que la Obra, por sus secretos y sus ritos de iniciacion, se parecia un poco a una francmasoneria blanca. Carlos Godo se puso en guardia y espeto: 'Eso es tanto como si me dijera que mi madre es una puta renombrada!'.
Sebastian Estrada era introvertido. No le gustaba la improvisacion. Posiblemente ello lo habia aprendido en el mar. Por de pronto, nadie discutia ni tanto asi la ejemplar personalidad de Agustin Lago y su eficacia al frente de la Primera Ensenanza. 'Por sus obras les conocereis'. Sebastian intuia que el Opus Dei se presentaba como una revolucion en el seno de la propia Iglesia y las opiniones de sus adversarios podian muy bien ser fruto de los cejos o del temor.
La propia postura de su hermano, Alfonso, lo alerto. Al contagie su entrevista con Agustin Lago, Alfonso, que tocaba el piano y era rumboso de caracter, se sento en el taburete y ataco la Marcha funebre. 'Hay congregantes e incluso jesuitas, muertos de miedo, es verdad. Yo, por supuesto, soy partidario de las formulas clasicas y tengo un librito mucho mas practico que Camino: los Evangelios. Alli no se habla ni de la 'santa desverguenza', ni de la 'santa coaccion', ni se dice: Tu obediencia debe ser muda. Esa lengua! Yo quiero obedecer en voz alta, como hace el padre Forteza'.
Sebastian tuvo un momento de decaimiento. Hacia poco que habia dejado la mar, y se enfrentaba con unas complejidades que no tenian nada que ver ni con el contrabando ni con los navy-certs. No sabia si aborrecer o venerar ese librito, Camino, que le dio el capitan. No sabia si Agustin Lago, al darle largas, en el fondo no se habia sentido superior. Por que no le invito, de buenas a primeras, a ir a Madrid a conocer a monsenor Escriva? Hablo de este mucho mas que de Cristo. Lo tenia en un pedestal. Le enseno una fotografia suya -la llevaba junto a una estampa de la Virgen- y la mano le temblaba. En dicha fotografia, eso si, se veia a un sacerdote de cara recia, de mirada inquisidora, que arrastraria sin duda a los debiles y acaso tambien a los fuertes. Su hermano le habia dicho: 'El dia que vea que monsenor Escriva no menosprecia a las mujeres y que uno de sus sacerdotes se hace sacerdote-obrero, aquel dia cambiare de opinion'. 'Por descontado -anadio-, preparate a dormir sobre tablas y a entregarle a la Obra la totalidad de la herencia que has recibido'.
– Pero, que estas diciendo?
– Lo que oyes…-Alfonso volvio a tocar al piano la Marcha funebre-. Intelectuales, dirigentes y banqueros, te das cuenta?
Sebastian se acordo de que el tenia una guitarra… Pero el tono de voz de su hermano no acabo de gustarle y se olvido de ella y se encerro en su cuarto. Si por lo menos llevara en el bolsillo un crucifijo para poderlo apretar!
La vida continuaba en la ciudad. Llovia a mares y todo el mundo temia una de las clasicas inundaciones con que de tarde en tarde el cielo obsequiaba a los gerundenses. El camarada Montaraz, que no estaba acostumbrado a ello, alerto a los bomberos, que tenian su hangar junto al matadero municipal. Los duenos de los establecimientos se prepararon para tapiar en lo posible, utilizando ladrillos, la puerta de entrada. Lo que sorprendio al gobernador fue que la parte de mayor peligro de la ciudad, el barrio de Pedret y la calle de la Barca, fuese aquella cuyas gentes eran las que con mayor estoicismo contemplaban el agua que iba cayendo. Solo el patron del Cocodrilo tomo sus medidas, como de costumbre. Le robaban en el bar, pero el no se inmutaba. 'Pobrecitos. No tienen donde caerse muertos. Lo que me roban van a empenarlo al Monte de Piedad'. El gobernador prometio hacer un viaje a Madrid para evitar aquel periodico riesgo. 'Si de algo puede envanecerse Franco es de su politica de embalses, aunque en Madrid, y ello me parece bien, a causa de esto le llaman el hombre rana. Voy a ver si nos construye un embalse como Dios manda'. Y ordeno a su hijo, Angel, que sacara el mayor numero posible de fotografias de la inminente inundacion.
Por suerte, la cosa no paso a mayores, como en 1933. Dejo de llover en el momento oportuno y el Ter pudo absorber perfectamente el temible caudal del Onar. Solo la Dehesa quedo convertida en lago. Desde el ventanal de los Alvear, el agua que bajaba con impetu arrastrando toda clase de utensilios, troncos de arbol, munecas y chatarra, ofrecia un aspecto impresionante. 'Ahi va!', grito Eloy, con la nariz pegada a los cristales. 'Nos hemos salvado de milagro -comento Matias-. Y agua no va a faltar… Ademas, habremos dicho al frio adios muy buenas, hasta nuevo aviso'.
Rogelio, en la cafeteria Espana, en la Rambla, respiro. Cuando advirtio el panico de sus vecinos no sabia que hacer. Miguel Rossello le ayudo personalmente a tapiar la puerta; pasado el susto, Rogelio derribo los ladrillos con unos cuantos martillazos y colgo en el cristal un letrero que decia: 'Se sirve cafe pasado por agua'.
La cafeteria Espana era un exito. La gente entraba y salia sin cesar. Rogelio escuchaba. 'Menudo palco de observacion!', habia comentado el comisario Dieguez. A Rogelio le gustaba el chismorreo y algunos de sus clientes habian empezado a hablar sin temor. Muchos aludian a la BBC, emisora que, a pesar de las 'programadas' interferencias, a menudo podia oirse con claridad. Por ella se enteraron de que la marcha de la guerra daba, en efecto, la impresion de ser desfavorable al Eje, y Rogelio se indignaba ante la sonrisita que muchos le dedicaban, sin duda por saberle ex divisionario. Uno de los clientes mas asiduos era el librero Jaime, quien no solo se tomaba muchos cafes-malta al cabo del dia, sino que, segun Rogelio, vendia por dos pesetas las copias de los partes de la BBC que publicaba la embajada britanica y que Facundo, dos veces por semana, iba a recoger al hotel del Centro, donde se hospedaba mister Collins.
Otro de los clientes era el padre Forteza, quien siempre entraba alli con dos o tres jovenes catecumenos. El obispo le habia llamado la atencion, pero el habia contestado: 'En el Nuevo Testamento no hay una sola palabra en contra de las cafeterias situadas en lugar centrico. En cambio, si hay una alusion al ojo de la cerradura por la que deberan pasar los ricos para entrar en el cielo'.
Clientes de postin para Rogelio eran los hermanos Costa, quienes continuaban repartiendo 'pedrea' por la ciudad. No solo le daban a Rogelio propinas regias, sino que financiaban el club gerundense de hockey sobre ruedas, que aquel ano habia quedado campeon de Espana. 'Sabe usted bailar el swing?'. Ritmo nuevo. Los Costa organizaron un concurso en la pista anexa al estadio de Vista Alegre, con un premio de mil quinientas pesetas. Lo gano Rogelio junto con una extrana jovencita, que nadie sabia quien era, muy bella, que llevaba cola de caballo anudada con un lacito azul. Rogelio, pese a sus ideas, estaba encantado con los hermanos Costa, entre otras razones porque jamas se metian en politica. Iban a lo suyo, conac de marca -Rogelio sabia donde encontrarlo- y que Dios repartiera suerte.
Otros clientes, estos de facil comprension, eran los ex divisionarios como Rogelio, empezando por Cacerola. Por causas diversas, cada uno de ellos era un reclamo para la cafeteria Espana. Leon Izquierdo, quien a la sazon, y de hecho, por enfermedad de Ricardo Montero, ejercia de 'jefe' en la Biblioteca Municipal, se habia ya proclamado campeon de billar en la confrontacion que se celebro en el casino de los senores. La expectacion fue enorme. Lo organizo la Falange, es decir, Mateo. La final la jugaron Leon Izquierdo y el capitan Sanchez Bravo. Este fue buen perdedor, deportivo; Leon Izquierdo, mal hablado, hacia que las bolas le obedecieran a base de llamarlas cabronas, hijas de la gran perra y lindezas por el estilo.
Pedro Ibanez tampoco habia perdido el tiempo. Bien alimentado, por estar en Abastos, con una gran cantidad
