de palillos que adquirio, y muchas horas de paciencia, reprodujo la catedral y la iglesia de San Felix con asombrosa precision. Sobre todo los campanarios, eran un modelo de bien hacer. Las dos joyas fueron expuestas en el Museo Diocesano, pues mosen Alberto no dejo escapar tamana oportunidad. Pedro Ibanez, leporino, muy alto y delgado como un alfil, estaba absolutamente satisfecho, pues por fin habia conseguido, a traves de la embajada y del Responsable, conocer el paradero de sus padres en Venezuela. Su padre le escribio de puno y letra diciendole que continuaban luchando por la causa – la America Hispana era campo propicio- y que se ganaba muy bien la vida vendiendo juguetes para los ninos. 'Seguro que aqui hay mas juguetes que en Madrid -le decia-. Deberias venirte y echarme una mano'. Pedro Ibanez le contesto que el era falangista y que por eso el anarquismo le sonaba a falsa moneda que de mano en mano va.

Evaristo Rojas, sevillano, continuaba de empleado administrativo en la Delegacion de Obras Publicas, donde el porvenir de Espana, gracias a la reconstruccion, se veia con mayor optimismo. Llego a conocer uno por uno a todos los torreros de la costa, puesto que el, en Pagaduria, era quien mensualmente cuidaba de hacerles efectivos los sueldos. 'Resistis la soledad?'. 'Perfectamente…' 'Y en dias de temporal, cuando las olas embisten, cuando la mar se pone brava?'. 'No hay opera que se le pueda comparar'. Evaristo coleccionaba relojes de bolsillo antiguos, con tapa movil. Se trajo de Rusia media docena y consiguio que Rogelio en la cafeteria Espana colgara un letrerito: 'Compro relojes de bolsillo antiguos, compro'. Hizo buenas migas con un anticuario que habia hecho una fortuna comprando y vendiendo tallas mas o menos autenticas requisadas en las iglesias durante la guerra civil. Se llamaba Benjamin Pujadas y de vez en cuando llamaba a Evaristo para ensenarle la ultima pieza, el ultimo reloj, que hubiera cazado. Los habia con musiquilla, como el del padre Forteza y sin musiquilla. Los habia con la esfera azul, o blanca, o dorada. Los habia con cifras romanas y las agujas temblorosas. En los relojes se le iba media paga y los tenia colgados en su cuarto, como el gobernador tenia los suyos, de pared, colocados en varias estancias del Gobierno Civil. Los que se trajo de Rusia eran sus preferidos, puesto que estaban tenidos de recuerdos y de sangre: los habia requisado al enemigo, que lo mismo podian ser esquiadores siberianos como oriundos de Georgia, donde habia nacido Stalin.

Sin embargo, el mas popular y conocido de la fonda Imperio era, como no!, Cacerola. Tambien en su labor de conserje en Sindicatos se habia percatado de que las cosas no andaban, ni mucho menos, tan mal como afirmaban los enemigos del Regimen o los que vivian siempre a la contra. Los Sindicatos – la CNS- funcionaban: Sindicato del Aceite, de la Ganaderia, de la Metalurgia, de la Pesca, etc., eran organismos que formaban un todo armonico. Jesus Revilla, el delegado provincial, que era muy avanzado y eficaz, decia siempre que si, que todo aquello estaba encarrilado, pero que se escamoteaba a los obreros su arma mas poderosa: la huelga. 'Como en Rusia, Cacerola, como en Rusia'. Cacerola no sabia que contestar, puesto que el jamas habia pensado en hacer huelga de ninguna clase.

Cacerola, en la fonda Imperio, dio la campanada. No solo como buen cocinero le enseno a dona Rogelia a confeccionar tortillas sin huevos, guisos sin carne, fritos sin aceite, dulces sin azucar, cafe con trigo tostado, sino que empezo a interesarse por la hija de dona Rogelia, Lourdes de nombre, que era invidente. Hermosa, con un cuerpo atractivo, pero ciega. Cacerola, a lo primero, se limito a acompanarla a dar vueltas por la plaza de San Agustin, llegando incluso a la Dehesa. La muchacha dejo, por lo tanto, el baston blanco y se apoyo en el antebrazo de Cacerola. Dona Rogelia titubeo. Temia que Cacerola actuara por puro exhibicionismo, pero que a la hora de la verdad se echara para atras y se buscara otra pension.

Pero no parecia que la cosa fuera por ahi. Cacerola, 'que era un romantico irremediable, se enamoro de veras de Lourdes, por su voz calida, por su alegria! y por su falta de complejos. Se comportaba como todo el mundo, leia por el sistema Braille y vibraba con los concursos radiofonicos de 'Lo toma o lo deja', 'Doble o nada', dirigidos por los locutores Joaquin Soler Serrano, Matias Prats y Enrique Marinas. Tambien la colmaban los seriales, que continuaban en boga. Lourdes, que tenia sentido del humor, le dijo a Cacerola: 'Prohibido que me llames por telefono a la hora de las lagrimas'.

Cacerola se decidio. Se casaria con Lourdes. Ya era hora de sentar cabeza. La queria. Jamas encontraria un alma tan pura como la del 'angel' de aquella pension. Dona Rogelia, viuda, levanto los brazos hasta el techo y abrazo y beso a Cacerola por espacio de varios minutos. Lourdes le advirtio de que no exagerara. Ella habia estado siempre contenta con su suerte y tenia su mundo interior tal vez mas rico que otras muchas personas. Se casaria con Cacerola porque entendia que el muchacho era un tesoro de bondad y, en consecuencia, se enamoro. Nunca habia querido vender cupones de loteria. La loteria vino a ella y ella la acepto. Cacerola, sabedor de la reaccion de Lourdes, la quiso todavia mas, aun en contra de la postura de sus companeros, que no sabian si admirarlo o si acababa de jugarse la vida.

Cacerola recibio muchos placemes. Entre ellos, de Mateo y del gobernador, camarada Montaraz. Por cierto que este, desde su garita de centinela, observaba los acontecimientos y se reafirmo en la idea de que, pasara lo que pasara, sus mas leales servidores serian los ex divisionarios, ademas de Miguel Rossello, de Marta y de una pleyade de falangistas sobrios que andaban repartidos por los pueblos.

Asi que los trato con delicadeza y de vez en cuando entraba tambien en la cafeteria Espana a pedir 'fiebre de malta'. Se acariciaba la cicatriz de la mejilla izquierda y leyendo los partes de guerra pensaba: 'Quien sabe lo que puede ocurrir!'. Anoraba la caza a la que se dedico en Albacete. En Gerona no tenia tiempo. Como sucedaneo, organizo en la Dehesa un campeonato de tiro al plato. Los ex divisionarios participaron en bloque, asi como una buena representacion de los oficiales de infanteria. Cien platos. Su oponente mas tenaz fue precisamente su propio hijo, Angel. Pero al final vencio. Cien platos, cien dianas. Ni un solo error. Todo el mundo aplaudio. Pero se dio la paradoja de que la copa, regalada por el, el camarada Montaraz tuvo que entregarsela a si mismo. Las mujeres de la 'alta sociedad' gerundense acudieron al reclamo del tiro al plato. Siguieron con el alma en un hilo los numeros del marcador. Al final, dona Cecilia comento: 'Ha ganado el gobernador porque mi marido, el general, se nego a participar… Si el general se hubiera inscrito, hubiera roto los cien platos con menos de cien disparos'.

* * *

La batalla de Stalingrado toco a su fin, con el rendimiento sin condiciones del Ejercito aleman al mando del mariscal Von Paulus. Los rusos habian pasado a la contraofensiva y a lo largo de setenta y siete dias habia cercado a los alemanes, a 37o bajo cero. De los trescientos mil hombres que comprendia el VI Ejercito aleman el 23 de noviembre de 1942, treinta mil heridos o enfermos pudieron ser evacuados gracias al establecimiento de un puente aereo, que tropezo con dificultades sobrehumanas. El resto, fueron capturados o murieron de hambre o de frio. Desaparecieron 22 divisiones y una cantidad incalculable de material belico. Veinticuatro generales y mas de dos mil oficiales fueron hechos prisioneros. La mayor derrota de la guerra.

En Stalingrado, civiles y militares rusos festejaron con entusiasmo el primer dia de paz y de libertad recobradas. Nikita Kruschev, delegado del Partido cerca de las tropas del Don, remitio al mariscal Emerenko una pistola, el arma personal de Von Paulus, en senal de agradecimiento y en recuerdo de la victoriosa batalla que acababa de ganar. Por su parte, Stalin cito en la orden del dia a todos los combatientes, comandantes y obreros politicos del frente del Don, por la forma ejemplar en que se habia realizado la operacion.

Hitler se desespero y sus ojos parecieron mas cavernosos que nunca. Su orden habia sido, como siempre, mantenerse o morir. Von Paulus fue el primer mariscal aleman que se rindio. 'Uno se mata con el ultimo cartucho -grito Hitler-. Desprecio a un soldado que se rinde. Veinte mil personas se suicidan al ano en Alemania y es absurdo que un mariscal no sea capaz de hacer lo que hace una mujer ultrajada. Ya no hare mas mariscales. El heroismo de decenas de millares de soldados queda empanado por la cobardia de uno solo. Vereis que antes de ocho dias los rusos haran hablar por radio a Von Paulus, incitando a la Wehrmacht a rendirse'.

La noticia dio la vuelta al mundo y llego tambien a Gerona. El camarada Montaraz, sentado en su sillon de mando, rompio media docena de cacahuetes. No acertaba a comprender. Recordo algunas opiniones de su esposa, Maria Fernanda y del profesor Civil. En cuanto al general Sanchez Bravo, rehuyo toda posible polemica con su hijo y se desahogo con el coronel Romero, diciendole que la respuesta de Hitler no se haria esperar, en forma de un 'arma secreta' que decidiria pronto y de golpe la guerra, sin posible apelacion. 'Goebbels ha prometido esta arma a su pueblo, en nombre del Fuhrer y solo falta saber la fecha exacta de su letal lanzamiento'.

Manolo y Esther festejaron el acontecimiento. Ignacio discutio con ellos. 'Os comprenderia si festejaseis una victoria de Inglaterra o los Estados Unidos, y tal vez yo mismo brindara con vosotros con champan. Pero la victoria rasa, no! Esto es hipotecar para varias decadas el porvenir del mundo entero'.

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