independencia. Incluso a veces se arrepentia de haberse casado con Olga, porque ello le restaba un cincuenta por ciento de libertad individual.

– Cometes un error… -le dijo Julio, con un vaso de whisky en la mano-. Sabes quien esta llevando las riendas y ganando esta guerra? Los masones. Hay que mirar siempre detras del telon. No pienses que la ganan los militares, sino, desde un despacho, los masones -marco una pausa-. De modo que los curas tenian razon…

Los cuatro salieron y se fueron a dar un paseo. Al llegar frente a la Casa Blanca, Julio se quito el sombrero y murmuro: chapean… David y Olga levantaron el puno izquierdo y dijeron: 'Salud'.

* * *

Jose Alvear mantenia otro tipo de dialogo. Habia abandonado Paris, aunque no a su hermosa Nati y se encontraba de nuevo en Perpinan. En las cercanias de la capital francesa habia hecho volar, junto con un grupo de selectos anarquistas, un convoy ferroviario aleman y un par de puentes estrategicos. Las SS no pudieron con el. Se escondia en lugares inverosimiles, como la tortuga Berta de Julio en el piso de este en Gerona. Ahora preparaba un golpe de mano 'en algun lugar del Pirineo espanol'. No se trataba de declarar la guerra a Franco, pero si de alertarle de que el enemigo no habia muerto.

– Nuestro objetivo va a ser doble, y de acuerdo con nuestra psique, palabreja que gracias a Nati tampoco se lo que significa… Vamos a penetrar en Espana por la zona de Banyuls-sur-mer y matar en Agullana al cura y a la guarnicion de la guardia civil -Desplego un papel y continuo-: Aqui estan todos los detalles del golpe, que sin duda saldra bien porque el barrigudo Gorki no intervendra en el para nada…

El golpe salio regular. Doce hombres en total penetraron, en efecto, hasta el pueblo de Agullana y mataron por sorpresa al cura y a tres numeros de la guardia civil. Pero, como por encanto, en el acto los alrededores del pueblo se poblaron de tricornios y de algunos miembros de la brigadilla Dieguez que se encontraban concentrados en Figueras. Tambien intervino el sustituto del coronel Triguero, es decir, el coronel Bermudez. Bloquearon casi todos los pasos y solo pudieron salvarse y regresar a Francia, Jose Alvear y dos de sus acompanantes. Los demas murieron en la refriega, excepto un tal Meliton, que cayo prisionero. El comisario Dieguez habia dado la orden. 'A ser posible, un prisionero vivo y coleando'.

Antes de que don Eusebio Ferrandiz, el solitario jefe de policia que tantos escrupulos sentia en el ejercicio de su profesion, se enterara con exactitud de lo que habia sucedido, el comisario Dieguez habia obrado ya por su cuenta. Sometio a Meliton a un despiadado interrogatorio en la comisaria de Figueras, pegandole con una porra de goma. Meliton, bajito y fibroso como un insecto, se mantenia en sus trece: fue un golpe de mano aislado, concebido por un piquete autonomo, cuyo cabecilla se llamaba Jose Alvear. Todos eran anarquistas, es decir, contrarios a cualquier regimen establecido. Jose Alvear les hablaba siempre de la 'revolucion universal' y debia de ser conocido en Gerona, donde tenia familia y donde estuvo poco antes de la guerra civil.

Meliton, exhausto y con los labios ensangrentados, no pudo pronunciar una palabra mas. Se desmayo, se cayo redondo al suelo. Al verlo, el comisario Dieguez se saco la pistola y la hizo voltear entre sus dedos. Su intencion hubiera sido rematar al detenido, sin mas. Pero acto seguido tuvo presente que aquello no era de su incumbencia. Seria un delito grave, de consecuencias imprevisibles para el. Decidio poner todo aquello en conocimiento de don Eusebio Ferrandiz, jefe de policia y del camarada Montaraz, quienes se personaron sin tardanza en Figueras para hacerse cargo de la situacion.

Ambos felicitaron al comisario, que por una vez no llevaba el clavel blanco en la solapa. 'Mision cumplida', dijo el, saludando. Se acordo dar sepultura en la propia Agullana al cura y a los tres guardia civiles, ya que trasladarlos a sus puestos de origen hubiese provocado demasiado revuelo entre la poblacion. Los cuerpos de los ocho anarquistas muertos fueron enterrados en una fosa anexa al cementerio, previo registro que resulto inutil, puesto que no encontraron en ellos ningun papel, a no ser un retrato de mujer en el bolsillo del mas joven. Se levanto acta de todo lo acontecido. Y en cuanto a Meliton, el detenido, fue trasladado a la carcel de Gerona, a la enfermeria, con la intencion de sonsacarle algo mas de lo que entonces habia declarado.

El camarada Montaraz presidio los dos entierros y se sorprendio a si mismo al no experimentar ninguna emocion especial. Por lo visto en la guerra y en la inmediata posguerra se habia familiarizado con la muerte. En cambio, don Eusebio Ferrandiz, ante aquellos cuerpos yertos -de un lado y del otro-, no pudo menos que recordar el cadaver de su hija y preguntarse por que en el mundo las cosas ocurrian asi y no de otro modo.

De regreso a Gerona, con Meliton, maltrecho, en una furgoneta, contemplaron el precioso paisaje del Alto Ampurdan. La gran llanura entre el Pirineo y la Costa Brava. Mes de marzo. El cielo estaba despejado. El viento soplaba fuerte e inclinaba los canaverales. Era el atardecer. Se veian campesinos volviendo a sus masias y pueblos, con aspecto relajado. Una vez mas el camarada Montaraz lamento no tener tiempo para salir de caza por ahi, por los montes, a traves de los cuales se habia infiltrado el comando anarquista.

En Gerona el detenido fue alojado en la enfermeria de la carcel, ante la curiosidad de los demas detenidos. Habia conservado la boina! Debia de ser un amuleto para el. Fue llamado un capitan medico para que hiciera su diagnostico. Magulladuras, ninguna grave. Entonces el camarada Montaraz dejo pasar veinticuatro horas, dandole a Mateo la orden de no publicar nada en Amanecer. Se alerto al general, quien encendio su cachimba y contemplo el mapa de la provincia. 'Agullana…', murmuro, y clavo una banderita. 'A que viene esto?', le pregunto dona Cecilia… 'No me lo preguntes. Ojala sea la ultima banderita que tenga que clavar'.

Cuando, al dia siguiente, don Eusebio Ferrandiz y el camarada Montaraz se convencieron de que Meliton era un infeliz, la cola del comando y que no se podria sonsacar nada mas de el, obtuvieron el permiso para fusilarle despues de brevisimos tramites. Mosen Falco acudio a la cabecera de Meliton por si este deseaba auxilios espirituales. Meliton, con mucho esparadrapo en la boca, barboto: 'Dejadme en paz'. Listo, pues, la ejecucion tuvo lugar al alba en el cementerio. La luz era incierta, como la conciencia de don Eusebio Ferrandiz, enemigo acerrimo de cualquier tipo de tortura para hacer 'cantar'. El peloton estaba formado por soldados, todos voluntarios excepto uno al que le toco por sorteo.

Este disparo al aire. Era un muchacho de la provincia de Segovia, que lo que queria era echarse novia y casarse.

La masa de la poblacion no se entero siquiera de lo que acababa de ocurrir, excepto en la comarca del Alto Ampurdan. En Gerona, solo unos cuantos, entre los que figuraban Mateo, Manolo y Esther, Ignacio y los reclutas cuarteleros, lo que significaba que se entero tambien la Andaluza.

Manolo y Esther concedieron suma importancia al hecho. Sin duda, y a semejanza del general, comprendieron que aquella era la primera gota de un grifo que acaso empezara a chorrear. En resumidas cuentas, se habia cumplido el objetivo de Jose Alvear: advertir que 'el enemigo continuaba vivo y en estado de vigilia'. Cuanto mas avanzara la guerra -si se confirmaba que los aliados desembarcarian en Sicilia-, mas 'partisanos' harian su aparicion. Nadie, excepto, quiza, Julio, se conformaba con el destierro perpetuo. Millares y millares de exiliados aguardaban el momento de regresar. El ano 1939 habian perdido toda esperanza; ahora la contienda mundial habia dado un vuelco y pocos eran los que suponian que al termino de la misma Franco podria mantenerse en el poder. 'Lo normal es que a el y a los suyos les den una patada y se vayan a hacer gargaras'.

Ignacio se entero de que el jefe del comando se llamaba Jose Alvear. No pudo reprimir un sentimiento casi de admiracion, al que pronto siguio otro de repugnancia. En cuanto a Matias, comento en el Nacional: 'Mi sobrino es un loco, pero por lo visto son los locos quienes hacen la historia'.

* * *

Francia, 8 de abril de 1943.

Querida familia: Estuve muy cerca de donde vosotros os encontrais y me hubiera gustado pasar a daros un golpecito en la espaldas. Pero unos aficionados al tiro al blanco me lo impidieron y tuve que regresar a casa con el falo entre las piernas. Yo estoy bien, sin un rasguno y Nati mirandome como si menda fuera Napoleon. Nos quedaremos por esta zona maritima, aprovechando que la primavera esta cerca. A menudo saldremos a pescar. Mi proposito es pescar un tiburon y luego irme con Nati a Montecarlo a comerme la ruleta. No puedo daros senas concretas, porque no las tengo. Pero en fin, la cosa se ha animado, y se animara todavia mucho mas. Contad conmigo ahora y siempre que os haga falta.

JOSE ALVEAR

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