Lascasas, estara satisfecho…' Franco habia decidido -y ello era grave- instituir las Cortes espanolas. Pero no sabia que nombre darles a los representantes politicos de la nacion. No queria llamarlos diputados, porque esto sonaba a Republica. Queria nombrarles miembros. Pero alguien se opuso. Advirtio que se podria decir, por ejemplo, 'eso es un error que comete el senor miembro'. Finalmente se acepto el vocablo procurador, que en realidad no serviria para mucho, porque la eleccion seria digital.
Marta a veces estaba de acuerdo con Paul Gunther, a veces no. El consul le habia dado consejos estimulantes, como, por ejemplo, el de coleccionar munecas, empezando por la muneca Mariquita Perez, hecha de carton, de ojos muy abiertos, azules y sin movimiento y que se habia hecho popular en todo el ambito nacional. Marta regalo unas cuantas a las hijas del doctor Andujar, las cuales, en efecto, estudiaban musica para formar una orquesta de camara. Asimismo, le hablo muy bien de Angel, el hijo del gobernador. A Paul Gunther le habian impresionado mucho las fotografias que Angel les saco a los ancianos y a los locos, y sus proyectos de 'urbanista' eran, a su juicio, de admirable calidad. Inesperadamente, Paul Gunther le pregunto a Marta: 'Angel es soltero, verdad?'. Marta parpadeo. 'Creo que si', contesto. Y Paul Gunther hizo un guino malicioso y encendio un pitillo ruso!, lo cual acabo de dejar perpleja a Marta.
En resumidas cuentas, lo que mas importaba a Marta era la inyeccion moral que Paul Gunther significaba para ella en todo cuanto atanese al curso de la guerra. Segun el, lo del 'arma secreta' no era ningun bulo, era la verdad. 'Tambien los aliados estan trabajando en la suya -anadio-, pero creo que nosotros llegaremos antes. Por lo menos, eso dicen los astrologos'. Marta le pregunto: 'Pero, es verdad que Hitler se deja influir por los astrologos?'. 'No, no es verdad -contesto rotundamente Paul Gunther-. Lo que si es verdad es que es vegetariano y que les hace mucho caso a los curanderos. Desconfia de los medicos, que en Alemania han sido siempre liberales. Los curanderos, no. Mientras practican sus abluciones gritan Heil Hitler! y esto encanta a nuestro Fuhrer'. Le hablo tambien del gusto espanol por lucir uniforme. 'Nuestro embajador en Madrid, Von Sthorer, me dijo un dia que a los espanoles les gustan los uniformes, siempre que sean multiformes'.
Marta se quedo muy intrigada con el guino malicioso del consul aleman al hablar de Angel. Que ocurria? Paul Gunther era un sabelotodo. Tal vez tuviera ocasion de comprobarlo en el baile que iba a dar el camarada Montaraz en el Gobierno Civil, al que ella estaba decidida a asistir. Ah, las influencias de su reconciliacion con Ignacio! Antes, Marta hubiera declinado la invitacion. Llevaba anos sin bailar. Seguramente lo haria con torpeza, que importaba! A ver si, entretanto, aprendia de Gracia Andujar como se bailaba el swing y tambien el tiroliro, ambos tan en boga como la Mariquita Perez…
Estaba escrito que Marta no viviria para sustos. El 13 de marzo Amanecer publico la noticia. Atentado frustrado contra Hitler. Un artefacto cebado, constituido por dos botellas de conac, y cuya espita fracaso, habia sido colocado en el avion personal del Fuhrer, mientras este regresaba de Smolensko. Se trataba de la Operacion Flash. Autores, el coronel Treschow y el jefe de los conjurados, Schalahendorff. Ocho dias despues, en el museo de la guerra, en Berlin, el baron Von Gersdorff se propuso hacer saltar el mismo un artefacto contra Hitler, y tambien fracaso. 'Hitler creyo mas que nunca que la providencia estaba de su parte'.
Marta se quedo anonadada. Que los curanderos anduvieran prestos! Primero, la infiltracion anarquista en Agullana; segundo, atentados contra el Fuhrer. Era aquello concebible un ano antes? Le gustaria conocer la opinion de Mateo. Y tal vez, tal vez, la de Angel, el hijo del gobernador.
Por fin el gran acontecimiento. Ignacio y Ana Maria se casarian el 12 de agosto, cumpleanos de la muchacha. 'Veintidos anos. Edad ideal'. Ana Maria no puso ningun reparo a vivir en Gerona, sobre todo desde que visito el piso que, gracias a la Torre de Babel, Ignacio habia conseguido en la avenida del padre Claret y que contaba con ascensor. Un piso moderno, mas bien pequeno, situado muy cerca de la plaza de Abastos y de los mayoristas de frutas. 'Cuarto piso, Ana Maria, ya lo ves. Del ascensor no te fies demasiado, porque con eso de las restricciones electricas se para un dia si y otro tambien'.
Ana Maria, para prepararlo todo, se paso unas semanas en Gerona, en casa de Gaspar Ley y Charo, sustituyendo a Ezequiel, quien se marcho saludando al grito de la pelicula Agustina de Aragon. Charo se constituyo en el brazo derecho de Ana Maria; Esther, en su consejera 'estetica'. Era preciso elegir los visillos, las lamparas, los muebles en general… Los regalos supondrian una buena ayuda, por supuesto; pero tambien un fajo de billetes que la madre de Ana Maria, a escondidas de don Rosendo Sarro, puso en las manos de su hija. Don Rosendo Sarro, que ya habia 'chaqueteado' hacia tiempo, si bien afirmando que no asistiria a la boda, a medida que esta se acercaba y despues de haber conocido a Matias y a Carmen Elgazu, quienes se desplazaron a Barcelona para hacer en regla la peticion de mano de la muchacha, descendio del podio y accedio incluso a acompanar a su hija al altar.
Le costo mucho a don Rosendo Sarro 'humillarse' hasta ese punto. Entre otras cosas, no podia olvidar que el bufete de Manolo en el que Ignacio trabajaba les habia dado sopas con onda en aquel asunto de los hermanos Costa -edificacion en predio ajeno-, y que ahora metian sus narices en varios negocios de subastas y, lo que era peor, en la exportacion simulada de corcho de San Feliu de Guixols a Inglaterra: en los barcos iban piedras en vez de tapones y si el barco sufria un tropiezo y se hundia -la guerra…-, cobraban el seguro.
Pero don Rosendo Sarro se dejo influir no solo por su mujer, Leocadia y por su hija, sino por la magia personal -palabras textuales- de Matias. Matias le cayo bien; Carmen Elgazu, mal. 'El clasico matrimonio - comento luego-. El, chistoso, ella, una comesantos'. Matias se presento en el piso de don Rosendo Sarro con un traje impecable y su sombrero de siempre, ligeramente ladeado. Liando los cigarrillos con papel de fumar elaborado en Alcoy. Con voz algo ronca, pero con adjetivos como latigazos. Sin complejos de ninguna clase. De igual a igual. No se dejo deslumbrar ni por las alfombras persas, ni por los libros comprados a metros, ni por los cuadros comprados a artistas famosos, ni por varias esculturas vanguardistas, carisimas, al parecer y que Matias en su mente califico de hierros retorcidos.
– Ignacio es un buen hombre -dijo el padre del muchacho-. Ana Maria, segun noticias, una excelente mujer. Los dos se quieren. Por que vamos a impedir que se casen?
Don Rosendo insinuo lo del nivel de vida a que Ana Maria estaba acostumbrada. Matias replico:
– Viviran en un cuarto piso. Le parece poco nivel? Ademas, si no estoy mal informado, ahora acaba de aparecer el hongo milagroso, que me parece que se llama fungus, y que no solo cura las dolencias del cuerpo sino tambien las del alma. Si se quieren e ingieren el hongo, que puede ocurrirles?
Lo del hongo milagroso era verdad y el propio Rosendo Sarro, que a veces notaba una opresion en el pecho -obesidad-, lo habia tomado tambien, por lo que no pudo por menos que sonreir. Matias le gano la partida a don Rosendo a costa de sus sonrisas. El padre de Ana Maria habia preparado largos discursos, pero pronto se deshincho. 'Este hombre es mas divertido que los hermanos Costa, que Gaspar Ley y que los contrabandistas portugueses con los que me entreviste hace un par de meses. E Ignacio tiene buena pinta, no se puede negar'.
Leocadia, su esposa, viendo el subito cambio del monstruo sagrado se propuso tomar tambien el fungus para ahuyentar las pesadillas. Via libre…! Y sin el bochorno de la soledad. Don Rosendo tuvo un ultimo gesto de orgullo y levantandose dijo: 'Los detalles de la boda, fijenlos ustedes como les parezca…' Y se fue a su despacho, donde tenia una vieja armadura que le habia colocado un anticuario y donde paso una hora aburriendose soberanamente.
A medida que se precisaban los detalles, Leocadia iba entusiasmandose mas y mas, al comprobar la vision clara de las cosas que demostraba tener Ignacio. Finalmente acordaron casarse en la ermita de los Angeles -viejo consejo de Manolo y Esther-, y celebrar el agape de rigor en la torre de veraneo que los Sarro tenian en San Feliu de Guixols. 'Quien sabe -comento Leocadia-. A lo mejor mi marido os presta su yate, que se llama Ana Maria, para hacer el viaje de bodas…' Los novios sonrieron. 'Esto, ya se vera'. Acordaron tambien que el sacerdote que bendijera su union fuera mosen Alberto, 'intimo amigo de la familia Alvear'.
– El banquete lo pagamos nosotros… Lo demas, ustedes. Les parece correcto?
Matias e Ignacio asintieron. No sabian exactamente en que consistia 'lo demas'. Pero Ignacio tenia sus ahorrillos.
– Lo que querriamos nosotros, y espero que Ana Maria estara de acuerdo, es evitar todo lujo… Nada de boda
