entonces penso en Ezequiel -quien le pone el cascabel al gato?- y en sus propias ansias de reanudar la amistad con Marta.

– Perdonad si os interrumpo… -dijo. Y entro en el despacho y cerro la puerta por dentro.

Mateo se situo en el acto. Recordo hasta que punto Pilar deseaba que aquel 'equivoco' se terminara de una vez para siempre. Cada vez que Marta deseaba visitar a Pilar en su domicilio y pasar un rato con ella y con el pequeno Cesar, antes tenia que cerciorarse de que no coincidiria con Ignacio. Y he aqui que ahora estaban los dos frente a frente, con los retratos de Franco y de Jose Antonio en la pared, pues Hitler y Mussolini habian desaparecido…

Marta tampoco obedecio a su primer impulso, que fue huir, y se quedo clavada en su sitio. Y Mateo condujo la escena con mano maestra. No les echo ningun sermon. Solo les dijo:

– No os parece que, entre todos, debemos aprovechar esta oportunidad…?

Ignacio rompio el silencio que se produjo tras estas palabras.

– Dios es testigo -hablo- de que docenas de veces he intentado reconciliarme con Marta, pero ella ha rehuido siempre el encuentro… -Marco una pausa y miro con fijeza a la chica-. Marta, se que soy culpable, pero no veo ninguna razon para que la enemistad se interponga entre los dos.

Mateo pego una palmada a la mesa.

– Marta, que dices a esto? Ignacio te pide perdon y esta en lo cierto. Hasta cuando debereis doblar las esquinas para no coincidir? Ha de durar toda la vida? Tener un amigo mas es muy importante…

Marta tenia los ojos humedos. Su flequillo estaba rigido, ocultandole la frente. No sabia que hacer. No acertaba tampoco a pronunciar una palabra.

– Marta, mujer… -continuo Ignacio-. No eres capaz de consentir que te estreche la mano?

Mil recuerdos se agolparon en la mente de Marta. Entretanto, Ignacio se habia acercado a la chica. Al llegar a su lado le cogio ambas manos y se las estrecho con fuerza.

– Anda, Marta. Yo ya he dado el primer paso…

Marta suspiro hondo… Por un momento cerro los ojos; luego, los volvio a abrir. Y por fin correspondio al estrechon de manos de Ignacio.

– Eureka! -grito Mateo, desde el otro lado de la mesa-. Los tres nos declaramos amigos hasta que la muerte nos separe…

CAPITULO XV

LA RECONCILIACION DE MARTA E IGNACIO repercutio como una onda expansiva entre una serie de personas. En primer lugar, la propia madre de Marta, quien al fin leyo en los ojos de su hija como una chispita alegre. 'Hala -le dijo-. Un dia de estos invitas a Ignacio a merendar, junto con Jose Luis y Gracia Andujar'. Dijo esto porque el noviazgo entre Jose Luis Martinez de Soria y Gracia Andujar era un hecho. Ricardo Montero habia sido descartado, por consejo del doctor Andujar. 'Puede decirse que el muchacho es un enfermo mental. Pasara rachas mas o menos tranquilas, pero de golpe y porrazo volvera a las andadas. Sobre todo teniendo en cuenta que esta medio alcoholizado'. Jose Luis se sentia feliz con su flamante novia, a la que llamaba 'gacela'. Gracia era muy coqueta y a menudo simulaba estar enfadada. 'Que ocurre?'. 'Nada. No me gusta que vayas por ahi diciendo que Satanas domina la tierra'. 'Anda, no te lo tomes asi. Lo de la presencia del Maligno es un tema que siempre me ha preocupado. Quieres que echemos un vistazo al mundo? En seguida querras regresar a mi lado y casarte conmigo cuanto antes'.

Ademas de la madre de Marta, se alegraron de la reconciliacion todas las muchachas de la Seccion Femenina. Ellas salieron ganando, como muy bien sabian Asuncion, Chelo Rossello y la camarada Pascual, de Olot, responsable de la Hermandad de la Ciudad y el Campo. Marta habia vuelto a sonreir. En realidad ello era admirable, porque lo que Marta pretendio siempre fue casarse con Ignacio. Ahora se conformaba con las migajas. Claro que Marta no lo creia asi, acorde con las palabras de Mateo: 'Un amigo mas es muy importante, no crees?'. La Seccion Femenina era una esplendida realidad, y Marta volvio por sus fueros, como si Moncho le hubiera aplicado media docena de sesiones de acupuntura. Las afiliadas en toda Espana eran 700000, la mayoria de las cuales lo eran por conviccion y sin estar pendientes de Montgomery y de Goering. Inasequibles al desaliento. 'Pase lo que pase, nosotras con nuestra boina roja y nuestra camisa azul, ayudando al profesor Civil en Auxilio Social, atendiendo a los inmigrantes y ensenando a leer a las muchas analfabetas que hay en la provincia'. Marta se atrevio incluso a pedirle un autografo al Caudillo -quien se lo mando sin tardanza-, enmarcandolo y colgandolo de la pared de su despacho, del que tambien, y por orden superior, habian desaparecido los retratos de Hitler y de Mussolini.

Pilar se enorgullecio de la afortunada intervencion de Mateo. 'Ves? -le dijo-. Alegrias asi tienes que darme'. Mateo esbozo una reverencia, que Pilar aprovecho para estamparle un beso en la frente. Matias y Carmen Elgazu felicitaron de corazon a Ignacio. Habian querido mucho a Marta, esta les daba pena y ahora tal vez tuvieran ocasion de volverla a ver en el piso de la Rambla. 'Realmente -dijo Matias-, no habia ninguna razon para que anduvierais por estas calles como el perro y el gato'. Tambien se JL alegraron mucho mosen Alberto y el padre Forteza. Este, que continuaba confesando a casi todas las mujeres de la ciudad, deseaba que un dia la muchacha se arrodillara a sus pies, para conocerla en la intimidad. Unos decian de ella que era una esfinge, otros, sencillamente, que sufria mal de amores. Ahora que todo esto habia pasado, tal vez tuviera ocasion de ahondar en aquella alma que durante tanto tiempo parecio triste. La curiosidad del padre Forteza no era malsana; sencillamente, consideraba que para que el sacramento de la penitencia tuviera su autentico valor, era preciso conocer al penitente. Por lo demas, el continuaba siendo el payaso de siempre e imitando a la gente. De un tiempo a esta parte imitaba al camarada Montaraz, quien en los actos oficiales levantaba excesivamente el brazo, como si quisiera tocar las estrellas.

En fin, que hubo mucho revuelo general, hasta el punto de que el librero Jaime le regalo a Ignacio una esplendida edicion de Los novios, de Manzoni. En cuanto a Ana Maria, la principal interesada, no supo que pensar. Por un lado se alegro tambien, porque Marta le daba pena; por otro murmuro entre dientes: 'De acuerdo, de acuerdo. Ella se lo perdio y ahora que nos deje en paz'.

Marta era muy amiga del camarada Montaraz y de Maria Fernanda. El gobernador decia siempre: 'Podria ser una digna colaboradora de Pilar Primo de Rivera en la Delegacion Nacional '. Les gustaba porque con ella podian hablar libremente de politica, exceptuando, eso si, el tema de la monarquia, que para Maria Fernanda era fundamental. 'Un ano de gobierno de don Juan -habia sentenciado Marta en el Gobierno Civil-, y todos los logros del Regimen se caerian como un castillo de naipes'. Dijo esto porque, al compas de los acontecimientos, corrian rumores de una posible restauracion monarquica, que tenian en vilo a don Anselmo Ichaso, a la Voz de Alerta y a sus respectivas mujeres. La base de estos rumores estribaba en unas declaraciones del embajador britanico, lord Samuel Hoare, quien, en sus tiempos de lord del Almirantazgo tuvo a don Juan como cadete en la Marina britanica, por lo que consideraba a este uno de sus muchachos. 'Rey de Espana un cadete de la Marina britanica! Hasta aqui podiamos llegar'.

Marta se lanzo mas que nunca a sus actividades. Consiguio llevar a buen termino la inauguracion de un nuevo grupo de viviendas en el barrio de San Narciso. En un discurso explico que un 'rojo' queria besar a una monja y ella no queria. Entonces el 'rojo' desclavo la escultura de un Cristo y clavo a la monja en el mismo madero. En otro discurso intento descifrar el significado del Bloque Iberico -tratado de amistad entre Espana y Portugal-, pues nadie sabia para que iba a servir. 'Es inadmisible que dos paises tan proximos nos desconozcamos tanto el uno al otro'. Elogio la postura de Greta Garbo, muy censurada porque se habia negado a tomar parte activa en la guerra a favor de Norteamerica. Marta visitaba a menudo a Paul Gunther, el consul aleman, que se hospedaba en el hotel Peninsular. Altisimo, con sus dos hombres de confianza y sus dos perros picardos, en la intimidad era muy afectuoso, 'sobre todo con las damas', solia precisar.

Paul Gunther le habia hecho confidencias a Marta y le regalaba muchas revistas. Un piloto aleman, Hans Ulrich, llevaba realizados mil vuelos contra el enemigo. Los laboratorios alemanes habian conseguido extraer insulina del pancreas de los peces, lo que significaba un gran avance en el tratamiento de los diabeticos. Le habia impresionado mucho por Semana Santa, ver que el senor obispo lavaba los pies a doce ancianos del asilo. 'Esto, para un nazi, es una aberracion'. Chiang Kai-shek habia prohibido en su territorio el baile, la bebida, la venta de cosmeticos y la ondulacion permanente mientras durara la guerra contra el Japon. 'Vuestro obispo, doctor

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