nuevos, entre ellos, la cafeteria Espana -'una fiebre de malta, por favor'-, la peluqueria de Damaso, la peluqueria de senoras de Charo, por fin inaugurada, el cafe Nacional -antes cafe Neutral-, como siempre, con aquellos espejos que guardaban tantos y tantos secretos.
El barrio antiguo le impresiono. Coincidio con una procesion-rogativas por la lluvia, que no se decidia a caer y noto que el corazon le latia en el pecho al prestar atencion a los campanarios de San Felix y la catedral. Se fue cuesta arriba, hacia las murallas, hacia las dos Oes y desde alli contemplo el valle de San Daniel. Tambien subio a las Pedreras y a Montjuich, para ver la panoramica de la ciudad y el meandro del Ter. Ahi las covachuelas de los inmigrantes le recordaron los del contorno del Valle del que acababa de regresar. Los churumbeles le aplaudieron, sin saber por que. 'Eres de los nuestros?'. Alfonso Reyes no comprendio. A que se referian? Tal vez les impresionaran la barba y el bigote. 'Si, soy de los vuestros. Todo el mundo es hermano mio y si necesitais algo preguntad por Felix Reyes, el chico-pintor'.
El recien liberado vio su fotografia en Amanecer. El texto decia: Magnanimidad del Caudillo. Seis mil reclusos vuelven a sus casas. Y se le veia a el en Alcala de Henares, trabajando en la imprenta. Quien saco aquella foto? Mateo era el censor, el 'dueno' de Amanecer. El podria explicarselo. Pero Mateo no sentia la menor necesidad de saludar a Alfonso Reyes, pese a que el camarada Montaraz le habia dicho: 'La medida tomada por Franco no podia ser mas oportuna'.
Nada era verdad o mentira. Todo era oportuno o inoportuno. Como decia Manolo: 'Todo esta prohibido, excepto lo que esta especificamente prohibido'. Se jugaba con la clemencia como los crios jugarian con los trastulos que los Reyes Magos les traerian a no tardar, previo desfile de farolillos.
– No comprendo nada -le decia Ignacio al recien llegado-. No veo en ti ni un asomo de rencor…
– Rencor? Por que? Todos estamos hechos de la misma pasta. Crees que no me acuerdo de Teo, de Porvenir, de Cosme Vila y demas bichos del comienzo de la guerra? Crees que no me acuerdo de tu hermano Cesar? Ahora gano, ahora pierdo, asi es la vida…
– Pero que habias hecho tu?
– Era rojo. Deseaba que ganaran los rojos. Te parece poco? Esto, visto por un camisa azul, es un crimen… He reflexionado mucho. Quiero vivir en paz. No quiero cotizar ni por el Socorro Rojo ni por cualquier otro color…
– Nada de espiritu de revancha?
– Nada. Cuando cambie la tortilla, yo acompanare a mi hijo a pintar las casas del rio…
Todos los 'rojillos' de la ciudad invitaban a Alfonso Reyes, incluidos los hermanos Costa. El declinaba cualquier invitacion. 'Quiero ser independiente. Dejadme en paz'.
Su postura inspiraba respeto. Pensando en Felix queria casarse. 'Todo se andara'. Todo el mundo le preguntaba detalles sobre la construccion del Valle. 'No os movais de aqui. Un dia vereis la cruz asomando alla en lo alto…' Mateo palpaba el vientre abultado de Pilar. 'Que seras tu, monin? Tu alma sera roja o azul?'. Pilar se reclinaba en su hombro. 'Yo solo se que sera nina y que se llamara Carmen'.
Agustin Lago estaba muy contento. Habia conseguido para el Opus Dei el ingreso de Sebastian Estrada, quien habia empezado a estudiar magisterio. El hermano de este, Alfonso, que acababa de casarse con la maestra Asuncion, no creia lo que veian sus ojos. El Opus Dei estaba enfrentado con los jesuitas: en Barcelona, el padre Verges, en Gerona, los padres Forteza y Jaraiz. Este ultimo, falangista, siempre decia: 'Van a por los ricos. Cometen el mismo error que cometio la Compania de Jesus, y asi andamos, sin vocaciones y salvandonos solo por la valentia de los misioneros'.
Agustin Lago no discutia con el padre Jaraiz, inabordable por su fanatismo, pero si con el padre Forteza.
– Nada que ver con los jesuitas, mi querido padre. No buscamos al rico sino almas que, esten donde esten, quieran entregarse a Dios. Ustedes no tienen laicado y en el Opus somos la gran mayoria. Solo tres ingenieros van a ser ordenados sacerdotes dentro de poco, lo cual demuestra que la jerarquia nos ha otorgado su confianza. Resulta infantil e injusto que nos enfrentemos unos a otros, dejando la puerta abierta a las criticas del adversario…
– No podras convencerme nunca -objetaba el padre Forteza, mientras en su cuarto se lavaba un par de calcetines-. Se lo que esta ocurriendo en Barcelona, en Valencia y en Madrid. Ricos e intelectuales. A traves del beneplacito del Ministerio de Educacion vais al copo de las catedras. Uno de los slogans de tu venerado padre Escriva es: tenemos que conquistar a las locomotoras porque son las que tiran de los vagones. Sebastian Estrada es una locomotora, desde luego: grandes propiedades en la zona de Cadaques, que esta dispuesto a ceder a la Obra, pese a que su hermano, Alfonso, ha puesto el grito en el cielo.
– La cesion, si se consuma, sera voluntaria… -replico Agustin Lago-. El muchacho llego del mar desorientado, sin saber que hacer. Le faltaba un asidero y un asidero, ademas, que comprendiera el problema catalan: el Opus se lo ha proporcionado. La primera vez que fue a verme no creia yo, ni remotamente, que aquello tuviera un final feliz. A partir de aquel momento, se lo puse muy duro. Ser de la Obra no es facil. Supongo que sabe usted los sacrificios diarios que tenemos que hacer, desde que nos levantamos hasta que a la noche rociamos la cama con agua bendita. No es un camino de rosas…
– Si, estoy al corriente, aunque algunas cosas se me escapan. Por ejemplo, tu propia eleccion. No obedeces al tipo ideal disenado por el padre Escriva: soltero, de aspecto fisico irreprochable… a ti te falta un brazo, y con estudios superiores o su equivalente en dinero… O bien con buenas relaciones sociales. Como te las arreglaste para que te admitiera?
– Se para usted, padre Forteza, en la pura anecdota… Los proyectos de monsenor son tan vastos que es logico que quiera conquistar lo antes posible locomotoras. Pero ya lo ve, usted mismo ha citado mi ejemplo. Yo fui a Madrid falto de un brazo y con lo que llevaba puesto y el padre me admitio. Claro que me conocia desde antes de la guerra y no podia dudar de mi fidelidad.
El padre Forteza colgo ahora de una cuerda los calcetines que acababa de lavar.
– Centremonos en el caso de Sebastian Estrada… Llega del mar con una sirena tatuada en el brazo, introvertido, sin mas estudios que el bachillerato. Le hubiera admitido monsenor de no andar de por medio la herencia que mencione? Estoy seguro de que le hubiera dicho: ponte a la cola y espera…
– Ya se lo dijo. Pero el muchacho se volco -Agustin Lago hablaba en voz baja, muy sereno-. Tanta fue su insistencia que no hubo mas remedio que acelerar los tramites. La ceremonia de admision fue muy sencilla: leyo la jaculatoria que le asignaron y lo hizo ante una cruz negra, vacia, sin crucificado. Porque los crucificados debemos de ser nosotros, Jesus ya nos precedio; luego, Sebastian, con el semblante feliz, hizo sus votos de pobreza, castidad y obediencia, porque aspira a ser numerario…
– Numerario?
– Si, porque quiere mantenerse celibe, como usted. Los supernumerarios son los que desean casarse.
El padre Forteza sonrio.
– Un parvulillo… Un pajarito que cayo en la trampa como ese canario que ves aqui en mi jaula. Yo tuve que hacer todo el noviciado y luego estudiar mas aun a lo largo de varios anos. Aprovecharse del estado emocional de un muchacho roto por la guerra o por lo que sea me parece feo, farisaico… Preguntale a Alfonso y te lo dira: le ha sentado como un tiro.
– A muchas familias les sienta como un tiro que uno de sus miembros renuncie a todo y se vaya a un convento…
– Llevo anos con la sotana a cuestas, Agustin. Habra casos como el tuyo, de honradez a toda prueba; pero cuando la Obra haya demostrado que sirve de trampolin para conseguir un buen nivel dentro de la sociedad, necesitareis poner el letrero: se agotaron las localidades…
Agustin Lago sufria. Aquello era un fronton. El padre Forteza le demostro que conocia al dedillo la biografia del Fundador, de monsenor Escriva y que por ahi, y por el librito Camino, la cosa fallaba, a su entender. El padre Escriva tenia cuarenta y un anos y estaba en la plenitud de sus facultades. Ex companeros suyos del seminario lo consideraban vanidosillo: usaba calcetines de seda y todos llevaban el pelo rapado, menos el. Iba a ser el cura mas guapo del mundo, como su madre, Dolores, la mujer mas guapa de Barbastro. Le gustaban los titulos de nobleza e iba a por ellos. 'Si, si, ya lo veras, el tiempo me dara la razon!'. De temperamento rigido y ardiente, con raptos colericos. Pudo huir de los rojos por el camino de Andorra y se quedo en un hotel de Burgos, donde escribio Camino, 'que huele a azufre y a canonazos'. Magnetismo personal? Innegable. Luchador nato? Innegable. Tal vez por eso hacia poco tiempo solto una frase casi irrepetible: en caso de otra persecucion de sacerdotes en
